11/02/2021
En el panteón del automovilismo deportivo, existen coches que son meras máquinas y otros que poseen alma. El Aston Martin V12 Vantage S del año 2015 pertenece, sin lugar a dudas, a esta segunda categoría. No es solo un conjunto de cifras impresionantes y un diseño elegante; es una declaración de intenciones, un homenaje a una era de motores de aspiración natural que ruge con una ferocidad y una pureza que hoy en día es difícil de encontrar. En una época donde la turboalimentación y la hibridación comenzaban a ser la norma, Aston Martin se atrevió a seguir una fórmula clásica y visceral: instalar su motor más grande y potente en su chasis más pequeño y ágil. El resultado es un automóvil que no pide ser conducido, sino que exige ser domado, ofreciendo a cambio una de las experiencias más gratificantes y memorables al volante.

El Corazón de la Bestia: El Motor V12 AM28
El epicentro de toda la experiencia del V12 Vantage S es, como su nombre indica, su monumental motor. Hablamos de la unidad AM28, un bloque V12 de 5.9 litros (5935 cc) de aspiración natural que es una verdadera obra de arte de la ingeniería. Para el modelo 2015, los ingenieros de Gaydon llevaron este propulsor a nuevas cotas, extrayendo una cifra de potencia que lo colocaba en la cima de la cadena alimenticia de Aston Martin en aquel momento. La pregunta clave es: ¿cuánta potencia tiene? La respuesta es contundente: 565 caballos de fuerza (hp), lo que se traduce en aproximadamente 573 CV (caballos de vapor) a 6.750 rpm. Esta cifra no solo representaba un salto significativo respecto a su predecesor, el V12 Vantage, sino que lo convertía en el Aston Martin de producción más rápido hasta esa fecha, con la excepción del exclusivo One-77.

Pero la potencia es solo una parte de la ecuación. El par motor, esa fuerza que te empuja contra el asiento, es igualmente impresionante. El V12 AM28 genera 457 libras-pie de torque, o lo que es lo mismo, 620 Newton-metro a 5.750 rpm. Lo más destacable de este motor no es solo su pico de rendimiento, sino cómo lo entrega. Al ser atmosférico, la respuesta es instantánea, sin el retardo (lag) de un turbo. La potencia se construye de manera lineal y progresiva, acompañada de una banda sonora que es simplemente gloriosa. Desde un grave murmullo a bajas revoluciones hasta un aullido agudo y operístico cerca de la línea roja, el sonido de este V12 es una de las características más adictivas y definitorias del coche.
Transmisión y Prestaciones: Velocidad sin Compromisos
Para canalizar semejante torrente de potencia hacia las ruedas traseras, Aston Martin optó por una solución que priorizaba la conexión y la velocidad sobre el confort absoluto. El V12 Vantage S de 2015 está equipado con la transmisión 'Sportshift III', una caja de cambios manual automatizada de un solo embrague y siete velocidades. A diferencia de las cajas de doble embrague (como la PDK de Porsche) que eran populares en la época por su suavidad, la Sportshift III ofrecía una experiencia mucho más mecánica y directa. Los cambios, especialmente en los modos de conducción más agresivos, son increíblemente rápidos pero también bruscos y violentos, transmitiendo una sensación de coche de carreras que te conecta directamente con la mecánica del vehículo.
Esta combinación de motor y transmisión se traduce en unas prestaciones de infarto:
- Aceleración 0-100 km/h: Aproximadamente 3.9 segundos.
- Velocidad Máxima: 328 km/h (205 mph).
Superar la barrera de las 200 millas por hora lo situaba en un club muy exclusivo. La transmisión, aunque criticada por algunos por su falta de refinamiento a bajas velocidades, era una elección deliberada. En una conducción deportiva, ejecutaba los cambios con una rapidez brutal que minimizaba la interrupción de la entrega de potencia, permitiendo al conductor exprimir cada uno de los 565 caballos. Era, en esencia, una caja de cambios que recompensaba al conductor que sabía cómo y cuándo cambiar, exigiendo precisión y decisión.
Chasis y Dinámica: Un Atleta de Élite
Un gran motor necesita un chasis a la altura, y el V12 Vantage S no decepciona. Aston Martin implementó su sistema de suspensión adaptativa (Adaptive Damping System - ADS) de tres etapas, permitiendo al conductor elegir entre los modos 'Normal', 'Sport' y 'Track'.
- Modo Normal: Ofrece un compromiso razonable entre confort y control, adecuado para carreteras en buen estado, aunque siempre con una firmeza inherente.
- Modo Sport: Aumenta la rigidez de los amortiguadores, agudiza la respuesta del acelerador y hace que los cambios de la transmisión sean más rápidos y agresivos.
- Modo Track: Lleva todo al extremo. La suspensión se vuelve increíblemente firme, ideal para un asfalto perfecto de circuito. Además, modifica el umbral de intervención del control de estabilidad, permitiendo un mayor deslizamiento antes de que la electrónica intervenga.
La dirección es otro punto fuerte. Es un sistema hidráulico que proporciona una cantidad de información y sensaciones que se han perdido en muchas direcciones eléctricas modernas. Cada matiz de la superficie de la carretera se transmite a las manos del conductor. Para detener a esta bestia, se equiparon de serie unos frenos carbono-cerámicos de alto rendimiento, capaces de soportar un uso intensivo en circuito sin mostrar signos de fatiga, ofreciendo una potencia de frenado masiva y constante.
Diseño y Lujo: Un Gentleman Agresivo
Visualmente, el V12 Vantage S es inconfundiblemente un Aston Martin, pero con una dosis extra de agresividad. La silueta es la del Vantage, compacta y musculosa, pero los detalles marcan la diferencia. La parrilla delantera, inspirada en el coche de carreras CC100 Speedster, abandona las tradicionales lamas de aluminio por una malla de fibra de carbono o titanio que le da un aspecto mucho más amenazador. Las salidas de aire en el capó no son meramente estéticas; son cruciales para extraer el inmenso calor generado por el motor V12. Detalles en fibra de carbono, como el splitter delantero y el difusor trasero, completan un paquete aerodinámico funcional y visualmente impactante.
En el interior, el V12 Vantage S combina el lujo artesanal de Aston Martin con un enfoque centrado en el conductor. Los asientos deportivos, tapizados en cuero de primera calidad y Alcantara, ofrecen una sujeción lateral excelente. La consola central, con sus botones de cristal y su diseño característico, es elegante, aunque quizás no la más ergonómica. Sin embargo, todo se perdona en cuanto se pulsa el botón de arranque y el V12 cobra vida. Es un habitáculo que te recuerda constantemente que estás en algo especial, un coche construido con pasión y atención al detalle.
Tabla Comparativa: Rivales de la Época
Para poner en perspectiva el rendimiento del V12 Vantage S, es útil compararlo con uno de sus contemporáneos más aclamados, el Porsche 911 GT3 (generación 991.1).
| Característica | Aston Martin V12 Vantage S (2015) | Porsche 911 GT3 (991.1) |
|---|---|---|
| Motor | 5.9L V12 Atmosférico | 3.8L Flat-6 Atmosférico |
| Potencia | 565 hp (573 CV) | 475 hp (475 CV) |
| Torque | 620 Nm | 440 Nm |
| 0-100 km/h | Aprox. 3.9 segundos | Aprox. 3.5 segundos |
| Velocidad Máxima | 328 km/h | 315 km/h |
| Transmisión | Manual Automatizada 7 vel. | PDK 7 vel. (Doble Embrague) |
La tabla muestra dos filosofías diferentes. Mientras el Porsche busca la máxima eficacia y precisión quirúrgica con su motor de altas revoluciones y su rapidísima caja PDK, el Aston Martin apuesta por la fuerza bruta, el carácter y el drama de su V12, ofreciendo una experiencia más de 'muscle car' europeo.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Cuántos caballos de fuerza tiene exactamente el Aston Martin V12 Vantage S de 2015?
El modelo de 2015 produce 565 caballos de fuerza (hp), equivalentes a unos 573 CV (caballos de vapor), gracias a su motor V12 de 5.9 litros de aspiración natural.
¿Qué tipo de transmisión utiliza este modelo?
Utiliza una transmisión manual automatizada de un solo embrague y 7 velocidades llamada 'Sportshift III'. No es un doble embrague tradicional, lo que le confiere un carácter más mecánico y agresivo en los cambios, especialmente en conducción deportiva.
¿Es el V12 Vantage S un buen coche para el día a día?
Si bien es un coche de lujo, su enfoque principal está en el rendimiento puro. La suspensión firme (incluso en modo 'Normal') y la transmisión agresiva lo hacen más adecuado para carreteras sinuosas y circuitos que para el tráfico urbano diario. Es una experiencia emocional, no solo un medio de transporte.
¿Por qué es tan especial este modelo de Aston Martin?
Su singularidad radica en la fórmula: el motor más grande y potente de la marca (en ese momento) montado en su chasis más pequeño y ágil. Esta combinación, junto con su glorioso motor atmosférico y su carácter indómito, lo convierte en un coche para puristas y en un futuro clásico muy cotizado.
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