Who won the 1967 Grand Prix?

1967: El Año de Dos Grand Prix Icónicos

26/09/2021

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El año 1967 fue un momento crucial en la historia del automovilismo. Mientras la Fórmula 1 vivía una revolución tecnológica, al otro lado del Atlántico, la era de los muscle cars alcanzaba su apogeo. Curiosamente, un mismo nombre resonaba con fuerza en ambos escenarios: "Grand Prix". Para los aficionados a las carreras, evocaba el pináculo de la competición en circuitos como Watkins Glen. Para los amantes de los coches americanos, significaba lujo, potencia y un diseño inconfundible. Este artículo se sumerge en las dos fascinantes historias que hicieron de 1967 el año de dos Grand Prix legendarios: la épica victoria de un piloto escocés en la Fórmula 1 y la consolidación de un coupé americano que se convirtió en un objeto de deseo.

Índice de Contenido

El Gran Premio de EE.UU. de 1967: La Victoria Agónica de Jim Clark

La temporada de Fórmula 1 de 1967 estuvo marcada por la llegada de una combinación que cambiaría el deporte para siempre: el chasis del Lotus 49 y el motor Ford-Cosworth DFV. Desde su debut en el Gran Premio de los Países Bajos, el coche diseñado por Colin Chapman había demostrado ser el más rápido de la parrilla, consiguiendo la pole position en cada carrera en la que participó. Sin embargo, su velocidad era tan impresionante como su falta de fiabilidad. Esta fragilidad había dejado la lucha por el campeonato en manos de los pilotos del equipo Brabham, Jack Brabham y Denny Hulme, de cara a las últimas carreras en Norteamérica.

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Un Duelo Fratricida en la Clasificación

El circuito de Watkins Glen fue el escenario del Gran Premio de Estados Unidos. Desde los primeros entrenamientos, los Lotus de Jim Clark y Graham Hill demostraron su superioridad. El sábado, en una sesión de clasificación vibrante, Clark parecía haberse asegurado la pole con un tiempo de 1:06.07, rompiendo la barrera de las 125 mph de velocidad media. Pero su compañero de equipo, Graham Hill, no se dio por vencido. En un último intento, mientras Clark probaba el coche con los tanques llenos, Hill le arrebató el primer puesto con un espectacular 1:05.48, asegurándose el premio de 1.000 dólares para el poleman. Detrás de ellos, Dan Gurney con su Eagle-Weslake y Chris Amon con el único Ferrari presente completaban las primeras filas.

Una Carrera de Supervivencia y Estrategia

El día de la carrera amaneció soleado ante 80.000 espectadores. La confianza en el equipo Lotus era tal que la noche anterior, Walter Hayes, directivo de Ford, propuso a sus dos pilotos lanzar una moneda al aire para decidir quién ganaría si ambos llegaban en posición de hacerlo, un pacto que Hill ganó. Al apagarse las luces, los dos Lotus se escaparon. Hill lideraba sobre Clark, pero la carrera estaba lejos de ser un paseo. Chris Amon, a bordo de su Ferrari, comenzó una remontada espectacular, superando a los Brabham y a Gurney para colocarse tercero y empezar a presionar a los líderes.

La carrera se convirtió en un thriller. Amon luchaba por acercarse, pero el tráfico en pista y la astucia de otros pilotos, como John Surtees, le complicaban la tarea. El drama llegó en la segunda mitad. Hill sufrió problemas con su caja de cambios, lo que permitió a Clark tomar el liderato. Poco después, Amon superó a Hill para colocarse segundo. Parecía que el neozelandés podría luchar por la victoria, pero en la vuelta 76, la presión de aceite de su Ferrari cayó drásticamente, devolviéndole la posición a Hill. La batalla continuó, con ambos intercambiando el segundo puesto debido a los persistentes problemas mecánicos de Hill, hasta que el motor de Amon dijo basta en la vuelta 96, poniendo fin a una de las actuaciones más brillantes y desafortunadas de la temporada.

Un Final de Infarto para el Escocés Volador

Con Amon fuera y Hill lejos, Jim Clark parecía tener la victoria asegurada. El pacto de la moneda quedaba en anécdota. Sin embargo, el destino le tenía reservado un último susto. A dos vueltas del final, un soporte de la suspensión trasera derecha de su Lotus se rompió. La rueda trasera comenzó a inclinarse peligrosamente. Clark, con una calma y una habilidad sobrehumanas, tuvo que pilotar con extrema delicadeza, especialmente en las curvas a izquierdas, para mantener el coche en pista. Hill, a pesar de sus propios problemas, recortaba la distancia a un ritmo vertiginoso. Clark cruzó la línea de meta con solo seis segundos de ventaja, logrando su vigésima tercera victoria en una demostración de pura maestría. Una victoria que, trágicamente, sería una de las últimas de su legendaria carrera.

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El Pontiac Grand Prix de 1967: Lujo, Potencia y Exclusividad

Mientras Jim Clark hacía historia en los circuitos, en las carreteras de Estados Unidos, otro "Grand Prix" se consolidaba como un ícono de la industria automotriz. El Pontiac Grand Prix, nacido en 1962 bajo la dirección de figuras como Bunkie Knudsen y John DeLorean, no era un muscle car puro como su hermano pequeño, el GTO. Era un "personal luxury car", un coche que combinaba un rendimiento formidable con un nivel superior de confort y estilo, compitiendo directamente con el Ford Thunderbird.

La Evolución de un Gigante con Estilo

Desde su lanzamiento, el Grand Prix destacó por su potente motor V8 de 389 pulgadas cúbicas y su equipamiento de serie, que incluía asientos individuales y consola central. Su éxito fue inmediato. A lo largo de los años 60, su diseño evolucionó, adoptando la famosa forma de "botella de Coca-Cola" en 1965 y ofreciendo motores cada vez más potentes, como el V8 de 421 pulgadas cúbicas con 376 caballos de fuerza. A pesar de su gran tamaño y peso, cercano a las dos toneladas, el Grand Prix era un coche sorprendentemente ágil y rápido para su época.

A continuación, una tabla que resume su evolución hasta el modelo de 1967:

AñoCaracterística ClaveVentas (Aprox.)Motor Destacado
1962Modelo de debut, enfoque en lujo y rendimiento30,195389 ci V8 (305 hp)
1963Rediseño completo, líneas más limpias72,959389 ci V8 Tri-Power
1965Forma "Coke-bottle" más pronunciada57,881421 ci HO V8 (376 hp)
1967Faros ocultos y versión convertible única42,981428 ci V8 (hasta 376 hp)

1967: El Año del Convertible Único

El modelo de 1967 es, para muchos coleccionistas, el más especial de esta generación. Pontiac introdujo revisiones estéticas significativas que le dieron una apariencia aún más imponente y elegante. El frontal presentaba un parachoques que enmarcaba una parrilla dividida y, por primera vez, unos faros ocultos que se convirtieron en su seña de identidad. Pero la verdadera joya de la corona fue la introducción, por único año, de una versión convertible. Solo se fabricaron 5.856 unidades de este descapotable, una cifra extremadamente baja que lo ha convertido en una pieza de colección muy codiciada. Este factor, junto con su potente motor V8 de 428 pulgadas cúbicas disponible como opción, hace que el Pontiac Grand Prix Convertible de 1967 sea un coche muy valioso y buscado en la actualidad.

Dos Mundos, un Mismo Nombre

El contraste entre los dos "Grand Prix" de 1967 es fascinante. Por un lado, el Lotus 49, una máquina de competición pura, ligera, frágil y diseñada con un único propósito: la velocidad máxima en un circuito. Por otro, el Pontiac Grand Prix, un coche grande, pesado, lujoso y potente, diseñado para dominar las largas rectas de las autopistas americanas con estilo y confort. Ambos, sin embargo, representan la excelencia en sus respectivos campos y encapsulan el espíritu innovador y audaz de una década que transformó el mundo del motor para siempre.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

  • ¿Qué hizo tan especial al Pontiac Grand Prix de 1967?
    Su característica más destacada y lo que lo convierte en un clásico muy valorado es que fue el único año en que se ofreció una versión convertible. Su diseño con faros ocultos también es icónico.
  • ¿Quién ganó el Campeonato Mundial de Fórmula 1 en 1967?
    A pesar de la victoria de Jim Clark en Estados Unidos, el campeón de 1967 fue el neozelandés Denny Hulme, piloto del equipo Brabham, gracias a su mayor regularidad durante la temporada.
  • ¿Qué motor usaba el Lotus 49 de Jim Clark?
    El Lotus 49 utilizaba el revolucionario motor Ford-Cosworth DFV V8, un motor que dominó la Fórmula 1 durante más de una década y que fue fundamental para el éxito del equipo.
  • ¿Es valioso un Pontiac Grand Prix de 1967 hoy en día?
    Sí, es un coche clásico muy apreciado. El valor varía según el estado y las especificaciones, pero la versión convertible es, con diferencia, la más valiosa debido a su extrema rareza, con solo 5,856 unidades producidas.

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