What happened to the buried Ferrari Dino?

El Misterio del Ferrari Dino Enterrado

08/02/2020

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El mundo del automovilismo está repleto de historias fascinantes, récords de velocidad y leyendas que se forjan en el asfalto. Sin embargo, algunas de las anécdotas más increíbles ocurren lejos de los circuitos, en los lugares más insospechados. Imaginen la escena: Los Ángeles, febrero de 1978. Unos niños juegan en el jardín de su casa, cavando en la tierra como cualquier tarde. De repente, su pala golpea algo duro, metálico. No es una roca. Es el techo de un automóvil. Pero no de cualquier automóvil. Lo que emergía lentamente de la tierra era la silueta inconfundible y elegante de un deportivo italiano: un Ferrari Dino 246 GTS de 1974. Este hallazgo, digno de una novela de misterio, desató una tormenta mediática y destapó una trama mucho más compleja que un simple robo de coches.

Índice de Contenido

La Noche de la Desaparición

Para entender cómo un deportivo de Maranello acabó tres metros bajo tierra, debemos retroceder en el tiempo hasta la noche del 7 de diciembre de 1974. Rosendo Cruz, un próspero hombre de negocios, había decidido celebrar su aniversario de bodas con su esposa en el icónico restaurante Brown Derby de Wilshire Boulevard. Para una ocasión tan especial, habían acudido en su flamante Dino 246 GTS, una joya de color verde metálico que Cruz había comprado apenas dos meses antes como regalo para su esposa. El coche era prácticamente nuevo, con apenas 800 kilómetros en el odómetro.

What happened to the buried Ferrari Dino?
The thieves were to take the Dino to a chop shop to be broken up for parts, but instead hid it, intending to dig it up later – forgetting the burial location. Real estate businessman Brad Howard purchased the car from Farmers, to which ownership had defaulted, and had it restored by Ferrari expert Giuseppe Cappalonga.

Según relataría más tarde a la policía, algo en la actitud del aparcacoches del restaurante no le dio buena espina. Describió una "mirada sospechosa" que le hizo desconfiar. Guiado por una extraña premonición, Cruz decidió no dejar su preciado vehículo en manos del valet y optó por aparcarlo él mismo en una calle cercana. Tras la cena, la pareja regresó al lugar donde habían dejado el coche, solo para encontrarse con un espacio vacío. El Ferrari había desaparecido. Inmediatamente, presentaron la denuncia por robo, dando comienzo a un misterio que tardaría casi cuatro años en resolverse de la forma más extraña posible.

Un Hallazgo Inesperado en un Jardín

Avancemos rápidamente a febrero de 1978. En un tranquilo barrio residencial de Los Ángeles, dos niños jugaban a excavar en el patio trasero de su casa. Su juego infantil se detuvo en seco cuando uno de ellos golpeó un objeto metálico grande y sólido. Intrigados, siguieron cavando hasta que la curvatura de un techo de coche se hizo visible. La casualidad quiso que dos ayudantes del sheriff, Joe Sabas y Dennis Carroll, pasaran por la zona en ese momento. Los niños, emocionados y confundidos, les alertaron de su descubrimiento.

Lo que siguió fue una operación de exhumación que atrajo a vecinos, periodistas y curiosos. Conforme las palas retiraban la tierra, la forma del vehículo se definía. Pronto, no hubo duda: se trataba de un deportivo exótico. Cuando el emblema del Cavallino Rampante quedó al descubierto, la noticia explotó. Un Ferrari, enterrado como un tesoro pirata, había sido encontrado. La matrícula del vehículo permitió a los investigadores conectar rápidamente el hallazgo con el caso de robo sin resolver de Rosendo Cruz de 1974. La pregunta que todos se hacían era evidente: ¿quién robaría un coche tan valioso solo para enterrarlo?

Exhumando una Leyenda con Cicatrices

El proceso de sacar el Dino de su tumba de tierra fue delicado y reveló el lamentable estado del vehículo. Los ladrones, en un torpe intento de preservarlo, lo habían envuelto en plásticos, alfombras y lonas. Sin embargo, cometieron un error fatal: dejaron las ventanillas ligeramente abiertas. Durante los tres años que pasó bajo tierra, la humedad se filtró en el habitáculo, causando una corrosión devastadora en el interior y en partes de la carrocería de acero. El elegante interior de cuero estaba arruinado, cubierto de moho y descomposición.

Además del daño causado por el enterramiento, el proceso de recuperación, inevitablemente tosco, añadió más heridas. El techo, el compartimento del motor y el parabrisas sufrieron daños significativos mientras las máquinas pesadas lo extraían de la fosa. Un investigador de la aseguradora Farmers Insurance, que había pagado la póliza a Cruz años atrás, evaluó el coche y determinó que, aunque recuperable, su estado era mucho peor de lo que las primeras y optimistas noticias habían sugerido. El sueño italiano parecía haberse convertido en una pesadilla de óxido y metal abollado.

De Robo a Fraude: La Verdad Sale a la Luz

Inicialmente, la teoría principal era que los ladrones habían enterrado el coche con la intención de recuperarlo más tarde, cuando el caso se enfriara. Sin embargo, la investigación posterior destapó una trama mucho más retorcida. La historia que emergió fue la de un fraude al seguro perfectamente orquestado por el propio dueño, Rosendo Cruz.

Al parecer, Cruz había contratado a un par de delincuentes para que hicieran desaparecer el coche. El plan original era que lo desmantelaran y vendieran por piezas, o que simplemente lo lanzaran al océano. De esta manera, él podría cobrar el suculento cheque del seguro. Sin embargo, los ladrones, al tener en sus manos una obra de arte como el Dino 246 GTS, simplemente no pudieron destruirlo. Enamorados de su belleza, decidieron desobedecer las órdenes y optaron por un plan alternativo: enterrarlo cuidadosamente para desenterrarlo en el futuro y reclamarlo como propio. Su plan de preservación fue un fracaso, y nunca regresaron a por su botín. La verdad, mucho menos romántica que un simple robo, añadió una capa de cinismo a la ya extraña historia.

El Renacimiento del Dino: De la Tierra al Asfalto

Una vez desenterrado y con la verdad sobre la mesa, el coche pasó a ser propiedad legal de la compañía de seguros Farmers Insurance. La empresa, sin saber muy bien qué hacer con un Ferrari dañado y con una historia tan peculiar, decidió sacarlo a subasta pública. Muchos coleccionistas lo descartaron, considerándolo un caso perdido. Sin embargo, un joven mecánico y empresario llamado Brad Howard vio potencial donde otros solo veían chatarra.

Howard compró el coche por una cantidad que se rumorea que fue sorprendentemente baja, entre 5.000 y 9.000 dólares. A partir de ese momento, comenzó un meticuloso y apasionado proceso de restauración. Desmontó el coche por completo, pieza por pieza. El motor V6 Dino, una maravilla de la ingeniería de la época, fue reconstruido. La carrocería fue saneada, reparada y repintada en su color verde original. El interior fue completamente rehecho, devolviéndole su antiguo esplendor. Tras miles de horas de trabajo, el Ferrari Dino que había sido dado por muerto, renació.

Hoy en día, el "Dino enterrado" es una leyenda en el mundo de los coches clásicos. Brad Howard todavía es su propietario y lo conduce regularmente, incluso participando en exhibiciones y eventos de motor. El coche luce con orgullo su historia, llevando incluso una matrícula personalizada que reza "DUG UP" (Desenterrado), un guiño permanente a su increíble pasado.

Cronología del Dino Enterrado

FechaEvento Clave
Octubre de 1974Rosendo Cruz compra el Ferrari Dino 246 GTS.
7 de Diciembre de 1974El coche es reportado como robado tras una cena de aniversario.
Febrero de 1978Unos niños descubren el coche enterrado en un jardín de Los Ángeles.
Post-1978La aseguradora toma posesión y lo vende en una subasta.
Principios de los 80Brad Howard completa una exhaustiva restauración del vehículo.
ActualidadEl coche sigue en posesión de Howard, totalmente funcional y famoso.

Preguntas Frecuentes

¿Qué modelo exacto de Ferrari fue encontrado?
Se trataba de un Ferrari Dino 246 GTS del año 1974, con número de chasis 07862.
¿Por qué enterraron el coche?
Fue parte de un fraude al seguro. El dueño contrató a ladrones para hacerlo desaparecer, pero estos decidieron enterrarlo para recuperarlo más tarde en lugar de destruirlo.
¿En qué estado se encontraba el coche al ser desenterrado?
Estaba en muy mal estado. Sufría de una severa corrosión debido a que las ventanillas quedaron abiertas, y presentaba daños estructurales causados durante la excavación.
¿Qué pasó con el coche después de ser encontrado?
Fue vendido en una subasta por la compañía de seguros a Brad Howard, quien lo restauró por completo hasta dejarlo en perfectas condiciones de funcionamiento y exposición.

La historia del Ferrari Dino enterrado es mucho más que una simple anécdota. Es un testimonio de la pasión por los automóviles, una extraña mezcla de crimen, torpeza y redención. Es la prueba de que incluso cuando una máquina parece destinada al olvido y la descomposición, la dedicación y el cariño pueden devolverla a la vida, convirtiendo una pieza de metal oxidado en una leyenda rodante con una de las historias más increíbles que jamás se hayan contado en el mundo del motor.

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