13/02/2019
En el mundo del automovilismo, pocas rivalidades son tan icónicas y cinematográficas como la que enfrentó a Ford y Ferrari en la década de 1960. No fue una simple competencia en la pista; fue una guerra personal, un choque de titanes industriales con el orgullo y la supremacía en juego. Todo culminó en las 24 Horas de Le Mans de 1966, donde un coche nacido del rencor, el Ford GT40, no solo compitió, sino que dominó y humilló al Cavallino Rampante en su propio terreno. Esta es la historia de cómo una fallida negociación empresarial se transformó en una de las hazañas más legendarias del motorsport.

El Origen de una Rivalidad Legendaria
A principios de los años 60, Henry Ford II, al frente del gigante automotriz estadounidense, buscaba darle a su marca un aura de prestigio y rendimiento en el competitivo mercado europeo. La solución parecía sencilla: adquirir una marca con un linaje de competición impecable. El objetivo fue Ferrari. Las negociaciones con Enzo Ferrari estaban avanzadas, pero en el último momento, 'Il Commendatore' se retiró del acuerdo, ofendido por la idea de ceder el control de su división de carreras. La respuesta de un furioso Henry Ford II fue contundente y directa. Se dirigió a sus ingenieros con una orden clara: construir un coche que pudiera aplastar a Ferrari en la carrera más prestigiosa del mundo, las 24 Horas de Le Mans.
El Nacimiento del GT40: Un Comienzo Difícil
La tarea era monumental. Ford tenía recursos ilimitados, pero carecía de la experiencia en carreras de resistencia que Ferrari había perfeccionado durante décadas. El proyecto se inició con la colaboración del diseñador británico Eric Broadley de Lola Cars, cuyo Lola Mk6 GT ya utilizaba un motor Ford V8. Se estableció Ford Advanced Vehicles en el Reino Unido, bajo la dirección de John Wyer, y con ingenieros como Roy Lunn. El resultado fue el primer prototipo, que recibió su nombre por su altura: solo 40 pulgadas (aproximadamente 102 cm), de ahí GT40.
Sin embargo, los primeros pasos fueron desastrosos. El coche era increíblemente rápido en las rectas, pero aerodinámicamente inestable a altas velocidades, llegando a generar sustentación que lo hacía peligroso. En sus primeras apariciones en competición durante 1964 y 1965, incluyendo Le Mans, los GT40 demostraron ser frágiles y poco fiables. Ninguno de los coches logró terminar la mítica carrera francesa, lo que supuso una enorme frustración para el equipo Ford.
La Intervención de Carroll Shelby y Ken Miles
Ante los repetidos fracasos, Ford tomó una decisión que cambiaría el curso de la historia. Entregó el programa de competición a una leyenda estadounidense: Carroll Shelby. Junto a su piloto de pruebas y brillante ingeniero, Ken Miles, Shelby desarmó el GT40 y lo reconstruyó desde cero. Descubrieron y corrigieron fallos de diseño fundamentales, mejoraron la aerodinámica, la refrigeración de los frenos y, lo más importante, trabajaron en la fiabilidad del conjunto.
El cambio más significativo fue la creación del GT40 Mk II. Descartaron el motor original por un monstruoso V8 de 7.0 litros (427 pulgadas cúbicas), proveniente de la división NASCAR de Ford. Este motor no solo era inmensamente potente, sino también robusto y capaz de soportar el castigo de una carrera de 24 horas. Con la magia de Shelby y la meticulosa puesta a punto de Miles, el GT40 pasó de ser un prototipo prometedor pero fallido a una auténtica máquina de guerra, lista para el asalto final.
1966: El Año de la Conquista en Le Mans
La temporada de 1966 comenzó como un presagio de lo que estaba por venir. Ford logró un aplastante 1-2-3 en las 24 Horas de Daytona, y repitió la hazaña en las 12 Horas de Sebring. Ferrari, por su parte, parecía vulnerable. La confianza en el equipo Ford era máxima, y para Le Mans, desplegaron un ejército: ocho GT40 Mk II, un equipo de más de 100 personas y toneladas de repuestos. El mensaje era claro: no iban a dejar nada al azar.

La carrera de las 24 Horas de Le Mans de 1966 fue una batalla de desgaste. Los Ferrari, aunque rápidos, comenzaron a sufrir problemas mecánicos uno tras otro. Mientras tanto, los Ford, liderados por los coches de Shelby American, impusieron un ritmo demoledor. Al amanecer, la carrera estaba sentenciada. Los Ferrari habían desaparecido de las primeras posiciones y los Ford GT40 ocupaban los tres primeros lugares con una comodidad insultante.
Un Final Polémico y para la Historia
Con la victoria asegurada, los directivos de Ford, encabezados por Leo Beebe, quisieron inmortalizar el momento con una foto histórica: sus tres coches cruzando la línea de meta juntos. La orden fue dada a los pilotos. Ken Miles, que lideraba la carrera en el coche #1, redujo la velocidad para esperar a Bruce McLaren en el coche #2 y a Dick Hutcherson en el #3. Los tres coches cruzaron la meta prácticamente en paralelo.
Sin embargo, la organización de la carrera (ACO) aplicó una regla inesperada. Determinaron que, como el coche de Bruce McLaren y Chris Amon había partido desde una posición más retrasada en la parrilla de salida, había recorrido una mayor distancia total en las mismas 24 horas. Por lo tanto, fueron declarados los ganadores oficiales. Esta decisión, controvertida hasta el día de hoy, privó a Ken Miles de la que habría sido su "Triple Corona" de la resistencia (Daytona, Sebring y Le Mans en el mismo año). Trágicamente, Miles fallecería probando un nuevo prototipo de Ford apenas dos meses después.
| Característica | Ford GT40 Mk II (1966) | Ferrari 330 P3 (1966) |
|---|---|---|
| Motor | 7.0L (427 ci) Ford FE V8 | 4.0L Tipo 216 V12 |
| Potencia | Aprox. 485 hp @ 6200 rpm | Aprox. 420 hp @ 8200 rpm |
| Velocidad Máxima | +330 km/h (en la recta de Mulsanne) | Aprox. 310 km/h |
| Transmisión | Manual de 4 velocidades Kar Kraft | Manual de 5 velocidades ZF |
| Punto Fuerte | Potencia bruta y robustez del motor | Agilidad y sofisticación del chasis |
El Legado del Ford GT40
La victoria de 1966 no fue un hecho aislado. El dominio del GT40 continuó. En 1967, una evolución aún más radical, el Mk IV, pilotado por los estadounidenses Dan Gurney y A.J. Foyt, volvió a ganar en Le Mans. Y cuando los cambios de reglamento dejaron obsoletos a los prototipos de gran cilindrada, una versión más antigua del coche, el GT40 Mk I con motor de 4.9 litros y los icónicos colores de Gulf, logró la hazaña de ganar en 1968 y 1969. Cuatro victorias consecutivas que cimentaron al Ford GT40 como uno de los coches de competición más exitosos y venerados de todos los tiempos.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
- ¿Qué Ford venció a Ferrari en Le Mans?
El Ford GT40 Mk II fue el modelo que logró la histórica victoria 1-2-3 en las 24 Horas de Le Mans de 1966, destronando a Ferrari. - ¿Por qué Ford quería vencer a Ferrari?
La rivalidad nació de un negocio fallido. Henry Ford II intentó comprar Ferrari, pero Enzo Ferrari se retiró en el último minuto. Como venganza, Ford decidió construir un coche para derrotarlo en la carrera más importante del mundo. - ¿Quiénes fueron los pilotos ganadores en 1966?
Los neozelandeses Bruce McLaren y Chris Amon, pilotando el Ford GT40 Mk II con el dorsal #2, fueron los ganadores oficiales de la carrera. - ¿Fue polémico el final de Le Mans 1966?
Sí, fue muy polémico. La orden de Ford de un final en formación para una foto icónica resultó en que el coche de Ken Miles, que lideraba, perdiera la victoria por una regla técnica sobre la distancia recorrida, otorgando el triunfo al coche de McLaren. - ¿Cuántas veces seguidas ganó el Ford GT40 en Le Mans?
El Ford GT40 ganó las 24 Horas de Le Mans cuatro veces consecutivas, desde 1966 hasta 1969.
La historia del Ford GT40 es mucho más que una simple crónica de carreras. Es un testimonio de ingenio, perseverancia y de cómo la ambición, e incluso el rencor, pueden ser el combustible para alcanzar la grandeza. El coche que nació para humillar a un rival se convirtió en una leyenda eterna del automovilismo.
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