15/08/2019
En la historia del automovilismo mundial existen capítulos que trascienden el tiempo, carreras que se convierten en leyendas y autos que se transforman en mitos. Uno de esos relatos épicos tiene como protagonista a un vehículo nacido en el corazón de Argentina, un sedán robusto y elegante que se atrevió a desafiar a las potencias europeas en su propio terreno: el IKA-Renault Torino. Específicamente, el Torino 380W que participó en la Maratón de la Ruta de 1969, más conocida como las 84 Horas de Nürburgring. Esta no es solo la historia de una carrera, es el relato de una proeza, de la pasión y el ingenio de un grupo de argentinos que llevaron al "Toro de las Pampas" a conquistar el respeto del mundo entero.

El Nacimiento de un Ícono: El Torino 380W
Cuando se pregunta cuál fue el Torino más potente, la respuesta a menudo conduce a este modelo legendario. Si bien hubo versiones de calle muy poderosas, el 380W preparado por Oreste Berta para la competencia en Alemania representa el pináculo de su desarrollo y rendimiento. Fabricado en la planta de Santa Isabel, en Córdoba, este auto fue la prueba viviente de la capacidad de la Industria Argentina.

Bajo su capó latía un corazón formidable, un motor Tornado de 6 cilindros en línea y 3.7 litros, modificado por las manos mágicas de Berta para entregar cerca de 250 caballos de potencia. Esta máquina era capaz de alcanzar velocidades superiores a los 230 km/h, una cifra impresionante para un sedán de su época. Pero la potencia no era su única virtud; su robustez y fiabilidad serían claves para enfrentar uno de los desafíos más extenuantes del planeta.
Características Técnicas del Torino 380W de Nürburgring
- Motor: Tornado Interceptor
- Cilindros: 6 en línea
- Cilindrada: 3700 cc
- Diámetro x Carrera: 111 mm x 84,93 mm
- Potencia Estimada: 250 HP @ 5200 rpm
- Alimentación: 3 carburadores Weber 45 DCOE
- Velocidad Máxima: Aproximadamente 230 km/h
La "Misión Argentina": Un Equipo de Ensueño
La idea de llevar tres Torinos a competir en el "Infierno Verde" fue una iniciativa audaz, impulsada por la visión de dos gigantes del automovilismo argentino: Juan Manuel Fangio y Oreste Berta. Fangio, el quíntuple campeón mundial de Fórmula 1, asumió el rol de director deportivo, aportando su inmensa experiencia y prestigio internacional. Berta, el genio de la mecánica conocido como "El Mago de Alta Gracia", fue el director técnico, responsable de transformar los autos de producción en bestias de carrera.
El equipo se completaba con una selección de los mejores pilotos argentinos del momento, un verdadero seleccionado nacional del volante, y un grupo de mecánicos dedicados que trabajaron incansablemente. La logística fue monumental, pero la convicción era una sola: demostrarle al mundo de lo que Argentina era capaz.
La Composición de los Equipos
Para la titánica prueba de 84 horas, se conformaron tres tripulaciones que se turnarían al volante de cada uno de los Torino blancos que llevaban, como única insignia, la bandera argentina.
| Coche | Pilotos | Resultado en Carrera |
|---|---|---|
| Torino N° 1 | Luis Di Palma, Carmelo Galbato y Oscar Espinoza. | Abandono por despiste tras 48 horas. |
| Torino N° 2 | Gastón Perkins, Eduardo Rodríguez Canedo y Jorge Cupeiro. | Abandono por despiste en la vuelta 41. |
| Torino N° 3 | Alberto Rodríguez Larreta ("Larry"), Eduardo Copello y Oscar Mauricio Franco. | 4° en la clasificación general, 1° en su categoría. |
El piloto suplente del equipo era el talentoso Néstor Jesús García Veiga.
Las 84 Horas: Una Batalla Contra el Circuito y los Elementos
El 20 de agosto de 1969, la bandera verde dio inicio a la maratón. Desde los primeros instantes, la sorpresa se apoderó del paddock. Los dos Torinos, el N°2 y el N°3, se colocaron en las primeras posiciones, liderando la carrera por delante de marcas consagradas como Porsche, Lancia, BMW y Ford. Nadie esperaba que esos autos desconocidos, venidos de tan lejos, pudieran marcar el ritmo en un circuito tan traicionero.
Sin embargo, Nürburgring no perdona. A las condiciones climáticas deplorables, con una lluvia incesante y una niebla espesa que reducía la visibilidad a casi cero, se sumó la propia dificultad del trazado. En la vuelta 41, el Torino N°2 sufrió un despiste y tuvo que abandonar. Más tarde, tras 48 horas de competencia, el Torino N°1, conducido por Di Palma, se quedó sin luces en plena noche, saliéndose de pista y rompiendo el cárter, lo que selló su destino.
El Torino N°3: El Corazón de un León
Con solo un auto en carrera, la Misión Argentina depositó todas sus esperanzas en el Torino N°3. Sus pilotos, Copello, "Larry" y Franco, se embarcaron en una lucha feroz no solo contra el reloj y el cansancio, sino también contra rivales formidables como los Lancia Fulvia oficiales, un Ford Capri y un sorprendente Mazda con motor rotativo.
El auto argentino demostraba una fiabilidad asombrosa, pero los problemas comenzaron a aparecer. Una rotura en el caño de escape obligó a una parada en boxes. La reparación relegó al auto, pero lo peor fue la penalización impuesta por los comisarios deportivos debido al ruido excesivo del escape dañado. Más tarde, un cambio de pastillas de freno, inevitable en una prueba tan larga, los hizo caer hasta el sexto lugar. Parecía que el sueño se desvanecía.
Pero los pilotos argentinos no se rindieron. Iniciaron una remontada épica, exprimiendo cada caballo de fuerza del Torino, descontando vuelta tras vuelta con un manejo magistral en condiciones infernales. Lograron escalar hasta la cuarta posición, con la mira puesta en el podio. Sin embargo, a solo seis horas del final, el director de la prueba les ordenó detenerse nuevamente para cambiar el escape, una decisión que frustró cualquier posibilidad de seguir avanzando. A pesar de todo, la proeza ya estaba consumada. El Torino N°3, con Oscar Mauricio Franco al volante en el último tramo, cruzó la meta en un heroico cuarto lugar general, ganando su clase.

Un Cuarto Puesto con Sabor a Victoria Eterna
Al finalizar la carrera, el box argentino estalló en un festejo inolvidable. Fangio y Berta, los artífices de la gesta, fueron levantados en andas. La emoción era incontenible. El propio Fangio, acostumbrado a las victorias más grandes, no pudo reprimir las lágrimas. Su sueño se había cumplido.
El dato más revelador, y que dimensiona la magnitud de la actuación, es que el Torino N°3 fue el auto que más distancia recorrió en toda la prueba. Completó un total de 334 vueltas al extenuante circuito, mientras que el Lancia Fulvia ganador completó 319. De no haber sido por las penalizaciones, la historia habría coronado al auto argentino como el ganador absoluto. Pero el resultado numérico pasó a un segundo plano. La hazaña estaba hecha.
En medio de la mezcla de alegría y la tristeza por lo que pudo ser, Fangio pronunció una frase que quedó para la historia, dirigiéndose a uno de los miembros del equipo: "...Pero decime una cosa, hermanito... Si a vos te hubieran dicho en la Argentina que íbamos a puntear la mitad de la carrera y que terminaríamos cuartos... ¿Lo hubieras creído?".
Preguntas Frecuentes sobre la Hazaña de Nürburgring
¿Quiénes lideraron la Misión Argentina en Nürburgring?
El proyecto fue liderado por dos figuras icónicas del automovilismo argentino: Juan Manuel Fangio como Director Deportivo y Oreste Berta como Director Técnico.
¿Qué auto argentino compitió en las 84 Horas de Nürburgring de 1969?
Compitieron tres IKA-Renault Torino 380W, fabricados en Córdoba y preparados especialmente para la competencia de resistencia.
¿Por qué el Torino no ganó si completó más vueltas?
A pesar de haber sido el auto que más vueltas completó (334), el Torino N°3 terminó cuarto debido a las vueltas descontadas como penalización, principalmente por el ruido excesivo causado por la rotura de su sistema de escape.
¿Cuál fue el resultado final del mejor Torino?
El Torino N°3, tripulado por Alberto Rodríguez Larreta, Eduardo Copello y Oscar Mauricio Franco, finalizó en la cuarta posición de la clasificación general y se consagró ganador de su categoría (Turismo Clase).
¿Dónde se puede ver hoy el Torino de Nürburgring?
La unidad N°3, protagonista de la hazaña, fue obsequiada por Renault Argentina a la Fundación Fangio en 1991. Hoy se exhibe como una de las joyas más preciadas en el Museo Juan Manuel Fangio en Balcarce, Argentina.
La epopeya de los Torino en Nürburgring es mucho más que un resultado deportivo. Es el símbolo de una época, la demostración de que con talento, trabajo en equipo y una fe inquebrantable, es posible desafiar a los más grandes y ganar su admiración. El Toro de las Pampas no ganó la carrera en los papeles, pero conquistó algo mucho más valioso: un lugar eterno en la leyenda del automovilismo mundial.
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