26/09/2025
Hay motocicletas que pasan a la historia por su éxito en ventas, otras por su fiabilidad y algunas, las más especiales, por su pura y desvergonzada audacia. La Honda CBX 1000 de 1979 pertenece, sin lugar a dudas, a este último grupo. Ver una en persona es una experiencia que redefine lo que uno cree posible en una motocicleta de calle. Su motor, una masa de metal pulido que desborda el chasis, no es solo un propulsor; es una declaración de intenciones, un grito de poder que resuena décadas después de su creación. No fue una moto lógica, ni la más práctica, pero fue la demostración de lo que Honda era capaz de hacer simplemente 'porque podían'.

El Origen de una Leyenda: La Herencia de la Competición
Para entender la existencia de la CBX, es crucial mirar hacia el pasado de Honda en el mundo de la competición. En la década de 1960, Honda dominó los circuitos con máquinas exóticas y tecnológicamente avanzadas. Una de las más icónicas fue la Honda RC166, una motocicleta de 250cc con un motor de seis cilindros en línea que giraba a velocidades estratosféricas. Esa moto era una sinfonía mecánica, un prodigio de la ingeniería que dejó una huella imborrable. A finales de los años 70, Honda sintió la necesidad de reafirmar su posición como líder en innovación y diseño en el mercado de motocicletas de producción. La competencia, especialmente Kawasaki con su Z1, estaba ganando terreno. La respuesta de Honda no fue una evolución, sino una revolución: traer el espíritu de esas máquinas de carreras de seis cilindros a la calle.

El proyecto CBX fue impulsado por el deseo de crear la motocicleta de producción más rápida y sofisticada del planeta. El objetivo era claro: construir una máquina que fuera una obra maestra de la ingeniería, un hito que nadie pudiera ignorar. El resultado fue un descendiente directo de aquellos motores de competición, adaptado para el uso diario pero sin perder ni un ápice de su carácter intimidante y exclusivo.
El Corazón de la Bestia: Un Motor para la Historia
El alma de la Honda CBX 1000 es, indiscutiblemente, su motor. Un bloque de 1047cc, DOHC (Doble Árbol de Levas en Cabeza), refrigerado por aire y con 24 válvulas. Sí, 24 válvulas, cuatro por cada uno de sus seis cilindros. Esta configuración, heredada directamente de la competición, era algo nunca antes visto en una motocicleta de producción a gran escala. Para aligerar el peso de semejante planta motriz, Honda recurrió a materiales exóticos para la época, como el magnesio para varias de las tapas del motor.
La complejidad mecánica era asombrosa. Una cadena Hy-Vo movía el árbol de levas de escape, que a su vez estaba conectado por otra cadena al de admisión. Todo el conjunto era increíblemente ancho, tanto que se convirtió en el rasgo definitorio y, a la vez, en uno de sus mayores desafíos ergonómicos y dinámicos. Cuando la prensa especializada tuvo la oportunidad de probarla a principios de 1978, la reacción fue de éxtasis absoluto. El motor fue calificado unánimemente como una obra de arte por su increíble suavidad a cualquier régimen y una aceleración que parecía no tener fin. El sonido, una mezcla entre un aullido agudo de moto de carreras y el rugido grave de un deportivo, era simplemente adictivo y no se parecía a nada que se hubiera escuchado antes sobre dos ruedas.
¿Qué Tan Rápida era la Honda CBX 1000 de 1979?
Con una potencia declarada de 105 caballos a 9,000 rpm, la CBX 1000 era una de las motocicletas más potentes de su tiempo. Estas cifras, que hoy pueden parecer modestas para una superbike, eran estratosféricas en 1979. Esta potencia se traducía en un rendimiento en línea recta absolutamente demoledor.
- Velocidad Máxima: La Honda CBX 1000 era capaz de alcanzar una velocidad máxima de aproximadamente 225 km/h (unas 140 mph), convirtiéndola en una de las motos más rápidas del mundo en su lanzamiento.
- Aceleración: Era capaz de completar el cuarto de milla (aproximadamente 400 metros) en alrededor de 11.5 segundos, una cifra que la ponía en el territorio de los superdeportivos de cuatro ruedas de la época.
- Recuperaciones: Gracias al par motor generado por sus seis cilindros, la moto ofrecía una respuesta al acelerador contundente y elástica desde bajas revoluciones, haciendo que los adelantamientos fueran un mero trámite.
Sin embargo, toda esta potencia venía con un contrapunto. El peso de la moto, cercano a los 272 kg en orden de marcha, y la anchura de su motor, hacían que su manejo en curvas fuera un desafío. No era la moto más ágil de su generación, pero su estabilidad en rectas a alta velocidad era imperial. Era una verdadera "muscle bike", una máquina diseñada para devorar autopistas y dejar a todos atrás con una mezcla única de brutalidad y sofisticación.

Tabla Comparativa con sus Rivales de la Época
| Modelo | Motor | Cilindrada (cc) | Potencia (CV) | Peso (kg) |
|---|---|---|---|---|
| Honda CBX 1000 | 6 en línea, DOHC, 24v | 1047 | 105 | 272 |
| Kawasaki Z1300 | 6 en línea, DOHC, 12v | 1286 | 120 | 314 |
| Suzuki GS1000 | 4 en línea, DOHC, 8v | 997 | 90 | 254 |
| Yamaha XS1100 | 4 en línea, DOHC, 8v | 1101 | 95 | 280 |
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Cuántas Honda CBX 1000 se fabricaron?
No hay cifras exactas desglosadas por año de forma oficial, pero se estima que la producción total de todos los modelos de CBX (incluyendo las versiones Pro-Link posteriores) ronda las 40,000 unidades a nivel mundial. El modelo de 1979, con su doble amortiguador trasero, es uno de los más buscados por los coleccionistas.
¿Por qué Honda dejó de fabricar la CBX?
A pesar de su impacto inicial, la CBX era una moto cara de producir y de comprar. Además, su complejidad mecánica y su peso la hacían menos práctica que sus rivales de cuatro cilindros. Con el tiempo, el mercado se movió hacia motocicletas más ligeras y ágiles, y Honda centró sus esfuerzos en la legendaria saga V4 (como la VFR).
¿Es difícil de mantener una Honda CBX 1000 hoy en día?
Sí, su mantenimiento es complejo y costoso. Sincronizar sus seis carburadores es una tarea para especialistas, y encontrar repuestos específicos puede ser un desafío. Sin embargo, existe una comunidad de entusiastas muy activa que ayuda a mantener estas joyas en funcionamiento.
El Legado Inmortal de la CBX
La Honda CBX 1000 no fue un éxito de ventas masivo, pero su propósito nunca fue ese. Fue un ejercicio de estilo y poder, una demostración de fuerza de un gigante de la ingeniería. Hoy, más de cuatro décadas después, la CBX sigue siendo un icono, una motocicleta que detiene el tráfico y genera admiración allá por donde pasa. Representa una era dorada del motociclismo, donde la audacia y la pasión por la mecánica estaban por encima de las hojas de cálculo y los estudios de mercado. Fue, y sigue siendo, una bestia magnífica, un recordatorio de que a veces, las creaciones más memorables nacen de la simple pregunta: "¿Y si lo hiciéramos?".
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Honda CBX 1000: La Bestia de Seis Cilindros puedes visitar la categoría Motociclismo.
