27/08/2022
La historia del automovilismo está repleta de hazañas memorables, pero pocas resuenan con la fuerza y el drama de la conquista de Ford en las 24 Horas de Le Mans. La respuesta directa a la pregunta es que Ford ganó Le Mans durante cuatro años consecutivos: 1966, 1967, 1968 y 1969. Sin embargo, esta simple respuesta no hace justicia a la monumental batalla, la innovación tecnológica y la pura determinación que se necesitaron para destronar al rey reinante, Ferrari, en su propio feudo. Fue una guerra librada en el asfalto del Circuito de la Sarthe, un choque de titanes que definió una era dorada del motorsport.

El Origen de una Rivalidad Legendaria
A principios de la década de 1960, Ferrari era el dominador absoluto de Le Mans, con una racha de victorias que parecía interminable. Al otro lado del Atlántico, Henry Ford II, al mando del gigante automotriz Ford Motor Company, buscaba dar un golpe de efecto en el escenario mundial para rejuvenecer la imagen de su marca. La solución parecía sencilla: comprar Ferrari. Sin embargo, tras largas negociaciones, Enzo Ferrari se retiró del acuerdo en el último momento, ofendiendo profundamente a Ford II. La respuesta del magnate estadounidense fue una declaración de guerra en toda regla: "Si no puedo comprarlo, lo venceré". El objetivo era claro y único: derrotar a Ferrari en la carrera más prestigiosa del mundo, las 24 Horas de Le Mans.
Para esta misión, Ford no escatimó en recursos. Se creó la división Ford Advanced Vehicles y se contrató a los mejores talentos, incluyendo al legendario diseñador y piloto texano Carroll Shelby. El arma elegida fue el Ford GT40, un prototipo de motor central diseñado específicamente para soportar las exigencias de Le Mans. Los primeros intentos en 1964 y 1965 fueron un fracaso, con problemas de fiabilidad que dejaron a toda la flota de Ford fuera de carrera. Pero lejos de desanimarse, la compañía redobló sus esfuerzos, aprendiendo de cada error y perfeccionando su máquina para el asalto definitivo en 1966.
1966: El Desembarco y la Polémica Victoria
El año 1966 marcó un punto de inflexión. Ford llegó a Le Mans con un ejército: un despliegue sin precedentes de ocho unidades del nuevo y monstruoso Ford GT40 Mk II, equipado con un motor V8 de 7.0 litros, junto a varios GT40 de equipos privados. La parrilla de salida era un mar de colores de Ford, cada coche pintado en un tono de la gama de producción del Mustang, listos para enfrentarse a la Scudería Ferrari y sus refinados prototipos 330 P3.
La carrera fue una demostración de fuerza bruta por parte de Ford. Desde la primera vuelta, los GT40 impusieron un ritmo demoledor. Pilotos como Dan Gurney y Ken Miles lucharon por el liderato, rompiendo récords de vuelta y llevando sus máquinas al límite. Ferrari, por su parte, comenzó a sufrir problemas. La tensión en la Scuderia era palpable, agravada por la abrupta partida de su piloto estrella, John Surtees, antes de la carrera por desacuerdos con la dirección del equipo.
A medida que la noche y la lluvia caían sobre La Sarthe, la fiabilidad se convirtió en el factor clave. Uno a uno, los Ferrari sucumbieron a problemas mecánicos, sobrecalentamiento y accidentes, dejando el camino libre para Ford. Al amanecer, la imagen era clara: los Ford GT40 Mk II ocupaban las tres primeras posiciones, encaminándose hacia una victoria histórica.
Sin embargo, la gloria de Ford se vería empañada por una de las decisiones más controvertidas de la historia de Le Mans. Leo Beebe, director de competición de Ford, quiso inmortalizar el momento con una foto de sus tres coches cruzando la meta juntos. Ordenó a Ken Miles, que lideraba cómodamente junto a su copiloto Denny Hulme, que redujera la velocidad para que el coche de Bruce McLaren y Chris Amon se le emparejara. El plan era un empate técnico, pero los oficiales de carrera del ACO (Automobile Club de l'Ouest) informaron a Ford que eso era imposible. Debido a que el coche de McLaren había comenzado la carrera desde una posición más retrasada en la parrilla, en caso de un final simultáneo, habría recorrido una mayor distancia total en las mismas 24 horas, siendo declarado ganador. A pesar de la advertencia, el final en formación se llevó a cabo. McLaren cruzó la línea de meta apenas unos centímetros por delante, y él y Amon fueron declarados vencedores. Ken Miles, el hombre que había sido fundamental en el desarrollo del GT40 y que buscaba la 'Triple Corona' de la resistencia (Daytona, Sebring y Le Mans) en un mismo año, perdió la victoria por una orden de equipo. Trágicamente, Miles fallecería dos meses después probando el sucesor del Mk II.
1967: El Dominio del Mk IV Totalmente Americano
Ferrari regresó en 1967 con el sublime 330 P4, logrando una dulce venganza al conseguir un triplete en las 24 Horas de Daytona, en territorio de Ford. La respuesta de Ford para Le Mans fue el GT40 Mk IV, una evolución radical con un chasis y una carrocería completamente nuevos, diseñados y construidos íntegramente en Estados Unidos.
La carrera de 1967 fue una batalla épica entre los Mk IV y los P4. Finalmente, el coche número 1, pilotado por los estadounidenses Dan Gurney y A.J. Foyt, se alzó con la victoria, consolidando el dominio de Ford. Este triunfo fue especialmente significativo por ser una victoria 100% estadounidense: coche, equipo y pilotos. Además, fue en el podio de esta carrera donde Dan Gurney, en un gesto de euforia espontánea, descorchó y roció la botella de champán, iniciando una tradición que perdura en el automovilismo hasta hoy.
1968 y 1969: La Leyenda del GT40 de John Wyer
Para 1968, un cambio en el reglamento limitó la cilindrada de los motores de los prototipos a 3.0 litros, dejando fuera de competición tanto al Ford Mk IV como al Ferrari P4. Sin embargo, los coches deportivos de hasta 5.0 litros sí podían competir si se habían fabricado un mínimo de unidades. El viejo Ford GT40 Mk I, con su motor de 4.9 litros, cumplía los requisitos.
Ford se retiró oficialmente como equipo de fábrica, pero el equipo John Wyer Automotive Engineering, con el patrocinio de Gulf Oil, tomó el relevo. Lo que sucedió a continuación fue legendario. Utilizando el mismo chasis, el P/1075, el equipo ganó las 24 Horas de Le Mans de 1968 con los pilotos Pedro Rodríguez y Lucien Bianchi. Un año después, en 1969, el mismo coche, el P/1075, volvió a competir. En una de las llegadas más reñidas de la historia de la carrera, Jacky Ickx y Jackie Oliver se llevaron la victoria por apenas 120 metros de ventaja sobre el Porsche 908 de Hans Herrmann, asegurando la cuarta y última victoria consecutiva para el icónico Ford GT40.
Tabla Comparativa de las Victorias de Ford en Le Mans
| Año | Coche Ganador | Pilotos | Vueltas | Distancia (km) |
|---|---|---|---|---|
| 1966 | Ford GT40 Mk II | Bruce McLaren / Chris Amon | 360 | 4,843.090 |
| 1967 | Ford GT40 Mk IV | Dan Gurney / A.J. Foyt | 388 | 5,232.900 |
| 1968 | Ford GT40 Mk I | Pedro Rodríguez / Lucien Bianchi | 331 | 4,452.880 |
| 1969 | Ford GT40 Mk I | Jacky Ickx / Jackie Oliver | 372 | 4,997.880 |
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Cuántas veces seguidas ganó Ford en Le Mans?
Ford ganó las 24 Horas de Le Mans cuatro veces consecutivas, desde 1966 hasta 1969.
¿Qué coche utilizó Ford para ganar en Le Mans?
Ford utilizó diferentes versiones del legendario Ford GT40. La victoria de 1966 fue con el GT40 Mk II, la de 1967 con el GT40 Mk IV, y las de 1968 y 1969 con el GT40 Mk I.
¿Por qué es tan famosa la victoria de 1966?
La victoria de 1966 es icónica por varias razones: fue la primera victoria de un fabricante estadounidense en Le Mans, rompió el dominio absoluto de Ferrari y es recordada por su polémico final en formación, que privó de la victoria a Ken Miles.
¿Es cierto que el mismo chasis de GT40 ganó dos veces Le Mans?
Sí, es uno de los hechos más notables de la historia de Le Mans. El chasis del Ford GT40 Mk I número P/1075, del equipo John Wyer Gulf, ganó la carrera tanto en 1968 como en 1969.
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