02/11/2018
Las modas, como las mareas, van y vienen. Lo que un día es la cúspide del estilo, al siguiente puede parecer un recuerdo anticuado. Sin embargo, en el mundo del automovilismo, el tiempo tiene una forma mágica de transformar lo que alguna vez fue subestimado en un objeto de deseo. Este es el caso de los superdeportivos 'junior' de finales de los 80 y principios de los 90. Hubo un tiempo en que considerar la compra de uno de estos bólidos era un acto de valentía; hoy, es una muestra de sabiduría. El mercado está en alza y nunca ha habido un mejor momento para analizar el enfrentamiento entre tres leyendas que definieron una era: el Ferrari 348, el Honda NSX y el Lotus Esprit.

El Campeón a Vencer: Ferrari 348
Sobre el campeón reinante siempre recae una presión mayor. El Ferrari 348 no solo cargaba con el peso del Cavallino Rampante, sino también con la esperanza de Maranello de replicar el éxito financiero de su predecesor, el 328. Estéticamente, el 348 tomó muchas pistas del icónico Testarossa, convirtiéndose en una especie de "bebé Testarossa". Su elegante morro se combinaba con las características tomas de aire laterales con listones que enfriaban los radiadores, una firma de diseño que continuaba en la zaga, cubriendo las luces traseras y consolidando esa imagen de un Testarossa encogido.

Con el paso de los años, esa comparación se ha atenuado, permitiendo que el 348 brille con luz propia. Su diseño ha envejecido con una gracia notable. Al entrar en la cabina, uno es transportado a la época dorada de los grandes GT de Ferrari. La receta es simple pero efectiva: suntuoso cuero color canela, un volante negro de aspecto decidido y la inconfundible palanca de cambios alta, con su pomo esférico emergiendo de la rejilla metálica en 'H'. Es un interior sorprendentemente espacioso y práctico, que permite entrar y salir con una elegancia inusual para un superdeportivo.
Bajo la piel, el 348 compartía su tren motriz con el Mondial t: un V8 de 3405 cc a 90º montado longitudinalmente, acoplado a una caja de cambios transversal de cinco velocidades. Con 300 CV y un peso de 1393 kg, el rendimiento estaba garantizado. Lo que más sorprende al conducirlo es lo manejable que resulta. El cambio es mecánico y deliberado; no le gustan las prisas, pero si se es decidido, recompensa con un 'clack' metálico que evoca a los Ferrari de antaño. El embrague es ligero y el motor V8, el más nervioso del trío, sube de vueltas con entusiasmo. Al pisar el acelerador a fondo, alcanza los 100 km/h en poco más de 5 segundos, con una entrega de potencia lineal y un aullido maníaco que ninguno de sus rivales puede igualar. El sonido es adictivo, y el coche es tan amigable que pronto te encuentras jugando con el cambio solo por el placer de escucharlo.
La Revolución Tecnológica: Honda NSX
A pesar de que Pininfarina estuvo involucrado en el concepto inicial del Honda, el NSX y el 348 son visualmente polos opuestos. Cuesta creer que ambos debutaron el mismo año. Mientras el Ferrari tiene un pie en los años 80, el Honda NSX era una visión del futuro. Su desarrollo tomó seis años, concebido originalmente como un rival para el Ferrari 328, pero terminó enfrentándose a su sucesor.
En términos de ingeniería, el NSX estaba a años luz de distancia. Fue el primer coche de producción con un monocasco íntegramente de aluminio. Su motor V6 de 3.0 litros era una joya, con el revolucionario sistema VTEC de distribución variable de válvulas y bielas de titanio que le permitían girar de forma segura hasta las 8300 rpm, una cifra digna de un coche de carreras. El modelo que analizamos, el Type R, exclusivo para el mercado japonés, llevó el concepto a otro nivel. Los ingenieros de Honda eliminaron unos asombrosos 120 kg de peso, reemplazando elementos de confort como el aire acondicionado y el equipo de sonido por componentes ligeros. Los asientos de cuero dieron paso a unos baquets Recaro de carbono-aramida, el volante fue sustituido por un Momo y la palanca de cambios por una de titanio. Estos cambios transformaron un interior que, en el modelo estándar, podía resultar algo sobrio.
En carretera, el NSX-R es mucho más que la suma de sus partes. La suspensión rebajada y endurecida mejora el comportamiento al límite, permitiendo al conductor atacar las curvas con mayor confianza. La aceleración se siente más visceral, acompañada por fin de un sonido emocionante gracias a un escape deportivo. Es, con diferencia, el coche más dulce de conducir del grupo. El embrague es ligero, la caja de cambios es rápida y precisa, y cuando el VTEC entra en acción por encima de las 5800 rpm, el coche recibe un impulso notable. Pasadas las 8000 rpm, el V6 canta con una voz que el modelo estándar nunca tuvo, ofreciendo una experiencia de conducción predecible, segura y absolutamente emocionante.
El Carácter Británico Indomable: Lotus Esprit S4S
Después de la precisión quirúrgica del NSX-R, el Lotus Esprit se siente algo más anticuado, pero con un carácter innegable. El rediseño de Peter Stevens en 1987 y la posterior actualización de Julian Thomson en 1993 modernizaron la icónica cuña de Giugiaro, aunque conservó su esencia de "especial de piezas de recambio", con luces traseras de Toyota AE86 y mandos de General Motors. Sin embargo, su presencia es imponente, especialmente en la versión S4S con sus pasos de rueda ensanchados.
El interior es el más salvaje. El piloto se sienta bajo y retrasado, en un asiento duro y esculpido. La visibilidad trasera es limitada, lo que convierte cada maniobra de marcha atrás en una aventura. La cabina evoca a los concept cars de los 70, una burbuja de propósito y velocidad. El S4S es considerado el pináculo de los Esprit de cuatro cilindros, combinando la usabilidad del S4 con el ritmo vertiginoso del Sport 300, del cual hereda su motor turboalimentado de 2.2 litros y 300 CV.
El Lotus es, de lejos, el más temperamental de los tres. A bajas velocidades se siente tosco e irritado, pero cobra vida a medida que aumenta el ritmo. La entrada del turbo es tan sutil como un golpe en la espalda, provocando una mezcla de risa nerviosa y adrenalina pura. Es endiabladamente rápido, con una oleada de potencia que llega alrededor de las 5000 rpm. A pesar de su construcción en fibra de vidrio y su fama de "hecho en un cobertizo", el Esprit es sorprendentemente estable a alta velocidad. Su dirección asistida se endurece maravillosamente y se siente plantado y con mucho agarre, demostrando que el genio de la ingeniería de Lotus seguía vivo y en plena forma.
Tabla Comparativa: Cara a Cara
| Característica | Ferrari 348ts | Honda NSX-R | Lotus Esprit S4S |
|---|---|---|---|
| Motor | V8 de 3.4 litros | V6 de 3.0 litros con VTEC | 4 cil. en línea de 2.2 litros Turbo |
| Potencia Máxima | 300 CV @ 7000 rpm | 274 CV @ 7300 rpm | 300 CV @ 7000 rpm |
| 0-100 km/h (aprox.) | 5.6 segundos | 5.1 segundos | 4.8 segundos |
| Velocidad Máxima | 278 km/h | 270 km/h | 270 km/h |
| Peso | 1393 kg | 1245 kg | 1460 kg |
Veredicto: ¿Con Cuál Nos Quedamos?
A pesar de sus similitudes en precio y rendimiento, es difícil imaginar que el propietario de uno de estos coches se arrepienta de su elección. Cada uno apela a un tipo de entusiasta diferente. El propietario de un 348 ha invertido en el prestigio y la pasión de Ferrari. El entusiasta del Esprit valora el carácter crudo y la conexión mecánica. Y el aficionado al NSX se siente atraído por la precisión de la ingeniería japonesa y su fiabilidad legendaria.
Al pasar tiempo con ellos, uno se da cuenta de que sus reputaciones no son del todo justas. El Ferrari es más asequible de mantener de lo que se piensa; los defectos del Esprit se pueden solucionar y mejorar; y el NSX cobra una vida espectacular en su versión 'R'. La elección final depende de las preferencias personales y de los pósteres que adornaban tu habitación en la infancia. Sin embargo, para aquellos que crecieron admirando la perfección de Ayrton Senna al volante, es imposible no rendirse ante el NSX-R. Honda tomó un coche ya brillante y lo convirtió en una leyenda inmortal.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
- ¿Por qué se conoce al Ferrari 348 como un "bebé Testarossa"?
- Debido a sus claras similitudes de diseño con el Testarossa, como las icónicas tomas de aire laterales con listones horizontales y el tratamiento de la parrilla trasera, que le daban la apariencia de una versión a escala de su hermano mayor de 12 cilindros.
- ¿Qué hace tan especial al Honda NSX-R?
- El NSX-R es especial por su enfoque radical en el rendimiento. Partiendo de una base ya avanzada con su monocasco de aluminio y motor VTEC, el modelo 'R' eliminó 120 kg de peso, endureció la suspensión y mejoró la respuesta del chasis, creando una experiencia de conducción pura y enfocada en la pista.
- ¿Es el Lotus Esprit S4S un superdeportivo competitivo con solo 4 cilindros?
- Absolutamente. Su motor de 2.2 litros turboalimentado produce 300 CV, lo que le otorga una aceleración explosiva, siendo el más rápido del trío en el 0 a 100 km/h. Aunque tiene un carácter más rudo y con un notable "turbo-lag", su rendimiento está a la altura de sus rivales de 6 y 8 cilindros.
- ¿Cuál de los tres es la mejor inversión como clásico?
- Los tres coches han experimentado una revalorización significativa. El Ferrari, por llevar el escudo de Maranello, siempre tendrá un gran atractivo. El NSX-R, por su rareza y leyenda, es extremadamente codiciado. El Esprit S4S, siendo el más potente de los 4 cilindros, también es muy buscado. La elección depende del perfil del coleccionista, pero cualquiera de los tres representa una sólida inversión en la historia del automóvil.
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