21/08/2019
En el corazón gastronómico de Madrid, un aroma inconfundible a leche cuajada y heno nos transporta directamente al sur de Italia. Es el perfume del caciocavallo, un queso con siglos de historia que hoy se convierte en protagonista. Este tesoro lácteo, elaborado con leche de vaca mediante una técnica de hilado similar a la de su prima más famosa, la mozzarella, es mucho más que un simple ingrediente; es un pedazo de cultura, una leyenda que se puede saborear. Desde las recomendaciones del médico griego Hipócrates por sus valores nutritivos hasta los elogios del escritor romano Plinio por su exquisito sabor, el caciocavallo ha recorrido un largo camino para conquistar los paladares más exigentes, demostrando que las tradiciones más antiguas a menudo albergan los sabores más auténticos y memorables.

Un Viaje a Través del Tiempo: El Origen del Caciocavallo
La historia del caciocavallo está profundamente arraigada en la cuenca del Mediterráneo, remontándose al periodo grecorromano. Su nombre, que literalmente se traduce como "queso a caballo", no es una casualidad, sino un eco de su pintoresco y tradicional método de curado. "Cacio" significa queso en dialectos italianos, y "cavallo" se refiere a la costumbre de atar los quesos en parejas con una cuerda y colgarlos para madurar "a cavallo" sobre una viga de madera horizontal. Este método permitía un drenaje y una aireación uniformes, esenciales para desarrollar su sabor y textura característicos bajo el cálido sol de Italia.

Esta técnica ancestral no solo le dio su nombre, sino que también esculpió su icónica forma de pera o lágrima con una pequeña cabeza. Con el tiempo, el caciocavallo se extendió por toda Europa, dando lugar a variantes como el 'kashkaval' en los Balcanes, cada uno con sus propias particularidades pero compartiendo un origen común. Su popularidad experimentó un curioso auge a finales del siglo XIX, cuando los emigrantes italianos, llenos de ingenio, lo utilizaron para contrabandear embutidos y otros productos prohibidos a Estados Unidos, aprovechando su forma hueca y su robusta corteza para ocultar tesoros gastronómicos en su interior.
Características que Definen a una Leyenda Láctea
El caciocavallo es un queso que se distingue no solo por su historia, sino por un conjunto de características organolépticas que lo hacen inconfundible. Comprender sus atributos es el primer paso para apreciarlo en toda su magnitud.
- Técnica de Elaboración: Pertenece a la familia de los quesos de pasta filata (pasta hilada). Este proceso implica que la cuajada, una vez acidificada, se sumerge en agua caliente y se estira y amasa repetidamente. Esta técnica es la que le confiere su textura elástica y fibrosa, similar a la de la mozzarella o el provolone.
- Forma y Corteza: Su forma es típicamente de pera o saquito con un apéndice superior o cabeza. La corteza es delgada, lisa y de color amarillo pajizo en las versiones jóvenes, volviéndose más dura y de tonos castaños a medida que avanza su maduración.
- Pasta: La pasta es compacta, con pocas aberturas. Su color varía del blanco marfil al amarillo dorado dependiendo del tiempo de curado y la alimentación de las vacas.
- Sabor y Aroma: Aquí reside su gran dualidad. El caciocavallo joven (fresco o semistagionato) es dulce, delicado, con notas lácticas muy presentes. Conforme madura (stagionato), su sabor se intensifica, volviéndose más complejo, ligeramente picante y con toques de frutos secos y heno.
Del Fresco al Añejo: La Evolución del Sabor
La maduración es el factor que define el carácter final del caciocavallo. No hay un queso mejor que otro, sino perfiles de sabor distintos para diferentes gustos y aplicaciones culinarias. A continuación, una tabla comparativa para entender sus diferencias:
| Característica | Caciocavallo Fresco (Joven) | Caciocavallo Stagionato (Añejo) |
|---|---|---|
| Tiempo de Maduración | De 15 días a 2 meses | Desde 3 meses hasta más de un año |
| Sabor | Dulce, láctico, suave y delicado. | Intenso, complejo, picante, con notas a frutos secos. |
| Textura | Semidura pero elástica y fundente. | Dura, firme y quebradiza, ideal para rallar. |
| Usos Comunes | En lonchas para sándwiches, derretido en pizzas, a la plancha. | Rallado sobre pastas, en tablas de quesos, en lascas. |
El Caciocavallo en la Cocina: Versatilidad Infinita
La gran versatilidad del caciocavallo es una de sus mayores virtudes. Se puede disfrutar de innumerables maneras, desde las más sencillas hasta las más elaboradas, como demuestran las creaciones del chef Anton Shantyr en su restaurante Pagus.
Crudo, el Sabor en su Esencia
Cortado en lonchas finas o en cuñas, el caciocavallo joven es perfecto para una tabla de quesos, acompañado de miel, mermelada de higos o peras frescas. El añejo, por su parte, se disfruta en lascas, quizás con un chorrito de aceite de oliva virgen extra de calidad y pan rústico.
A la Plancha o "alla Piastra"
Esta es quizás una de las formas más espectaculares y deliciosas de comerlo. Se corta una rodaja gruesa (de unos 2 cm) y se cocina en una sartén o plancha caliente sin aceite hasta que ambos lados estén dorados y crujientes, y el interior se haya vuelto un mar fundido y elástico. Un toque final con vinagre balsámico de Módena o un poco de orégano eleva la experiencia a otro nivel.
El Alma de Salsas y Rellenos
Su capacidad para fundirse de manera homogénea lo convierte en el ingrediente secreto de muchas recetas italianas. Es el corazón de platos como los 'Gnocchi alla fonduta', donde se derrite en una cremosa salsa láctea junto a otros quesos como la ricota y el parmesano. También brilla en rellenos de pasta, como en los 'Caramelle ai quattro formaggi', aportando un sabor profundo y una textura irresistible.

Rallado, el Toque Final
El caciocavallo stagionato es un excelente sustituto o complemento del parmesano. Rallado sobre un plato de pasta con salsa de tomate, un risotto de setas o incluso una sopa de verduras, aporta una complejidad y un punto salino y picante que remata el plato a la perfección.
Preguntas Frecuentes sobre el Caciocavallo
¿El caciocavallo es similar al provolone?
Sí, son quesos muy relacionados. Ambos son quesos de pasta filata del sur de Italia y comparten una forma similar. La principal diferencia suele radicar en la leche (el provolone a menudo puede tener leche de búfala) y en los matices de sabor derivados de la región específica de producción y los tiempos de maduración. Se podría decir que son primos hermanos en el mundo del queso.
¿Cómo debo conservar el caciocavallo en casa?
La mejor forma de conservarlo es envolviéndolo en papel de cera o papel parafinado, nunca en plástico, ya que este último no permite que el queso respire y puede generar moho. Guárdalo en la parte menos fría del refrigerador. Si compras una pieza grande, puedes ir cortando lo que necesites y volver a envolver el resto.
¿Con qué vinos marida bien el caciocavallo?
Para un caciocavallo joven y dulce, los vinos blancos frescos y afrutados del sur de Italia, como un Fiano o un Greco di Tufo, son una excelente opción. Para un caciocavallo añejo y picante, se necesita un vino con más cuerpo. Un vino tinto robusto como un Aglianico del Vulture o un Primitivo de Puglia complementará su intensidad a la perfección.
¿Qué significa "Caciocavallo Silano DOP"?
DOP son las siglas de "Denominazione di Origine Protetta" (Denominación de Origen Protegida). El Caciocavallo Silano DOP es una variedad específica que garantiza que el queso ha sido producido, procesado y preparado en un área geográfica determinada (la meseta de la Sila, entre Calabria y Basilicata) utilizando métodos tradicionales reconocidos. Es un sello de máxima calidad y autenticidad.
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