29/09/2024
En los anales del automovilismo, existen leyendas forjadas a base de victorias y campeonatos, pero también existen historias más sutiles, de máquinas que, a pesar de su breve existencia, fueron cruciales para cimentar el futuro de una marca. Este es el caso del Ferrari 159 S, el segundo automóvil construido por Enzo Ferrari en 1947. A menudo eclipsado por su predecesor, el 125 S, y su sucesor, el exitoso 166, el 159 S es mucho más que una simple nota a pie de página; es el eslabón perdido que demostró el verdadero potencial del V12 de Maranello y marcó el camino a seguir para la incipiente Scuderia.

- El Nacimiento de una Evolución: De la 125 S a la 159 S
- Corazón V12: La Ingeniería detrás del 159 S
- Fuego en la Pista: La Breve pero Intensa Vida Deportiva
- Comparativa Técnica: Ferrari 125 S vs. Ferrari 159 S
- El Legado del 159 S: Un Puente hacia el Futuro
- Preguntas Frecuentes (FAQ) sobre el Ferrari 159 S
El Nacimiento de una Evolución: De la 125 S a la 159 S
El año 1947 fue el año cero para Ferrari como constructor de automóviles. El primer modelo, el 125 S, equipado con un revolucionario motor V12 de 1.5 litros diseñado por Gioacchino Colombo, ya había demostrado su valía en las pistas, logrando seis victorias en catorce carreras. Sin embargo, Enzo Ferrari, un hombre cuya ambición no conocía límites, sabía que para competir y vencer a rivales establecidos como Maserati y su potente 6CS 1500, necesitaba más. La respuesta no era empezar de cero, sino evolucionar.
La solución fue directa y pragmática: aumentar la cilindrada del motor. Así nació el Ferrari 159 S. No se trataba de una revolución, sino de una evolución calculada. Se construyeron únicamente dos unidades, lo que subraya su naturaleza de coche de transición, casi un prototipo de carreras destinado a probar nuevas soluciones técnicas antes de una producción más consolidada. Estos dos chasis, numerados 001C y 002C, llevaban sobre sus hombros la responsabilidad de validar la visión de Enzo.
Corazón V12: La Ingeniería detrás del 159 S
El alma de cualquier Ferrari es su motor, y el 159 S no fue la excepción. Su desarrollo se centró en potenciar las virtudes del ya excelente V12 Colombo.
El Motor: Más grande, más potente
El cambio fundamental residía en el aumento de la cilindrada. Se modificó el diámetro y la carrera de los cilindros (pasando de 55 x 52.5 mm en el 125 S a 59 x 58 mm), lo que llevó al motor de 1497 cc a unos más robustos 1903 cc. Este incremento, aunque pudiera parecer modesto, fue suficiente para elevar la potencia de los 118 CV del 125 S a unos impresionantes 125 CV a 6,500 rpm para el 159 S. La arquitectura se mantuvo: un V12 a 60 grados con un único árbol de levas en cabeza (SOHC) y dos válvulas por cilindro. La alimentación corría a cargo de un trío de carburadores Weber 32DCF, responsables de orquestar la sinfonía mecánica que emanaba del propulsor. La relación de compresión se fijó en 8.5:1, un equilibrio perfecto entre rendimiento y fiabilidad para la época.
Chasis y Dinámica: Tradición y Eficacia
El 159 S heredó gran parte de la estructura de su antecesor. El chasis era un diseño tubular de acero, una solución probada y eficaz que proporcionaba la rigidez necesaria para un coche de competición. La suspensión delantera era independiente, con dobles horquillas y un resorte de ballesta transversal, mientras que el eje trasero era un eje rígido, una configuración común en la época. La amortiguación en las cuatro ruedas estaba a cargo de amortiguadores hidráulicos.
Un aspecto notable era su caja de cambios manual de cinco velocidades, una característica avanzada para 1947, que permitía al piloto exprimir al máximo la curva de potencia del motor V12. Los frenos, como era habitual en la época, eran de tambor en las cuatro ruedas, exigiendo habilidad y anticipación por parte del piloto.
Fuego en la Pista: La Breve pero Intensa Vida Deportiva
El propósito del 159 S era competir y ganar. Su carrera deportiva fue corta, pero dejó una marca indeleble en la historia de la Scuderia.
Debut Agridulce en Pescara
El bautismo de fuego tuvo lugar el 15 de agosto de 1947 en el Circuito di Pescara. Al volante se encontraba el piloto de la casa, Franco Cortese. El coche demostró inmediatamente su potencial, llegando a liderar la carrera. Sin embargo, la fortuna no estuvo completamente del lado de Maranello. Aunque ganó en su clase, el 159 S finalmente fue superado en la clasificación general por el Stanguellini de Vincenzo Auricchio, teniendo que conformarse con un meritorio segundo puesto. Fue un resultado agridulce que, sin embargo, confirmó que el camino era el correcto.
La Consagración en Turín
Durante el resto de la temporada, la lucha contra los potentes Maserati 6CS 1500 continuó siendo feroz. Pero el momento de gloria para el 159 S llegaría el 12 de octubre de 1947, en el Gran Premio de Turín. Con el piloto francés Raymond Sommer a los mandos, el único 159 S inscrito en la carrera no solo compitió, sino que dominó. Aquella victoria fue un hito monumental. Fue la primera gran victoria general de un coche Ferrari con un motor de mayor cilindrada, una validación contundente de la estrategia de Enzo Ferrari. Demostró que la Scuderia no solo podía construir motores pequeños y ágiles, sino también propulsores potentes capaces de batir a los mejores.
Comparativa Técnica: Ferrari 125 S vs. Ferrari 159 S
Para entender la evolución, nada mejor que una comparación directa entre ambos modelos.
| Característica | Ferrari 125 S | Ferrari 159 S |
|---|---|---|
| Año de Producción | 1947 | 1947 |
| Motor | V12 a 60° SOHC | V12 a 60° SOHC |
| Cilindrada | 1497 cc | 1903 cc |
| Potencia | 118 CV @ 6,800 rpm | 125 CV @ 6,500 rpm |
| Diámetro x Carrera | 55 x 52.5 mm | 59 x 58 mm |
| Carburadores | 3x Weber 30DCF | 3x Weber 32DCF |
| Unidades Producidas | 2 | 2 |
El Legado del 159 S: Un Puente hacia el Futuro
El legado del 159 S va mucho más allá de su breve palmarés. Tras su éxito en Turín, el chasis victorioso fue vendido a los hermanos Besana de Milán, quienes lo reconvirtieron para la temporada de 1948 en un Ferrari 166 Spyder Corsa. Este hecho es simbólico: el 159 S no desapareció, se transformó en la siguiente leyenda de Ferrari, la serie 166, que traería innumerables triunfos a Maranello, incluyendo victorias en las 24 Horas de Le Mans y la Mille Miglia.
El otro chasis, el 002C, ha sobrevivido al paso del tiempo y es, a día de hoy, considerado el automóvil Ferrari más antiguo que existe en su estado original. Desde 2004, pertenece al reputado coleccionista y restaurador James Glickenhaus, quien se ha encargado de preservar esta joya invaluable de la historia del automovilismo, participando con él en eventos históricos y manteniendo viva su llama. El 159 S no fue un coche de producción masiva ni un campeón dominante, pero su papel fue infinitamente más importante: fue el laboratorio rodante que confirmó la genialidad del V12 de Colombo a mayor escala y el puente de plata que conectó los humildes comienzos de Ferrari con su glorioso y legendario futuro.
Preguntas Frecuentes (FAQ) sobre el Ferrari 159 S
¿Cuántos Ferrari 159 S se fabricaron?
Se fabricaron únicamente dos unidades, lo que lo convierte en uno de los modelos de Ferrari más raros de la historia.
¿Cuál fue la principal diferencia entre el 125 S y el 159 S?
La diferencia clave fue el motor. Mientras que ambos compartían la arquitectura V12, el del 159 S aumentó su cilindrada de 1.5 litros a 1.9 litros, ganando así potencia y par motor.
¿Quién pilotó el 159 S en su victoria más importante?
El piloto francés Raymond Sommer fue el encargado de llevar al Ferrari 159 S a la victoria en el Gran Premio de Turín de 1947.
¿Todavía existe algún Ferrari 159 S original?
Sí, uno de los dos chasis construidos sobrevive y es ampliamente reconocido como el automóvil Ferrari más antiguo que se conserva, propiedad del coleccionista James Glickenhaus.
¿Por qué el 159 S es tan importante en la historia de Ferrari?
Porque fue el eslabón crucial que validó la idea de Enzo Ferrari de utilizar motores V12 de mayor cilindrada. Su éxito, aunque breve, abrió el camino para la legendaria y exitosa serie 166, que consolidó a Ferrari como una fuerza dominante en el automovilismo mundial.
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