28/06/2018
Chris Amon: El talentoso piloto neozelandés marcado por la mala fortuna
En el panteón del automovilismo, existen nombres que brillan por sus campeonatos y victorias, y otros que resplandecen por su inmenso talento, a pesar de que las estadísticas no les hagan justicia. En esta segunda categoría, pocos nombres son tan emblemáticos como el de Christopher Arthur Amon. Nacido en Bulls, Nueva Zelanda, el 20 de julio de 1943, Amon es universalmente reconocido como uno de los pilotos más talentosos de su generación y, quizás, el mejor piloto en la historia de la Fórmula 1 que nunca consiguió una victoria en un Gran Premio puntuable para el campeonato. Su carrera, sin embargo, está lejos de ser un fracaso; fue un viaje de velocidad pura, valentía y una dosis casi increíble de mala suerte que forjó una leyenda inolvidable.

Amon no solo compitió en la cúspide del motorsport, sino que también triunfó en algunas de las carreras más prestigiosas del mundo. Su victoria en las 24 Horas de Le Mans de 1966 junto a Bruce McLaren para Ford, y su triunfo en las 24 Horas de Daytona en 1967 con Ferrari, son testimonio de su versatilidad y capacidad para dominar en diferentes disciplinas. Sin embargo, es su paso por la Fórmula 1, entre 1963 y 1976, lo que define su legado: una historia de "casi victorias" y oportunidades frustradas que, paradójicamente, engrandecieron su figura.
Los Inicios de una Leyenda Neozelandesa
Criado en una granja de ovejas, Chris Amon tuvo un contacto temprano con la conducción, aprendiendo a manejar con tan solo seis años. Su pasión por la velocidad lo llevó a competir en eventos locales de trepadas y carreras menores al volante de un Austin A40 Special que su padre le compró. Su talento natural era evidente, y pronto progresó a máquinas más serias como un Cooper T51 y un Maserati 250F. Fue en 1962 cuando su actuación bajo la lluvia en Lakeside, Australia, captó la atención del expiloto y jefe de equipo británico Reg Parnell, quien lo convenció de mudarse a Inglaterra para competir en la Fórmula 1.
Con tan solo 19 años, Amon se embarcó en la aventura europea. Su debut en la máxima categoría llegó en el Gran Premio de Mónaco de 1963. Aquellos primeros años fueron un duro aprendizaje, compitiendo con un monoplaza Lola Mk4A obsoleto y poco fiable. A pesar de los constantes problemas mecánicos, Amon demostraba ser más rápido que sus compañeros de equipo, dejando destellos de su potencial y ganándose el respeto en el paddock.
La Gloria en Le Mans y el Sueño de Ferrari
El año 1966 fue un punto de inflexión en la carrera de Amon. Mientras su participación en la Fórmula 1 era intermitente, su talento en las carreras de resistencia lo puso en el radar de los grandes fabricantes. Ford lo fichó para su asalto a las 24 Horas de Le Mans, formando equipo con su compatriota Bruce McLaren en el icónico Ford GT40 Mk.II. En una de las ediciones más famosas de la historia, Amon y McLaren se alzaron con la victoria, liderando un triplete histórico para Ford que destronó a Ferrari en su terreno. Este triunfo en Le Mans no solo le dio un prestigio inmenso, sino que también le abrió la puerta más deseada del automovilismo: la de Maranello.
Enzo Ferrari, impresionado por el joven neozelandés, lo invitó personalmente a su oficina y le ofreció un contrato para ser piloto oficial de la Scuderia Ferrari a partir de 1967. Para Amon, era un sueño hecho realidad. Se unía al equipo más legendario de la historia para competir tanto en Fórmula 1 como en el Campeonato Mundial de Sport Prototipos.
Años en Rojo: Velocidad Pura y Mala Suerte Crónica (1967-1969)
Su etapa en Ferrari fue la definición de su carrera: una demostración de velocidad deslumbrante y una serie de infortunios que desafiaban toda lógica. En 1967, su primera temporada, logró cuatro podios y finalizó quinto en el campeonato, su mejor resultado histórico. Ese año también ganó las 24 Horas de Daytona y los 1000 km de Monza con el Ferrari 330-P4. Sin embargo, la tragedia golpeó al equipo con la muerte de Lorenzo Bandini y las graves lesiones de Mike Parkes, dejando a Amon como el principal baluarte de la Scuderia.
Los años 1968 y 1969 fueron el apogeo de su frustración. Amon era consistentemente uno de los hombres más rápidos en pista. Logró tres pole positions en 1968 y a menudo lideraba carreras con autoridad, solo para que una falla mecánica lo dejara tirado. En el Gran Premio de España de 1969, dominaba la carrera con 40 segundos de ventaja cuando su motor Ferrari se rompió a pocas vueltas del final. En Canadá 1968, lideró de manera aplastante hasta que la transmisión falló a 17 vueltas de la bandera a cuadros. La falta de fiabilidad del V12 de Ferrari era desesperante y, a pesar de su amor por el equipo, Amon decidió que necesitaba un motor Cosworth DFV para tener una oportunidad real.
Rendimiento de Chris Amon con Ferrari en F1 (1967-1969)
| Temporada | Grandes Premios | Pole Positions | Podios | Victorias | Causa de Retiros Notables |
|---|---|---|---|---|---|
| 1967 | 11 | 0 | 4 | 0 | Problemas de motor y suspensión |
| 1968 | 12 | 3 | 1 | 0 | Motor, transmisión, radiador (mientras lideraba) |
| 1969 | 11 | 0 | 1 | 0 | Falla de motor (liderando en España) |
La Búsqueda del Motor Cosworth: March y Matra
En 1970, Amon se unió al nuevo equipo March Engineering. La combinación parecía prometedora, y de hecho, ganó el Trofeo Internacional BRDC no puntuable en Silverstone. En el campeonato, su mala suerte continuó. En el Gran Premio de Bélgica, en el temible circuito de Spa-Francorchamps, finalizó segundo y estableció una vuelta rápida a un promedio de más de 244 km/h, un récord que se mantiene hasta hoy al ser la última carrera en el trazado original de 14 km. En Watkins Glen, una victoria casi segura se evaporó por un pinchazo.
Para 1971 y 1972, firmó con el equipo francés Matra. Una vez más, la historia se repitió. En el Gran Premio de Italia de 1971, logró una espectacular pole position. Durante la carrera, mientras luchaba por la victoria, la visera de su casco se desprendió, obligándolo a reducir la velocidad y conformarse con un sexto puesto en la que fue la llegada más apretada de la historia. En Francia 1972, otra pole y otro liderato frustrado, esta vez por un pinchazo que lo relegó al tercer lugar.

Los Años Finales y el Ocaso de una Carrera
La parte final de su carrera fue un peregrinaje por equipos más pequeños y proyectos fallidos. Su paso por Tecno en 1973 fue un desastre. En 1974, se embarcó en la valiente aventura de crear su propio equipo, Chris Amon Racing, con el chasis AF101. El proyecto, aunque innovador, carecía de fiabilidad y recursos, y no tuvo éxito.
Su última etapa de brillantez llegó con el modesto equipo Ensign en 1976. Mostró un resurgimiento de su forma, logrando un quinto puesto en España y clasificando en las primeras filas. Sin embargo, el brutal accidente de Niki Lauda en el Nürburgring de ese año fue un punto de quiebre. Amon, que había visto morir a demasiados amigos y colegas en la pista, se negó a tomar la salida en la reanudación de la carrera. "Había visto a demasiada gente freírse en coches de carreras", declararía más tarde. Esa decisión marcó el principio del fin. Tras un breve e infructuoso intento con el equipo Wolf-Williams, se retiró definitivamente de la Fórmula 1.
El Legado del "Rey sin Corona"
Chris Amon falleció en 2016 a los 73 años, pero su legado perdura. Es recordado no por lo que no ganó, sino por cómo pilotaba. Mauro Forghieri, el legendario director técnico de Ferrari, lo describió como "el mejor piloto de pruebas con el que he trabajado" y afirmó que "tenía todas las cualidades para ser Campeón del Mundo, pero la mala suerte no se lo permitió". La famosa frase del campeón Mario Andretti resume perfectamente la percepción sobre Amon: "Si se hiciera empresario de pompas fúnebres, la gente dejaría de morir".
Amon, sin embargo, siempre tuvo una perspectiva diferente sobre su supuesta mala fortuna. Señalaba que, a diferencia de muchos de sus contemporáneos, él sobrevivió a una de las épocas más peligrosas del automovilismo. Compitió durante 14 temporadas y pudo regresar a su granja en Nueva Zelanda, formar una familia y vivir una vida plena. Quizás, después de todo, Chris Amon no fue un hombre con mala suerte, sino uno de los más afortunados.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Por qué Chris Amon es considerado el mejor piloto sin victorias en F1?
Por su inmenso talento natural, su velocidad pura demostrada con 5 pole positions y 183 vueltas lideradas, y las numerosas ocasiones en las que dominó carreras antes de que fallas mecánicas ajenas a su control le arrebataran victorias casi seguras, especialmente durante su etapa en Ferrari y Matra.
¿Ganó Chris Amon alguna carrera importante?
Sí. A pesar de no ganar un Gran Premio de F1 puntuable, ganó dos carreras de F1 no puntuables, las prestigiosas 24 Horas de Le Mans (1966), las 24 Horas de Daytona (1967), los 1000 km de Monza y el campeonato de la Tasman Series en 1969.
¿Para qué equipos corrió Chris Amon en la Fórmula 1?
Corrió para una notable cantidad de 13 constructores diferentes, un récord en la F1. Los más destacados fueron Reg Parnell Racing, Ferrari, March, Matra, Tecno, Tyrrell, BRM y Ensign. También compitió con su propio equipo, Amon.
¿Cuál fue la causa de su retiro de la Fórmula 1?
Su retiro fue una decisión personal motivada por la creciente peligrosidad del deporte. El punto de inflexión fue el terrible accidente de Niki Lauda en el Gran Premio de Alemania de 1976, tras el cual Amon se negó a continuar en la carrera, precipitando su salida del equipo Ensign y, poco después, su retiro definitivo.
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