24/10/2022
El año 1987 fue un lienzo de contrastes. Mientras los titulares mundiales hablaban de tensiones en el Golfo Pérsico, la reelección de Margaret Thatcher en el Reino Unido y juicios por crímenes de guerra que cerraban heridas del pasado, otro tipo de conflicto, uno de ingenio, coraje y velocidad, se libraba en los circuitos y tramos de rally de todo el planeta. Lejos de la diplomacia y la política, el automovilismo deportivo vivía una de sus temporadas más feroces y transformadoras, un año que definiría carreras, consagraría leyendas y cambiaría para siempre el rumbo de varias disciplinas. Fue un año de dominio tecnológico, rivalidades encarnizadas y el nacimiento de una nueva era tras la desaparición de los monstruos más salvajes que jamás habían competido.

Fórmula 1: La Guerra Civil de Williams-Honda
El epicentro del drama en 1987 fue, sin duda, el box del equipo Williams. Armados con el formidable chasis FW11B y el motor Honda V6 Turbo, el más potente y fiable de la parrilla, tenían el coche a batir. Sin embargo, la mayor amenaza para sus pilotos no venía de Ferrari, McLaren o Lotus, sino del otro lado del garaje. La rivalidad entre el británico Nigel Mansell y el brasileño Nelson Piquet alcanzó un punto de ebullición que dividió al equipo y mantuvo en vilo a los aficionados durante toda la temporada.

Mansell, el "León", era pura pasión y agresividad al volante. Su estilo de conducción de todo o nada le granjeó el cariño del público, especialmente el británico. Piquet, por su parte, era el estratega, el "Profesor" tricampeón del mundo que utilizaba su astucia y su increíble sensibilidad para la puesta a punto para sacar ventaja. La tensión era palpable; Piquet se quejaba públicamente de que el equipo, al ser británico, favorecía a Mansell, mientras que Mansell sentía que Piquet utilizaba juegos psicológicos para desestabilizarlo.
La temporada fue un toma y daca constante. Mansell ganó seis carreras, más que nadie, incluyendo una victoria épica en Silverstone donde remontó casi 30 segundos en 30 vueltas para adelantar a Piquet en la recta de Hangar, provocando una invasión de pista por parte de los aficionados. Piquet, aunque solo ganó tres carreras, fue un modelo de consistencia, sumando podios y puntos cruciales mientras su compañero sufría abandonos. La clave de su éxito fue su inteligencia: se centró en la fiabilidad y en terminar carreras, sabiendo que el campeonato se gana con regularidad.
El campeonato se decidió de la forma más dramática y desafortunada. En los entrenamientos libres para el Gran Premio de Japón, penúltima carrera del año, Mansell sufrió un terrible accidente a alta velocidad que le provocó una lesión en la espalda, dejándolo fuera de competición para las dos últimas citas. Con Mansell en el hospital, Nelson Piquet se coronó Campeón del Mundo por tercera y última vez en su carrera. Fue un final agridulce para una de las batallas internas más memorables de la historia de la F1.
Mientras tanto, un joven Ayrton Senna, con el Lotus 99T equipado con la revolucionaria suspensión activa y motores Honda, demostraba su genialidad con victorias en Mónaco y Detroit, anunciando que su momento de gloria estaba a punto de llegar.
WRC: El Amanecer del Grupo A Tras las Cenizas del Grupo B
Si la F1 vivía una guerra interna, el Campeonato Mundial de Rally (WRC) estaba renaciendo de sus propias cenizas. 1986 había sido el año del apocalipsis para los legendarios y peligrosos coches del Grupo B. Tras una serie de accidentes fatales, la FIA prohibió estas bestias de más de 500 caballos de potencia, dando paso a una nueva reglamentación: el Grupo A. Estos nuevos coches debían basarse mucho más en modelos de producción en serie, con una potencia más contenida y, en teoría, más seguros y manejables.
En este nuevo escenario, una marca se movió más rápido y mejor que todas las demás: Lancia. La marca italiana, que ya había dominado el final de la era del Grupo B con el Delta S4, adaptó su coche de calle, el Lancia Delta, creando el HF 4WD. Este coche se convirtió instantáneamente en el arma definitiva. Con su tracción a las cuatro ruedas y un equilibrio soberbio, dominó la temporada de principio a fin.
El equipo Martini Lancia contaba con una alineación de pilotos de ensueño: el finlandés Juha Kankkunen, el italiano Miki Biasion y el sueco Markku Alén. La batalla por el título se libró entre ellos. Kankkunen, con su estilo frío y calculador, se alzó con su segundo campeonato consecutivo, convirtiéndose en el primer piloto en ganar el título en dos categorías diferentes (Grupo B en 1986 y Grupo A en 1987). El Lancia Delta inició una dinastía que lo llevaría a ganar seis títulos mundiales de constructores consecutivos, un récord que sigue vigente.
El año 1987 fue, por tanto, un punto de inflexión para el WRC. Marcó el fin de la era más salvaje y espectacular del rally y el comienzo de una nueva etapa dominada por la tecnología de la tracción integral y la fiabilidad, sentando las bases del campeonato que conocemos hoy.
Tabla Comparativa: Monoplazas Clave de la F1 1987
| Característica | Williams-Honda FW11B | Lotus-Honda 99T | McLaren-TAG MP4/3 |
|---|---|---|---|
| Motor | Honda RA167E 1.5L V6 Turbo | Honda RA166E 1.5L V6 Turbo | TAG-Porsche TTE PO1 1.5L V6 Turbo |
| Potencia (aprox.) | ~1000 CV en clasificación | ~990 CV en clasificación | ~960 CV en clasificación |
| Innovación Clave | Evolución del FW11, aerodinámica refinada | Suspensión activa computerizada | Diseño de bajo perfil por Gordon Murray |
| Pilotos Principales | Nigel Mansell, Nelson Piquet | Ayrton Senna, Satoru Nakajima | Alain Prost, Stefan Johansson |
El Legado de una Temporada Inolvidable
1987 no solo fue Piquet, Mansell o Lancia. En Estados Unidos, un joven Dale Earnhardt ganaba su tercer campeonato de la NASCAR Cup Series, consolidando su apodo de "The Intimidator". En las 500 Millas de Indianápolis, Al Unser Sr. lograba su cuarta e inesperada victoria a los 47 años, utilizando un coche que a principios de mes era una pieza de exhibición en un hotel. En las carreras de resistencia, el Porsche 962C seguía siendo el rey, pero el Jaguar XJR-8 del equipo Silk Cut TWR demostraba ser un rival formidable, ganando el Campeonato Mundial de Sport Prototipos y preparando el terreno para su futura victoria en Le Mans.
Visto en retrospectiva, 1987 fue un año bisagra. Fue el penúltimo año de los motores turbo en la Fórmula 1, una era de potencia brutal que estaba a punto de terminar. Fue el primer año de la era moderna del WRC, que demostró que la competición podía ser emocionante y segura. Fue un año en el que las rivalidades personales definieron campeonatos y la tecnología, como la suspensión activa, comenzó a dibujar el futuro del deporte. Un año tan turbulento y fascinante en las pistas como lo fue en el resto del mundo.
Preguntas Frecuentes sobre la Temporada 1987
¿Quién ganó el campeonato de Fórmula 1 en 1987?
El brasileño Nelson Piquet ganó su tercer y último título mundial de Fórmula 1 conduciendo para el equipo Williams-Honda.
¿Por qué fue tan importante 1987 para el Campeonato Mundial de Rally (WRC)?
Fue el primer año de la reglamentación del Grupo A, que reemplazó a los peligrosos coches del Grupo B. Esto marcó el comienzo de una nueva era para el rally, con coches basados en modelos de producción y un enfoque en la fiabilidad y la tracción total.
¿Cuál fue el coche más dominante de 1987?
En la Fórmula 1, el Williams-Honda FW11B fue el coche a batir, ganando 9 de las 16 carreras. En el WRC, el Lancia Delta HF 4WD fue el dominador absoluto, iniciando una racha de seis títulos consecutivos para la marca italiana.
¿Qué era la suspensión activa que utilizó Lotus en 1987?
La suspensión activa era un sistema controlado por ordenador que ajustaba la altura y la rigidez de la suspensión en tiempo real para mantener el coche en una plataforma aerodinámica óptima en todo momento. Fue una tecnología pionera que se volvería dominante en la F1 a principios de los años 90.
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