22/10/2018
Cuando pensamos en Aston Martin, la mente vuela inmediatamente hacia imágenes de elegancia británica, coches deportivos de dos puertas con líneas esculturales y, por supuesto, el inconfundible rugido de un motor potente. Es la marca de James Bond, el epítome del coupé de gran turismo. Sin embargo, la historia y el presente de la marca de Gaydon esconden una faceta tanto o más fascinante: la de los vehículos de cuatro puertas que combinan la adrenalina de un superdeportivo con la practicidad para el día a día. El modelo que mejor encarna esta dualidad es, sin duda, el Aston Martin Rapide.

El nacimiento de un ícono: Aston Martin Rapide
Lanzado en 2010, el Rapide no era simplemente un sedán al que se le había añadido el logo de Aston Martin. Fue concebido desde cero como un deportivo de cuatro puertas. Su misión era clara: ofrecer la experiencia de conducción y el lujo de un DB9, pero con la capacidad de llevar a cuatro adultos con total comodidad. El diseño fue una obra maestra de Marek Reichman, logrando mantener la silueta baja, ancha y fluida característica de la marca, a pesar de añadir dos puertas traseras.
Bajo su largo y elegante capó, latía el corazón de la bestia: un majestuoso motor V12 atmosférico de 6.0 litros que, en sus últimas versiones (Rapide S y AMR), llegó a producir cerca de 600 caballos de potencia. Este propulsor no solo garantizaba unas prestaciones de infarto, con un 0 a 100 km/h en poco más de 4 segundos, sino que también ofrecía una banda sonora gloriosa, un aullido mecánico que ponía la piel de gallina. La transmisión, una caja automática Touchtronic montada en el eje trasero (transeje), aseguraba un reparto de pesos casi perfecto de 50:50, lo que se traducía en un comportamiento dinámico ágil y preciso, impropio de un coche de su tamaño y peso.
Un interior pensado para la experiencia
El verdadero desafío y donde el Rapide demostró su genialidad fue en el habitáculo. Lejos de ofrecer una banqueta trasera convencional, Aston Martin diseñó un entorno de cuatro plazas individuales. Los pasajeros traseros no eran meros acompañantes, sino parte integral de la experiencia. Se sentaban en dos asientos tipo bacquet, idénticos a los delanteros, que ofrecían un confort y una sujeción excepcionales. La consola central se extendía desde el salpicadero hasta los asientos traseros, separando a los ocupantes y creando un ambiente de cockpit de avión privado.
La practicidad, un término raramente asociado con Aston Martin, fue una prioridad. El espacio trasero fue inteligentemente diseñado para que los pasajeros tuvieran una excelente visibilidad frontal y lateral. Contaban con su propio sistema de climatización y, lo más importante, el maletero ofrecía una versatilidad sorprendente. Con una capacidad inicial de 317 litros, suficiente para el equipaje de fin de semana, los asientos traseros podían abatirse con solo tocar un botón. Esto, combinado con un mamparo móvil que comunicaba el habitáculo con el maletero, permitía crear una superficie de carga plana que expandía la capacidad hasta unos impresionantes 886 litros. De repente, un Aston Martin podía llevar objetos largos como esquís o bolsas de golf sin ningún problema.
No solo el Rapide: Otros Aston de cuatro puertas
Aunque el Rapide es el más famoso, no ha sido el único Aston Martin en romper el molde de las dos puertas. La marca ha explorado este concepto en diferentes épocas, adaptándose a las necesidades del mercado.
El pionero audaz: Aston Martin Lagonda
En 1976, Aston Martin sorprendió al mundo con el Lagonda, una berlina de lujo tan radical y futurista que parecía sacada de una película de ciencia ficción. Con su diseño cuneiforme y afilado, obra de William Towns, y un interior que fue pionero en el uso de instrumentación digital y controles táctiles, el Lagonda era una declaración de intenciones. Era un coche extremadamente caro y exclusivo, fabricado a mano y propulsado por un potente motor V8. Aunque controvertido y no exento de problemas de fiabilidad en su electrónica inicial, se ha convertido en un icono del diseño automotriz y el primer gran intento de la marca por crear una berlina de ultra lujo.
La era moderna: El Aston Martin DBX
En la actualidad, el heredero espiritual del concepto de "Aston Martin práctico" es el DBX, el primer SUV de la marca. Respondiendo a la abrumadora demanda del mercado por vehículos utilitarios deportivos de alto rendimiento, Aston Martin aplicó su ADN a un formato completamente nuevo. El DBX no es solo un SUV de lujo; es un verdadero deportivo. Equipado con un motor V8 biturbo de origen AMG (y una versión DBX707 que es uno de los SUV más potentes del mundo), tracción total y una suspensión neumática adaptativa, ofrece un rendimiento y una dinámica de conducción que rivalizan con los de sus hermanos coupés, pero con el espacio y la versatilidad para cinco pasajeros y todo su equipaje.
Tabla Comparativa: Los Aston Martin de cuatro puertas
| Modelo | Tipo de Carrocería | Motor Principal | Época de Producción | Enfoque Principal |
|---|---|---|---|---|
| Lagonda | Berlina de Lujo | V8 | 1976 - 1990 | Lujo extremo y diseño futurista |
| Rapide | Deportivo 4 puertas | V12 | 2010 - 2020 | Rendimiento de superdeportivo y practicidad |
| DBX | SUV de Alto Rendimiento | V8 Biturbo | 2020 - Presente | Versatilidad SUV con ADN deportivo |
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Cuál es el Aston Martin de 4 puertas más rápido?
Actualmente, el Aston Martin DBX707 ostenta ese título, siendo uno de los SUVs más rápidos y potentes del mundo, superando en prestaciones al ya descatalogado Rapide AMR.
¿Se sigue fabricando el Aston Martin Rapide?
No, la producción del Rapide cesó en 2020. Su lugar en la gama como el modelo práctico de la marca ha sido ocupado por el SUV DBX.
¿Existió una versión eléctrica del Rapide?
Sí, Aston Martin desarrolló un prototipo completamente eléctrico llamado Rapide E. Se planeó una producción muy limitada, pero el proyecto finalmente se canceló para centrar los recursos en el desarrollo del DBX y la futura estrategia de electrificación de la marca.
¿Por qué Aston Martin decidió fabricar un SUV?
La decisión de crear el DBX fue estratégica y comercial. El mercado de los SUVs de lujo y alto rendimiento es el de mayor crecimiento y rentabilidad en la industria automotriz. El DBX ha sido un éxito de ventas que ha asegurado la viabilidad financiera de la compañía.
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