¿Qué fue el Baufer-Ford?

Baufer-Ford: El Prototipo Maldito del TC

29/05/2024

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El año 1967 es recordado como uno de los puntos de inflexión más significativos en la historia del Turismo Carretera, la categoría más popular y longeva del automovilismo argentino. Fue el año en que el reglamento abrió las puertas a la imaginación, permitiendo la creación de prototipos que rompieron con la tradición de las cupecitas. En este caldo de cultivo de innovación y audacia, Ford Motor Argentina, herida en su orgullo por el arrollador éxito de los IKA-Torino preparados por Oreste Berta, decidió jugar su carta más arriesgada. Contrataron al ingeniero Horacio Steven para dar vida a una máquina que debía ser revolucionaria, veloz y, sobre todo, ganadora. Así nació el Baufer-Ford, un auto que deslumbró por su estética futurista pero que pasaría a la historia por las razones más oscuras, ganándose el apodo de "el prototipo maldito".

Índice de Contenido

Una Época de Revoluciones y Prototipos

Para entender la génesis del Baufer-Ford, es crucial situarse en el contexto del TC de 1967. La Comisión Deportiva Automovilística (CDA) del Automóvil Club Argentino había modificado las reglas, dando rienda suelta a los preparadores. El objetivo era modernizar la categoría y fomentar el desarrollo tecnológico nacional. Esta nueva era vio nacer a algunas de las máquinas más icónicas de la historia:

  • IKA-Torino: Bajo la batuta de Oreste Berta, el equipo oficial IKA evolucionó sus exitosos Torino 380W hacia los prototipos conocidos como "Liebres", que seguirían dominando la categoría.
  • Chevrolet: La marca del moño no se quedaba atrás. José Froilán González dirigía el desarrollo del "Chevitú", basado en un Chevrolet Nova II. Por otro lado, los hermanos Bellavigna crearon "La Garrafa", un auto con chasis de Kaiser Bergantín, motor Chevrolet y un característico color naranja por su patrocinador, AgipGas.
  • Chrysler: Carlos Pairetti sorprendió a todos con el "Barracuda-Chevrolet", una carrocería de Chrysler Valiant con un poderoso motor Chevrolet en su interior.

En este escenario, Ford parecía haberse quedado en el tiempo. Sus esperanzas aún recaían en glorias pasadas como "La Galera" de los hermanos Emiliozzi o en los Ford Falcon, que si bien eran competitivos, no tenían el impacto de los nuevos prototipos. La necesidad de una respuesta contundente era imperiosa. La solución de Ford fue buscar en las filas del enemigo: contrataron a Horacio Steven, un talentoso ingeniero que había trabajado para IKA antes de la llegada de Berta. Su misión era clara: crear un "anti-Torino".

¿Qué fue el Baufer-Ford?
El Baufer-Ford o Steven-Ford fue un prototipo de carreras diseñado y fabricado en Argentina por el extinto carrocero Baufer, y mantenido por el preparador Horacio Steven para competir en Turismo Carretera .

El Nacimiento de una Bestia Aerodinámica y Peligrosa

El proyecto se materializó en los talleres de la carrocera Baufer, y por ello el auto fue conocido tanto como Baufer-Ford como Steven-Ford. La concepción del vehículo fue radical desde su base. Se partió de un chasis de Ford T, un vestigio de los orígenes del TC, pero convenientemente reforzado para soportar las exigencias de un motor y una carrocería completamente nuevos.

El corazón de la bestia era un imponente motor V8 de las camionetas Ford F-100, con 292 pulgadas cúbicas (unos 4.8 litros), que entregaba una potencia brutal para la época. Pero lo que realmente impactaba era su diseño exterior. La carrocería era una obra de arte aerodinámica, con líneas fluidas y curvas pronunciadas en el techo y la cola, que le daban un aspecto agresivo y futurista. A simple vista, parecía un auto imbatible, un verdadero misil tierra-tierra diseñado para devorar las largas rectas de los circuitos ruteros argentinos.

Sin embargo, detrás de esa apariencia deslumbrante se escondían fallas de diseño catastróficas. En la búsqueda obsesiva por reducir el peso, la trompa y la cola del auto se fabricaron con un polímero ligero que resultó ser altamente inflamable. Para empeorar las cosas, los tanques de combustible no estaban ubicados en una zona segura, sino a ambos costados del habitáculo, junto a las puertas. Cualquier impacto lateral convertía al auto en una trampa mortal. Era una bomba de tiempo con ruedas.

Tabla Comparativa: Pros y Contras del Diseño

Aspectos PositivosAspectos Negativos (Críticos)
Diseño aerodinámico revolucionario para la época.Carrocería construida con polímeros altamente inflamables.
Potente y confiable motor Ford V8 F-100.Ubicación de los tanques de nafta en los laterales, muy expuestos.
Apoyo oficial total de Ford Motor Argentina.Inestabilidad estructural derivada de un chasis antiguo (Ford T).
Generaba una gran expectativa y temor en sus rivales.Nula seguridad pasiva para los ocupantes en caso de accidente.

Crónica de una Muerte Anunciada

El debut del Baufer-Ford se produjo el 16 de julio de 1967 en el Autódromo de Buenos Aires. Los pilotos elegidos para domar a las nuevas máquinas eran Atilio Viale del Carril y Oscar Cabalén. La presentación fue prometedora: uno de los autos ganó su serie clasificatoria, demostrando una velocidad punta impresionante. Sin embargo, la final trajo el primer presagio oscuro. En la largada, un auto quedó detenido y se produjo un choque en cadena. El Baufer de Viale del Carril fue embestido y su acompañante sufrió la fractura de un brazo. El auto demostraba ser rápido, pero también frágil.

Un mes después, el TC regresó al mismo escenario. Viale del Carril, ya con un nuevo acompañante, fue protagonista de la primera gran tragedia. Durante su serie, el auto perdió el control en una curva, se despistó y comenzó a dar tumbos violentamente. La carrocería de polímero prendió fuego de inmediato. Viale del Carril logró salir milagrosamente del infierno en llamas, pero su acompañante, Néstor "Pepe" Giménez, quedó atrapado y falleció calcinado. La tragedia se magnificó por un detalle cruel: los buzos antiflama que debían protegerlos estaban retenidos en la aduana y no habían podido ser retirados a tiempo.

El golpe fue durísimo, pero el proyecto continuó. La siguiente cita era la Vuelta de San Nicolás. Oscar Cabalén, uno de los pilotos más queridos y respetados del país, se preparaba para correr con el Baufer-Ford restante. Días antes de la carrera, decidió realizar unas pruebas en ruta abierta. Durante los ensayos, un amigo de su copiloto, Guillermo Arnaiz, le pidió a Cabalén dar una vuelta en el impresionante prototipo. En un tramo del camino, al intentar sobrepasar a un camión, el auto pisó la banquina, perdió el control y, al igual que su gemelo, inició una serie de vuelcos para terminar envuelto en llamas. Ni Cabalén ni su ocasional acompañante tuvieron oportunidad alguna. Ambos fallecieron en el acto.

El Fin del Proyecto y un Legado Paradójico

La muerte de Oscar Cabalén fue la gota que colmó el vaso. El luto y la conmoción sacudieron al automovilismo argentino. Ford Motor Argentina, ante la seguidilla de tragedias y la pésima publicidad, decidió retirar de forma inmediata todo su apoyo oficial al Turismo Carretera y rompió su relación contractual con Horacio Steven. El proyecto Baufer-Ford, que había nacido con la promesa de gloria, moría en menos de dos meses de la forma más trágica posible, dejando un saldo de tres vidas perdidas.

La historia, sin embargo, guardaba un giro inesperado y paradójico. Un año más tarde, en 1968, el piloto Carlos Pairetti, buscando un auto para pelear el campeonato, decidió contratar al denostado Horacio Steven. Pairetti le pidió que rediseñara el concepto del prototipo, pero esta vez, utilizando un motor Chevrolet 250. Steven, aplicando las lecciones aprendidas de los errores del Baufer-Ford, creó una nueva máquina. Ese auto, pintado de un llamativo color anaranjado, fue bautizado como el Trueno Naranja. Contra todo pronóstico, el Trueno Naranja no solo fue exitoso, sino que se convirtió en una leyenda, ganando el campeonato de Turismo Carretera de 1968 de manera contundente. El genio de Steven finalmente encontró la redención, y el concepto del prototipo maldito renació de sus cenizas para alcanzar la gloria, aunque con el corazón de otra marca.

Preguntas Frecuentes

¿Qué fue el Baufer-Ford?

Fue un prototipo de competición diseñado por Horacio Steven y construido por la carrocera Baufer para el equipo oficial Ford de Turismo Carretera en 1967. Buscaba competir contra los IKA-Torino, pero su corta existencia estuvo marcada por graves accidentes fatales.

¿Por qué era considerado un auto peligroso?

Su peligrosidad radicaba en fallas críticas de diseño: su carrocería estaba hecha de un polímero muy inflamable y los tanques de combustible estaban ubicados en los laterales, una zona muy vulnerable a impactos, lo que lo convertía en una trampa mortal en caso de accidente.

¿Quiénes fallecieron en los accidentes del Baufer-Ford?

En los accidentes de este prototipo perdieron la vida el copiloto Néstor "Pepe" Giménez (acompañante de Atilio Viale del Carril), el piloto Oscar Cabalén y su acompañante ocasional en una prueba, Guillermo Arnaiz.

¿Qué sucedió con el proyecto tras las tragedias?

Ford canceló el proyecto de inmediato, retiró su apoyo oficial de la categoría y despidió al ingeniero Horacio Steven. El Baufer-Ford no volvió a competir jamás.

¿El diseño del Baufer-Ford tuvo alguna influencia posterior?

Sí, de manera indirecta. El concepto aerodinámico fue la base que Horacio Steven utilizó un año después para crear el "Trueno Naranja" para Carlos Pairetti, que, con un motor Chevrolet y mejoras en seguridad, se consagró campeón del TC en 1968.

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