27/07/2023
En el universo de Ferrari, existen ecuaciones no escritas que dictan el valor y el deseo. Un motor delantero de 12 cilindros suele ser sinónimo de gloria y cotizaciones astronómicas. Sin embargo, si a esa fórmula le añadimos una configuración de asientos 2+2, el valor tiende a disminuir. Reste aún más por una estética que no enamoró a todos y, para los puristas, el golpe final: la ausencia de un pedal de embrague. Esta es la matemática que define a la serie de los Ferrari 365 GT4 2+2, 400 y 412, una saga que, a pesar de ser la más longeva en la historia de la marca con 17 años de producción, nunca ha figurado entre las favoritas. Pero precisamente en esa impopularidad reside su atractivo actual: es, sin duda, la forma más accesible de poseer un V12 fabricado en Maranello. ¿Es el momento de considerarlo una inversión seria?
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Un Ferrari Incomprendido: El Nacimiento de una Saga
A principios de la década de 1970, Ferrari ya tenía una base de clientes consolidada para sus modelos más prácticos de cuatro plazas. El 365 GT 2+2, apodado "Queen Mary" por su imponente tamaño, había sido un éxito, pero el lenguaje de diseño estaba cambiando. Las curvas sensuales de los años 60 daban paso a las formas afiladas y angulosas de los 70, una tendencia ya vista en los Daytona y GTC/4. Para el siguiente gran turismo de cuatro plazas, Leonardo Fioravanti, en Pininfarina, trazó una obra maestra de diseño tipo "caja de tres volúmenes": una cuña afilada con faros escamoteables, una trasera distintiva con seis pilotos redondos y un interior más espacioso.
Cuando el 365 GT4 2+2 debutó en el Salón de París de 1972, su estética era vanguardista. Bajo la piel, la mecánica era más tradicional pero igualmente soberbia. El corazón era el conocido V12 de 4.4 litros (4390 cc), alimentado por una batería de seis carburadores Weber de tiro lateral que entregaban unos contundentes 340 caballos de fuerza. La potencia se gestionaba a través de una caja de cambios manual de cinco velocidades montada en bloque con el motor, enviando el par al eje trasero mediante un diferencial de deslizamiento limitado. El chasis tubular de acero, el cuero Connolly, la dirección asistida y el aire acondicionado de serie lo convertían en un devorador de kilómetros capaz de alcanzar los 240 km/h con un confort y silencio soberbios. De hecho, en su lanzamiento, era más caro que el mismísimo Daytona. A pesar de su enfoque de gran turismo, Ferrari nunca lo comercializó oficialmente en Estados Unidos debido a la complejidad de las normativas de emisiones y seguridad.

La Revolución Automática: Llega el 400 GT
Tras producir 524 unidades del 365 GT4, Ferrari presentó su evolución en el Salón de París de 1976: el 400 GT. El motor V12 creció hasta los 4.8 litros (4823 cc) y se introdujeron cambios estéticos sutiles pero significativos: la trasera pasó de seis a cuatro pilotos, las llantas de anclaje central fueron reemplazadas por unas de cinco tornillos y se añadió un spoiler delantero. Sin embargo, el cambio más drástico y polémico estaba en el habitáculo.
El 400 GT tiene la dudosa distinción de ser el primer Ferrari de producción en serie ofrecido con una transmisión automática. Para muchos, una herejía. Para colmo, no era un desarrollo propio, sino una caja Turbo Hydramatic de tres velocidades fabricada por General Motors. Aunque para los puristas era un insulto, esta transmisión era una unidad robusta y probada que ya equipaban con éxito modelos de Jaguar y Rolls-Royce. La decisión de Ferrari fue puramente comercial: querían atraer a un cliente más maduro, que buscaba el lujo y la comodidad de un gran turismo sin las exigencias de un deportivo puro. Y la estrategia funcionó. Al final de la vida del modelo, aproximadamente dos tercios de los compradores habían elegido la opción automática sobre la manual de cinco velocidades. Era el Ferrari para ir al club de campo, no al circuito.
La Era de la Inyección: El 400i y el Final con el 412
La saga continuó evolucionando. En 1979 llegó el 400i, donde la "i" indicaba la adopción de un sistema de inyección de combustible Bosch K-Jetronic en lugar de los sedientos carburadores Weber. Esta modernización, necesaria para cumplir con normativas de emisiones cada vez más estrictas, tuvo un coste: la potencia se redujo de 340 a 310 CV. Aunque los entusiastas prefieren el sonido y la respuesta de los carburadores, la inyección hizo al coche más fiable y dócil en el día a día. Durante esta etapa, el 400i se inmortalizó brevemente en la gran pantalla, conducido por Tom Cruise en la película "Rain Man".
En 1985, cuando el modelo ya era el más longevo de la historia de Ferrari, la marca decidió darle una última actualización: el 412. El motor recibió un ligero aumento de cilindrada hasta casi los 5.0 litros, lo que permitió recuperar la potencia original de 340 CV. Estéticamente, se modernizó con paragolpes del color de la carrocería, un maletero ligeramente elevado para mayor capacidad y nuevas llantas de aleación. Tecnológicamente, dio un salto importante al incorporar frenos ABS y una suspensión delantera mejorada. Cerca de 600 unidades se vendieron antes de que la producción de esta histórica plataforma cesara finalmente en 1989.
Tabla Comparativa de la Serie 365/400/412
| Modelo | Años | Motor | Potencia | Alimentación | Unidades Producidas |
|---|---|---|---|---|---|
| 365 GT4 2+2 | 1972–1976 | 4.4L V12 | 340 CV | 6x Carburadores Weber | 524 |
| 400 GT / Automatic | 1976–1979 | 4.8L V12 | 340 CV | 6x Carburadores Weber | 502 |
| 400i / i Automatic | 1979–1985 | 4.8L V12 | 310 CV | Inyección Bosch K-Jetronic | 1305 |
| 412 / 412i | 1985–1989 | 4.9L V12 | 340 CV | Inyección Bosch K-Jetronic | 576 |
El Veredicto del Mercado: ¿Una Buena Inversión?
Durante décadas, esta serie fue relegada al rincón de los "Ferrari baratos", junto a otros modelos como el Mondial o el Dino 308 GT4. Su estética, a menudo comparada injustamente con sedanes japoneses de la época, y la presencia de la caja automática, lo convirtieron en un paria para los coleccionistas. Hace quince años, una unidad en perfecto estado apenas superaba los 30.000 euros. Esta combinación de bajo valor y alto coste de mantenimiento provocó que muchas unidades no sobrevivieran en buen estado, y algunas incluso fueron canibalizadas para trasplantar su glorioso motor V12 a otros proyectos.
Sin embargo, el mercado ha empezado a despertar. Desde principios de 2020, sus valores han experimentado un aumento de entre el 30% y el 66%. A pesar de esta subida, siguen estando en un territorio asequible para un Ferrari clásico de 12 cilindros. La clave de la inversión está en la transmisión: las unidades con caja de cambios manual tienen una prima de valor enorme, que puede alcanzar el 40-50% sobre un modelo automático equivalente. La jerarquía de deseabilidad es clara: en la cima se encuentra el 365 GT4 2+2 original (solo manual y carburado), seguido por el 412, el 400i y, en la base, el 400 GT automático. Aún así, un buen 400 automático sigue siendo una puerta de entrada fascinante al mundo Ferrari.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Por qué este Ferrari es tan barato en comparación con otros V12?
Su precio relativamente bajo se debe a una combinación de factores: la configuración de asientos 2+2, menos deportiva que la de dos plazas; un diseño angular que no es del gusto de todos los coleccionistas; y, fundamentalmente, la introducción de la transmisión automática, que durante mucho tiempo fue vista como una traición al espíritu de la marca.
¿Cuál es el modelo más deseable de la serie para invertir?
Sin duda, el 365 GT4 2+2 es el más cotizado por su pureza (solo manual), su alimentación por carburadores y su menor producción. En general, cualquier versión con la caja de cambios manual de cinco velocidades será una inversión significativamente mejor y más buscada que su contraparte automática.
¿Son coches caros de mantener?
Absolutamente. No hay que olvidar que, a pesar de su precio de compra asequible, sigue siendo un Ferrari V12 de los años 70 y 80. El mantenimiento del motor, la búsqueda de piezas específicas y la mano de obra especializada tienen un coste muy elevado. Este es un factor crucial que cualquier potencial comprador debe incluir en el cálculo total de la inversión.
En conclusión, la saga 365/400/412 no es una inversión para hacerse rico rápidamente. Es una apuesta por un modelo históricamente infravalorado que está empezando a recibir el reconocimiento que merece. Representa una oportunidad única para acceder al exclusivo club de propietarios de Ferrari V12 por una fracción del coste de sus hermanos más famosos. Es un coche para un entusiasta maduro, que valora la elegancia, el confort de un gran turismo y la sinfonía de sus doce cilindros por encima de las prestaciones puras en circuito. Sus valores están en alza, pero la verdadera recompensa es la experiencia de conducir una pieza única y controvertida de la historia de Maranello.
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