Why did Ferrari race in blue in 1964?

Jim Clark: La Dominación Absoluta de 1963

31/10/2019

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La temporada de Fórmula 1 de 1963 no fue simplemente un año más en los anales del automovilismo; fue el escenario de una de las exhibiciones de talento y superioridad más aplastantes jamás vistas. Fue el año en que un piloto escocés, Jim Clark, y un innovador equipo británico, Lotus, no solo ganaron, sino que redefinieron el concepto de dominio. Cada pole position y cada victoria de las diez carreras del calendario fueron a parar a manos de pilotos británicos, un hito sin precedentes que subrayó el poderío de una nación en el deporte motor. En el centro de esta tormenta perfecta estaba Clark, quien, al volante de su Lotus 25, se alzó con su primer Campeonato Mundial de Pilotos de una forma tan contundente que selló el título a falta de tres carreras para el final.

Índice de Contenido

Un Inicio de Temporada con Altibajos

La campaña de 1963 arrancó en las glamorosas y estrechas calles de Montecarlo, con el Gran Premio de Mónaco ostentando el título honorífico de Gran Premio de Europa. La parrilla estaba repleta de talento, pero las expectativas se centraban en la reanudación de la batalla entre los protagonistas de 1962. Jim Clark, a pesar de su posterior éxito, comenzó el año con un recordatorio de la fragilidad mecánica. Tras conseguir la pole position, lideró gran parte de la carrera de manera magistral. Parecía que la victoria era suya, con una ventaja de 17 segundos, cuando de repente, la caja de cambios de su Lotus se bloqueó. Este fallo mecánico le entregó en bandeja la victoria a su gran rival, Graham Hill, de BRM, quien se impuso por delante de su compañero Richie Ginther y de Bruce McLaren con su Cooper.

Why did Ferrari race in blue in 1964?
In 1964, after a feud with the FIA, Ferrari did the unthinkable and handed in his FIA competitor's licence, announcing his cars would never race in Italian red again. And they didn't, for the last two Formula 1 GP races of the season at least.

La siguiente parada fue el legendario y temible circuito de Spa-Francorchamps para el Gran Premio de Bélgica. En un trazado de altísima velocidad, la carrera se disputó bajo unas condiciones climáticas infernales. Clark, que partía desde una modesta octava posición, realizó una salida meteórica que lo catapultó al liderato antes incluso de la primera curva. Bajo una lluvia torrencial que provocó numerosos accidentes y puso a prueba el temple de todos los pilotos, Clark demostró por qué era considerado un maestro en mojado. Mientras otros luchaban por mantenerse en pista, el escocés volaba, construyendo una ventaja insalvable. Ganó la carrera con una autoridad pasmosa, casi cinco minutos por delante del segundo clasificado, Bruce McLaren, dejando claro que su ritmo era de otro planeta.

La tercera cita, en Zandvoort, Países Bajos, fue el escenario de la primera de sus muchas exhibiciones de perfección absoluta. Clark consiguió la pole, y desde que se apagó el semáforo, nadie volvió a verle. Lideró todas y cada una de las vueltas, marcó la vuelta rápida y se llevó la victoria. Este logro, conocido como "Grand Slam", fue aún más impresionante por el hecho de que dobló a todos sus competidores. Fue una demostración de dominio tan completa que dejó a sus rivales, como Dan Gurney y John Surtees, luchando por las migajas del podio, a una vuelta de distancia. El mensaje era claro: cuando el Lotus 25 funcionaba, Clark era simplemente imbatible.

La Racha Imparable: Clark Sella su Destino

El verano de 1963 vio a Jim Clark encadenar una racha de victorias que cimentaría su leyenda. En el Gran Premio de Francia, en Reims, repitió la hazaña de Zandvoort, logrando otro "Grand Slam". Pese a una pequeña pérdida de rendimiento en su motor, la llegada de la lluvia volvió a jugar a su favor, permitiéndole gestionar la carrera y cruzar la meta en primer lugar para conseguir su tercera victoria consecutiva.

La siguiente parada era en casa, en el Gran Premio de Gran Bretaña en Silverstone. Ante su público, Clark no defraudó. Consiguió su cuarta pole consecutiva y, aunque tuvo una mala salida, solo necesitó cuatro vueltas para recuperar el liderato. A partir de ahí, fue una carrera solitaria en la delantera. Mientras sus rivales luchaban y sufrían problemas mecánicos, como Dan Gurney, cuyo motor explotó y dejó un reguero de aceite en la pista, Clark pilotaba en su propia liga. Sumó su cuarta victoria seguida, consolidando aún más su liderato en el campeonato.

La racha de victorias se vio interrumpida en el desafiante Nürburgring, en el Gran Premio de Alemania. En el "Infierno Verde", John Surtees, al volante de su Ferrari, logró una memorable victoria, la primera para la Scuderia en dos años. Clark, aunque partió desde la pole, sufrió un problema en un cilindro de su motor Climax, lo que le restaba velocidad en las largas rectas del circuito. A pesar de todo, demostró su inteligencia y madurez como piloto, asegurando un valioso segundo puesto en lugar de arriesgarlo todo por una victoria improbable.

El momento de la coronación llegó en el templo de la velocidad, Monza, durante el Gran Premio de Italia. A Clark le bastaba con ganar la carrera para proclamarse campeón matemáticamente. Tras una intensa batalla inicial con Surtees, Hill y Gurney, los problemas mecánicos de sus rivales le dejaron el camino libre. El motor de Surtees explotó, el embrague de Hill falló y el sistema de combustible del BRM de Gurney dio problemas. Clark, una vez más, se encontró solo en cabeza. Sin necesidad de forzar, gestionó su ritmo y cruzó la línea de meta para ganar la carrera y, con ella, su primer Campeonato del Mundo de Fórmula 1. Lo había logrado con tres carreras aún por disputar, una hazaña que demostraba su aplastante superioridad a lo largo del año.

Campeón, pero no Complaciente: El Cierre de un Año Histórico

Con el título ya en el bolsillo, cualquiera podría pensar que Jim Clark se relajaría en las últimas tres carreras de la temporada, pero nada más lejos de la realidad. Su hambre de victoria seguía intacta. En el Gran Premio de Estados Unidos, en Watkins Glen, su motor se caló en la salida, obligándole a empezar la carrera con más de una vuelta perdida. A pesar de este contratiempo, protagonizó una remontada espectacular para terminar en un increíble tercer puesto, mientras los BRM de Hill y Ginther lograban un doblete.

En el Gran Premio de México, Clark volvió a su estado de forma habitual. Consiguió la pole y lideró la carrera de principio a fin, logrando su sexta victoria del año. Una vez más, su ritmo fue tan superior que terminó con casi dos minutos de ventaja sobre el segundo clasificado, Jack Brabham.

La temporada concluyó en Sudáfrica, en el circuito de East London. La carrera final sirvió para decidir el subcampeonato entre Graham Hill, Richie Ginther y John Surtees. Clark, como era costumbre, partió desde la pole. Controló la carrera sin oposición y se adjudicó su séptima victoria de la temporada, un récord que no sería superado hasta que Ayrton Senna ganara ocho carreras en 1988. Por detrás, la batalla por el segundo puesto del campeonato se decantó a favor de Graham Hill, quien terminó tercero en la carrera tras los abandonos de sus rivales directos.

1963 en Cifras: Un Dominio Estadístico

La temporada 1963 de Jim Clark y Lotus no solo fue dominante en la pista, sino también en los libros de récords. Las estadísticas finales reflejan una superioridad casi absoluta.

Clasificación Final del Campeonato de Pilotos 1963

Pos.PilotoEquipoPuntos
1Jim ClarkLotus-Climax54
2Graham HillBRM29
3Richie GintherBRM29

Clasificación Final del Campeonato de Constructores 1963

Pos.EquipoPuntos
1Lotus-Climax54
2BRM36
3Brabham-Climax28

Preguntas Frecuentes sobre la Temporada 1963 de F1

¿Quién fue el campeón de Fórmula 1 en 1963?

El campeón fue el piloto escocés Jim Clark, consiguiendo su primer título mundial.

¿Qué equipo ganó el campeonato de constructores en 1963?

El equipo Team Lotus, fundado por Colin Chapman, ganó su primer campeonato de constructores, coincidiendo con el título de su piloto estrella.

¿Cuántas carreras ganó Jim Clark en 1963?

Jim Clark ganó 7 de las 10 carreras de la temporada (Bélgica, Países Bajos, Francia, Gran Bretaña, Italia, México y Sudáfrica), un porcentaje de victorias del 70%.

¿Qué hizo tan especial la temporada de 1963?

Fue una temporada de dominio absoluto. Además de la hazaña de Clark, fue la primera y única vez en la historia de la F1 que todos los Grandes Premios de un campeonato fueron ganados por pilotos de una misma nacionalidad: la británica.

¿Quién fue el principal rival de Jim Clark?

Aunque Graham Hill terminó segundo en el campeonato, la superioridad de Clark fue tal que su principal rival a lo largo del año fueron las fallas mecánicas de su propio Lotus, como se vio en Mónaco. Cuando el coche era fiable, Clark era prácticamente invencible.

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