17/12/2022
En el corazón del conurbano bonaerense, una colosal serpiente de asfalto y hormigón yace a medio construir, un monumento a las promesas incumplidas y a la esperanza persistente de millones de personas. Hablamos de la Autopista Presidente Perón, un proyecto monumental que, tras más de dos décadas de avances y retrocesos, se ha convertido en una verdadera odisea de la ingeniería y la política argentina. Concebida como el tercer anillo de circunvalación de Buenos Aires, esta megaobra está destinada a cambiar para siempre la dinámica de movilidad y desarrollo de la región, pero su finalización sigue siendo una incógnita que mantiene en vilo a más de 12 millones de habitantes.

La autopista no es solo un corredor vial; es una arteria vital que promete unir el norte y el sur del conurbano, reduciendo drásticamente los tiempos de viaje, mejorando la logística y fomentando el crecimiento económico en una de las zonas más densamente pobladas del país. Sin embargo, su historia está marcada por la parálisis, los cambios de gobierno y las crisis económicas, dejando un paisaje de tramos habilitados que conducen a la nada y zonas de obra abandonadas que claman por una resolución definitiva.

Un Anillo para Unir a Todos: La Dimensión del Proyecto
La magnitud de la Autopista Presidente Perón es difícil de exagerar. Se trata de un corredor de aproximadamente 83 kilómetros que, una vez completado, funcionará como la extensión natural del Camino del Buen Ayre. Su trazado se extiende desde el Acceso Oeste, a la altura de Ituzaingó, hasta conectar con la Autovía 2 en las cercanías de La Plata. Este recorrido estratégico no es casual: su objetivo es crear una circunvalación que evite la necesidad de ingresar a la congestionada Ciudad de Buenos Aires para conectar diferentes puntos del conurbano.
La traza atraviesa directamente el territorio de 12 municipios clave: San Isidro, General San Martín, Tres de Febrero, Hurlingham, Ituzaingó, Merlo, La Matanza, Ezeiza, San Vicente, Presidente Perón, Florencio Varela y Berazategui. El impacto directo de esta vía de comunicación es inmenso, prometiendo mejorar la calidad de vida de sus habitantes y potenciar el desarrollo industrial y comercial.
El diseño de la autopista contempla una infraestructura moderna y de alta capacidad, pensada para el flujo vehicular del siglo XXI:
- Dos carriles por sentido de circulación: Para garantizar fluidez y capacidad.
- Colectoras: Vías secundarias paralelas para el tránsito local, que evitan congestionar los carriles principales.
- Distribuidores y Pasos a Nivel: Complejos intercambiadores para conectar de manera segura y eficiente con otras rutas y avenidas importantes.
- Iluminación LED: Tecnología de bajo consumo y alta visibilidad para mejorar la seguridad nocturna.
- Señalización Inteligente: Sistemas de cartelería y avisos dinámicos para informar sobre el estado del tránsito en tiempo real.
Una Historia de Promesas y Paralizaciones
La génesis de la Autopista Presidente Perón se remonta a la década de 1990, como parte de un megaproyecto que incluso contemplaba un puente para unir Buenos Aires con Colonia, en Uruguay. Aunque esa idea fue descartada, el concepto del tercer anillo vial sobrevivió. Sin embargo, su camino ha sido tortuoso.
A finales de los 90, un intento de concesión a empresas privadas no prosperó. No fue hasta 2009, durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, que se licitó formalmente la obra. Los trabajos comenzaron, pero a un ritmo lento y con interrupciones. Durante la gestión de Mauricio Macri, se inauguró un primer tramo de 11 kilómetros en 2019, uniendo la Ruta Provincial 40 (Merlo) con la localidad de 20 de Junio (La Matanza). Posteriormente, bajo la presidencia de Alberto Fernández, se habilitaron otros 37,5 kilómetros en diferentes etapas entre 2021 y 2023.
La llegada del gobierno de Javier Milei en 2023 supuso un freno abrupto. En el marco de una política de recorte total a la obra pública, los trabajos en la Autopista Presidente Perón quedaron completamente paralizados. Esta decisión no solo detuvo el avance, sino que también generó preocupación por el deterioro de los tramos inactivos y las estructuras a medio construir, expuestas a las inclemencias del tiempo y al vandalismo.
El Estado Actual: Un Rompecabezas Incompleto
Para comprender la situación actual, es crucial analizar el estado de avance de cada uno de los cuatro tramos en los que se divide la obra. La autopista es un mosaico de sectores casi terminados junto a otros que apenas han comenzado, lo que refleja su compleja historia de construcción.
Tabla Comparativa del Avance por Tramos
| Tramo | Recorrido | Extensión (km) | Avance (%) | Municipios Involucrados | Estado Actual |
|---|---|---|---|---|---|
| I | Acceso Oeste - Barrio 20 de Junio | 25.6 | 84% | Ituzaingó, Merlo, La Matanza | Avanzado pero incompleto. Parcialmente habilitado. |
| II | Barrio 20 de Junio - RP 58 | 28.4 | 95% | La Matanza, Ezeiza, San Vicente, Pte. Perón | Prácticamente finalizado. El tramo más completo. |
| III | RP 58 - RP 53 | 18.6 | 85% | San Vicente, Pte. Perón, Florencio Varela | Avanzado, pero con trabajos pendientes. |
| IV | RP 53 - Autovía 2 | 10 | 2% | Florencio Varela, Berazategui | Judicializado desde 2012. Prácticamente sin iniciar. |
Como muestra la tabla, mientras los tramos II y III están muy cerca de su finalización, el tramo IV es el gran cuello de botella. Con un conflicto judicial que se arrastra por más de una década y un avance de apenas el 2%, este sector es la pieza clave que falta para que la autopista cumpla su propósito de conectar con la Autovía 2 y cerrar el anillo.
La Provincia Toma la Posta: ¿La Solución Definitiva?
Ante la parálisis impuesta por el gobierno nacional, la Provincia de Buenos Aires, bajo la gestión del gobernador Axel Kicillof, ha decidido tomar cartas en el asunto. Se ha creado el "Consorcio de Gestión y Desarrollo de la Autopista Presidente Perón", un organismo integrado por la provincia y los municipios afectados por la traza (Berazategui, Ezeiza, Florencio Varela, Ituzaingó, La Matanza, Merlo, entre otros).

El objetivo de este consorcio es claro: solicitar el traspaso de la jurisdicción de la obra para poder reactivarla y finalizarla con fondos propios o mediante otros esquemas de financiamiento. Esta iniciativa representa una luz de esperanza para los intendentes y ciudadanos de la zona, quienes han alertado sobre los problemas de seguridad y el deterioro que genera tener una obra de esta envergadura abandonada.
El desafío es enorme. Implica no solo conseguir los fondos necesarios en un contexto económico complejo, sino también sortear los obstáculos burocráticos y legales que supone el traspaso de una obra de jurisdicción nacional a la esfera provincial. Sin embargo, la voluntad política de los municipios y la provincia parece firme, impulsada por la necesidad imperiosa de completar una infraestructura vital para el progreso de la región.
Preguntas Frecuentes
¿Cuándo van a terminar la Autopista Presidente Perón?
Actualmente, no existe una fecha oficial de finalización. El Gobierno Nacional ha paralizado la obra pública, y el proyecto depende ahora de la iniciativa de la Provincia de Buenos Aires a través del consorcio creado. El cronograma es incierto y dependerá del traspaso de la obra y la obtención de financiamiento.
¿Qué tramos de la autopista se pueden usar hoy?
Hay varios tramos habilitados parcialmente. Se puede circular por un segmento de 11 km entre la Ruta Provincial 40 (Merlo) y 20 de Junio (La Matanza), y por los 37,5 km habilitados entre 20 de Junio y la Ruta Provincial 210 en Guernica. Sin embargo, no hay continuidad completa a lo largo de toda la traza.
¿Por qué es tan importante esta autopista?
Es fundamental porque funcionará como el tercer anillo de circunvalación de Buenos Aires, permitiendo una conectividad directa entre el norte, oeste y sur del conurbano sin pasar por la Capital Federal. Esto reducirá tiempos de viaje, descomprimirá otras vías, mejorará la logística de transporte de cargas e impulsará el desarrollo económico y urbano de 12 municipios.
¿Quién es el responsable de la obra?
Formalmente, la obra sigue bajo la jurisdicción de Vialidad Nacional. No obstante, debido a la paralización de los trabajos, el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires y un consorcio de municipios están gestionando activamente para tomar el control y finalizarla.
La Autopista Presidente Perón es mucho más que una obra vial. Es el reflejo de las vicisitudes de un país, una promesa de futuro que se ha resistido a morir a pesar de las décadas de espera. Su finalización no solo representaría un triunfo de la ingeniería, sino también un acto de justicia para millones de bonaerenses que anhelan una mejor calidad de vida. El futuro de esta arteria crucial está en juego, y de su concreción depende, en gran medida, el desarrollo de toda una región.
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