¿Por qué los coches de carreras vuelan por el aire?

El Secreto de NASCAR para No Volar por los Aires

23/05/2019

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Cuando pensamos en un auto que vuela, la mente suele viajar a prototipos futuristas como el AirCar, un vehículo con alas desplegables que promete surcar los cielos y rodar por las carreteras en un futuro cercano. Sin embargo, en el mundo del automovilismo de alta competición, la idea de que un coche despegue del suelo no es una fantasía de ciencia ficción, sino una pesadilla muy real y peligrosa. A velocidades que superan los 300 kilómetros por hora, las leyes de la física pueden jugar una mala pasada, convirtiendo una máquina diseñada para pegarse al asfalto en un proyectil sin control. Esto es especialmente cierto en categorías como la NASCAR, donde la aerodinámica es una ciencia tan crucial como la potencia del motor. Entonces, ¿cómo logran estos bólidos mantenerse en tierra firme cuando un simple giro puede convertirlos en un ala de avión? La respuesta está en una brillante y relativamente simple pieza de ingeniería: los 'roof flaps'.

Índice de Contenido

La Paradoja Aerodinámica: Entre la Adherencia y el Vuelo

Para entender por qué un auto de carreras puede volar, primero debemos comprender su propósito aerodinámico fundamental. Todo el diseño de un coche de competición, desde el alerón trasero hasta el splitter delantero, está obsesivamente enfocado en generar fuerza descendente (downforce). Esta es una fuerza que empuja el auto contra el pavimento, aumentando el agarre de los neumáticos y permitiendo tomar las curvas a velocidades mucho más altas. En esencia, se utiliza el flujo de aire para crear una especie de succión que mantiene al vehículo pegado a la pista.

¿Qué carro se usa en NASCAR?
Nuestro programa de NASCAR Cup Series®* usa Camaro ZL1 como una plataforma para exhibir una dedicación singular a ingeniería, tecnología y desempeño de vanguardia que se destacan luego cruzar cada bandera a cuadros.

Pero aquí reside la paradoja. La carrocería, que funciona como un ala invertida cuando el aire fluye de adelante hacia atrás, se convierte en un ala convencional si el flujo de aire se invierte. Esto ocurre en una de las situaciones más peligrosas para un piloto: un trompo a alta velocidad. Cuando el auto gira y comienza a moverse marcha atrás, el aire ya no presiona el coche hacia abajo. En su lugar, fluye por debajo del chasis y sobre la forma curvada del techo y el capó, generando una fuerza de sustentación (lift), la misma que permite a un avión despegar. Con suficiente velocidad, esta fuerza puede ser mayor que el peso del propio vehículo, y el resultado es aterrador: el auto se eleva por los aires.

Los "Roof Flaps": Los Guardianes Silenciosos del Asfalto

Aquí es donde entran en juego los 'roof flaps' o aletas de techo. Son una característica de seguridad aerodinámica, obligatoria en las principales categorías de NASCAR desde 1994, que actúa como un spoiler de emergencia para evitar que el vehículo despegue.

Durante el funcionamiento normal de la carrera, estas aletas permanecen planas y estibadas en el techo del coche, sin afectar el flujo de aire. Sin embargo, están diseñadas para desplegarse automáticamente cuando se dan las condiciones de un trompo. Al girar el coche, se crea una zona de baja presión sobre el techo, pero cuando se pone marcha atrás, el aire que fluye sobre el parabrisas trasero y el techo genera una alta presión. Esta presión es suficiente para levantar las aletas, que se abren como escotillas.

Una vez desplegadas, su función es simple pero vital: interrumpir drásticamente el flujo de aire suave sobre el techo. Al hacerlo, "estropean" la sustentación que se estaba generando y, al mismo tiempo, crean una enorme cantidad de arrastre. Esto no solo ayuda a mantener el coche en el suelo, sino que también contribuye a frenarlo. Los diseños más modernos incluso incorporan una especie de "paracaídas" de lona en la parte inferior de las aletas para aumentar aún más la resistencia cuando se despliegan.

Una Historia de Vuelos y Soluciones: El Origen de la Norma

La implementación de los roof flaps no fue una idea surgida de la nada, sino la respuesta directa a una serie de accidentes espeluznantes que pusieron de manifiesto la urgencia de una solución. El año 1993 fue clave en esta historia. En el superóvalo de Talladega, el legendario Rusty Wallace sufrió un accidente aterrador tras ser tocado por Dale Earnhardt. Su coche giró hacia atrás, se elevó por los aires y dio una serie de vueltas de campana violentas. Meses más tarde, en el Michigan International Speedway, Johnny Benson Jr. vivió una situación similar, con su coche despegando y volcando por la recta trasera.

Estos incidentes encendieron las alarmas en NASCAR. Una de las primeras soluciones propuestas fue reducir aún más la potencia de los motores con placas restrictoras para bajar las velocidades máximas. Sin embargo, los pilotos se opusieron, y fue entonces cuando ingenieros como Jack Roush lideraron el desarrollo de una solución más inteligente. "Los desarrollamos para que NASCAR no tuviera que ralentizar más los coches", afirmó Roush. Así nacieron las aletas de techo, una innovación que permitía mantener la velocidad y el espectáculo, pero añadiendo una capa de seguridad crucial.

Evolución y Adaptación Constante

Desde su introducción en 1994, el diseño de los roof flaps ha evolucionado constantemente para adaptarse a los coches cada vez más rápidos y aerodinámicamente complejos.

¿5 accidentes más frecuentes?
Comprender los tipos de accidentes más comunes le ayudará a mantenerse informado y preparado. En esta guía, exploraremos cinco tipos de accidentes comunes: accidentes automovilísticos, incidentes laborales, resbalones y caídas, y negligencia médica.
  • 1994: Se introduce la primera versión obligatoria.
  • 2007: Con la llegada del "Car of Tomorrow" (Coche del Mañana), NASCAR exigió aletas nuevas y más grandes para aumentar su eficacia.
  • 2013: La introducción de los coches de la "Generación 6" trajo consigo otra actualización. Las aletas se hicieron aún más grandes y se diseñaron para desplegarse más rápidamente, incluyendo los mencionados paracaídas de lona para maximizar la interrupción del flujo de aire.

Tabla Comparativa de Especificaciones (NASCAR Cup Series)

CaracterísticaEspecificación Actual (Aprox.)
Número de FlapsDos en el techo (Cup y Xfinity Series)
Orientación Flap IzquierdoPerpendicular a la longitud del coche
Orientación Flap DerechoAngulado a 45° en sentido antihorario
Función PrincipalInterrumpir el flujo de aire y reducir la sustentación en un trompo

El Desafío Único de las Camionetas

La Craftsman Truck Series, la categoría de camionetas de NASCAR, presentó un desafío único. Debido a la forma de la carrocería tipo pickup y una menor superficie en el techo, las camionetas eran propensas a despegar a pesar de contar con una aleta en el techo. El violento vuelco de Matt Crafton en Daytona en 2017 mientras luchaba por la victoria fue la prueba definitiva de que se necesitaba algo más.

La solución de NASCAR fue desarrollar aletas adicionales ubicadas en la cubierta de la caja (la tapa trasera). Estas aletas están diseñadas para desplegarse cuando la camioneta gira, ventilando el aire que de otro modo quedaría atrapado bajo la cubierta y actuaría como un paracaídas, levantando la parte trasera del vehículo. Aunque su introducción inicial tuvo problemas (las aletas se desplegaban solas por la turbulencia), demostraron su eficacia en accidentes posteriores, como el de Cody Coughlin en Talladega, donde su camioneta amenazó con despegar pero se mantuvo en el suelo gracias a este sistema.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Qué son exactamente los "roof flaps"?

Son aletas o placas retráctiles ubicadas en el techo de los autos de NASCAR. Su función es desplegarse automáticamente durante un trompo a alta velocidad para interrumpir el flujo de aire y evitar que el coche genere sustentación y despegue del suelo.

¿Todos los autos de carreras tienen roof flaps?

No. Son una característica de seguridad específica de categorías como NASCAR, donde los coches tienen carrocerías cerradas y alcanzan velocidades muy altas en óvalos, lo que los hace particularmente susceptibles a la sustentación aerodinámica cuando giran marcha atrás.

¿Cómo se activan? ¿Son automáticos?

Sí, son completamente automáticos y pasivos. No requieren ninguna acción por parte del piloto. Se activan por las fuerzas aerodinámicas. La alta presión del aire que fluye sobre el techo cuando el coche va hacia atrás es lo que empuja y abre las aletas.

¿Un auto de NASCAR podría volar sin estos flaps?

Absolutamente. La historia ha demostrado que sí. Los accidentes de los años 90 que llevaron a su creación son la prueba más clara de que, sin este sistema, los coches pueden y de hecho despegaban del suelo en ciertas condiciones, con consecuencias devastadoras.

En conclusión, mientras el sueño de un coche volador como el AirCar se acerca a la realidad comercial, en el automovilismo de competición el objetivo es precisamente el contrario. Los roof flaps son un testimonio de la ingeniosa simplicidad con la que el deporte del motor aborda problemas complejos. Son un guardián silencioso que, la mayor parte del tiempo, pasa desapercibido, pero que en el momento crítico, marca la diferencia entre un trompo violento y una catástrofe. Representan la búsqueda incesante de la seguridad, una que permite a los pilotos de coches como el Chevrolet Camaro ZL1 seguir desafiando los límites de la velocidad, con la confianza de que la ciencia y la ingeniería trabajan para mantener sus ruedas, y sus sueños, firmemente plantados en el asfalto.

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