01/02/2026
Hace casi medio siglo, Argentina se asomaba a uno de los abismos más oscuros de su historia. El año 1975 fue un torbellino de violencia, inestabilidad económica y conspiraciones que encontraron su punto más álgido en un diciembre funesto. Aquellos treinta y un días no fueron un comienzo, sino la culminación de un proceso de descomposición social y política que preparó el terreno para la tragedia que se desataría en marzo de 1976. Fue un mes cruel, marcado a fuego por una sublevación militar y un sangriento ataque guerrillero, hitos que sentenciaron el destino de una nación y de toda una generación.

Un País en Llamas: El Contexto de la Crisis
Para comprender la brutalidad de diciembre de 1975, es imprescindible analizar el caldo de cultivo en el que germinó. El gobierno de María Estela Martínez de Perón, conocida como Isabel, se tambaleaba. Su gestión, caracterizada por una notable falta de aptitud para el cargo, era un barco a la deriva en medio de una tormenta perfecta. La economía era un caos. Meses antes, el ministro Celestino Rodrigo había implementado un salvaje plan de ajuste y devaluación que pasó a la historia con el infame nombre de Rodrigazo. Esta medida pulverizó el poder adquisitivo de los trabajadores y desató una puja distributiva feroz entre sindicatos y empresarios, agrietando aún más una sociedad ya atormentada.

La violencia política era moneda corriente. Las calles eran el escenario de una guerra no declarada. Por un lado, operaba con impunidad la Alianza Anticomunista Argentina, más conocida como la Triple A, una organización terrorista de ultraderecha apadrinada desde el propio poder por el ministro José López Rega. Su método era la siembra del terror, dejando un reguero de cadáveres de opositores políticos, intelectuales y artistas. En la vereda opuesta, la juventud, principalmente universitaria y obrera, se volcaba masivamente a la lucha armada. Dos grandes organizaciones guerrilleras dominaban el panorama: los Montoneros, de extracción peronista, y el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), de ideología marxista-guevarista. Aunque con matices, ambas combatían al gobierno de Isabel, al que consideraban una traición a sus ideales.
El Avance Militar y la Conspiración en Marcha
Mientras la sociedad se desangraba, las Fuerzas Armadas afilaban sus sables, honrando su larga tradición golpista en el país. El propio gobierno de Isabel les abrió la puerta al firmar los decretos que legalizaban su intervención para "aniquilar el accionar subversivo". Esta orden fue la excusa perfecta para que los militares impusieran sus condiciones. La principal fue el nombramiento del general Jorge Rafael Videla como jefe del Ejército. Junto a él, ascendió Emilio Massera al frente de la Marina. La cúpula golpista comenzaba a tomar forma.
Esta avanzada militar no era mal vista por todos. Los sectores más concentrados del poder económico, nucleados en el Consejo Empresario Argentino y liderados por José Alfredo Martínez de Hoz, veían en el golpe la oportunidad de "reformatear" el país y terminar con lo que consideraban una insostenible participación de los trabajadores en la riqueza nacional. El contexto internacional, en plena Guerra Fría, con Estados Unidos apoyando regímenes militares anticomunistas en toda la región, terminaba de alinear los planetas para la catástrofe. En octubre, Videla lanzó una advertencia que heló la sangre de muchos, declarando en Montevideo: "Si es preciso, en la Argentina deberán morir todas las personas que sean necesarias para lograr la paz del país". El plan ya estaba en marcha.
Actores en Conflicto - Diciembre 1975
| Actor | Objetivo Principal | Métodos |
|---|---|---|
| Gobierno de Isabel Perón | Mantenerse en el poder a cualquier costo. | Represión estatal (Triple A), cesión de poder a las FF.AA. |
| Fuerzas Armadas (Videla, Massera) | Tomar el control total del Estado para imponer un nuevo orden. | Conspiración, presión política, preparación del golpe de Estado. |
| Guerrillas (ERP, Montoneros) | Derrocar al gobierno y tomar el poder para instaurar un sistema socialista. | Lucha armada, ataques a cuarteles, secuestros. |
| Empresariado (CEA) | Instaurar un modelo económico liberal, reduciendo el poder sindical. | Apoyo y lobby a favor del golpe militar. |
Diciembre: Dos Hitos Hacia el Abismo
El mes comenzó con una tensión insoportable. La única pieza que faltaba en el rompecabezas golpista era alinear a la Fuerza Aérea, entonces comandada por el brigadier Héctor Fautario, un legalista leal al gobierno constitucional. La presión culminó el 18 de diciembre, cuando un sector ultranacionalista de la aviación, liderado por el brigadier Orlando Capellini, se sublevó. Exigían la renuncia de Fautario y la de la propia presidenta Isabel. Tras días de negociaciones, los sediciosos se rindieron, pero lograron su objetivo principal: Fautario fue reemplazado por el brigadier Ramón Agosti, un hombre afín a Videla y Massera. El trío golpista estaba completo. La suerte de la democracia estaba echada.
Con el golpe militar como un hecho inminente, el líder del ERP, Mario Roberto Santucho, tomó una decisión desesperada y delirante. Convencido de que debía asestar un golpe de efecto antes de que los militares tomaran el poder, ordenó el ataque al Batallón de Arsenales 601 "Domingo Viejo Bueno", en Monte Chingolo. El objetivo era robar 13 toneladas de armamento. La operación, planeada para el 23 de diciembre, en la víspera de Nochebuena, movilizó a unos 250 guerrilleros. Sin embargo, la inteligencia militar había infiltrado a un espía en las más altas esferas del ERP, Rafael de Jesús Ranier, alias "El oso". La operación era una trampa. A pesar de las advertencias, Santucho ordenó avanzar. El resultado fue una masacre: 49 guerrilleros muertos, 25 desaparecidos y decenas de heridos. Fue el comienzo del fin para el ERP y una demostración de la brutalidad que se avecinaba.
Preguntas Frecuentes sobre un Mes Decisivo
¿Qué fue exactamente el "Rodrigazo"?
Fue un plan de shock económico implementado en junio de 1975 por el ministro Celestino Rodrigo. Incluyó una devaluación del peso superior al 100% y un aumento masivo de tarifas de servicios públicos y combustibles. Su objetivo era sincerar la economía, pero provocó una hiperinflación y una caída drástica del salario real, generando un enorme malestar social y numerosas huelgas.
¿Quiénes integraban la Triple A?
La Alianza Anticomunista Argentina era un grupo parapolicial de extrema derecha. Estaba integrada por miembros de las fuerzas de seguridad, matones sindicales y delincuentes comunes, operando bajo la protección y el impulso del Ministro de Bienestar Social, José López Rega, con el objetivo de eliminar físicamente a opositores de izquierda.
¿Por qué el ataque a Monte Chingolo fue tan importante?
Fue la operación militar más grande lanzada por una organización guerrillera en Argentina y su fracaso fue catastrófico para el ERP. La enorme cantidad de bajas diezmó su capacidad operativa y demostró la superioridad de la inteligencia militar, acelerando su desarticulación. Simbólicamente, marcó la derrota de la vía insurreccional justo antes del golpe de Estado.
¿La caída de Isabel Perón era inevitable después de diciembre de 1975?
Sí. Tras la sublevación de la Fuerza Aérea y la designación de Agosti, las tres armas estaban unificadas en su decisión de derrocarla. Documentos desclasificados de EE.UU. revelan que los comandantes, a través de intermediarios como el capellán del Ejército, le exigieron la renuncia en los últimos días del mes. Su negativa solo pospuso lo inevitable por tres meses, hasta el 24 de marzo de 1976.
Diciembre de 1975 fue, en definitiva, el mes en que todas las máscaras cayeron. Fue el punto de no retorno. La sublevación aérea y la masacre de Monte Chingolo no fueron eventos aislados, sino los últimos y más estruendosos eslabones de una cadena de violencia, crisis y conspiración que arrastró a Argentina hacia su noche más larga y oscura.
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