Is the BMW M12 a Formula 1 engine?

BMW M12: La Bestia de 1400 CV de la Fórmula 1

24/07/2021

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En los anales del automovilismo deportivo, existen leyendas forjadas a base de fuego, ingenio y una potencia descomunal. La década de 1980 en la Fórmula 1, conocida como la "Era Turbo", fue el caldo de cultivo perfecto para estas bestias mecánicas. Entre todas ellas, una destaca por su brutalidad y cifras que aún hoy parecen irreales: el motor BMW M12. No fue simplemente un motor; fue un monstruo de cuatro cilindros que redefinió los límites de la ingeniería y se coronó como el propulsor más potente en la historia de la máxima categoría.

Índice de Contenido

De las Pistas de Turismos a la Cima del Mundo

La historia del M12 no comenzó en el glamuroso paddock de la Fórmula 1. Sus raíces se hunden en los años 60, en el bloque de un motor de producción de BMW. Bajo la batuta del legendario ingeniero Paul Rosche, este diseño fue evolucionando. Primero, dominó en el Campeonato Europeo de Turismos. Luego, dio el salto a la Fórmula 2 como el M12/7. Con dos litros de cilindrada y culatas de cuatro válvulas, ya era una unidad formidable que superaba los 300 caballos de fuerza, convirtiéndose en el motor a batir en la categoría antesala de la F1.

Is the BMW M12 a Formula 1 engine?
The BMW M12/13 turbo was a 1,499.8 cc four-cylinder turbocharged Formula One engine, based on the standard BMW M10 engine introduced in 1961, and powered the F1 cars of Brabham, Arrows and Benetton.

La verdadera metamorfosis llegó en el campeonato alemán DRM (Deutsche Rennsport Meisterschaft). Allí, aplicando las reglas del Grupo 5, Rosche redujo su cilindrada a 1.400 cc y le acopló un turbocompresor. Gracias a un factor de hándicap que lo equiparaba a los motores de 2.0 litros, esta pequeña unidad sobrealimentada empezó a producir más de 350 CV, dejando obsoletos a sus rivales atmosféricos. Fue este éxito el que encendió la chispa en BMW: si podían hacer eso con 1.4 litros, ¿qué podrían lograr con los 1.5 litros permitidos por el reglamento turbo de la Fórmula 1?

La Alianza con Brabham y la Conquista del Título

El desembarco en la Fórmula 1 se materializó en 1982 de la mano del equipo Brabham, entonces propiedad de Bernie Ecclestone. Durante esa temporada, el equipo alternó el veterano y fiable Cosworth DFV V8 con el nuevo y explosivo BMW M12 turbo. La velocidad estaba ahí desde el principio, pero la fiabilidad, como era común en los inicios de la tecnología turbo, era su talón de Aquiles. Sin embargo, el potencial era innegable. La primera victoria llegó ese mismo año en el Gran Premio de Canadá, con el entonces campeón del mundo, Nelson Piquet, demostrando de lo que era capaz el propulsor bávaro.

El año de la consagración fue 1983. Con un motor que ya entregaba unos 850 CV en configuración de clasificación y 640 CV para la carrera, Nelson Piquet se enfrentó a los poderosos Renault de Alain Prost. El arma de Piquet era el Brabham BT52, una obra maestra de diseño de Gordon Murray. El M12, al ser un motor de cuatro cilindros en línea, era más compacto y generaba menos calor que sus rivales V6. Esto permitió a Murray diseñar un monoplaza con pontones laterales diminutos, mejorando drásticamente la eficiencia aerodinámica y la velocidad punta. Piquet ganó los Grandes Premios de Brasil, Italia y Europa, y en una lucha titánica, se alzó con su segundo Campeonato Mundial de Pilotos por solo dos puntos. Fue un hito histórico: por primera vez, un piloto ganaba el título con un coche propulsado por un motor turbo.

La Escalada de Potencia: El Monstruo de 1400 CV

Si 1983 fue el año de la gloria, los años siguientes fueron los de la leyenda de su potencia. Aunque las victorias escasearon debido a una fiabilidad catastrófica y a un alto consumo de combustible (la F1 había limitado la capacidad de los depósitos), la potencia del M12 se disparó a niveles nunca vistos. Para 1986, en su versión M12/13/1, se estima que el motor producía cifras que rondaban los 1.400 CV en clasificación. En aquella época no existían dinamómetros capaces de medir con precisión tales cifras, por lo que los datos se basaban en cálculos teóricos de los ingenieros, donde cada 0.1 bar de presión del turbo equivalía a unos 20 CV extra.

La prueba de esta increíble potencia quedó patente en el Gran Premio de Italia de 1986, en el rapidísimo circuito de Monza. El Benetton B186 de Gerhard Berger, equipado con el M12, registró una velocidad máxima de 352.22 km/h, la más alta para un F1 turbo en la historia. De hecho, los cinco coches más rápidos en la trampa de velocidad de esa carrera (los dos Benetton, los dos Brabham y un Arrows) estaban todos impulsados por el motor BMW. Era, sin lugar a dudas, el rey de la velocidad.

Comparativa con sus Rivales de la Era Turbo

CaracterísticaBMW M12/13Ferrari Tipo 031/2 (V6)Honda RA166E (V6)TAG-Porsche TTE P01 (V6)
Arquitectura4 Cilindros en LíneaV6 a 120°V6 a 80°V6 a 80°
TurbocompresoresUno (Single Turbo)Dos (Twin Turbo)Dos (Twin Turbo)Dos (Twin Turbo)
Potencia Máx. Estimada (Qualy)~1400 CV (1986)~900 CV~1000 CV~1000 CV
Principal DesventajaEnorme Turbo LagFiabilidad variableConsumo de combustibleMenor potencia pico

El Talón de Aquiles: El Retardo del Turbo

A pesar de su colosal potencia, el M12 tenía un defecto fundamental: el "turbo lag" o retardo del turbo. A diferencia de los motores V6 y V8 de la competencia, que utilizaban dos turbocompresores más pequeños (uno para cada bancada de cilindros), el motor BMW de cuatro en línea dependía de un único y masivo turbocompresor. Esto provocaba un retardo de hasta dos segundos entre que el piloto pisaba el acelerador y el motor entregaba toda su potencia. Pilotos como Piquet y Berger lo describían como un interruptor de luz: no había nada, y de repente, una explosión de potencia que provocaba un sobreviraje brutal. Esto obligaba a los pilotos a empezar a acelerar mucho antes del vértice de las curvas, anticipando la llegada del par. En circuitos rápidos como Monza, Hockenheim o Silverstone era una ventaja, pero en trazados lentos y revirados como Mónaco o Detroit, era una pesadilla de manejar.

El Legado Continúa: La Era Megatron

BMW anunció su retirada oficial de la Fórmula 1 a finales de 1986. Sin embargo, el motor no desapareció. El equipo Arrows, con el patrocinio de USF&G, llegó a un acuerdo para seguir utilizando las unidades BMW, pero rebautizadas como Megatron. Estos motores fueron mantenidos y preparados en Suiza por el gurú Heini Mader.

El motor Megatron impulsó a los Arrows en 1987 y 1988, y a Ligier en 1987. En 1988, con la FIA imponiendo válvulas para limitar la presión del turbo a 2.5 bar, Heini Mader finalmente encontró la solución a los problemas de entrega de potencia, haciendo que los Arrows A10B fueran increíblemente rápidos en las rectas. El canto del cisne de esta legendaria unidad motriz llegó en el Gran Premio de Italia de 1988, en Monza. Eddie Cheever logró un emotivo tercer puesto, el último podio para el viejo motor BMW, justo antes de que los motores turbo fueran prohibidos para la temporada de 1989.


Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Fue realmente el BMW M12 el motor más potente de la historia de la F1?

Sí. Aunque las cifras exactas son difíciles de verificar por la tecnología de la época, la cifra comúnmente aceptada de 1.400 CV en su configuración de clasificación de 1986 lo sitúa como el motor con la mayor potencia pico jamás utilizada en una carrera de Fórmula 1.

¿Cuántos campeonatos ganó el motor BMW M12?

El motor BMW M12 ganó un único Campeonato Mundial de Pilotos de Fórmula 1, en 1983, con el brasileño Nelson Piquet al volante de un Brabham BT52.

¿Por qué se llamaba Megatron al final de su vida útil?

Cuando BMW se retiró oficialmente de la F1 como proveedor de motores, el equipo Arrows llegó a un acuerdo para seguir utilizando sus motores. Para evitar usar el nombre de BMW, que ya no estaba involucrado directamente, fueron rebautizados como Megatron, el nombre de la empresa subsidiaria del principal patrocinador de Arrows, USF&G.

¿Cuál fue el mayor problema del BMW M12?

Su mayor problema técnico fue el severo "turbo lag" (retardo del turbo) debido a su configuración de un solo turbocompresor grande. Esto hacía que la entrega de potencia fuera muy abrupta y difícil de gestionar para los pilotos, especialmente en circuitos lentos. Además, su fiabilidad, sobre todo en los años de máxima potencia, era muy pobre.

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