01/05/2021
En la historia reciente de la Fórmula 1, pocas tecnologías han generado tanta expectación, controversia y, finalmente, un impacto tan profundo como el KERS. Introducido en 2009 como un paso audaz hacia un futuro más sostenible y tecnológicamente avanzado, este sistema prometía revolucionar las carreras. Sin embargo, su camino estuvo lleno de obstáculos, escepticismo y un desarrollo vertiginoso que lo llevó a desaparecer en nombre, pero no en espíritu. Para entender qué pasó con el KERS, debemos viajar a sus orígenes, comprender sus desafíos y seguir su evolución hasta convertirse en el corazón de los monoplazas actuales.

¿Qué Era Exactamente el KERS?
El acrónimo KERS responde a Kinetic Energy Recovery System, o en español, Sistema de Recuperación de Energía Cinética. Su principio de funcionamiento es, en teoría, simple pero ingenioso: capturar la energía que normalmente se desperdicia en forma de calor durante el frenado, almacenarla y permitir que el piloto la despliegue como un impulso extra de potencia.

Cuando un monoplaza de más de 600 kg frena bruscamente al final de una recta, genera una cantidad inmensa de energía cinética. El KERS fue diseñado para convertir esta energía en una forma utilizable. Existían principalmente dos enfoques para lograrlo:
- KERS Mecánico: Utilizaba un volante de inercia (flywheel) que giraba a velocidades extremadamente altas (hasta 64,500 rpm en algunos prototipos). Al frenar, la energía cinética del coche se transfería para acelerar este volante. Al presionar el botón de impulso, el proceso se invertía, y la energía del volante de inercia se liberaba de nuevo a las ruedas, proporcionando potencia adicional. Equipos como Williams invirtieron mucho en esta tecnología.
- KERS Eléctrico: Este fue el sistema que finalmente prevaleció. Durante el frenado, un motor/generador eléctrico (MGU) conectado al tren motriz convertía la energía cinética en energía eléctrica. Esta electricidad se almacenaba en baterías de iones de litio o supercondensadores. El piloto podía entonces, a través de un botón en el volante, liberar esa energía almacenada, que alimentaba el mismo motor/generador para dar un impulso de potencia a las ruedas.
En su primera iteración de 2009, el reglamento permitía un impulso de 60 kW (aproximadamente 80 caballos de fuerza) durante un máximo de 6.67 segundos por vuelta. Este extra de potencia era una herramienta táctica formidable, ideal para adelantar en rectas, defender la posición o mejorar los tiempos de vuelta.
Un Debut Polémico y Problemático en 2009
La introducción del KERS en la temporada 2009 estuvo lejos de ser un camino de rosas. La tecnología era inmadura, pesada y costosa, lo que generó una clara división en la parrilla. Mientras que equipos con grandes presupuestos como Ferrari, McLaren, BMW y Renault apostaron por él, otros como Brawn GP (que ganaría el campeonato) y Red Bull decidieron no implementarlo, prefiriendo las ventajas de un coche más ligero y con un mejor centro de gravedad.
Los problemas no tardaron en aparecer. Durante las pruebas de pretemporada, se reportaron incidentes que pusieron de manifiesto los riesgos de esta nueva tecnología. Un incendio en la fábrica de Red Bull Racing durante una prueba de la batería del KERS obligó a evacuar las instalaciones. Semanas después, un mecánico de BMW Sauber recibió una descarga eléctrica al tocar el monoplaza de Christian Klien. Estos eventos sembraron dudas sobre la seguridad del sistema.
En la pista, los equipos que lo usaban luchaban con la fiabilidad y el peso. El sistema completo añadía entre 25 y 40 kg, un lastre significativo que comprometía el equilibrio del coche y la distribución del peso. A pesar de todo, el KERS demostró su potencial en momentos clave:
- Nick Heidfeld (BMW Sauber) fue el primer piloto en subir a un podio con un coche equipado con KERS en el Gran Premio de Malasia.
- Lewis Hamilton (McLaren) consiguió la primera victoria para un coche con KERS en el Gran Premio de Hungría.
- El ejemplo más icónico fue la victoria de Kimi Räikkönen (Ferrari) en el Gran Premio de Bélgica. En la salida, utilizó el impulso del KERS para superar a Giancarlo Fisichella (Force India), quien no tenía el sistema y había logrado una sorprendente pole position. Fisichella admitiría después: "Yo era más rápido que Kimi. Sólo me adelantó por el KERS al principio".
El Paréntesis de 2010 y el Regreso Triunfal
A pesar de sus destellos de brillantez, las desventajas del KERS llevaron a los equipos a un "acuerdo de caballeros" para no utilizarlo en la temporada 2010. Aunque seguía siendo legal según el reglamento de la FIA, la Asociación de Equipos de Fórmula Uno (FOTA) acordó su no utilización para controlar los crecientes costos de desarrollo.
Sin embargo, la pausa fue breve. Para 2011, el KERS regresó con fuerza. Varios factores contribuyeron a su reintroducción. Primero, la tecnología había madurado. Segundo, el reglamento aumentó el peso mínimo del coche, reduciendo la penalización que suponía instalar el sistema. Con el KERS ahora más fiable y eficiente, se convirtió en un componente casi indispensable para competir en la parte alta de la parrilla.
La Evolución: De KERS a ERS, el Nacimiento de la Era Híbrida
Entonces, ¿qué pasó con el KERS? La respuesta es que no desapareció, sino que evolucionó. La verdadera transformación llegó en 2014 con el cambio de reglamento más significativo en décadas: la introducción de las unidades de potencia V6 turbo-híbridas.

El KERS, como se conocía, fue absorbido por un sistema mucho más complejo y potente llamado ERS (Energy Recovery System). Este nuevo sistema ya no era solo un "botón de impulso", sino una parte integral y constante del rendimiento del motor. El ERS se compone de dos elementos clave:
- MGU-K (Motor Generator Unit - Kinetic): Es el sucesor directo del KERS. Es más potente, pudiendo recuperar y desplegar hasta 120 kW (unos 160 CV), el doble que el KERS original. Su energía permitida por vuelta también se multiplicó por diez, pasando de 400 kJ a 4 MJ.
- MGU-H (Motor Generator Unit - Heat): Esta fue la gran innovación. Es un motor/generador conectado al turbocompresor que recupera energía del calor de los gases de escape. Esta energía puede ser enviada directamente al MGU-K para un impulso instantáneo o almacenada en la batería. Su función clave es eliminar el "turbo-lag" (el retraso en la respuesta del turbo) y generar electricidad de forma mucho más eficiente.
El KERS, por tanto, no murió. Se convirtió en el MGU-K, una pieza fundamental de la arquitectura de potencia más avanzada del automovilismo mundial.
Tabla Comparativa: KERS vs. ERS
| Característica | KERS (2009-2013) | ERS (desde 2014) |
|---|---|---|
| Potencia Máxima | 60 kW (~80 CV) | 120 kW (~160 CV) desde el MGU-K |
| Energía por Vuelta | 400 kJ | 4 MJ (4000 kJ) del MGU-K |
| Fuentes de Energía | Cinética (frenado) | Cinética (MGU-K) y Térmica (MGU-H) |
| Componentes Principales | Motor/Generador, Batería/Supercondensador | MGU-K, MGU-H, Almacén de Energía (Batería) |
| Complejidad | Moderada | Extremadamente alta |
Preguntas Frecuentes sobre el KERS en F1
¿Por qué los equipos no usaron el KERS en 2010?
A pesar de ser legal, los equipos de la FOTA llegaron a un "acuerdo de caballeros" para no utilizarlo debido a los altos costos de desarrollo y la penalización en peso y fiabilidad que suponía una tecnología aún inmadura. Prefirieron centrar sus recursos en otras áreas del coche.
Entonces, ¿el KERS desapareció de la Fórmula 1?
No, no desapareció. Evolucionó y se integró en un sistema mucho más avanzado. A partir de 2014, el KERS se convirtió en el componente conocido como MGU-K dentro de la unidad de potencia híbrida, siendo hoy una pieza esencial e inseparable del rendimiento de un F1.
¿Qué ventajas y desventajas tenía el KERS original?
La principal ventaja era el impulso de potencia de 80 CV, crucial para tácticas de ataque y defensa. Las desventajas eran significativas: añadía mucho peso, comprometía el equilibrio del coche, sufría de problemas de fiabilidad y su desarrollo era muy costoso.
¿Cómo activaban los pilotos el KERS?
Generalmente, lo activaban mediante un botón específico en el volante. Esto les daba control táctico total sobre cuándo y dónde usar los 6.67 segundos de potencia extra disponibles en cada vuelta, convirtiéndolo en un arma estratégica en manos del piloto.
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