¿Quién es Kaki Rivas?

Kaki Rivas: De campeón del TC a leyenda de vida

09/12/2022

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En el vertiginoso mundo del automovilismo argentino, hay nombres que resuenan con la fuerza de un motor V8 y otros que se graban en la memoria por su coraje inquebrantable. La historia de Roberto Carlos Rivas, conocido por todos como "Kaki", pertenece a ambas categorías. Fue un piloto destinado a la gloria, un campeón del TC Pista que soñaba con conquistar el Turismo Carretera. Sin embargo, el destino le tenía preparada la curva más peligrosa de su vida, una que no estaba en ningún circuito. Un violento hecho de inseguridad le arrebató la vista, apagando la luz de sus ojos pero encendiendo una llama de resiliencia que hoy ilumina el camino de miles de personas. Esta es la crónica de un hombre que cambió el volante por un bastón y una raqueta, demostrando que el verdadero campeonato no se gana en la pista, sino en la vida misma.

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Un Sueño Nacido en el Garaje: Los Inicios de Kaki Rivas

La pasión de Kaki Rivas por la velocidad no nació en un autódromo, sino en la intimidad del garaje de su casa en Lomas de Zamora. Desde niño, sentía una conexión especial con los vehículos. “Tenía una pasión terrible por los autos”, confesó. Su primer ritual motorizado era lavar el Renault 12 de su madre, soñando con el día en que él estaría al mando. “A los 9 años, recuerdo volver del colegio, con mi hermano en colectivo. Mi sueño siempre en esas tres cuadras que caminaba después era doblar en la esquina y que hubiera un karting en la puerta de mi casa”, relató.

¿Qué le pasó a kaki rivas?
“Tuve que hacer el clic en mi cabeza y acepté que había quedado ciego” El cambio real en la vida de Kaki Rivas ocurrió cuando, después de 12 años sin ver, aceptó lo que le había pasdo. “Tuve el clic en mi cabeza y acepté que había quedado ciego.

Su insistencia y su evidente devoción convencieron a su familia. Pronto, un karting de calle se convirtió en su Fórmula 1 personal. La progresión fue natural y veloz. A los nueve años tuvo su primer ciclomotor, y su adolescencia transcurrió entre la venta de motos en el negocio familiar y la adrenalina de las competencias. Se destacó en motocross y cuatriciclos, e incluso se coronó campeón de picadas a los 18 años. Sin embargo, su verdadero destino estaba sobre cuatro ruedas.

El Ascenso Meteórico: Campeón del TC Pista

A los 20 años, la oportunidad que tanto había esperado golpeó a su puerta: un karting de competición. Kaki no la desaprovechó. Ganó el campeonato y ese fue el trampolín definitivo hacia el automovilismo profesional. Su talento lo llevó a la categoría Citroën, donde no solo pulió su técnica, sino que forjó amistades que serían clave en su carrera. Una de ellas fue con el legendario Emilio Satriano, quien en 1997 lo llevó como copiloto.

La confianza de Satriano fue total. Al año siguiente, en 1998, lo inscribió en el TC Pista, la antesala del Turismo Carretera. Kaki Rivas, al volante de un Chevrolet, demostró que pertenecía a la élite. Tuvo una temporada de ensueño: ganó dos carreras, logró seis podios y se coronó campeón. El sueño de toda su vida se materializaba. En 1999, dio el gran salto al Turismo Carretera. “Para mí era un sueño”, explicó, un sueño que estaba viviendo con los ojos bien abiertos.

6 de Noviembre de 1999: El Día que se Apagó la Luz

La temporada de 1999 en el TC avanzaba y Kaki Rivas se consolidaba en la categoría más importante del país. Había disputado 15 de las 16 carreras del calendario. Solo faltaba una fecha para cerrar su año debut. Pero una semana antes de esa última carrera, su vida cambió para siempre. El 6 de noviembre, mientras se dirigía a un banco con personal de seguridad, quedó atrapado en medio de un tiroteo.

“Me trasladaron al Hospital Italiano, donde estuve 15 días internado en terapia intensiva. Tenía 15 perdigones dentro de la cabeza”, recordó con crudeza. Cuando finalmente despertó del coma, la realidad lo golpeó con una fuerza devastadora. “Cuando me desperté, no veía. Yo pensaba en que se venía mi última carrera y no me había dado cuenta de que me había quedado ciego”. El sueño se había convertido en una pesadilla. La luz de los semáforos de largada, el brillo del asfalto y los colores de su auto se habían desvanecido para siempre.

La Batalla Más Dura: Aceptar la Oscuridad

Los años que siguieron fueron un largo y doloroso túnel. La ceguera lo obligó a replantearse toda su existencia. “Fue un cambio terrible, se me apagó la luz. En el 2000 tenía todo preparado para pelear el campeonato en el TC. Los sueños estaban, pero al quedar ciego me cambió la vida”, manifestó. Durante más de una década, vivió en una etapa de negación, aferrado a la esperanza de que un día recuperaría la vista y volvería a correr.

El verdadero punto de inflexión llegó 12 años después. Kaki Rivas tuvo lo que él llama “el clic” en su cabeza. “Acepté que había quedado ciego. Acepté que tenía que salir a la calle con el bastón a caminar y a independizarme”. Fue un momento de profundo dolor, pero también de liberación. Se miró al espejo de su alma y se dio ánimos con la misma garra con la que enfrentaba cada curva: “Vamos campeón, tenés que salir a la calle. Antes doblabas a 200 km por hora y ahora tenés que animarte a este nuevo desafío que es caminar con el bastón”. Superó la vergüenza y el miedo al juicio ajeno, y comenzó una nueva etapa, una de verdadera superación.

El Renacer de un Campeón: Nuevos Horizontes

Una vez que aceptó su nueva realidad, Kaki Rivas demostró que el espíritu de un competidor nunca se apaga. Decidió volcar toda esa energía en nuevos desafíos que parecían imposibles. “La vida continúa”, se convirtió en su lema. Y vaya si continuó.

  • Corrió una maratón de 3 kilómetros, que para él “fueron eternos”.
  • Comenzó a andar en una bicicleta tándem.
  • Se lanzó en paracaídas, sintiendo la velocidad de una forma completamente nueva.
  • Manejó un avión de doble comando.
  • Practicó surf, esquí en la nieve y volvió a subirse a un cuatriciclo.

Cada una de estas hazañas era una victoria personal, una forma de decirle al mundo y a sí mismo que la vida no terminaba con la ceguera. “Hoy disfruto la vida haciendo cosas diferentes”, afirma con una sonrisa.

¿Qué radio transmite el turismo carretera?
CARBURANDO - RADIO COLONIA AM550 Viernes de Turismo Carretera de 15 a 18 hs.

El Regreso Más Emotivo al Turismo Carretera

Quince años después de aquel fatídico día, Kaki tuvo la oportunidad de cerrar un círculo de la manera más espectacular posible. Gracias al apoyo del presidente de la ACTC, Hugo Mazzacane, y con el piloto Emanuel Moriatis como guía, volvió a subirse a un auto de Turismo Carretera. En un circuito que recordaba de memoria, y comunicado por radio con Moriatis, Kaki pisó el acelerador. “Para mí fue increíble. Estando ciego, manejar un auto en un circuito... y fui muy rápido. Pero lo más lindo fueron las emociones”. Ese día, las más de 60 mil personas presentes en el autódromo no aplaudieron a un piloto ciego, sino a un héroe que les enseñó que “no hay que ponerse límites”.

De las Pistas a los Podios de la Vida: Tenis y Motivación

Aquella vuelta al circuito no solo fue un hito personal, sino que abrió una nueva puerta en su vida. Empezaron a llamarlo de colegios, universidades y empresas para que diera charlas motivacionales. Compartir su historia de inspiración y superación se convirtió en su nueva misión. “Eso me llenó el corazón de ganas, de vivir la vida”, explicó.

En esa búsqueda de nuevos desafíos, descubrió el tenis para ciegos. Al principio, la idea le parecía inverosímil. “Yo no entendía cómo un ciego le podía pegar a la pelota”. Sin embargo, la curiosidad le ganó. “Cuando le pegué, me encantó. Fue difícil, pero sabía que podía”. Hoy, Kaki Rivas es un atleta de alto rendimiento en tenis adaptado y representa a la Argentina en torneos mundiales. En 2019, en España, finalizó quinto en el mundo. Su objetivo es claro y ambicioso: “Quiero salir campeón del mundo”.

Tabla Comparativa: La Vida de Kaki Rivas - Antes y Después

AspectoAntes del Accidente (Hasta 1999)Después del Accidente
Principal DeporteAutomovilismo (Turismo Carretera)Tenis adaptado para ciegos
Objetivo PrincipalSer campeón del Turismo CarreteraSer campeón del mundo de tenis adaptado
Sentido DominanteLa vista para la alta velocidadEl oído y el tacto para orientarse y jugar
Mayor DesafíoSuperar a sus rivales en la pistaSuperar los límites de la ceguera y ser independiente
Fuente de AdrenalinaLa velocidad a más de 200 km/hParacaidismo, surf, y la competición deportiva

Preguntas Frecuentes sobre Kaki Rivas

¿Quién es Kaki Rivas?

Roberto Carlos "Kaki" Rivas es un expiloto de automovilismo argentino, campeón de TC Pista en 1998. Tras un incidente que le provocó la ceguera en 1999, se convirtió en un atleta de deportes adaptados, destacándose en tenis para ciegos, y en un reconocido orador motivacional.

¿Qué le pasó a Kaki Rivas que lo dejó ciego?

El 6 de noviembre de 1999, Kaki Rivas quedó en medio de un tiroteo durante un hecho de inseguridad. Recibió el impacto de 15 perdigones en la cabeza, lo que le causó un daño irreversible en los nervios ópticos, provocándole la ceguera total.

¿Kaki Rivas volvió a manejar un auto de carreras?

Sí. Quince años después de su accidente, tuvo la oportunidad de volver a pilotar un auto de Turismo Carretera en un circuito. Fue guiado por el piloto Emanuel Moriatis a través de un sistema de radio, en una experiencia sumamente emotiva y exitosa.

¿Qué deportes practica Kaki Rivas actualmente?

Su disciplina principal es el tenis adaptado para ciegos, en la que compite a nivel internacional representando a Argentina. Además, ha practicado maratones, ciclismo en tándem, paracaidismo, surf y esquí, entre otras actividades.

¿Cuál es el mensaje principal de Kaki Rivas?

Su mensaje es de superación, resiliencia y de vivir la vida plenamente. Sostiene que, aunque se pierda un sentido o se enfrenten grandes adversidades, siempre es posible encontrar nuevas pasiones y objetivos. Su lema es que "la vida continúa" y que todos debemos animarnos a pelear el "campeonato de la vida".

La historia de Kaki Rivas trasciende el deporte. Es un testimonio de la increíble capacidad del ser humano para adaptarse, reinventarse y encontrar la luz en la más profunda oscuridad. Dejó de ser el campeón que todos veían en la pista para convertirse en la inspiración que todos necesitan escuchar. Su carrera no terminó aquel 6 de noviembre de 1999; simplemente cambió de categoría para disputar la competencia más importante de todas, una en la que ya se ha ganado el podio de la admiración y el respeto.

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