What car won the 1965 Le Mans?

Le Mans 1965: La Inesperada Victoria de Ferrari

09/05/2023

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El escenario de las 24 Horas de Le Mans de 1965 estaba preparado para uno de los enfrentamientos más monumentales en la historia del automovilismo. Por un lado, el gigante estadounidense Ford, herido en su orgullo tras el fracaso del año anterior y decidido a destronar al rey con una armada de 11 vehículos. Por el otro, el dominante imperio italiano de Ferrari, defendiendo su corona con 12 de sus máquinas más preciadas. La edición número 33 del Gran Premio de Resistencia prometía ser una batalla épica, un choque de titanes que, sin embargo, culminaría con un resultado que pocos habían anticipado: la victoria no de un equipo de fábrica, sino de un valiente corsario.

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La Batalla de los Gigantes: Ford contra Ferrari

Tras la decepción de 1964, Ford no escatimó en recursos. Regresaron con una versión mejorada de su GT, incluyendo los temibles prototipos con motores de 7 litros. La misión era clara: la victoria a cualquier costo. Para hacer frente a este desafío, Ferrari desplegó su propio arsenal. La Scuderia inscribió los nuevos 330 P2, pero la verdadera fuerza residía en la cantidad. Sin embargo, una disputa interna marcó la previa para los de Maranello. Enzo Ferrari, furioso porque el organismo rector italiano no ayudó a homologar su 250 LM para la clase GT, amenazó con retirar su equipo de fábrica del campeonato. A pesar de esto, cinco 250 LM fueron inscritos por equipos cliente, una decisión que resultaría crucial.

What car won the 1965 Le Mans?
The winning Ferrari 250 LM, driven by Gregory, Rindt and Hugus.

Más allá del duelo principal, la parrilla estaba repleta de competidores formidables. Porsche dominaba la categoría de motores medianos con siete 904, mientras que Alpine-Renault hacía lo propio en las cilindradas más pequeñas. En la categoría GT, la revancha estaba servida. Los Shelby Cobra, que habían vencido a Ferrari el año anterior, regresaban con fuerza. Ferrari, por su parte, respondía con el nuevo 275 GTB. La diversidad era la norma, con joyas como el Maserati Tipo 65, construido en solo siete semanas, y el regreso del innovador Rover-BRM con motor de turbina, pilotado por estrellas de la F1 como Graham Hill y Jackie Stewart.

Un Comienzo Fulgurante y la Caída de Ford

Las sesiones de práctica dejaron claras las intenciones de Ford. Phil Hill, en el GT de 7 litros, pulverizó el récord del circuito con una vuelta de 3:33, demostrando una velocidad endiablada. El día de la carrera, bajo un sol radiante y ante una multitud expectante, los Ford tomaron la delantera desde el principio. Los neozelandeses Bruce McLaren y Chris Amon impusieron un ritmo vertiginoso, rompiendo récords de vuelta y construyendo una ventaja aparentemente sólida sobre los Ferrari.

Sin embargo, el sueño americano comenzó a desmoronarse con una rapidez pasmosa. Apenas entrando en la tercera hora de carrera, la legendaria falta de fiabilidad de los prototipos de Ford se hizo presente. Uno tras otro, los GT comenzaron a fallar. Cajas de cambio rotas, juntas de culata sopladas y problemas de embrague diezmaron la ofensiva de la marca del óvalo azul. En solo tres horas, el desafío de Ford se había evaporado. El nuevo récord de vuelta de Phil Hill, logrado en un vano intento de recuperar el tiempo perdido, fue un escaso consuelo para un desastre de proporciones mayúsculas.

La Noche: Una Carrera de Supervivencia

Con Ford fuera de combate, la carrera parecía servida en bandeja para los Ferrari de fábrica. Los tres 330 P2 luchaban por el liderato, pero la noche de Le Mans es larga y traicionera. Pronto, ellos también empezaron a sufrir. Grietas en los discos de freno, problemas de suspensión y cajas de cambio atascadas obligaron a los coches oficiales a pasar largos periodos en boxes, perdiendo un tiempo precioso. La carrera se había transformado en una prueba de supervivencia.

Mientras los favoritos flaqueaban, los equipos privados comenzaron a brillar. El Ferrari 250 LM del equipo belga Ecurie Francorchamps y, sobre todo, el del North American Racing Team (NART), comenzaron a escalar posiciones de forma implacable. El coche de NART, pilotado por el estadounidense Masten Gregory y un joven y agresivo austriaco llamado Jochen Rindt, había sufrido un problema en el distribuidor al principio de la carrera, perdiendo 30 minutos. Sin nada que perder, ambos pilotos decidieron atacar sin piedad durante la noche, recuperando terreno a un ritmo endiablado y devorando a sus rivales.

Comparativa de los Principales Contendientes

ModeloEquipo PrincipalMotorResultado
Ford GT40 Mk IIShelby American Inc.7.0L V8Retirado (Caja de cambios)
Ferrari 330 P2SEFAC Ferrari4.0L V127º (Único P2 en terminar)
Ferrari 250 LMNorth American Racing Team3.3L V121º (Ganador absoluto)
Shelby Cobra DaytonaShelby American Inc.4.7L V88º (Único Ford en terminar)

Un Triunfo Histórico e Inesperado

Al amanecer, la clasificación presentaba una imagen sorprendente. El líder era el Ferrari 250 LM privado del francés Pierre Dumay. Sin embargo, la sombra del NART se cernía sobre él, con Rindt y Gregory recortando la distancia a un ritmo de cinco segundos por vuelta. El destino de la carrera se selló poco después del mediodía. Un reventón de un neumático a alta velocidad en la recta de Mulsanne causó graves daños en la carrocería del coche de Dumay. Aunque logró llegar a boxes, las reparaciones le costaron un tiempo vital.

Este incidente entregó el liderato al Ferrari 250 LM de NART. Con una ventaja de cinco vueltas, Gregory y Rindt solo tuvieron que gestionar la carrera hasta el final, a pesar de que su propio diferencial estaba fallando. Cruzaron la línea de meta para asegurar una de las victorias más inesperadas de la historia de Le Mans. El coche, exhausto, se rompió por completo en la vuelta de honor, un testimonio del esfuerzo sobrehumano al que fue sometido. El podio lo completaron el valiente coche de Dumay/Gosselin y el Ferrari 275 GTB de Ecurie Francorchamps, ganador de la clase GT.

La victoria tuvo múltiples significados históricos. Fue la primera vez desde 1957 que un equipo no oficial ganaba en Le Mans. Supuso la primera gran victoria internacional para los neumáticos Goodyear. Y, de manera profética, fue la sexta victoria consecutiva para Ferrari, pero también la última victoria general de la marca en La Sarthe hasta su regreso triunfal en 2023, 58 años después.

Preguntas Frecuentes sobre Le Mans 1965

¿Quién ganó las 24 Horas de Le Mans de 1965?
El ganador fue el Ferrari 250 LM del North American Racing Team (NART), pilotado oficialmente por Masten Gregory y Jochen Rindt.
¿Por qué fracasó el masivo esfuerzo de Ford?
A pesar de su increíble velocidad, los Ford GT sufrieron una cascada de fallos mecánicos. Los principales problemas se centraron en la fiabilidad de las cajas de cambio y las juntas de culata de sus potentes motores, lo que provocó abandonos prematuros.
¿Hubo alguna controversia con los pilotos ganadores?
Sí. Años después, el piloto de reserva Ed Hugus afirmó haber conducido un relevo durante la noche mientras Rindt dormía y Gregory estaba exhausto. Si bien la historia nunca fue confirmada oficialmente y contradice algunos registros, añade una capa de misterio a la victoria.
¿Qué significó esta carrera para Ferrari?
Fue su novena victoria general y la sexta consecutiva, consolidando su dominio en la época. Sin embargo, marcó el final de una era, ya que sería su última victoria absoluta en Le Mans hasta el año 2023.

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