¿Quién es Fernando García?

Fernando García y la Leyenda del Fiat 128

08/06/2018

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En el vasto universo del automovilismo, las historias a menudo se centran en pilotos, ingenieros y equipos legendarios. Sin embargo, a veces, una conexión inesperada nos permite explorar el impacto de los autos desde una perspectiva completamente diferente. Este es el caso de Fernando García, una figura prominente en el mundo del arte y la cultura, cuyo primer contacto con la conducción nos abre una puerta para recordar a un verdadero gigante de las calles y las pistas argentinas: el Fiat 128. Aunque García no es un piloto ni un especialista en motorsport, el hecho de que aprendiera a manejar en este vehículo en los años 80 nos invita a desentrañar por qué este auto no fue solo un medio de transporte, sino un pilar de la cultura popular y un formidable semillero de talentos en la competición nacional.

¿Quién es Fernando García?
Es magister en Historia del Arte Argentino y Latinoamericano por IDAES-UNSAM y, desde 2022, curador de Programas Públicos del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. En 2005 publicó Los ojos: vida y pasión de Antonio Berni, reeditado en 2009 y 2021.
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El Fiat 128: De Auto del Año en Europa a Ícono Argentino

Para entender el contexto, debemos viajar en el tiempo. El Fiat 128 fue presentado en Europa en 1969 y rápidamente se convirtió en un éxito rotundo, siendo galardonado como "Coche del Año en Europa" en 1970. Su diseño era revolucionario para la época: motor transversal delantero y tracción delantera, una configuración que maximizaba el espacio interior y ofrecía una maniobrabilidad excepcional. Esta arquitectura, ideada por el brillante ingeniero Dante Giacosa, sentaría las bases para la mayoría de los autos compactos modernos.

Cuando el Fiat 128 llegó a Argentina de la mano de Fiat Concord en 1971, su impacto fue inmediato. Se posicionó como un auto familiar, económico y confiable, pero los entusiastas rápidamente descubrieron su potencial oculto. Su bajo peso, su chasis ágil y un motor dispuesto a ser modificado lo convirtieron en el candidato perfecto para la competición, especialmente en categorías como el Turismo Nacional (TN).

La Época Dorada en el Turismo Nacional

El Turismo Nacional fue el escenario donde el Fiat 128 forjó su leyenda. Durante la década de los 70 y principios de los 80, las pistas argentinas se vieron dominadas por enjambres de estos pequeños pero feroces sedanes. Su agilidad en las curvas y la fiabilidad de su mecánica lo hacían imbatible en los circuitos trabados. Pilotos de la talla de Ángel Di Nezio, Gabriel Raies y José "Pepe" Pontoriero, entre muchos otros, llevaron al 128 a lo más alto del podio en innumerables ocasiones.

La versión que se convirtió en un objeto de deseo fue el Fiat 128 IAVA (Industria Argentina de Vehículos de Avanzada), una variante deportiva preparada por la división especial de Fiat. Estos modelos contaban con carburadores de doble boca, árboles de levas con mayor cruce, escapes deportivos y mejoras en la suspensión, transformando al dócil auto familiar en una máquina de carreras legal para la calle. El IAVA no solo era rápido, sino que su estética, con franjas deportivas y llantas especiales, lo convirtió en un ícono de la juventud de la época.

Fernando García y el Vínculo Cultural Inesperado

Aquí es donde la historia vuelve a conectar con Fernando García. Como magister en Historia del Arte y curador, su trabajo se centra en analizar y contextualizar las vanguardias y la cultura argentina. Ha escrito sobre figuras como Antonio Berni, León Ferrari y Marta Minujín, y ha investigado a fondo el mítico Instituto Di Tella. Su mundo es el de la expresión artística, la contracultura y los movimientos que definieron la identidad argentina.

El hecho de que aprendiera a conducir en un Fiat 128 en los años 80 no es un dato menor si lo miramos con una lente cultural. En esa década, el 128 ya no era solo un auto; era un símbolo. Representaba el primer auto de muchos jóvenes, la aventura, la independencia y una pieza tangible de la vida cotidiana argentina. Era el auto que se veía en cada esquina, el que usaba la familia para ir de vacaciones y el que los amigos modificaban en el garaje para soñar con las carreras del domingo. En este sentido, el Fiat 128 es un objeto de la cultura pop tan relevante como la música rock o el arte de vanguardia que García estudia. Es el punto de encuentro entre la ingeniería mecánica y la memoria colectiva de una generación.

Tabla Comparativa: Fiat 128 de Calle vs. Fiat 128 de Competición (TN Clase 2)

Para visualizar la transformación de este vehículo, comparemos un modelo estándar de la época con una versión preparada para el Turismo Nacional.

CaracterísticaFiat 128 L (Estándar 1980)Fiat 128 (Turismo Nacional Clase 2)
Motor1.3L (1290 cc) 4 cilindros en línea1.3L (llevado al límite del reglamento)
Potencia (aprox.)63 CV120-130 CV
AlimentaciónCarburador de una bocaDos carburadores Weber de doble boca
SuspensiónIndependiente en las 4 ruedas, orientada al confortRegulable en altura y dureza, con bujes de competición
InteriorAsientos para 5 pasajeros, tapicería de tela/viniloVaciado, con jaula antivuelco, butaca de competición y arneses
Peso (aprox.)825 kg~750 kg (mínimo reglamentario)

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Fernando García tiene alguna relación profesional con el automovilismo?

No, Fernando García es un reconocido escritor, periodista y curador especializado en arte y cultura pop. La conexión con el automovilismo es puramente anecdótica y cultural, a través del vehículo en el que aprendió a conducir, el Fiat 128, que es un ícono tanto en la sociedad como en la historia del deporte motor argentino.

¿Por qué el Fiat 128 fue tan exitoso en las carreras?

Su éxito se debió a una combinación de factores: su bajo peso, una excelente distribución de masas gracias a su motor transversal, tracción delantera que le daba gran capacidad de tracción a la salida de las curvas lentas, y una mecánica simple y robusta que permitía preparaciones muy efectivas a un costo relativamente bajo.

¿El Fiat 128 sigue compitiendo en la actualidad?

Aunque ya no participa en las categorías nacionales principales del automovilismo argentino, el Fiat 128 sigue siendo un protagonista absoluto en una gran cantidad de categorías zonales y de automovilismo amateur en todo el país. Su bajo costo de mantenimiento y la enorme disponibilidad de repuestos lo mantienen vigente como un escalón de iniciación ideal para muchos pilotos.

En conclusión, la figura de Fernando García nos sirve como un puente inesperado para recordar que los automóviles son mucho más que máquinas. Son catalizadores de historias, objetos de memoria y, en casos como el del Fiat 128, protagonistas de una epopeya que se escribió tanto en las calles de Buenos Aires, donde un futuro escritor de arte aprendía a dominar el embrague, como en los autódromos, donde se consagró como una leyenda imborrable del automovilismo argentino.

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