16/07/2018
Cuando pensamos en Ferrari, nuestra mente evoca imágenes de velocidad vertiginosa, diseños que cortan el viento y el rugido inconfundible de potentes motores V8 o V12. La marca de Maranello es sinónimo de rendimiento superlativo y exclusividad. Sin embargo, ¿qué pasaría si te dijéramos que existe un Ferrari oficialmente reconocido como el más lento de la historia? No se trata de un prototipo fallido ni de una broma, sino de un modelo de producción que nació de una necesidad puramente económica y fiscal. Esta es la fascinante historia del Ferrari 208 GTB y 208 GTS, el Cavallino Rampante que tuvo que sacrificar su potencia para sobrevivir en su propio mercado natal.

Un Contexto Político y Fiscal Inesperado
Para entender la existencia de este peculiar Ferrari, debemos viajar en el tiempo a la Italia de finales de la década de 1970 y principios de los 80. En aquel entonces, el gobierno italiano implementó una política fiscal muy estricta sobre los bienes de lujo. Se consideraban como tales los yates, las pieles, el champán y, por supuesto, los automóviles de alto rendimiento. La ley establecía una barrera muy clara: cualquier vehículo con un motor de más de 2.0 litros (2000 cc) de cilindrada sería gravado con un impuesto al valor añadido (IVA) de lujo. A principios de los 80, este impuesto se disparó del 18% a un exorbitante 38%. Esto significaba que el precio final de un coche como el Ferrari 308, con su motor de 2.9 litros, se volvía prohibitivo para muchos compradores potenciales, incluso en su país de origen.

Ferrari se enfrentó a un dilema: ¿cómo seguir vendiendo sus deportivos en Italia sin que sus clientes tuvieran que pagar una penalización fiscal tan elevada? La respuesta no estaba en la política, sino en la ingeniería adaptativa. La solución fue tan ingeniosa como controvertida para los puristas de la marca: crear un Ferrari que cumpliera con la normativa fiscal.
La Solución de Maranello: El Ferrari 208 GTB y GTS
Tomando como base uno de sus modelos más exitosos y visualmente atractivos, el 308 GTB/GTS, los ingenieros de Maranello se pusieron manos a la obra. La carrocería, una obra maestra diseñada por Pininfarina, se mantuvo prácticamente intacta. ¿Por qué cambiar una fórmula ganadora? El verdadero cambio, y el corazón de esta historia, estaba bajo el capó.
El motor V8 de 2.9 litros del 308 fue rediseñado para reducir su cilindrada justo por debajo del límite legal. El resultado fue un nuevo V8 de 1,990.64 cc, el V8 de producción más pequeño en la historia de Ferrari hasta ese momento. Sin embargo, esta reducción drástica de tamaño tuvo una consecuencia directa en el rendimiento. El nuevo motor producía apenas 155 caballos de fuerza (CV). Para ponerlo en perspectiva, el 308 de la época superaba los 240 CV. Esta cifra de potencia, más propia de un sedán familiar que de un superdeportivo, le otorgaba una velocidad máxima de 215 km/h. Estas cifras le valieron el título no oficial pero ampliamente aceptado de ser "el Ferrari más lento jamás producido".
A pesar de su modesto rendimiento, el coche era, en esencia, un Ferrari. Se ofrecía en dos variantes: el 208 GTB (Gran Turismo Berlinetta), con carrocería coupé cerrada, y el 208 GTS (Gran Turismo Spider), con un práctico techo tipo targa desmontable. Se produjeron muy pocas unidades: solo 140 coupés y 160 versiones targa, lo que los convierte hoy en una rareza.
Diseño Inalterado: El Alma de Pininfarina
Lo que al 208 le faltaba en potencia, lo compensaba con creces en estilo. Al compartir su carrocería con el 308, mantenía ese perfil de cuña afilado y agresivo, tan característico de la época. Las líneas eran rectas y limpias, y las icónicas tomas de aire laterales, esculpidas magistralmente, no solo eran un adorno estético sino también funcionales: la toma derecha alimentaba de aire fresco a la caja del filtro del carburador, mientras que la izquierda se encargaba de refrigerar el radiador de aceite. Un delgado rebaje negro recorría el lateral del coche de punta a punta, un detalle de diseño que más tarde se replicaría en el legendario 288 GTO.
Un Interior Digno de un Cavallino
Por dentro, el 208 era prácticamente idéntico a su hermano mayor. Los afortunados propietarios disfrutaban de asientos de cubo tapizados en cuero de alta calidad, un panel de instrumentos completo con los característicos relojes Veglia Borletti y una consola central dominada por la icónica palanca de cambios con su rejilla metálica abierta, un sello distintivo de los Ferrari de transmisión manual. Todo el ambiente era el de un auténtico deportivo de lujo, aunque su corazón latiera a un ritmo más pausado.
La Redención: Llega el Turbo
Ferrari era consciente de la principal crítica a su modelo 208: la falta de potencia. La marca, que en esa misma época estaba experimentando y dominando la era del turbo en la Fórmula 1, decidió aplicar esa misma tecnología a su V8 más pequeño. En el Salón del Automóvil de Turín de 1982, se presentó el 208 GTB Turbo.
Equipado con un turbocompresor KKK, el pequeño motor de 2.0 litros experimentó una transformación espectacular. La potencia se disparó de 155 a 220 CV, un aumento de más del 40%. La velocidad máxima también mejoró notablemente, alcanzando los 242 km/h. Ahora sí, el 208 Turbo ofrecía un rendimiento digno del emblema que portaba en su morro. Un año después, en 1983, se lanzó la versión GTS Turbo. Estos modelos no solo recuperaron el brío perdido, sino que se convirtieron en pioneros, siendo los primeros Ferrari de carretera en equipar un motor turboalimentado.
Tabla Comparativa de Rendimiento
| Modelo | Motor | Cilindrada | Potencia (CV) | Velocidad Máxima |
|---|---|---|---|---|
| Ferrari 308 GTB (Europa) | V8 Atmosférico | 2927 cc | ~255 CV | 252 km/h |
| Ferrari 208 GTB | V8 Atmosférico | 1991 cc | 155 CV | 215 km/h |
| Ferrari 208 GTB Turbo | V8 Turbo | 1991 cc | 220 CV | 242 km/h |
Un Legado de Exclusividad y Rareza
Los modelos 208, tanto atmosféricos como turbo, fueron concebidos casi exclusivamente para el mercado italiano (aunque algunas unidades se vendieron en Portugal y Nueva Zelanda por razones fiscales similares). Esto, sumado a sus cortos ciclos de producción, los convierte en algunos de los Ferrari más raros jamás fabricados. Entre 1982 y 1985, se produjeron 437 GTB Turbos y 250 GTS Turbos.
Hoy en día, el Ferrari 208 es visto por los coleccionistas no como una mancha en el historial de la marca, sino como una fascinante nota a pie de página. Representa un momento único en el que la pragmática fiscal se impuso sobre la búsqueda de rendimiento puro. Es un testimonio de la capacidad de adaptación de Ferrari y un coche que, a pesar de ser el más lento, cuenta una de las historias más interesantes y singulares de todo el linaje de Maranello.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Cuál es oficialmente el Ferrari más lento?
El Ferrari 208 GTB y 208 GTS, en su versión atmosférica producida entre 1980 y 1981, es considerado el Ferrari de producción más lento de la historia, con una potencia de 155 CV y una velocidad máxima de 215 km/h.
¿Por qué Ferrari fabricó un coche tan lento?
La razón fue puramente fiscal. Para evitar un impuesto de lujo del 38% en Italia sobre coches con motores de más de 2.0 litros, Ferrari redujo la cilindrada de su motor V8, lo que resultó en una menor potencia.
¿El Ferrari 208 Turbo también es lento?
No. La versión Turbo, introducida en 1982, aumentó la potencia a 220 CV y la velocidad máxima a 242 km/h, ofreciendo un rendimiento mucho más acorde con lo que se espera de un Ferrari.
¿Son valiosos estos modelos hoy en día?
Sí. Debido a su producción limitada y su historia única, los modelos 208 son bastante raros y buscados por coleccionistas, especialmente las versiones Turbo en buen estado de conservación.
¿Qué diferencia hay entre el GTB y el GTS?
GTB son las siglas de Gran Turismo Berlinetta, que se refiere a la versión coupé con techo cerrado. GTS significa Gran Turismo Spider, que en este modelo se refiere a una carrocería con techo desmontable tipo targa.
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