30/07/2018
Hay momentos que definen una vida, chispas que encienden una pasión inextinguible. Para Felipe McGough, esa chispa saltó un 13 de enero de 1974. Mientras su padre, Guillermo, miraba con fervor el Gran Premio de Argentina, un grito desgarrador de “¡Noooooooooooooo!” retumbó en la casa. Era el abandono de Carlos Reutemann a pocas vueltas del final, con la victoria en sus manos. Ese instante de desilusión nacional fue, paradójicamente, el verdadero comienzo del idilio de McGough con la Fórmula 1. Periodista, productor, organizador de carreras y hasta socio de Marcelo Tinelli en la cima del éxito televisivo, McGough es un personaje cuya vida parece extraída de un guion cinematográfico, un testigo privilegiado que vio la historia del automovilismo escribirse ante sus ojos.

- Un Comienzo Itinerante y el Llamado de la Velocidad
- Los Primeros Pasos en el Gran Circo
- Testigo de la Historia: Reutemann, Senna y Fangio
- Los Titanes del Paddock: Ecclestone, Ferrari y Williams
- El Sueño Argentino: Organizando un Gran Premio
- De los Boxes a la TV con Marcelo Tinelli
- Perspectivas y Leyendas Modernas
- Preguntas Frecuentes sobre Felipe McGough
Un Comienzo Itinerante y el Llamado de la Velocidad
La vida de Felipe McGough estuvo marcada por un carácter nómada desde su nacimiento en Buenos Aires. Hijo de un diplomático, sus primeros años transcurrieron en Londres, para luego mudarse a Nueva York y regresar intermitentemente a Argentina. Este ir y venir constante no solo le dio una perspectiva global, sino que, sin saberlo, lo estaba preparando para un futuro en el cosmopolita mundo del "Gran Circo". Aunque el abandono de Reutemann fue su despertar emocional con la F1, su primer contacto fue mucho antes, en 1962, con apenas cuatro años. Aquel día, en Goodwood, presenció el terrible accidente de Stirling Moss que terminaría con la carrera de la leyenda británica. El destino, caprichoso, ya le estaba mostrando las dos caras de la moneda del deporte que amaría: la gloria y el peligro.

Su sueño no era ser piloto, una fantasía común en muchos jóvenes. Con los pies en la tierra, entendía que "correr sin plata no existe", por lo que buscó una vía alternativa para sumergirse en ese universo. La oportunidad llegó en 1979, actuando como traductor improvisado en el Hotel Sheraton de Buenos Aires, donde conoció a Jo Ramírez, director del equipo Shadow. Ese encuentro fue la llave que le abrió las puertas de Europa.
Los Primeros Pasos en el Gran Circo
Con el apoyo incondicional de su madre, Lucy, quien le prestó 3000 dólares, McGough partió hacia Europa. “Mirá, si es lo que querés hacer, te acompaño”, fueron las palabras que impulsaron su viaje. Se instaló en Towcester, un pueblo inglés cercano a Silverstone, viviendo en una modesta granja. Su rol en el equipo Shadow era el de un colaborador multifacético: manejaba la camioneta, viajaba en el camión, compraba repuestos y hasta medía la presión de los neumáticos de los monoplazas. Era el trabajo de base, el que permite entender la maquinaria interna de un equipo de F1.
Sin embargo, a mitad de temporada, el equipo Shadow quebró. Lejos de ser un final, fue un nuevo comienzo. En un viaje a Francia conoció a Cacho González Rouco, la legendaria voz de Carburando, quien lo contrató para cubrir las carreras de los pilotos argentinos en Europa, principalmente las de Carlos Reutemann. Así, McGough pasó de ser un mecánico ocasional a un periodista en ciernes, viajando en trenes nocturnos para ahorrar costos de hotel y viviendo el sueño de seguir la F1 desde adentro.
Testigo de la Historia: Reutemann, Senna y Fangio
La carrera de McGough como periodista lo posicionó en el lugar y momento justos para presenciar algunos de los capítulos más memorables de la Fórmula 1, siempre con un protagonista argentino o una leyenda mundial en el centro de la escena.
El Enigma de Lole Reutemann
La figura de Carlos Reutemann es central en la historia de McGough. Vivió de cerca su apogeo y su dolorosa caída. El Gran Premio de Las Vegas en 1981, donde "Lole" perdió el campeonato mundial en la última carrera, fue un momento devastador. “Estaba quebrado psicológicamente, estaba destruido”, recuerda McGough, describiendo la caminata silenciosa y pesada del piloto desde los boxes hasta su habitación de hotel. La frase de Reutemann que más lo marcó define la complejidad del deporte: “La Fórmula 1 es un laberinto. Visto de arriba es muy fácil saber entrar y salir, y visto de adentro, no sabés dónde están las salidas”.
McGough sostiene una teoría personal sobre el abrupto retiro de Reutemann a principios de 1982. Cree que la inminente Guerra de Malvinas jugó un papel crucial. “Era imposible que Lole corriera con un equipo inglés. ¿Cómo iba a correr la carrera siguiente con la bandera inglesa flameando?”. Para él, es uno de los secretos que el piloto santafesino se llevó a la tumba.
La Grandeza de Ayrton Senna
Pocos tuvieron el privilegio de conocer a Ayrton Senna desde sus inicios. McGough lo vio correr como Ayrton da Silva en la Fórmula Ford 2000, donde ya demostraba una velocidad sobrenatural que dejaba atónitos a sus rivales como el argentino Víctor Rosso. “Te juro por Dios: no sé cómo hizo para pasar por adentro, no había lugar para pasar. Y me pasó con dos ruedas en el pasto”, le confesó Rosso tras una carrera en Brands Hatch.
Su relación se fortaleció con los años, generando anécdotas inolvidables. Fue McGough quien facilitó el histórico encuentro entre Senna y Juan Manuel Fangio en 1991. Tras ganar su tercer título, Ayrton le confesó su deseo: “Quiero verlo a Juan Manuel”. El respeto que el brasileño profesaba por el Chueco era inmenso, algo que quedó inmortalizado en el podio de Brasil 93, cuando Senna bajó emocionado a abrazar al quíntuple campeón.
La tragedia de Imola en 1994 también lo encontró en el lugar de los hechos. Estando en el circuito, fue de los primeros en enterarse de la gravedad del accidente y, gracias a sus contactos, llegó hasta el piso del Hospital Maggiore de Bolonia donde luchaban por la vida de Ayrton. Fue allí donde recibió la confirmación de su muerte. “¿Cómo aviso a Buenos Aires?”, se preguntó, con la transmisión en diferido de Telefe mostrando a un Senna que, en tiempo de pantalla, aún estaba vivo. Con ingenio y recursos limitados, logró grabar una pieza informativa para confirmar la noticia que conmocionó al mundo.
Los Titanes del Paddock: Ecclestone, Ferrari y Williams
Vivir dentro de la Fórmula 1 es también codearse con las figuras que mueven los hilos del poder. McGough tuvo trato directo con los personajes más influyentes de su era.
- Bernie Ecclestone: Lo define como el personaje más singular de la categoría, un hombre de una inteligencia y habilidad sin par. Recuerda su sarcasmo y su control absoluto. Una anécdota lo pinta de cuerpo entero: cuando las obras del Autódromo de Buenos Aires para el regreso de la F1 en 1995 venían retrasadas, Ecclestone lo llamó. “Tengo dos noticias, una buena y una mala”, le dijo. La mala era un supuesto terremoto en Japón que obligaba a cancelar una carrera. La buena, que le daba 30 días más para terminar las obras. “El tipo sabía todo”, concluye McGough.
- Enzo Ferrari: Solo lo vio una vez en persona, en Fiorano, pero su aura era palpable. Para McGough, la ecuación es simple: “Fórmula 1 es igual a Ferrari y Ferrari es igual a la Fórmula 1”. La mística del Commendatore y su creación es, para él, el pilar sobre el que se sostiene el deporte.
- Frank Williams: Un personaje muy inglés, cuya idiosincrasia anglosajona a veces chocaba con la latina de Reutemann. McGough descarta la idea de un sabotaje en Las Vegas, pero reconoce que la relación se tensó después de que Lole desobedeciera las órdenes de equipo en Brasil para ganarle a su compañero Alan Jones.
El Sueño Argentino: Organizando un Gran Premio
La experiencia más estresante de su vida fue, sin dudas, organizar el regreso del Gran Premio de Argentina entre 1995 y 1998. Fue un emprendimiento privado titánico, lleno de los “bemoles” económicos y burocráticos del país. El momento más crítico llegó cuando el director de Aduana le exigió un aval de 100 millones de dólares para permitir la entrada de los autos. “¿Pero vos te creés que Ferrari me va a dejar la Ferrari de Jean Alesi acá para que yo me pueda divertir?”, le respondió, incrédulo. Ante la negativa, McGough amenazó con ir a la Casa Rosada a anunciarle al presidente Menem que cancelaba la carrera. La amenaza surtió efecto y, con una simple carta de garantía del ACA, el problema se solucionó.
De los Boxes a la TV con Marcelo Tinelli
En una faceta completamente diferente, McGough fue una pieza clave en uno de los mayores fenómenos de la televisión argentina. Junto a Marcelo Tinelli y Fabián Scoltore, fundó una productora que daría vida a VideoMatch. El programa, que nació como un noticiero deportivo serio en un horario marginal, explotó en popularidad gracias a los bloopers durante el Mundial de Italia 90. McGough se sumó como columnista de automovilismo y luego se convirtió en productor ejecutivo de “Ritmo de la Noche”, el exitoso ciclo dominical. Fue una época de locura, trabajando siete días a la semana, trayendo a artistas internacionales como Brian May, Ricky Martin o Phil Collins y organizando los icónicos partidos de fútbol con Diego Maradona. “Era realmente un grupo de amigos que hacían un programa en el que se divertían”, resume sobre la clave de aquel éxito.
Perspectivas y Leyendas Modernas
Con décadas de experiencia, la visión de McGough sobre los pilotos es aguda y, a veces, polémica.
| Piloto | Opinión Clave |
|---|---|
| Michael Schumacher | A pesar de sus 7 títulos, no lo considera entre los más grandes por sus actitudes antideportivas (choques a Hill y Villeneuve). |
| Lewis Hamilton | Un campeón con todas las letras. Meritorio por su historia y sus números imbatibles. Lo ubica junto a Fangio y Senna. |
| Max Verstappen | Un depredador con un talento natural inmenso, similar al de Senna en condiciones extremas. Técnico y enfocado únicamente en pilotar. |
| Franco Colapinto | Lo considera muy bueno y con el talento necesario para llegar. Destaca su madurez y su capacidad para superar exámenes constantes en su temporada debut. |
Preguntas Frecuentes sobre Felipe McGough
- ¿Quién es Felipe McGough?
- Es un reconocido periodista, productor y organizador de eventos argentino, considerado una de las personas que más sabe de Fórmula 1 en el país. Su carrera abarca desde trabajar dentro de equipos de F1 hasta organizar el Gran Premio de Argentina y producir exitosos programas de televisión como VideoMatch.
- ¿Cuál fue el momento que marcó su pasión por la F1?
- El Gran Premio de Argentina de 1974, cuando presenció por televisión el dramático abandono de Carlos Reutemann a pocas vueltas de ganar la carrera.
- ¿Qué opina McGough sobre Michael Schumacher?
- Aunque reconoce sus logros numéricos (siete campeonatos), no lo incluye en su lista de los más grandes pilotos de la historia debido a actitudes antideportivas que tuvo a lo largo de su carrera.
- ¿Cómo fue su relación con Ayrton Senna?
- Tuvo una relación cercana, conociéndolo desde sus inicios en categorías menores. Fue testigo de su talento y protagonista de anécdotas memorables, como la organización de su encuentro con Juan Manuel Fangio. También le tocó cubrir su trágica muerte en Imola.
- ¿Es posible que la Fórmula 1 vuelva a Argentina?
- McGough lo ve como un desafío enorme. Requiere una inversión inicial de entre 80 y 100 millones de dólares solo para adecuar el autódromo a los estándares de Grado 1 de la FIA, además de un contrato a largo plazo para recuperar la inversión. Aunque difícil, no lo considera imposible.
La vida de Felipe McGough es un testimonio de cómo la pasión puede abrir cualquier puerta. Desde una granja en Inglaterra hasta los estudios de televisión más exitosos de Argentina, su viaje ha estado siempre ligado a la velocidad, la estrategia y las historias humanas que se esconden detrás de los cascos y los monoplazas. Es la voz de una generación que vivió la época dorada del automovilismo argentino y un puente que conecta la historia con el presente, siempre con una anécdota precisa y una mirada lúcida sobre el deporte que ha sido, y sigue siendo, el motor de su vida.
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