30/05/2019
En el exclusivo universo de los automóviles de lujo y altas prestaciones, pocas marcas evocan tanta elegancia, potencia y tradición como Aston Martin. Dentro de su ilustre linaje, el Rapide se erigió como una propuesta audaz: la fusión del alma de un deportivo de dos puertas con la carrocería de una berlina de cuatro. Sin embargo, cuando la división de competición de la marca, Aston Martin Racing (AMR), posó sus manos sobre él, el resultado fue una obra maestra de ingeniería y exclusividad. Hablamos del Aston Martin Rapide AMR, una máquina cuyo valor no solo reside en su rendimiento, sino en su extrema rareza.

El Nacimiento de una Berlina con Alma de Superdeportivo
Antes de sumergirnos en la versión AMR, es crucial entender el concepto del Rapide original. Lanzado en 2010, fue la respuesta de Aston Martin a un nicho de mercado que demandaba la practicidad de cuatro puertas sin sacrificar el diseño y la emoción de un GT. Basado en la misma plataforma VH que sus hermanos de dos puertas como el DB9, el Rapide era, en esencia, un deportivo alargado. Su silueta era inconfundiblemente Aston Martin: larga, baja y musculosa. Bajo el capó, latía el corazón de la marca: un majestuoso motor V12. Sin embargo, su enfoque en el diseño trajo consigo un compromiso: el espacio trasero, aunque utilizable y lujoso, no era el de una limusina tradicional, sino el de un Gran Turismo pensado para viajes emocionantes, incluso para los pasajeros de atrás.
AMR: Llevando la Perfección al Límite
AMR, o Aston Martin Racing, es la división que transforma los ya de por sí impresionantes coches de calle de la marca en bestias enfocadas en el rendimiento. Inspirados directamente por el éxito en los circuitos, los modelos AMR representan el pináculo de la deportividad. Cuando se anunció que el Rapide recibiría este tratamiento, el mundo del motor contuvo la respiración. Sería el canto de cisne del modelo, una despedida gloriosa y atronadora.
El Rapide AMR, presentado en su versión de producción en 2018 para el modelo 2019/2020, era mucho más que un simple retoque estético. Cada componente fue revisado para mejorar la dinámica, la potencia y la experiencia de conducción. El resultado fue una berlina capaz de humillar a muchos superdeportivos en un circuito.
Un Corazón V12 Más Salvaje
La pieza central del Rapide AMR es su motor. El ya legendario V12 atmosférico de 6.0 litros fue exprimido para liberar todo su potencial. Gracias a un flujo de aire mejorado, colectores de admisión más grandes y una recalibración del motor y la transmisión, la potencia se elevó hasta los 603 CV (595 bhp) y 630 Nm de par motor. Esta sinfonía mecánica permitía al AMR catapultarse de 0 a 100 km/h en tan solo 4.4 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 330 km/h, cifras asombrosas para un coche de su tamaño y peso.
Chasis, Aerodinámica y Frenos de Competición
La potencia sin control no sirve de nada, y en AMR lo saben bien. El chasis del Rapide fue rebajado 10 mm y equipado con amortiguadores adaptativos de tres etapas recalibrados para ofrecer una respuesta mucho más directa y ágil. Pero el cambio más significativo fue la incorporación de frenos carbono-cerámicos de serie, con discos de 400 mm en el eje delantero y 360 mm en el trasero, garantizando una capacidad de frenada brutal y resistente a la fatiga.
Estéticamente, el AMR es inconfundible. Un agresivo kit de carrocería en fibra de carbono, que incluye un splitter delantero, faldones laterales, un imponente difusor trasero y un discreto alerón, no solo le da una apariencia amenazante, sino que mejora la estabilidad a alta velocidad. Las llantas forjadas de 21 pulgadas, por primera vez en un Rapide, y un nuevo sistema de escape cuádruple completan un paquete que grita rendimiento por los cuatro costados.
La Exclusividad Tiene un Número: Solo 210 Unidades
Llegamos a la pregunta clave. Desde su concepción, el Aston Martin Rapide AMR fue diseñado como una pieza de colección, un homenaje final a una era. Por ello, la marca anunció que su producción estaría estrictamente limitada. A nivel mundial, solo se fabricaron 210 unidades del Aston Martin Rapide AMR. Este número no es casual; es un guiño a la velocidad máxima del prototipo conceptual en Nürburgring, que alcanzó las 210 millas por hora.
Esta cifra lo convierte en uno de los Aston Martin modernos más raros y deseados. Cada una de estas 210 unidades es un testimonio rodante de la cúspide de la tecnología de motores de combustión atmosféricos en una berlina de lujo, justo antes de la transición hacia la turboalimentación y la electrificación. Su estatus de futuro clásico está más que asegurado.
Comparativa: Rapide S vs. Rapide AMR
Para entender la magnitud del salto de rendimiento y exclusividad, veamos una tabla comparativa entre la versión S (la más potente antes del AMR) y la bestia final.
| Característica | Aston Martin Rapide S | Aston Martin Rapide AMR |
|---|---|---|
| Motor | 6.0L V12 Atmosférico | 6.0L V12 Atmosférico |
| Potencia | 560 CV | 603 CV |
| 0-100 km/h | 4.9 segundos | 4.4 segundos |
| Velocidad Máxima | 327 km/h | 330 km/h |
| Frenos | Acero (Carbono-cerámicos opcionales) | Carbono-cerámicos (De serie) |
| Producción | Producción regular (bajas cifras) | Limitada a 210 unidades |
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Cuántos Aston Martin Rapide (no AMR) se fabricaron en total?
Aston Martin no suele publicar cifras de producción exactas para sus modelos regulares. Sin embargo, se estima que durante su ciclo de vida de aproximadamente una década (2010-2020), la producción total del Rapide en todas sus variantes (incluyendo S y Shadow Edition) se cuenta en unos pocos miles de unidades, lo que ya lo convierte en un coche relativamente raro en comparación con sus competidores alemanes.
¿El Rapide AMR fue el último Aston Martin con motor V12 atmosférico?
No, pero sí fue la última berlina de la marca en montar esta configuración. El honor de ser el último Aston Martin con un V12 atmosférico de producción en serie recae en superdeportivos como el Vulcan (solo para circuito) o ediciones especiales de la familia Vantage y Vanquish.
¿Cuál es el sucesor del Aston Martin Rapide?
Directamente, no tiene un sucesor en formato berlina. El mercado viró hacia los SUV de altas prestaciones, y Aston Martin respondió con el lanzamiento del DBX, que ahora ocupa el lugar del vehículo práctico y de alto rendimiento en la gama, convirtiéndose en un éxito de ventas para la compañía.
En conclusión, el Aston Martin Rapide AMR no es solo un coche; es una declaración. Es la culminación de una idea, la de crear la berlina de cuatro puertas más bella y emocionante del mundo. Con solo 210 ejemplares rodando por el planeta, cada avistamiento es un evento, un recordatorio de una época en la que el rugido de doce cilindros sin la ayuda de turbos era la máxima expresión del lujo y la velocidad.
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