09/02/2023
La temporada de 1968 de la Fórmula 1 permanece grabada en la memoria del automovilismo no solo por la intensidad de su competencia, sino por ser uno de los años más oscuros y trágicos de su historia. Fue un año que vio la introducción de innovaciones que cambiarían el deporte para siempre, como los alerones aerodinámicos y los patrocinios comerciales a gran escala, pero también fue un año manchado por la pérdida de algunos de los talentos más grandes de la parrilla. En medio de este torbellino de emociones, tres pilotos batallaron hasta el final por la corona mundial: Graham Hill, Jackie Stewart y el campeón reinante, Denny Hulme. La historia de cómo se decidió este campeonato es un relato de resiliencia, heroísmo y un profundo respeto por los que ya no estaban.

Un Comienzo Dominante y una Sombra Inesperada
La temporada arrancó el primer día del año en el veloz circuito de Kyalami, en Sudáfrica. El equipo Lotus-Ford demostró una superioridad aplastante. El escocés Jim Clark, considerado por muchos como el mejor piloto de todos los tiempos, consiguió la pole position por un segundo de ventaja sobre su compañero, Graham Hill. En la carrera, Clark fue implacable. Tomó el liderato en la segunda vuelta y nunca miró atrás, logrando una victoria dominante que sería la número 25 de su carrera. Con este triunfo, superaba el récord histórico de Juan Manuel Fangio. Nadie podía imaginar en ese momento que sería su última victoria en un Gran Premio.

Tras la carrera inaugural, la Fórmula 1 entró en un largo receso de cuatro meses. Durante este tiempo, el 7 de abril de 1968, el mundo del motor se paralizó. Jim Clark, participando en una carrera de Fórmula 2 en el circuito de Hockenheim, Alemania, sufrió un accidente fatal. Su Lotus se salió de la pista a alta velocidad, se cree que por un neumático que se desinflaba, y se estrelló contra los árboles que bordeaban el circuito. La muerte del bicampeón del mundo sumió al deporte en un estado de shock y luto profundo. La temporada había perdido a su estrella más brillante y el equipo Lotus, a su líder indiscutible.
La tragedia, lamentablemente, no terminaría ahí. A lo largo del año, el paddock perdería a otros pilotos talentosos como Mike Spence, Ludovico Scarfiotti y Jo Schlesser, convirtiendo a 1968 en el año más sangriento en la historia del Gran Premio hasta ese momento.
La Batalla se Recrudece en Europa
Cuando el campeonato se reanudó en mayo en el nuevo circuito de Jarama, en España, el ambiente era sombrío. Graham Hill, ahora líder del equipo Lotus, asumió la responsabilidad de luchar por el título en honor a su amigo caído. Hill se llevó la victoria en España y repitió hazaña en las icónicas calles de Mónaco, estableciéndose como el hombre a batir. En Mónaco, su Lotus lució por primera vez la famosa librea roja y dorada de Gold Leaf, marcando el inicio de la era de los patrocinios modernos. También fue en este Gran Premio donde los primeros alerones aerodinámicos comenzaron a aparecer en los coches, una innovación que cambiaría para siempre el diseño y la velocidad de los monoplazas.
Sin embargo, la competencia era feroz. En el peligrosísimo circuito de Spa-Francorchamps, Bruce McLaren hizo historia al lograr la primera victoria para el equipo que llevaba su propio nombre. Mientras tanto, un joven Jackie Stewart comenzaba a mostrar su genialidad. En el Gran Premio de Holanda, disputado bajo una intensa lluvia en Zandvoort, Stewart dio una clase magistral de pilotaje para llevarse la victoria con su Matra-Ford. Pero su actuación más legendaria llegaría en el Gran Premio de Alemania.
En el temible circuito de Nürburgring, de más de 22 kilómetros de longitud, y bajo una lluvia torrencial y una densa niebla, Jackie Stewart realizó la que él mismo consideraría la mejor carrera de su vida. Partiendo desde la tercera fila, tomó el liderato en la primera vuelta y, al final de la carrera, cruzó la línea de meta con una ventaja de más de cuatro minutos sobre el segundo clasificado, Graham Hill. Fue una demostración de habilidad y valentía que dejó a todo el mundo sin palabras y lo catapultó de lleno a la lucha por el campeonato.
El Desenlace: Un Thriller en Tres Actos en Norteamérica
La temporada llegó a su clímax con las tres últimas carreras disputadas en Norteamérica: Canadá, Estados Unidos y México. La clasificación del campeonato estaba al rojo vivo: Graham Hill lideraba, pero Jackie Stewart y el campeón de 1967, Denny Hulme, le seguían muy de cerca.
En Canadá, en el circuito de Mont-Tremblant, Denny Hulme se llevó la victoria con su compañero de equipo Bruce McLaren en segundo lugar, un resultado que dejaba a Hulme y Hill empatados a puntos en la cima de la clasificación. La tensión era máxima de cara a la penúltima cita en Watkins Glen, Estados Unidos. Allí, Jackie Stewart se impuso de manera contundente, mientras que Hulme sufrió un accidente y Hill solo pudo ser segundo. Este resultado configuró un escenario de infarto para la última carrera: tres pilotos llegarían a México con opciones matemáticas de ser campeones.
La Batalla Final en México
El circuito Magdalena Mixhuca de la Ciudad de México sería el juez final. La ecuación era la siguiente:
- Graham Hill (39 puntos): Sería campeón si ganaba, o si Stewart no ganaba. Si quedaba tercero, necesitaba que Stewart no fuera primero o segundo.
- Jackie Stewart (36 puntos): Necesitaba ganar la carrera. Si era segundo, Hill no podía puntuar.
- Denny Hulme (33 puntos): Debía ganar y esperar que ni Hill ni Stewart puntuaran.
La carrera fue un reflejo de la temporada: tensa, impredecible y dramática. Hill tomó la delantera desde el principio, pero Stewart le presionaba de cerca. La lucha por el título parecía un mano a mano entre los dos británicos. El primer golpe de teatro llegó en la vuelta 11, cuando la suspensión trasera del McLaren de Denny Hulme falló, enviándolo contra las barreras y poniendo fin a su defensa del título.
Ahora todo se decidía entre Hill y Stewart. El escocés llegó a liderar la carrera durante varias vueltas, pero Hill, con su calma y experiencia características, recuperó la primera posición. Entonces, el destino intervino. El Matra de Stewart comenzó a sufrir problemas de alimentación de combustible. Su motor rateaba y el coche se volvió difícil de conducir. Poco a poco, fue perdiendo posiciones. Fue superado por Bruce McLaren y Jack Brabham, y su sueño de ser campeón se desvanecía. Finalmente, terminaría en una lejana séptima posición.
Con sus rivales fuera de combate, Graham Hill condujo de manera impecable hasta la bandera a cuadros. Cruzó la meta como ganador del Gran Premio de México y, con ello, como Campeón del Mundo de Fórmula 1 por segunda vez. Fue un triunfo cargado de emoción. Hill no solo había ganado para sí mismo, sino para todo el equipo Lotus, dedicando la victoria a la memoria de su gran amigo y compañero, Jim Clark.
Tabla Comparativa: Los Aspirantes al Título en 1968
| Piloto | Equipo | Victorias | Puntos Finales |
|---|---|---|---|
| Graham Hill | Gold Leaf Team Lotus | 3 | 48 |
| Jackie Stewart | Matra International | 3 | 36 |
| Denny Hulme | Bruce McLaren Motor Racing | 2 | 33 |
Preguntas Frecuentes sobre la Temporada 1968
- ¿Quién ganó el campeonato de F1 en 1968?
- Graham Hill ganó el Campeonato Mundial de Pilotos de 1968, conduciendo para el equipo Gold Leaf Team Lotus. Fue su segundo y último título mundial.
- ¿Qué evento trágico marcó la temporada de 1968?
- La temporada estuvo marcada por la muerte del bicampeón del mundo Jim Clark en una carrera de Fórmula 2 en Hockenheim. Además, los pilotos de F1 Mike Spence, Ludovico Scarfiotti y Jo Schlesser también perdieron la vida durante el año.
- ¿Qué innovación técnica importante apareció en 1968?
- La introducción de los alerones aerodinámicos en los monoplazas. Lo que comenzó como pequeños apéndices en Mónaco, rápidamente evolucionó a grandes alas montadas sobre altos soportes, una tecnología que transformó la aerodinámica en la F1.
- ¿Cuál fue la carrera más memorable de Jackie Stewart en 1968?
- El Gran Premio de Alemania en el Nürburgring. Bajo una lluvia torrencial y niebla, Stewart ofreció una exhibición de pilotaje legendaria, ganando la carrera con más de cuatro minutos de ventaja. Él mismo la consideró su mejor victoria.
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