10/08/2022
El rugido de los motores V8 volvió a cortar el viento de la pampa, pero esta vez no fue dentro de los límites de un autódromo. Fue en la ruta, en el asfalto abierto, donde el Turismo Carretera forjó su leyenda. En la previa de la 14ª fecha del campeonato en Toay, La Pampa, la ACTC organizó un evento que fue mucho más que una simple exhibición: fue un viaje en el tiempo, una caricia al alma de los fanáticos más nostálgicos y una presentación en sociedad de la nueva era sobre el terreno que vio nacer a la categoría. Los autos de nueva generación, con sus siluetas modernas de Mustang, Camaro y Challenger, transitaron el mismo tipo de caminos que sus antecesores, las legendarias cupecitas, dominaron décadas atrás, creando una postal inolvidable que unió el pasado, el presente y el futuro del automovilismo argentino.

Un Viaje a la Nostalgia en el Corazón de La Pampa
La cita fue el viernes por la tarde. Pasadas las 15 horas, una caravana de colores y sonidos partió desde la entrada principal del Autódromo Provincia de La Pampa. No se dirigían a la pista, sino en sentido contrario, hacia la ruta provincial N°14. El objetivo era simple pero profundamente significativo: devolverle al TC su esencia rutera, aunque fuera por unos pocos kilómetros. El convoy, liderado por algunos de los nombres más representativos de la categoría, recorrió casi cuatro kilómetros hasta el empalme con la ruta provincial N°9 y la calle M. Garcia, para luego emprender el regreso al circuito.

No fue una selección de autos al azar. La ACTC eligió a los protagonistas de la renovación técnica que la categoría implementó esta temporada. Allí estaban Christian Ledesma y Sergio Alaux con los flamantes Chevrolet Camaro, Germán Todino a bordo del imponente Ford Mustang, Lautaro de la Iglesia con el Dodge Challenger y Gastón Ferrante con el Toyota Camry de nueva generación. Ver estas máquinas, diseñadas para los autódromos más modernos del país, devorando el asfalto de una ruta abierta, con el público apostado a los costados, fue una imagen que quedará grabada en la memoria de todos los presentes. Fue un puente entre la nostalgia de las carreras de antaño y la audaz apuesta de la categoría por renovarse.
Las Voces de la Emoción: ¿Qué Dijeron los Pilotos?
Para los pilotos, no fue un trámite más. Fue una experiencia que les erizó la piel y los conectó directamente con la historia grande del deporte que aman. Las declaraciones posteriores reflejaron la profunda carga emocional del momento.
Christian Ledesma, un campeón con vasta experiencia, no pudo ocultar sus sentimientos: “Es lindo rememorar la historia del TC en un evento así. Estuve muy cerca de llorar en el medio de la vuelta. Me emocionan estas cosas, la gente al borde de la ruta, con esto la categoría vuelve a mostrar sus raíces”. Sus palabras resumen el sentir de muchos: el TC es su gente, su cercanía y esa mística que solo la ruta puede dar.
Sergio Alaux, por su parte, lo vivió desde una perspectiva familiar, recordando las hazañas de su padre, Oscar Alaux, un histórico de la categoría: “Recién hablaba con mi viejo… Él había llegado 8° la última vez que se corrió en la ruta por acá. Yo le decía que tenía miedo de acelerar por la gente y su respuesta fue contundente: ‘nosotros íbamos a fondo con la gente al lado’. Los Grandes Premios eran así, en ese momento esas cosas eran normales”. Este diálogo generacional pinta un cuadro perfecto de cómo han cambiado los tiempos, especialmente en materia de seguridad, pero también de la bravura que caracterizaba a los pilotos de antes.
El joven Lautaro de la Iglesia, representante de una nueva camada de talentos, se mostró fascinado y soñador: “Es una locura poder acelerar un TC en la ruta y es poder darse un gusto. Me encantaría que hubiese una fecha especial en la ruta, siempre y cuando se haga en un tramo en el que se pueda garantizar la seguridad de los pilotos y del público. Sería hermoso porque reviviríamos una época de la categoría que quedó en el pasado”. Su anhelo es, quizás, el de miles de fanáticos que sueñan con ver, una vez más, una carrera oficial en un circuito semipermanente.
El Último Baile: Recordando Santa Teresita 1997
Este evento en Toay inevitablemente nos lleva a una pregunta: ¿cuándo fue la última vez que el Turismo Carretera disputó una carrera oficial en una ruta? La respuesta nos transporta a más de un cuarto de siglo atrás. La fecha precisa es el domingo 16 de febrero de 1997. El escenario fue el mítico circuito semipermanente "Triángulo del Tuyú", en Santa Teresita, un trazado que combinaba tramos de ruta con calles de la ciudad balnearia.
Aquella jornada, que marcó el fin de una era, tuvo como ganador a Eduardo "Lalo" Ramos, al mando de su inconfundible Ford Falcon. Esa victoria no solo fue un triunfo deportivo, sino el punto final a una tradición de más de 60 años de carreras en caminos abiertos, una modalidad que definió la identidad del TC y lo convirtió en un fenómeno popular sin precedentes en Argentina. Desde entonces, la categoría se recluyó en los autódromos permanentes, buscando mayores estándares de seguridad para competidores y espectadores.
Comparativa Histórica: La Última Carrera vs. La Exhibición
| Característica | Última Carrera Oficial en Ruta | Exhibición en Toay |
|---|---|---|
| Evento | Carrera por el campeonato | Evento promocional y de exhibición |
| Fecha | 16 de febrero de 1997 | Viernes previo a la 14ª fecha de 2024 |
| Lugar | Triángulo del Tuyú (Santa Teresita) | Ruta Provincial N°14 (Toay, La Pampa) |
| Protagonistas | Todo el plantel de pilotos de la época | Ledesma, Todino, Alaux, De la Iglesia, Ferrante |
| Vehículos | Falcon, Chevy, Dodge GTX, Torino | Mustang, Camaro, Challenger, Camry NG |
| Resultado/Objetivo | Victoria de Eduardo Ramos (Ford) | Conectar con la historia y el público |
¿Ruta o Semipermanente? Las Excepciones que Confirman la Regla
Si bien Santa Teresita '97 es la referencia ineludible del fin de las carreras en ruta tradicionales, es justo mencionar que el TC tuvo acercamientos posteriores a circuitos que no son autódromos permanentes. Estos trazados, conocidos como semipermanentes, se montan en calles o rutas pero con medidas de seguridad mucho más estrictas que en el pasado, como muros de contención, chicanas y zonas de escape controladas.
Entre estas excepciones se encuentran:
- Base Aeronaval de Punta Indio (2001): Un circuito veloz y desafiante utilizando las pistas de la base militar.
- Base Aeronaval Comandante Espora en Bahía Blanca (2002): Similar al anterior, aprovechando la infraestructura aeronáutica para una competencia de alta velocidad.
- Potrero de los Funes (San Luis): Un espectacular circuito de más de 6 km que rodea un lago, utilizando rutas provinciales. El TC corrió allí en 2009.
- La Pedrera (Villa Mercedes, San Luis): Un moderno semipermanente construido desde cero en un parque, con estándares de seguridad de nivel internacional. El TC lo visitó tres veces entre 2017 y 2018.
Estos ejemplos, aunque emocionantes, son distintos al espíritu de los viejos Grandes Premios, donde los autos corrían por caminos abiertos con una seguridad mínima. La exhibición en Toay, por su carácter simbólico en una ruta abierta, evocó más a esa época fundacional que a las competencias en los modernos semipermanentes.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Cuándo fue la última carrera oficial de TC en ruta?
La última competencia oficial del Turismo Carretera en un circuito rutero tradicional fue el 16 de febrero de 1997 en el "Triángulo del Tuyú", en la localidad de Santa Teresita. El ganador de aquella histórica carrera fue Eduardo "Lalo" Ramos con un Ford Falcon.
¿El evento en Toay fue una carrera oficial?
No. Se trató de una exhibición promocional organizada por la ACTC. El objetivo no era competitivo, sino revivir la mística histórica de la categoría y acercar los nuevos modelos de autos al público en un entorno emblemático como la ruta.
¿Qué pilotos y autos participaron en la exhibición de Toay?
Los protagonistas fueron los autos de nueva generación: Christian Ledesma y Sergio Alaux con sus respectivos Chevrolet Camaro, Germán Todino con el Ford Mustang, Lautaro de la Iglesia con el Dodge Challenger y Gastón Ferrante con el Toyota Camry.
¿Podría el TC volver a correr en la ruta de forma oficial?
Es el sueño de muchos fanáticos y de algunos pilotos. Sin embargo, representa un desafío monumental. La principal barrera son los altísimos estándares de seguridad actuales, que serían extremadamente difíciles y costosos de implementar en un circuito rutero abierto. Cualquier proyecto de este tipo requeriría una planificación exhaustiva para garantizar la integridad de pilotos y espectadores.
En definitiva, la caravana en Toay fue mucho más que un desfile. Fue un recordatorio de dónde viene el Turismo Carretera y una demostración de que, a pesar de la evolución y la modernización, su alma sigue ligada al asfalto de las rutas argentinas. Fue un gesto de la ACTC para conectar con su público, una estrategia que ya se vio en San Nicolás con los autos girando por la ciudad o en Paraná cruzando el túnel subfluvial. Uniendo la nostalgia con la vanguardia de los nuevos modelos, el TC demostró en La Pampa que su leyenda está más viva que nunca y que el eco de su historia aún resuena con fuerza en cada kilómetro de ruta.
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