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El Arte en los Carteles de Viajes Antiguos

02/06/2019

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En una época dorada donde viajar era sinónimo de lujo, aventura y descubrimiento, la publicidad necesitaba ser mucho más que un simple anuncio. Tenía que ser una invitación, una promesa de mundos exóticos y experiencias inolvidables. Las compañías de transporte, conscientes de este poder evocador, cambiaron radicalmente su estrategia publicitaria. En lugar de confiar en meros diseñadores gráficos, recurrieron a los pinceles y la visión de algunos de los artistas más renombrados de su tiempo. Este movimiento transformó los carteles de viaje de simples objetos promocionales a verdaderas piezas de colección, fusionando el comercio con el arte de una manera que rara vez se ha visto desde entonces. Empresas como Air France y la compañía nacional de ferrocarriles francesa, SNCF, se convirtieron en mecenas del arte, encargando a pintores y creadores que plasmaran la esencia de un destino en un trozo de papel, creando un legado que perdura hasta nuestros días.

¿Quién hizo los carteles de viajes antiguos?
Entre otros, el artista suizo Ferdinand Hodler dibujó tres o cuatro carteles, Henri Matisse creó carteles turísticos como Nice, Travail et Joie (1947) y Pablo Picasso creó un hermoso cartel turístico para la Costa Azul en 1962.
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Air France: Una Galería de Arte en los Cielos

Air France se destacó particularmente en esta iniciativa, tratando sus campañas publicitarias casi como una exposición de arte itinerante. La compañía entendió que un cartel no era solo un llamado al consumo, sino una obra de arte en sí misma, un fragmento de la historia del arte que podía y debía ser apreciado como tal. Dieron a sus artistas una libertad creativa considerable, pidiéndoles que capturaran el alma de un lugar a través de su estilo personal. El resultado fue una colección de carteles asombrosamente diversa y rica, que reflejaba las corrientes artísticas más importantes del siglo XX.

Victor Vasarely y la Ilusión Cinética

Uno de los ejemplos más emblemáticos de esta colaboración es el cartel de Victor Vasarely para "Air France Sud-Amérique" de 1946. Considerado uno de los padres del Op Art o arte cinético, Vasarely aplicó sus principios a este encargo. El resultado es una obra maestra que juega con la percepción del espectador. A través de un patrón de formas geométricas y un uso magistral del color y el contraste, crea la ilusión óptica de un avión Lockheed Constellation sobrevolando aguas tranquilas. No vemos el agua directamente, pero sentimos su movimiento, el suave chapoteo acariciado por la luz rasante del atardecer. El cartel no solo vende un destino, vende una sensación de movimiento, velocidad y modernidad, encapsulando la experiencia misma de volar.

Georges Mathieu y la Expresividad Gestual

Dando un salto estilístico, encontramos a Georges Mathieu, quien en 1968 creó una serie de carteles de una expresividad casi abstracta. Su obra para "Air France Gran Bretaña" es un torbellino de trazos enérgicos que, a primera vista, parecen caóticos. Sin embargo, de ese caos emerge la silueta inconfundible del sombrero tradicional de un Horse Guard. Mathieu, un pionero de la abstracción lírica y la pintura gestual, creía en capturar la esencia cultural de un país en un solo gesto. Según el propio artista, el cartel mostraba "el folclore en toda su evidencia, los bordados y el escudo de armas". A través del proceso de Action Painting, Mathieu no pintaba un lugar, sino la energía y el espíritu del mismo, creando una pieza vibrante y llena de vida.

Guy Georget y la Geometría del Color

Guy Georget aportó un estilo diferente, caracterizado por paisajes geométricamente estilizados y el uso de colores brillantes y planos. Su cartel "Air France, Grèce" (1963) es un claro ejemplo. Simplifica el paisaje griego a sus formas más básicas —el azul del mar, el blanco de las casas, el sol radiante— creando una composición de gran impacto visual y eficiencia comunicativa. Su enfoque, con reminiscencias cubistas, demostró ser increíblemente versátil, ya que también creó carteles para la compañía de autobuses Europabus, como "un placer descubrir Europa" (1972), aplicando su mismo lenguaje de formas geométricas y paletas multicolores para evocar la alegría de un viaje por carretera.

Roger Bezombes y la Poesía del Concorde

Para celebrar la llegada del Concorde, Air France encargó a Roger Bezombes una serie de 16 carteles en 1981. Esta colección, titulada "Air France por avión, Vie du monde", es un festín visual que coquetea con el surrealismo. Bezombes mezcló pintura y collage para crear composiciones poéticas y alegóricas que ilustraban temas como la gastronomía, las islas, el exotismo o la libertad. Cada cartel es un mundo onírico donde los elementos se superponen de forma inesperada, pero siempre manteniendo de fondo los colores emblemáticos de la compañía francesa. La serie es un testimonio de cómo la publicidad puede alcanzar niveles de pura poesía visual.

Jacques Garamond (Nathan) y la Sutileza Japonesa

Jacques Garamond, más conocido como Nathan, nos transporta a un Japón sereno y elegante con su cartel de 1963. La composición es de una inteligencia notable: vemos el icónico Monte Fuji enmarcado a través de la ventana de un interior típicamente japonés. En primer plano, una delicada linterna de papel, representada con una sutil gradación de colores, establece el tono. Entre 1956 y 1964, Nathan fue conocido por sus dibujos estilizados y colores algo "llamativos", pero siempre con una gran eficacia visual que lograba capturar la atmósfera de cada destino con una elegancia inconfundible.

El Ferrocarril se Sube al Tren del Surrealismo

La aviación no fue la única industria que vio el potencial del arte en su publicidad. Los ferrocarriles, especialmente la SNCF, también encargaron trabajos a grandes maestros. La colaboración más espectacular fue, sin duda, la que mantuvieron con el genio del surrealismo, Salvador Dalí.

Salvador Dalí y la SNCF

En 1969, Dalí creó una serie de seis carteles para la compañía ferroviaria francesa. En lugar de ofrecer representaciones literales, Dalí proyectó su universo personal sobre los paisajes de Francia. Su cartel "Roussillon SNCF" no solo muestra la región, sino que la puebla con las siluetas del Ángelus de Millet, una imagen recurrente en su obra. Aún más famoso es "Normandie SNCF", donde los lugares legendarios de Normandía, como las playas del Canal de la Mancha o el Mont Saint Michel, se yuxtaponen con sus icónicos símbolos surrealistas: rostros blandos sostenidos por muletas y mariposas revoloteando. Como describió un crítico de la época, sus carteles eran "fuegos artificiales de tintero" que culminaban en la gigantesca y orgullosa firma del maestro. Dalí no vendía un billete de tren; vendía un viaje al subconsciente, una experiencia tan única como su propio arte.

Tabla Comparativa de Artistas y Estilos

ArtistaCompañíaEstilo PrincipalObra Destacada
Victor VasarelyAir FranceArte Cinético / Op ArtAir France Sud-Amérique (1946)
Georges MathieuAir FranceAbstracción Lírica / Action PaintingAir France Great Britain (1968)
Guy GeorgetAir France, EuropabusEstilización GeométricaAir France, Grèce (1963)
Salvador DalíSNCFSurrealismoNormandie SNCF (1969)
Roger BezombesAir FranceCollage / Surrealismo PoéticoSerie Concorde (1981)

Preguntas Frecuentes

¿Por qué las compañías de transporte contrataban a artistas famosos?

Lo hacían para elevar el estatus de su marca y vender una experiencia, no solo un servicio. Un cartel de un artista de renombre asociaba la compañía con la cultura, el prestigio y la sofisticación. Además, el enfoque artístico permitía evocar emociones y sueños de una manera que la publicidad convencional no podía, creando un deseo de viajar mucho más potente.

¿Qué hace que estos carteles sean tan valiosos hoy en día?

Su valor reside en la confluencia de varios factores: son obras de artistas importantes, son testimonios de la historia del diseño gráfico y la publicidad, y son artefactos culturales que reflejan la estética y las aspiraciones de una época. La rareza, el estado de conservación y la firma del artista también influyen en su precio en el mercado del arte y las subastas.

¿Se consideran estos carteles publicidad o arte?

Son ambas cosas, y ahí radica su genialidad. Nacieron con un propósito comercial claro, pero la libertad creativa otorgada a los artistas y la calidad de su ejecución los elevaron a la categoría de obras de arte. Hoy, son estudiados y exhibidos en museos y galerías, trascendiendo por completo su función original.

En conclusión, la historia de los carteles de viajes antiguos es un fascinante capítulo de la historia del arte. Demuestra cómo la colaboración entre la industria y los creadores puede dar lugar a objetos de una belleza y un poder evocador extraordinarios. Estos carteles no solo nos invitan a visitar lugares lejanos; nos invitan a un tiempo en el que cada viaje comenzaba con una obra de arte colgada en una pared, prometiendo un mundo de maravillas por descubrir.

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