21/07/2018
En el panteón de los grandes superdeportivos de Maranello, el Ferrari F50 ocupa un lugar especial. Sucesor del icónico F40, representó un salto tecnológico al incorporar un chasis de fibra de carbono y un motor derivado directamente de la máxima categoría del automovilismo. Sin embargo, existe una versión aún más mítica y desconocida para el gran público: el Ferrari F50 GT. Una bestia de competición nacida para dominar los circuitos, pero cuyo rugido se silenció antes de poder demostrar su verdadero potencial. Esta es la historia de un proyecto extraordinario, de una ambición desmedida y de uno de los coches de carreras más exclusivos y deseados del planeta.

Del F1-90 a las Calles: El Nacimiento del F50
Para entender la magnificencia del F50 GT, primero debemos comprender los orígenes de su hermano de calle, el F50. A principios de los años 90, Ferrari quiso crear un vehículo que ofreciera la experiencia de un monoplaza de Fórmula 1 en un coche de producción. La base no podía ser más noble: el motor V12 atmosférico de 3.5 litros que impulsó al Ferrari F1-90, el coche con el que Alain Prost luchó por el campeonato y que consiguió seis victorias en la temporada de 1990.

Adaptar un motor de F1 para el uso diario fue una proeza de ingeniería. El propulsor original, que alcanzaba su máximo rendimiento a unas vertiginosas 12,750 rpm, era inviable para la carretera. Los ingenieros de Maranello aumentaron su cilindrada hasta los 4.7 litros y realizaron ajustes cruciales para hacerlo más dócil. Se implementaron conductos de admisión de longitud variable y un sistema de escape con válvulas bypass, lo que permitió que la potencia y el par fueran más accesibles en un rango de revoluciones más amplio, con la línea roja situada en unas todavía impresionantes 8,500 rpm.
Aunque el aumento de potencia respecto al F40 no fue abrumador (unos 40 CV adicionales), la combinación de este motor V12 con un chasis monocasco de fibra de carbono y suspensiones de tipo push-rod, similares a las de un coche de carreras, resultó en un rendimiento global muy superior. La prueba definitiva fue en el circuito de Fiorano, donde el F50 fue cuatro segundos más rápido por vuelta que su predecesor. Con un diseño firmado por Pininfarina y una producción limitada a solo 349 unidades, el F50 se consolidó como una leyenda instantánea.
El Sueño de la Competición: Nace el F50 GT
Siguiendo la tradición de crear versiones de competición de sus superdeportivos, como el F40 LM, Ferrari se propuso desarrollar una variante del F50 para competir en la prestigiosa BPR Global GT Series. Así nació el proyecto F50 GT, un prototipo co-desarrollado con dos nombres legendarios en el mundo de la competición: Dallara y Michelotto.
Las modificaciones fueron radicales. El F50 GT abandonaba su techo desmontable para adoptar un techo fijo que mejoraba la rigidez estructural. La aerodinámica fue completamente rediseñada: se añadió un nuevo spoiler delantero y, sobre todo, un imponente alerón trasero fijo para generar una carga aerodinámica masiva. El objetivo era claro: transformar el superdeportivo de calle en una máquina de carreras pura, capaz de rivalizar con bestias como el McLaren F1 GTR.

Bajo el capó, el ya impresionante V12 de 4.7 litros fue liberado de las restricciones de la homologación de calle. Los ingenieros lo llevaron a un nivel completamente nuevo, extrayendo alrededor de 750 caballos de potencia a 10,500 rpm y un par motor de 520 N·m a 7,500 rpm. Las pruebas iniciales en 1996 fueron asombrosas: el F50 GT demostró ser incluso más rápido que el prototipo de Le Mans de la propia marca, el Ferrari 333 SP. Todo apuntaba a que Ferrari tenía entre manos un coche ganador.
Un Potencial Desatado... y Cancelado
Cuando el F50 GT estaba listo para asaltar los circuitos, el panorama del automovilismo cambió drásticamente. La BPR Global GT Series se disolvió y en su lugar nació el Campeonato FIA GT. Con el nuevo campeonato llegaron nuevas reglas, y Ferrari se encontró con un problema: la FIA permitió la entrada de los llamados "homologation specials", coches como el Porsche 911 GT1, que eran esencialmente prototipos de carreras con una mínima producción de calle para cumplir con el reglamento.
Ferrari consideró que esto desvirtuaba el espíritu de la competición GT y, ante la perspectiva de tener que invertir una suma considerable de dinero para competir contra estos nuevos rivales, la directiva de Maranello tomó una decisión drástica: cancelar el proyecto F50 GT y centrar todos sus recursos en su programa de Fórmula One. El sueño de ver al F50 GT dominando las pistas se desvaneció.
Comparativa: Ferrari F50 vs. Ferrari F50 GT
| Característica | Ferrari F50 (Calle) | Ferrari F50 GT (Competición) |
|---|---|---|
| Motor | 4.7L V12 Atmosférico | 4.7L V12 Atmosférico (Ajustado para carreras) |
| Potencia | 520 CV @ 8,500 rpm | ~750 CV @ 10,500 rpm |
| Carrocería | Targa (techo desmontable) | Coupé (techo fijo) |
| Aerodinámica | Alerón trasero integrado | Spoiler delantero, difusor y alerón trasero masivo |
| Producción | 349 unidades | 3 unidades (6 chasis planeados) |
El Legado de los Tres Únicos: ¿Quiénes son los dueños?
Con el proyecto cancelado, Ferrari se encontró con varios chasis a medio construir. De los seis planeados, solo tres se completaron. El chasis de prueba, 001, y los chasis 002 y 003 fueron vendidos a un selecto grupo de coleccionistas privados. Se rumorea que los tres chasis restantes fueron destruidos, aumentando aún más la exclusividad y el misticismo del modelo.

La identidad de los propietarios de estas joyas se ha mantenido en gran medida en secreto, pero uno de ellos es conocido públicamente. El empresario y coleccionista Art Zafiropoulo es el afortunado dueño de uno de estos tres F50 GT. Su coche ha sido exhibido en eventos de prestigio, e incluso fue coronado como ganador en el Círculo de Campeones Rolex, un honor que le valió a Zafiropoulo un reloj Oyster Perpetual Datejust grabado a medida. Ser propietario de un F50 GT no es solo poseer un coche, es ser el custodio de una pieza única de la historia del automovilismo, un testimonio de lo que pudo haber sido.
Contexto de la Marca: ¿Quién está detrás de Ferrari Hoy?
La creación de máquinas tan especiales como el F50 GT es el resultado de una cultura de excelencia y pasión que perdura en Ferrari. Aunque el fundador, Enzo Ferrari, ya no está, su legado continúa. Hoy, la propiedad de la compañía está distribuida, pero la influencia de la familia fundadora sigue presente. Su hijo, Piero Ferrari, posee el 10.5% de las acciones de la automotriz, manteniendo un vínculo directo con el hombre que lo empezó todo. El accionista mayoritario es el holding Giovanni Agnelli B.V., que pertenece a los descendientes de la familia Agnelli (fundadores de Fiat), con un 24.8% de las acciones. Esta estructura garantiza la estabilidad y la visión a largo plazo que permiten a Ferrari seguir soñando y creando coches que se convierten en leyenda.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Cuántos Ferrari F50 GT existen?
Oficialmente, solo se construyeron y completaron tres unidades del Ferrari F50 GT. El plan original era construir seis, pero el proyecto fue cancelado antes de su finalización.
¿Por qué Ferrari canceló el proyecto F50 GT?
La cancelación se debió a una combinación de factores. El principal fue el cambio en el reglamento del campeonato GT, que pasó de la BPR Global GT Series al Campeonato FIA GT. Este nuevo campeonato permitía coches de homologación especial, como el Porsche 911 GT1, lo que habría requerido una inversión mucho mayor por parte de Ferrari para ser competitivos. La compañía decidió enfocar sus recursos en la Fórmula 1.

¿Era el F50 GT más rápido que el F50 normal?
Sí, significativamente más rápido. Con casi 230 caballos más, una aerodinámica de competición y una puesta a punto de circuito, el F50 GT era una máquina muy superior en rendimiento en pista. Las pruebas demostraron que era más veloz incluso que prototipos de carreras de la época.
¿Quién es el propietario de un Ferrari F50 GT?
Uno de los propietarios conocidos es el coleccionista estadounidense Art Zafiropoulo. Los dueños de las otras dos unidades son coleccionistas privados y prefieren mantener un perfil bajo, lo que contribuye al aura de misterio del coche.
En definitiva, el Ferrari F50 GT es mucho más que un coche raro. Es el símbolo de un potencial no realizado, una leyenda silenciosa que nunca tuvo la oportunidad de escribir su historia en los anales de la competición. Su belleza agresiva y su rendimiento estratosférico lo convierten en el "qué hubiera pasado si..." más fascinante de la historia moderna de Ferrari, un fantasma de la velocidad cuyo eco aún resuena entre los aficionados más apasionados.
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