Did Ford win the Le Mans in 1967?

Ford en Le Mans 1967: Una Victoria Histórica

17/09/2018

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La pregunta resuena entre los aficionados del motor con la fuerza de un V8 a pleno régimen en la recta de Mulsanne: ¿Ganó Ford las 24 Horas de Le Mans en 1967? La respuesta es un rotundo sí. Pero esa simple afirmación no hace justicia a una de las ediciones más memorables, dramáticas y significativas en la historia del automovilismo. La victoria de 1967 no fue solo una continuación del dominio iniciado en 1966; fue la consagración de un proyecto, una hazaña puramente estadounidense y el escenario de un caos que diezmó a la propia escudería del óvalo azul antes de alcanzar la gloria.

Did Ford win the Le Mans in 1967?
The 1967 24 Hours of Le Mans was the 35th Grand Prix of Endurance, and took place on 10 and 11 June 1967. It was also the seventh round of the 1967 World Sportscar Championship. Dan Gurney and A. J. Foyt, driving a Ford Mk IV, won the race after leading from the second hour.
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El Escenario: La Batalla de Titanes Continúa

Tras la humillante derrota de Ferrari en 1966, donde los Ford GT40 Mk II coparon el podio, la Scuderia de Maranello regresó a Le Mans con sed de venganza. Su arma era el sublime Ferrari 330 P4, una máquina diseñada con un único propósito: destronar a los americanos. Por su parte, Ford no se durmió en los laureles. Desplegó una evolución formidable de su coche ganador, el nuevo Ford GT40 Mk IV. Este monstruo, con un motor de 7 litros y un chasis completamente nuevo de estructura de nido de abeja de aluminio, fue diseñado y construido íntegramente en Estados Unidos. Era más rápido, más aerodinámico, pero también más delicado y difícil de domar.

Junto a estos dos gigantes, otros contendientes buscaban su oportunidad. El innovador Chaparral 2F, con su gigantesco alerón trasero móvil, prometía revolucionar la aerodinámica, mientras que Porsche, con sus ágiles prototipos de 2 litros, jugaba la carta de la fiabilidad y la eficiencia para dominar en las clases inferiores y en el prestigioso Índice de Rendimiento.

Prácticas y Clasificación: La Velocidad Pura del Mk IV

Desde los primeros entrenamientos, quedó claro que la velocidad punta de los Ford Mk IV era de otro planeta. En la interminable recta de Mulsanne, se registraron velocidades de hasta 343 km/h. Sin embargo, esta velocidad tenía un precio: los pilotos reportaban una preocupante inestabilidad a alta velocidad, y los parabrisas tendían a agrietarse o incluso a desprenderse por la presión del aire. El fin de semana de pruebas de abril ya había teñido el evento de luto, cuando Roby Weber perdió la vida en un terrible accidente con su Matra en Mulsanne, un crudo recordatorio de los peligros de La Sarthe.

En la sesión de clasificación, Bruce McLaren colocó su Mk IV en la pole position con un tiempo de 3:24.4, seguido de cerca por el sorprendente Chaparral de Phil Hill. Los Ford de Andretti, Hulme, Bucknum y Gardner ocuparon las siguientes posiciones, demostrando un dominio apabullante en velocidad a una vuelta. El mejor Ferrari, el de Mike Parkes, se clasificó en un distante séptimo lugar, evidenciando que la estrategia de los italianos no sería la velocidad pura, sino la resistencia.

El Comienzo de la Maratón de 24 Horas

Con un cielo nublado pero sin lluvia, la bandera francesa cayó para dar inicio a la carrera. Los Ford tomaron la delantera desde el principio, con el Mk IIB de Bucknum liderando las primeras vueltas. El ritmo era frenético. Sin embargo, Le Mans no tarda en mostrar su dureza. Pronto, varios coches comenzaron a visitar los boxes con problemas: aceleradores atascados, neumáticos pinchados y parabrisas rotos. El drama llegó de forma espectacular cuando el Ford GT40 de Mike Salmon, con el depósito lleno, se incendió a más de 300 km/h en la recta. El piloto, con una valentía increíble, logró acercar el coche en llamas a un puesto de comisarios antes de saltar, sufriendo graves quemaduras pero salvando la vida.

Tras las primeras dos horas, la superioridad de los coches americanos era evidente. Los Ford de A.J. Foyt, el Chaparral de Hill y el Ford de Mario Andretti ya habían doblado a los Ferrari y al resto del pelotón, estableciendo un ritmo que parecía insostenible para sus rivales.

La Noche Trae el Caos para Ford

La noche en Le Mans es un juez implacable, y la de 1967 fue especialmente cruel con el equipo Ford. Cerca de las 4 de la madrugada, cuando la fatiga y la oscuridad son más densas, se desató el desastre. Mario Andretti, que marchaba en segunda posición, entró en boxes. En una parada caótica, distraídos por una discusión entre A.J. Foyt y el propio Andretti sobre su agresiva conducción, un mecánico instaló una de las pastillas de freno delanteras al revés. Al salir de boxes y frenar por primera vez a alta velocidad en las Eses, el freno se bloqueó instantáneamente. El Mk IV de Andretti hizo un trompo violento y se estrelló contra los taludes de tierra, quedando destrozado en mitad de la pista.

Lo que siguió fue una reacción en cadena. Roger McCluskey, que venía detrás, estrelló su propio Ford deliberadamente contra el otro lado de la pista para evitar el coche de Andretti, creyendo que el piloto aún podría estar atrapado. Jo Schlesser, en otro Ford, intentó pasar entre los dos coches accidentados, pero también terminó chocando. En cuestión de segundos, tres Ford quedaron fuera de carrera, incluyendo dos de los potentes Mk IV. Andretti, con tres costillas rotas, fue evacuado, y el sueño de Ford parecía convertirse en una pesadilla.

Por si fuera poco, el coche de McLaren sufrió un pinchazo al pasar por los restos del accidente y más tarde perdió la cubierta trasera del motor en plena recta, perdiendo un tiempo precioso en reparaciones. De repente, el dominio abrumador de Ford se había desvanecido, dejando solo al coche número 1 de Dan Gurney y A.J. Foyt con una ventaja considerable.

El Amanecer de una Victoria Histórica

Con la llegada del alba, el panorama de la carrera había cambiado drásticamente. El Ford de Gurney y Foyt lideraba con una cómoda ventaja de cinco vueltas sobre el Ferrari de Parkes y Scarfiotti. El Chaparral, que había remontado hasta la tercera plaza, tuvo que abandonar por una fuga de aceite en la transmisión. A partir de ese momento, Gurney y Foyt ejecutaron una carrera perfecta. Redujeron el ritmo para conservar la mecánica, gestionando su ventaja con la inteligencia y la experiencia que los caracterizaba.

Los Ferrari, aunque más lentos por vuelta, eran más eficientes en consumo y podían alargar sus paradas en boxes. Sin embargo, la diferencia era demasiado grande para ser enjugada. El resto de la mañana y la tarde transcurrieron sin mayores sobresaltos en la cabeza de la carrera, con el Ford #1 rodando como un reloj hacia la meta.

Comparativa de los principales contendientes de 1967
CaracterísticaFord GT40 Mk IVFerrari 330 P4
MotorV8 de 7.0 Litros (427ci)V12 de 4.0 Litros
Potencia Estimada~500 CV~450 CV
ChasisMonocasco de nido de abeja de aluminioChasis tubular de acero
Equipo OficialShelby-American Inc.SpA Ferrari SEFAC
Resultado Final2º y 3º

Un Triunfo Totalmente Americano

La victoria de Dan Gurney y A.J. Foyt fue mucho más que un simple primer puesto. Hasta el día de hoy, sigue siendo la única victoria 100% estadounidense en la historia de Le Mans. Los pilotos (Gurney y Foyt), el equipo (Shelby-American Inc.), el constructor del chasis (Ford USA), el fabricante del motor (Ford) y los neumáticos (Goodyear) eran todos de Estados Unidos. Fue un momento de orgullo nacional y la culminación del desafío que Henry Ford II había lanzado a Enzo Ferrari años atrás.

El Nacimiento de una Tradición: El Baño de Champán

En el podio, ocurrió algo que cambiaría para siempre las celebraciones en el motorsport. Dan Gurney, eufórico por la victoria y al ver a Henry Ford II y Carroll Shelby debajo, decidió agitar la botella magnum de champán y rociar a todos los presentes. Fue un acto totalmente espontáneo, un estallido de alegría que se convirtió en una tradición icónica, replicada en miles de podios en todo el mundo desde entonces. La victoria de 1967 no solo dejó una marca en la pista, sino también en la cultura de las carreras.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Quién ganó Le Mans en 1967?

Ford ganó la carrera con el coche número 1, un Ford GT40 Mk IV pilotado por los estadounidenses Dan Gurney y A.J. Foyt.

¿Qué hizo tan especial la victoria de 1967?

Fue la única victoria completamente estadounidense en la historia de Le Mans (pilotos, equipo, coche, motor y neumáticos) y fue donde Dan Gurney inició la tradición de rociar con champán en el podio.

¿Qué pasó con los otros coches de Ford?

El equipo Ford sufrió un duro golpe durante la noche cuando tres de sus coches se vieron involucrados en un accidente en cadena, causado por un error en un cambio de frenos en el coche de Mario Andretti. A pesar de perder varios coches, el de Gurney/Foyt tuvo una carrera casi perfecta.

¿Cómo le fue a Ferrari en la carrera?

Ferrari logró salvar el honor después del desastre de 1966, terminando en segundo y tercer lugar con sus modelos 330 P4. Aunque no pudieron igualar la velocidad máxima de los Ford, demostraron una gran fiabilidad.

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