¿Quién ganó los Juegos Olímpicos de 1936?

Jesse Owens: La Leyenda que Desafió al Odio

14/11/2021

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En los anales del deporte, pocos nombres resuenan con la fuerza y el simbolismo de Jesse Owens. No fue solo un atleta; fue un faro de esperanza y un desafío andante a una de las ideologías más oscuras de la historia. Su actuación en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 trascendió las pistas de atletismo para convertirse en una leyenda inmortal. Sin embargo, detrás de las cuatro medallas de oro y la sonrisa que cautivó al mundo, se esconde la historia de un hombre que luchó contra la adversidad toda su vida, no solo en la Alemania nazi, sino también en su propio hogar, los Estados Unidos de la segregación.

¿Qué le pasó a Jesse Owens?
Owens fumó una cajetilla diaria de cigarrillos durante 35 años. Por lo qué, en diciembre de 1979, comenzaron sus entradas y salidas del hospital por padecer cáncer de pulmón en fase IV. Murió a los 66 años en Tucson, Arizona, el 31 de marzo de 1980 rodeado de su esposa y familia.
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Los Inicios de una Leyenda

Nacido como James Cleveland Owens en Oakville, Alabama, en 1913, fue el menor de diez hijos en una familia de aparceros. El apodo que lo haría famoso, "Jesse", nació de un malentendido en su primer día de escuela en Cleveland, Ohio, a donde su familia se mudó durante la Gran Migración Negra en busca de mejores oportunidades. Cuando el maestro le preguntó su nombre, su acento sureño hizo que su "J.C." sonara como "Jesse", y el nombre se quedó para siempre.

Desde joven, Owens demostró un talento natural para la velocidad. Su vida, sin embargo, no fue fácil. Compaginaba sus estudios y entrenamientos con trabajos de repartidor o en un taller de calzado para ayudar a su familia. Fue su entrenador de secundaria, Charles Riley, quien vio el potencial ilimitado en el joven y se convirtió en una figura paterna, permitiéndole entrenar antes del horario escolar para que pudiera cumplir con sus obligaciones laborales. Ya en 1933, el mundo del deporte estadounidense comenzó a notar a este prodigio cuando, en un campeonato nacional de secundaria, igualó el récord mundial de las 100 yardas.

"La Bala" de Ohio: La Gesta de los 45 Minutos

A pesar de su creciente fama, cuando Owens ingresó a la Universidad Estatal de Ohio, la cruda realidad de la segregación lo golpeó de frente. Aunque era la estrella del equipo de atletismo, conocido como "La Bala", no se le permitía vivir en el campus con sus compañeros blancos. En los viajes, debía comer en restaurantes "solo para negros" y alojarse en hoteles segregados. Nunca recibió una beca completa, por lo que continuó trabajando para pagar sus estudios.

Fue en este contexto donde forjó uno de los momentos más extraordinarios en la historia del deporte. El 25 de mayo de 1935, durante la competición de la Big Ten Conference en Ann Arbor, Míchigan, Owens logró lo impensable. En un lapso de apenas 45 minutos, estableció tres récords mundiales e igualó un cuarto:

  • 3:15 PM: Carrera de 100 yardas (91,4 m) - Igualó el récord mundial con 9,4 segundos.
  • 3:25 PM: Salto de longitud - Rompió el récord mundial con un salto de 8,13 metros, una marca que permanecería imbatida durante 25 años.
  • 3:45 PM: Carrera de 220 yardas (201,2 m) - Estableció un nuevo récord mundial con 20,3 segundos.
  • 4:00 PM: Carrera de 220 yardas con vallas bajas - Fijó otro récord mundial con 22,6 segundos.

Esta hazaña, lograda mientras sufría una lesión en la espalda, es considerada por muchos expertos como el mayor logro individual en un solo día en la historia del atletismo.

Berlín 1936: Cuatro Oros contra el Odio

Los Juegos Olímpicos de 1936 se celebraron en Berlín, el corazón de la Alemania nazi. Adolf Hitler planeaba usar el evento como un escaparate para su ideología de la supremacía aria. La presencia de un atleta afroamericano como Jesse Owens era, en teoría, una contradicción a su propaganda. Pero Owens no fue a Berlín a hacer política; fue a competir.

Su impacto fue inmediato. El 3 de agosto, ganó el oro en los 100 metros lisos. Al día siguiente, en la final de salto de longitud, se encontró con un inesperado aliado: el atleta alemán Luz Long. Después de dos saltos nulos, Long se acercó a Owens y le aconsejó que saltara desde un poco antes de la tabla para asegurar la marca. Owens siguió el consejo, se clasificó y finalmente ganó el oro con un salto de 8,06 metros. El primer en felicitarlo, frente a Hitler, fue el propio Luz Long, en un gesto de deportividad que se convirtió en un símbolo de los Juegos.

El 5 de agosto, Owens consiguió su tercer oro en los 200 metros lisos. La cuarta medalla llegó el 9 de agosto en el relevo 4x100 metros. Originalmente, Owens no iba a participar, pero los dos atletas judíos del equipo estadounidense, Marty Glickman y Sam Stoller, fueron reemplazados en el último momento por Owens y Ralph Metcalfe. El equipo pulverizó el récord mundial, sellando una actuación legendaria: cuatro medallas de oro para Jesse Owens.

El Mito del Desaire de Hitler y el Verdadero Olvido

Durante décadas ha circulado la historia de que Adolf Hitler se negó a estrechar la mano de Owens, abandonando el estadio para no reconocer su victoria. Sin embargo, la realidad es más compleja. El propio Owens desmintió esta versión en varias ocasiones, afirmando que, aunque no hubo un apretón de manos formal, Hitler sí le saludó desde la distancia. "Hitler no me despreció, fue nuestro presidente quien lo hizo", declararía más tarde.

La ironía fue brutal. Mientras en Alemania podía moverse con cierta libertad, al regresar a Estados Unidos como un héroe nacional, tuvo que entrar por la puerta de servicio del hotel Waldorf-Astoria de Nueva York para asistir a una recepción en su propio honor. El presidente Franklin D. Roosevelt nunca lo invitó a la Casa Blanca ni le envió un telegrama de felicitación. El verdadero desaire no vino de un dictador extranjero, sino del líder de su propia nación.

La Dura Realidad: La Vida Después de la Gloria

La gloria olímpica no se tradujo en seguridad financiera. Las autoridades deportivas estadounidenses le retiraron su estatus de amateur por querer capitalizar su fama, poniendo fin a su carrera atlética de forma prematura. Para mantener a su familia, Owens se vio obligado a aceptar trabajos que muchos consideraban degradantes. Promocionó productos, trabajó en una lavandería y, en el episodio más conocido, compitió en carreras de exhibición contra caballos. "Tenía cuatro medallas de oro", dijo una vez, "pero no se pueden comer".

Tras años de dificultades, que incluyeron una bancarrota y problemas con los impuestos, su situación mejoró. El gobierno estadounidense finalmente reconoció su valor como símbolo y lo nombró embajador de buena voluntad, viajando por el mundo para promover los valores del deporte. Se convirtió en un orador motivacional y una figura respetada.

Medallero de los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 (Top 5)

PaísOroPlataBronceTotal
Alemania33263089
Estados Unidos24201256
Hungría101516
Italia89522
Finlandia76619

Legado y Últimos Años

Jesse Owens fue un fumador empedernido durante 35 años, un hábito que finalmente le pasó factura. En diciembre de 1979 fue diagnosticado con un cáncer de pulmón incurable. Falleció el 31 de marzo de 1980, a los 66 años, en Tucson, Arizona. Su legado, sin embargo, es eterno.

No fue solo el hombre que ganó cuatro medallas de oro. Fue el atleta cuya excelencia desafió una ideología de odio en su propio escenario. Fue el héroe que regresó a casa para enfrentar una forma diferente de prejuicio, y que a pesar de las humillaciones y las dificultades, nunca perdió su dignidad. Jesse Owens es una leyenda no solo por lo rápido que corrió, sino por la pesada carga que llevó sobre sus hombros con una gracia y una fuerza que continúan inspirando al mundo.

Preguntas Frecuentes sobre Jesse Owens

¿Cuántas medallas ganó Jesse Owens en Berlín 1936?

Jesse Owens ganó un total de cuatro medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936, en las pruebas de 100 metros lisos, 200 metros lisos, salto de longitud y el relevo 4x100 metros.

¿Es cierto que Adolf Hitler se negó a saludar a Jesse Owens?

Es una historia popular pero probablemente un mito. El propio Owens afirmó que Hitler le saludó con la mano desde la distancia. Lo que sí está documentado es que el presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, nunca reconoció públicamente sus logros ni lo invitó a la Casa Blanca.

¿Por qué Jesse Owens tuvo que competir contra caballos?

Tras los Juegos Olímpicos, las autoridades deportivas le retiraron su estatus de amateur, lo que le impidió seguir compitiendo. Para ganarse la vida y mantener a su familia en una época de fuerte discriminación racial, tuvo que aceptar trabajos de exhibición, incluyendo estas carreras contra caballos.

¿De qué murió Jesse Owens?

Jesse Owens falleció a los 66 años a causa de un cáncer de pulmón. Fue un fumador de una cajetilla diaria durante más de 35 años.

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