04/12/2018
En el exclusivo universo de los grandes turismos descapotables, dos nombres resuenan con una fuerza especial, evocando décadas de herencia, lujo y altas prestaciones: Aston Martin y Maserati. Hoy, ponemos frente a frente a dos de sus creaciones más espectaculares: el Aston Martin DB12 Volante y el Maserati GranCabrio. Ambos prometen una experiencia de conducción a cielo abierto inigualable, combinando la fuerza de un superdeportivo con el confort de un GT de lujo. Pero más allá de sus impresionantes fichas técnicas y sus diseños esculturales, ¿cuál de ellos logra conquistar el corazón y la razón? ¿Es la precisión británica o la pasión italiana la que prevalece? Acompáñanos en este análisis exhaustivo para descubrirlo.

La Batalla del Diseño y la Estética
A primera vista, ambos vehículos son obras de arte sobre ruedas. El Aston Martin DB12 Volante es la encarnación de la elegancia británica. Sus líneas son fluidas, musculosas y perfectamente proporcionadas. Es un coche que grita sofisticación y poder contenido. Cada ángulo parece haber sido esculpido por el viento, creando una silueta que es a la vez agresiva y distinguida. La parrilla frontal, icónica de la marca, domina el frontal, mientras que la zaga, limpia y ancha, remata un conjunto de una belleza atemporal.
Por otro lado, el Maserati GranCabrio es puro drama italiano. Su diseño es más extrovertido, con curvas más pronunciadas y una presencia imponente. El tridente de Neptuno en la parrilla es una declaración de intenciones. Sin embargo, hay un matiz importante: la transición de coupé (GranTurismo) a descapotable (GranCabrio) parece restarle algo de su magia. Mientras que la versión de techo rígido es una de las siluetas más bellas del automovilismo moderno, al perder el techo, el GranCabrio pierde parte de esa sensación de ocasión y estilo que define a su hermano. No es que sea un coche feo, ni mucho menos, pero la perfección de sus líneas se ve ligeramente comprometida.
Un Vistazo al Interior: Lujo contra Espacio
Al abrir la puerta de estos titanes, las diferencias se acentúan. El habitáculo del Aston Martin DB12 Volante te envuelve en una atmósfera de exclusividad. Los materiales son exquisitos, desde el cuero cosido a mano hasta las inserciones de fibra de carbono o madera. Sentarse al volante del DB12 se siente como un evento especial. Es un espacio centrado en el conductor, donde todo parece estar diseñado para potenciar la experiencia de conducción.
Sin embargo, esta oda al lujo tiene un coste: el espacio. El DB12 Volante es considerablemente más pequeño por dentro que su rival italiano. Las plazas traseras son, siendo generosos, testimoniales. Su tamaño es comparable al de un Porsche 911, lo que significa que son prácticamente inutilizables para adultos en cualquier trayecto que dure más de cinco minutos. Pedirle a alguien que se siente detrás con la capota cerrada sería un acto de crueldad.
El Maserati GranCabrio, en cambio, juega en otra liga en cuanto a habitabilidad. Se siente menos como un ejercicio de tortura cuando te acomodas en las plazas traseras. Hay un espacio real y usable, lo que lo convierte en un verdadero GT de cuatro plazas. Aunque la sensación de los materiales quizás no alcance el nivel de opulencia del Aston, la practicidad y el confort para los pasajeros son inmensamente superiores.
Ergonomía y Tecnología: Un Talón de Aquiles Compartido
Sorprendentemente, para vehículos de este calibre y precio, ambos contendientes tropiezan en el apartado tecnológico y ergonómico. Ninguno de los dos posee un sistema de infoentretenimiento que sea digno de mención. En el Maserati, la ergonomía desafía la lógica, con una ubicación de controles extraña para elementos tan importantes como el techo, las luces o la propia palanca de cambios. Requiere un periodo de adaptación que no debería ser necesario.
El Aston Martin no sale mucho mejor parado. Su interfaz HMI (Human-Machine Interface) sigue siendo complicada y poco intuitiva de usar mientras se conduce. Acceder a funciones básicas puede convertirse en una tarea frustrante que desvía la atención de lo verdaderamente importante: la carretera. Es una lástima que en coches tan enfocados en la experiencia, este aspecto crucial se sienta como una ocurrencia tardía.
En Carretera: Conexión vs. Refinamiento
Aquí es donde se libra la batalla definitiva. Al volante, el Maserati es el más silencioso de los dos, tanto con la capota puesta como sin ella. Ofrece un viaje más refinado y tranquilo, ideal para largos trayectos por autopista. Es un crucero magnífico, capaz de devorar kilómetros con una calma imperturbable.
El DB12 Volante, por su parte, sufre del mismo problema de ruido de rodadura que afecta a la versión coupé. Es un coche más ruidoso, donde el sonido de los neumáticos está siempre presente. Sin embargo, lo que pierde en refinamiento acústico, lo gana con creces en sensaciones. El Aston se siente más conectado, más ágil y, en definitiva, más emocionante. Cada giro del volante se traduce en una respuesta inmediata y precisa del chasis. Es un coche que te invita a participar activamente en la conducción.
El DB12 Volante es casi hiperactivo para ser un GT puro. Su configuración se inclina más hacia la de un superdeportivo, lo que resalta aún más sus pocas deficiencias cuando se busca un confort absoluto. Pero es precisamente esa naturaleza vibrante la que lo hace tan especial. Es un coche que te hace sentir vivo.
Tabla Comparativa: Puntos Clave
| Característica | Aston Martin DB12 Volante | Maserati GranCabrio |
|---|---|---|
| Sensación al Volante | Más conectado y emocionante. Sensación de superdeportivo. | Más relajado y confortable. Un verdadero Gran Turismo. |
| Espacio Interior | Muy limitado, especialmente en las plazas traseras (2+2 testimonial). | Considerablemente más espacioso. Cuatro plazas reales. |
| Confort Acústico | Afectado por el ruido de rodadura. Más ruidoso. | Excepcionalmente silencioso y refinado. |
| Ergonomía / HMI | Interfaz poco intuitiva y frustrante de usar en marcha. | Colocación de controles poco lógica. |
| Estilo Convertible | Diseño sublime y proporcionado. Una obra de arte. | Pierde parte del encanto de la versión coupé. |
El Veredicto Final: ¿Con Cuál Nos Quedamos?
Llega el momento de tomar una decisión. Ambos coches son extraordinarios y cualquiera que tenga la fortuna de poseer uno de ellos disfrutará de una máquina excepcional. El Maserati GranCabrio es, objetivamente, el GT más completo y práctico. Es más cómodo, más silencioso y puedes compartir la experiencia con tres personas más sin problemas. Sin embargo, se siente como una versión ligeramente diluida del soberbio GranTurismo Coupé.
El Aston Martin DB12 Volante no es perfecto. Es ruidoso, su tecnología es frustrante y su espacio interior es mínimo. Pero a pesar de todo, es el ganador de esta contienda. ¿Por qué? Por la conexión. El DB12 te atrapa desde el primer momento. Te hace sentir que cada viaje, por corto que sea, tiene el potencial de ser memorable. Es un coche que te involucra, que te exige y que te recompensa con una experiencia de conducción pura y visceral.
Es el coche que, después de aparcarlo, te obliga a girarte para darle una última mirada mientras se enfría escuchando un coro de metal caliente. Y ese atractivo emocional, esa capacidad de crear un vínculo más allá de la lógica, es lo que lo coloca un escalón por encima.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Cuál es más cómodo para viajes largos?
Sin duda, el Maserati GranCabrio. Su cabina más silenciosa y su mayor espacio interior lo convierten en un compañero de viaje superior para devorar kilómetros en autopista.
¿Cuál es más deportivo y emocionante de conducir?
El Aston Martin DB12 Volante. Su chasis más comunicativo, su carácter hiperactivo y la sensación general de conexión con la carretera lo hacen la elección para el conductor que busca emociones fuertes.
¿Puedo llevar pasajeros en los asientos traseros?
Sí, pero la experiencia es radicalmente diferente. En el Maserati, dos adultos pueden viajar con un nivel de confort razonable. En el Aston Martin, las plazas traseras son puramente ocasionales y solo aptas para niños pequeños o trayectos muy cortos.
¿Tienen sistemas de infoentretenimiento modernos?
Ambos vehículos muestran debilidades en este aspecto. Sus sistemas son poco intuitivos y no están a la altura de lo que se espera en un coche de este segmento y precio en la actualidad.
Si el dinero no fuera un problema, ¿cuál es la compra emocional?
La compra emocional se inclina claramente hacia el Aston Martin DB12 Volante. Su diseño, la sensación de exclusividad de su interior y, sobre todo, su inolvidable experiencia de conducción, lo convierten en el coche que uno compra con el corazón.
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