16/07/2023
En la década de 1990, las carreras de turismos vivieron una era dorada, y en medio de una parrilla llena de sedanes alemanes y japoneses, un coche sueco se robó el espectáculo, no solo por su rendimiento, sino por su corazón mecánico único. Hablamos del Volvo 850 Super Touring, un vehículo que rompió moldes y cuyo sonido inconfundible todavía resuena en la memoria de los aficionados. Su secreto no era otro que un motor excepcional, una maravilla de la ingeniería que desafió las convenciones y se convirtió en una leyenda.

El Origen del Proyecto: TWR y el BTCC
A mediados de los noventa, Volvo buscaba deshacerse de su imagen de fabricante de coches seguros, fiables, pero algo aburridos. La marca sueca quería demostrar que también podía crear vehículos emocionantes y de alto rendimiento. La plataforma elegida para este cambio de imagen fue el prestigioso y ultra competitivo Campeonato Británico de Turismos (BTCC). Para una tarea tan monumental, Volvo se asoció con uno de los nombres más respetados en el automovilismo: Tom Walkinshaw Racing (TWR). Fue TWR quien recibió el encargo de transformar el familiar Volvo 850 en una máquina de carreras capaz de enfrentarse a los Ford Mondeo, BMW 318i y Alfa Romeo 155 que dominaban la categoría.

El debut en 1994 con la versión familiar (Station Wagon) fue una genialidad de marketing que dejó al mundo boquiabierto, pero fue con el sedán, a partir de 1995, que el verdadero potencial del coche se desató. Y en el centro de todo, latiendo con furia, se encontraba su motor.
El Corazón de la Bestia: Un Motor de Cinco Cilindros
Mientras la mayoría de los competidores optaban por motores de cuatro cilindros, más compactos y convencionales para la reglamentación Super Touring de 2.0 litros, Volvo y TWR tomaron un camino diferente. Decidieron basar su motor de competición en el propulsor de producción de cinco cilindros en línea de Volvo. Esta decisión presentó enormes desafíos de ingeniería, pero también ofreció ventajas únicas.
El motor era una unidad de 2.0 litros, naturalmente atmosférico, como dictaba el reglamento. TWR lo rediseñó por completo para la competición, llevando su rendimiento a cotas inimaginables para un motor de calle. Con componentes internos aligerados, una gestión electrónica a medida y un régimen de giro que superaba las 8,500 RPM, este propulsor era capaz de generar cerca de 300 caballos de fuerza. Concretamente, la ficha técnica hablaba de 295 hp (220 kW), una cifra espectacular para un motor de su cilindrada sin la ayuda de un turbo.
Más allá de su potencia, el motor de cinco cilindros le otorgaba al Volvo 850 un carácter inconfundible. Su sonido era completamente diferente al resto de la parrilla: un aullido agudo y melódico, a medio camino entre el zumbido de un cuatro cilindros y el rugido de un seis en línea. Este sonido se convirtió en su seña de identidad, un grito de guerra que anunciaba su llegada en circuitos como Brands Hatch o Thruxton.
Especificaciones Técnicas Detalladas
Para comprender la magnitud de la ingeniería detrás de este coche, es fundamental analizar sus especificaciones. No era solo un motor potente; era un paquete completo y equilibrado diseñado para ganar.
| Componente | Especificación |
|---|---|
| Motor | Volvo 2.0 litros, cinco cilindros en línea, naturalmente atmosférico |
| Potencia | 295 hp / 220 kW |
| Transmisión | Caja de cambios secuencial de 6 velocidades |
| Tracción | Delantera (Front-wheel drive) |
| Chasis y Suspensión | Amortiguadores Öhlins |
| Peso | 975 kg (Peso mínimo reglamentario) |
| Dimensiones | Largo: 466 cm / Ancho: 176 cm |
Dominio en Suecia: La Era de Cyan Racing
Tras su paso por el BTCC entre 1995 y 1996, la historia del Volvo 850 Super Touring no terminó. El coche encontró una nueva vida en su tierra natal, Suecia, de la mano de un equipo que se convertiría en sinónimo de Volvo en la competición: Cyan Racing (conocido entonces como Flash Engineering). Este fue el primer coche de carreras con el que compitió Cyan Racing, sentando las bases de una asociación increíblemente exitosa.
En el Campeonato Sueco de Turismos (STCC), el Volvo 850 demostró que su diseño seguía siendo tremendamente competitivo. El equipo se centró en la operación en pista sin realizar un mayor desarrollo sobre la base creada por TWR, lo cual habla muy bien del trabajo original. El coche se alzó con dos títulos en el campeonato y estableció un récord que aún perdura. Durante la temporada de 1997, el piloto Jan "Flash" Nilsson consiguió una hazaña impresionante: seis victorias consecutivas, una racha que nadie ha podido igualar en la historia del STCC. Este éxito consolidó al 850 como un icono no solo en el Reino Unido, sino también en toda Escandinavia.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Qué motor tenía exactamente el Volvo 850 Super Touring?
El Volvo 850 Super Touring estaba equipado con un motor Volvo de 2.0 litros (1999 cc), con una arquitectura única de cinco cilindros en línea y aspiración natural (sin turbo).
¿Cuánta potencia desarrollaba?
El motor fue desarrollado por Tom Walkinshaw Racing para entregar una potencia máxima de 295 caballos de fuerza (hp), o 220 kilovatios (kW).
¿Por qué se le considera un coche tan especial?
Su estatus de icono se debe a varios factores: su debut con la carrocería familiar (Station Wagon) que rompió esquemas, su motor de cinco cilindros con un sonido único en la parrilla, y su éxito tanto en el competitivo BTCC como en el STCC, donde estableció récords.
¿Quién construyó el coche de carreras?
El coche fue diseñado y construido por la prestigiosa firma británica de ingeniería de competición Tom Walkinshaw Racing (TWR) para el programa de Volvo en el Campeonato Británico de Turismos.
¿Qué tipo de caja de cambios utilizaba?
Utilizaba una caja de cambios secuencial de 6 velocidades, una tecnología avanzada para la época en coches de turismo, que permitía cambios de marcha mucho más rápidos y precisos que una caja manual tradicional en H.
En definitiva, el Volvo 850 Super Touring fue mucho más que un simple coche de carreras. Fue una declaración de intenciones, un golpe sobre la mesa de una marca que quería reinventarse. Y su corazón, ese glorioso motor de cinco cilindros, fue el instrumento perfecto para llevar a cabo esa revolución. Su potencia, su fiabilidad y, sobre todo, su inolvidable banda sonora, lo convirtieron en una pieza fundamental de la historia del automovilismo deportivo.
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