¿Quién salió campeón en 1966?

GP de EE.UU. 1959: Brabham a pulso hacia la gloria

22/05/2025

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Un Final de Campeonato en el Corazón de Florida

El automovilismo mundial posó sus ojos en Sebring, Florida, en diciembre de 1959. Lo que originalmente estaba planeado como la cita inaugural del campeonato, se había convertido en el acto final, el escenario donde se decidiría todo. El sueño de un inmigrante ruso, Alec Ulmann, de albergar un Gran Premio en suelo estadounidense era una realidad, y no una cualquiera. Por primera vez desde 1951, tres pilotos llegaban a la última carrera con opciones matemáticas de coronarse campeones del mundo. La tensión era palpable, una batalla a tres bandas entre la astucia australiana, la velocidad británica y la pasión italiana: Cooper contra Ferrari, Brabham contra Moss y Brooks.

El australiano Jack Brabham, al volante de su Cooper, lideraba la tabla con 31 puntos. Le seguían el legendario Stirling Moss, también con un Cooper del equipo Rob Walker Racing, con 25.5 puntos, y Tony Brooks, la principal baza de Ferrari, con 23. Las matemáticas eran claras pero complejas: una victoria le daba el título a Brabham sin importar nada más. Moss necesitaba ganar o ser segundo, siempre por delante de Brabham. Para Brooks, la victoria podría no ser suficiente. El escenario estaba listo para una de las definiciones de campeonato más memorables de la historia.

Who won the 1959 US Grand Prix?
The race was won by New Zealander Bruce McLaren driving a Cooper T51 for the works Cooper team, the first win for a New Zealand-born driver. McLaren won by six-tenths of a second over French driver Maurice Trintignant driving a Rob Walker Racing Team-entered Cooper T51.

Duelo de Mundos: El 'Midget' de Rodger Ward contra los F1

La parrilla de 19 monoplazas presentaba una mezcla fascinante de lo mejor de la Fórmula 1 y un toque puramente americano. Estaban los Cooper oficiales de Brabham y un jovencísimo neozelandés llamado Bruce McLaren. Los Cooper azules de Rob Walker para Moss y el francés Maurice Trintignant. Cuatro Ferraris, tres de ellas en el icónico rojo para Brooks, Cliff Allison y Wolfgang von Trips, y una pintada de blanco y azul para el héroe local Phil Hill. Pero entre todos ellos, destacaba una máquina incomprensible para la élite europea: el Kurtis-Offy número 1, un 'midget' de carreras de óvalo, conducido por el campeón de la USAC y ganador de las 500 Millas de Indianápolis de ese año, Rodger Ward.

El coche de Ward era una anomalía. Su motor era de solo 1.7 litros frente a los 2.5 de los F1, tenía palancas de cambio separadas para su caja de dos velocidades y un diferencial también de dos marchas, además de un freno de mano externo. Ward, con la confianza propia de un campeón, relató cómo aceptó la invitación de Ullman simplemente porque le ofrecieron dinero. La noche antes de los entrenamientos, se encontró con John Cooper y sus pilotos, Brabham y McLaren. Ward, sin dudarlo, les advirtió: "¡Vaya sorpresa se van a llevar! En cada curva los voy a sacar de la pista". Insistía en que su 'midget' podía tomar las curvas más rápido que cualquier "coche deportivo europeo".

La incredulidad del equipo Cooper era total. Intentaron explicarle las diferencias, pero Ward estaba convencido. "Sebring tiene muchas curvas, ¿verdad?", preguntaba. La sorpresa llegó cuando el coche de Ward pasó las verificaciones técnicas, quizás un gesto de respeto a su estatus. Sin embargo, la realidad golpeó con fuerza en la primera vuelta de prácticas. McLaren y Brabham llegaron a la primera curva junto a Ward. Mientras los ligeros Cooper con motor trasero pasaban a toda velocidad, el 'midget' de Ward parecía casi detenerse. Tras la sesión, un humilde Ward admitió su error: "Tengo que reconocerlo. Esos cacharros europeos toman las curvas realmente rápido". Fue un choque cultural y tecnológico que añadió una nota de color única al evento.

Polémica en la Parrilla: El Misterioso Atajo de Harry Schell

La clasificación ya había dejado a Moss en la pole, seguido de Brabham y Brooks. Sin embargo, de la noche a la mañana, la parrilla cambió. El estadounidense Harry Schell apareció mágicamente en la tercera posición, desplazando a Brooks de la primera fila. Su tiempo de 3:05.2, supuestamente logrado al final de la sesión, había pasado desapercibido para casi todos. Su mejor marca anterior era de 3:11.2, que solo le valía para ser undécimo.

La polémica estalló. Casi todos los equipos protestaron, con Ferrari a la cabeza. La discusión fue tan acalorada que continuó incluso mientras sonaba el himno nacional de Estados Unidos. Al final, Schell mantuvo su posición de salida. La verdad se supo después de la carrera: Schell había descubierto un atajo. Justo después del puente MG, una curva a la derecha que parecía no llevar a ninguna parte conectaba con el final de la recta del almacén, permitiéndole saltarse un tramo del circuito, horquilla incluida. Con este truco, recortó seis segundos a su tiempo. De poco le sirvió en carrera, ya que en la primera vuelta cayó al octavo lugar y se retiró apenas cinco giros después.

Una Carrera de Infarto: Empujando Hacia la Gloria

La carrera comenzó con Stirling Moss demostrando por qué era considerado uno de los mejores. Se escapó en la salida y construyó una ventaja de diez segundos sobre Brabham. Parecía encaminado a una victoria que le daría el título, pero el destino tenía otros planes. Tras solo cinco vueltas, la caja de cambios de su Cooper se rompió, obligándolo a abandonar y despidiéndose de sus opciones al campeonato.

Para Tony Brooks, la carrera se complicó desde la primera curva. Tras ser desplazado en la parrilla por la artimaña de Schell, fue embestido por detrás por su propio compañero de equipo, von Trips. Brooks entró a boxes para revisar los daños, perdiendo dos minutos vitales en una parada que resultó ser innecesaria. Aunque regresó a pista y pilotó de forma magistral para remontar hasta el tercer puesto, sus esperanzas de título se habían esfumado.

Con sus dos rivales fuera de combate, Jack Brabham heredó el liderato. Su joven compañero, Bruce McLaren, se situó en segunda posición, escoltándolo durante gran parte de la carrera. Con la mitad de la parrilla fuera por problemas mecánicos, Brabham bajó el ritmo, permitiendo que McLaren se acercara. Pero no contaban con Maurice Trintignant, cuyo Cooper del equipo Rob Walker venía recortando tiempo a pasos agigantados.

Al comenzar la última vuelta, Trintignant estaba a solo cuatro segundos. En la larga recta del aeródromo, a dos curvas del final, el motor del Cooper de Brabham empezó a fallar. Se había quedado sin gasolina. El coche se detuvo a 400 metros de la meta, en plena subida de la recta principal. Brabham había ignorado las súplicas de su jefe de equipo de llenar el depósito, buscando un coche más ligero y rápido.

McLaren, sorprendido, levantó el pie, pero Brabham le hizo gestos frenéticos para que continuara. El neozelandés aceleró justo a tiempo para cruzar la meta menos de un segundo por delante de Trintignant. Con 22 años y 104 días, Bruce McLaren se convertía en el ganador de Gran Premio más joven de la historia, un récord que perduraría más de 40 años.

Mientras tanto, Brabham era superado por Brooks. Pero el campeonato aún estaba en juego. Las reglas exigían terminar la carrera sin ayuda externa. En una de las imágenes más icónicas del automovilismo, Jack Brabham se bajó de su monoplaza y comenzó a empujarlo cuesta arriba. Con un esfuerzo sobrehumano, cruzó la línea de meta en cuarta posición. Esos puntos eran suficientes. Jack Brabham era el nuevo Campeón del Mundo de Pilotos, el primero para Australia. Estaba empujando su coche no solo hacia la meta, sino hacia la historia.

Tabla Comparativa: La Lucha por el Título de 1959

PilotoEquipoPuntos (Antes de la Carrera)Resultado en CarreraPuntos Finales
Jack BrabhamCooper-Climax314º (+3 puntos)34
Tony BrooksFerrari233º (+4 puntos)27
Stirling MossCooper-Climax (Rob Walker)25.5Retirado25.5

Un Legado Duradero a Pesar del Fracaso Financiero

El Gran Premio de Estados Unidos de 1959 dejó una huella imborrable. No solo por el dramático final, sino por varios hitos históricos. Fue la última carrera hasta el Gran Premio de Mónaco de 1994 en la que no participó ningún ex campeón del mundo. También fue la última vez que se otorgó un punto por la vuelta rápida (lograda por Trintignant) hasta que la norma se reintrodujo en el Gran Premio de Australia de 2019, sesenta años después.

La victoria de Cooper supuso el primer Campeonato de Constructores para un equipo con un coche de motor trasero, marcando el inicio de una revolución en el diseño de los monoplazas. Sin embargo, a pesar de la emoción en la pista, el evento fue un desastre financiero. La asistencia de público fue la mitad que la de las 12 Horas de Sebring de ese mismo año. Tras repartir los 15.000 dólares en premios, el organizador Alec Ulmann apenas cubrió los gastos. Su sueño continuaría, pero al año siguiente se mudaría a la costa oeste, a Riverside, California, en busca de un futuro más próspero para la Fórmula 1 en América.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Quién ganó el Gran Premio de Estados Unidos de 1959?
El ganador fue el neozelandés Bruce McLaren, pilotando para el equipo Cooper. Fue su primera victoria en la Fórmula 1.

¿Quién se coronó Campeón del Mundo de Pilotos en 1959?
El australiano Jack Brabham ganó su primer Campeonato Mundial. Lo aseguró al terminar en cuarta posición en esta carrera.

¿Por qué Jack Brabham tuvo que empujar su coche al final de la carrera?
Se quedó sin combustible en la última vuelta. Para poder puntuar y ganar el campeonato, tuvo que empujar su Cooper-Climax los últimos 400 metros hasta la línea de meta.

¿Qué récord importante estableció Bruce McLaren en Sebring?
Con su victoria, se convirtió en el ganador de un Gran Premio más joven de la historia en ese momento, con 22 años, 3 meses y 12 días. Un récord que se mantuvo por más de 40 años.

¿Fue un éxito comercial el Gran Premio en Sebring?
No, a pesar del espectáculo deportivo, fue un fracaso financiero debido a la baja asistencia de público. Esto provocó que la sede del Gran Premio de EE.UU. se trasladara a Riverside al año siguiente.

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