¿Cuándo fichó Alonso por Ferrari?

Le Mans 2019: El drama que coronó a Fernando Alonso

11/06/2024

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El automovilismo es, en su esencia más pura, una batalla contra el tiempo, la máquina y la fortuna. En ninguna otra disciplina esta verdad es tan palpable como en las carreras de resistencia, y su templo, el Circuito de la Sarthe, ha sido testigo de las glorias más épicas y los dramas más desgarradores. La edición de 2019 de las 24 Horas de Le Mans se inscribe en los anales de este deporte no solo por la victoria, sino por la forma en que se produjo, un giro de guion tan cruel como inesperado que redefinió el concepto de que una carrera no termina hasta que cae la bandera a cuadros.

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El Dominio Absoluto de Toyota Gazoo Racing

Para entender el contexto de aquella carrera, es crucial recordar el panorama de la categoría LMP1 en el Campeonato Mundial de Resistencia (WEC) de la supertemporada 2018-2019. Toyota era el único fabricante con un prototipo híbrido oficial, lo que les otorgaba una ventaja de rendimiento casi insuperable sobre los equipos privados. La verdadera batalla, por tanto, no era contra otros equipos, sino una lucha interna, fraticida, entre sus dos coches: el Toyota TS050 Hybrid #7 y el #8.

¿Cuándo fichó Alonso por Ferrari?
2010. Fernando ficha por Ferrari.

El coche #8 estaba tripulado por un trío estelar: el español Fernando Alonso, en su búsqueda de la Triple Corona; el suizo Sébastien Buemi, un pilar del equipo; y el japonés Kazuki Nakajima, el hombre que había llevado el coche a la victoria el año anterior. Por otro lado, el coche #7 contaba con el británico Mike Conway, el japonés Kamui Kobayashi y el argentino José María 'Pechito' López, un grupo de pilotos de una velocidad endiablada que ansiaban su primera victoria en La Sarthe tras varios intentos fallidos.

23 Horas de Perfección y un Destino Marcado

Desde el inicio de la prueba, el Toyota #7 demostró ser el coche a batir. Con un ritmo implacable y una ejecución perfecta en boxes, el trío Conway-Kobayashi-López construyó una sólida ventaja. Vuelta tras vuelta, hora tras hora, gestionaron el tráfico, las condiciones cambiantes de la pista y la presión de sus compañeros de equipo. Parecía que, finalmente, la suerte les sonreiría. Durante 23 de las 24 horas de competición, lideraron con una autoridad que no dejaba lugar a dudas.

El plan parecía salomónico, casi escrito de antemano. El año anterior, en 2018, el coche #8 de Alonso, Buemi y Nakajima se había alzado con la victoria. Para 2019, todo apuntaba a que sería el turno del #7, lo que les daría no solo la ansiada victoria en Le Mans, sino también el título del Campeonato Mundial de Resistencia. El equipo #8 se conformaría con el segundo lugar en la carrera, suficiente para ser subcampeones. Era un final justo, un reparto de gloria que premiaba el esfuerzo de ambas tripulaciones a lo largo de la supertemporada.

El Giro del Destino: Un Pinchazo que Cambió la Historia

Pero Le Mans es caprichoso. El destino, a menudo cruel en La Sarthe, tenía otros planes. A falta de aproximadamente una hora para el final, con 'Pechito' López al volante del #7 y una ventaja que parecía definitiva, la tragedia se materializó. Un sensor alertó al equipo de un pinchazo en el neumático delantero derecho. La orden fue clara: entrar a boxes.

Lo que debería haber sido una parada de rutina se convirtió en una pesadilla. El equipo, en una confusión inicial provocada por un sensor defectuoso que indicaba el neumático equivocado, cambió la rueda trasera derecha. 'Pechito' volvió a pista, pero el problema persistía. El coche seguía siendo inconducible. El argentino tuvo que completar una vuelta entera al larguísimo trazado de 13,6 kilómetros a una velocidad agónicamente lenta, viendo cómo toda su ventaja se evaporaba. Mientras se arrastraba hacia el pit lane por segunda vez, Kazuki Nakajima en el Toyota #8 pasaba a su lado, arrebatándole el liderato y, con él, la gloria.

El equipo #7 finalmente cambió el neumático correcto, pero el daño ya estaba hecho. El tiempo perdido era irrecuperable. La carrera, que habían dominado con mano de hierro durante 23 horas, se les había escapado de entre los dedos en cuestión de minutos.

Tabla Comparativa del Drama Final

CochePilotosPosición a falta de 1hIncidente ClavePosición Final
Toyota TS050 Hybrid #7Conway, Kobayashi, López1º (Líder)Pinchazo y error en el cambio de neumático
Toyota TS050 Hybrid #8Alonso, Buemi, NakajimaMantuvo un ritmo constante y aprovechó el error rival

La Segunda Victoria de Alonso y un Campeonato Mundial

El Toyota #8, con Nakajima al volante, cruzó la línea de meta para reclamar una victoria tan inesperada como celebrada. Para Fernando Alonso, Sébastien Buemi y Kazuki Nakajima, era su segundo triunfo consecutivo en las 24 Horas de Le Mans. Este resultado no solo les otorgaba el trofeo más codiciado de la resistencia, sino que también les proclamaba Campeones del Mundo de Resistencia de la FIA. Un doblete histórico que se forjó en la última hora de la última carrera de la temporada.

La celebración en el podio fue agridulce. Mientras los ganadores festejaban, la desolación en los rostros de Conway, Kobayashi y López era evidente. Habían ejecutado una carrera perfecta que merecía la victoria, pero la fortuna les había dado la espalda de la manera más cruel posible. El propio Fernando Alonso reconoció la superioridad de sus compañeros de equipo durante la carrera, afirmando que "la victoria nos eligió a nosotros".

Preguntas Frecuentes sobre Le Mans 2019

¿Qué significó esta victoria para la carrera de Fernando Alonso?

Esta segunda victoria en Le Mans, sumada al título del WEC, fue un hito crucial en el objetivo de Fernando Alonso de conquistar la "Triple Corona del Automovilismo" (GP de Mónaco, 24 Horas de Le Mans e 500 Millas de Indianápolis). Aunque la victoria en IndyCar se le sigue resistiendo, ganar dos veces en Le Mans y ser campeón del mundo de resistencia lo consolidó como uno de los pilotos más versátiles y exitosos de la historia.

¿Fue solo un pinchazo lo que causó el problema del Toyota #7?

El problema inicial fue un pinchazo. Sin embargo, lo que agravó la situación y les costó la carrera fue un fallo en el sistema de sensores del coche. El sensor indicó que el neumático pinchado era uno diferente al real, lo que llevó al equipo a cambiar la rueda equivocada en la primera parada. Este error humano, inducido por un fallo técnico, fue lo que les obligó a dar una vuelta extra a baja velocidad, sentenciando sus opciones.

¿Cómo reaccionó el equipo Toyota ante este resultado?

El equipo Toyota Gazoo Racing mostró una gran deportividad. Si bien celebraron la victoria y el campeonato del coche #8, también consolaron y reconocieron públicamente el extraordinario trabajo realizado por la tripulación del coche #7. La situación puso de manifiesto la dureza de las carreras de resistencia y la importancia de la fortaleza mental y el trabajo en equipo, incluso en la derrota.

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