¿Quién fue Divina Galica?

Divina Galica: De esquiadora olímpica a piloto de F1

15/10/2019

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En el panteón del automovilismo deportivo, existen historias que trascienden los límites de la pista, narrativas de coraje, versatilidad y una pasión indomable por la velocidad. Pocas encarnan este espíritu de manera tan completa y sorprendente como la de Divina Galica, una mujer cuyo viaje la llevó desde las heladas cumbres de las pistas de esquí olímpicas hasta el asfalto hirviente de los circuitos de Fórmula 1. Su carrera es un testimonio extraordinario de que el talento y la determinación no conocen fronteras disciplinarias, un relato que merece ser contado y recordado como uno de los más singulares en la historia del motor.

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Una Estrella en la Nieve: La Carrera Olímpica

Antes de que el rugido de los motores V8 llenara sus oídos, el sonido que definía la vida de Divina Galica era el silbido del viento al deslizarse a velocidades vertiginosas sobre la nieve. Nacida en Bushey Heath, Hertfordshire, Inglaterra, su primer amor fue el esquí alpino, una disciplina en la que demostró un talento excepcional desde muy joven.

¿Quién fue Divina Galica?
Divina Mary Galica MBE (apellido pronunciado "Galitsa"; nacida el 13 de agosto de 1944) es una deportista británica . Compitió en cuatro Juegos Olímpicos de Invierno como esquiadora, capitaneando el equipo olímpico femenino británico de esquí en 1968 y 1972. También incursionó en el automovilismo, participando en tres Grandes Premios del Campeonato Mundial de Fórmula Uno.

Su debut en la escena mundial llegó a los 19 años, en los Juegos Olímpicos de Invierno de Innsbruck 1964, donde compitió en las pruebas de descenso y eslalon. Este sería solo el comienzo de una distinguida carrera olímpica. Galica representó a Gran Bretaña en dos Juegos Olímpicos más: Grenoble 1968 y Sapporo 1972. En ambas ocasiones, no solo compitió, sino que fue la capitana del Equipo Olímpico Femenino de Esquí de Gran Bretaña, un rol que subrayaba su liderazgo y prestigio en el deporte. Sus actuaciones fueron notables, logrando finalizar entre las diez primeras en la disciplina de eslalon gigante.

Fuera del escenario olímpico, su palmarés también era impresionante. Consiguió dos podios en la Copa del Mundo de esquí en la modalidad de descenso y ostentó el récord británico de velocidad de esquí femenino, alcanzando la increíble marca de 125 mph (más de 200 km/h). Décadas después, en un notable regreso, participó en sus cuartos Juegos Olímpicos en Albertville 1992, esta vez en la disciplina de esquí de velocidad, demostrando una longevidad y un amor por el deporte fuera de lo común.

El Sorprendente Salto al Asfalto

La transición de Divina Galica al automovilismo no fue planeada, sino fruto de una casualidad que reveló un talento oculto. Una invitación a una carrera de celebridades cambió el curso de su vida. Para sorpresa de todos, y probablemente de ella misma, demostró una habilidad innata para el pilotaje. Lo que comenzó como una diversión se convirtió rápidamente en una segunda carrera profesional.

Empezó desde la base, compitiendo en karts para aprender los fundamentos del automovilismo. Su progresión fue meteórica, escalando categorías como la Fórmula Renault y la Fórmula Vauxhall Lotus. Sin embargo, su gran oportunidad llegó cuando fue apadrinada por John Webb y Nick Whiting, quienes vieron en ella un potencial único. La inscribieron en el campeonato británico Shellsport International Group 8 en 1976, una serie que utilizaba coches de Fórmula 1, poniéndola al volante de un Surtees TS16.

El Sueño de la Fórmula 1 y el Desafío del Número 13

Sus prometedoras actuaciones en el campeonato nacional animaron a su equipo a dar el paso definitivo: inscribirla en el Gran Premio de Gran Bretaña de 1976, una prueba puntuable para el Campeonato del Mundo de Fórmula 1. Este evento fue notable por dos razones. Primero, marcó el regreso de una mujer a un fin de semana de Gran Premio. Segundo, su coche fue inscrito con el número 13, un dorsal considerado de mala suerte y que no se había utilizado en una carrera del campeonato mundial en 13 años.

La superstición pareció cumplirse, ya que Galica no logró clasificar para la carrera principal. A pesar del resultado, su participación la unió a un selecto club de atletas que han competido tanto en los Juegos Olímpicos como en la Fórmula 1, una hazaña de versatilidad casi inigualable.

La Lucha con Hesketh y Surtees

Lejos de desanimarse, Galica continuó su camino. En 1977, siguió compitiendo en el campeonato británico con un Surtees TS19 de segunda mano. Sin embargo, el equipo Whiting carecía de la experiencia técnica y el presupuesto para poner a punto el coche de manera competitiva. A menudo, Galica luchaba con una maquinaria mal ajustada contra rivales mejor financiados, como Tony Trimmer. A pesar de las dificultades, su talento brilló, logrando un tercer puesto en Brands Hatch y un segundo en Donington Park.

En 1978, le llegó la oportunidad que había estado esperando. El equipo Hesketh Racing le ofreció un asiento en su monoplaza Hesketh 308E para las dos primeras carreras del Campeonato del Mundo de Fórmula 1. Llevando consigo el patrocinio de Olympus, reemplazó al anterior sponsor de la escudería, la revista Penthouse. Desafortunadamente, el Hesketh 308E era un coche poco competitivo y, una vez más, no consiguió clasificarse ni para el Gran Premio de Argentina ni para el de Brasil. Tras este segundo intento fallido a nivel mundial, regresó al campeonato británico, donde la competencia se había vuelto aún más feroz, y las limitaciones de su material le impidieron luchar por la victoria.

Más Allá de los Monoplazas: Una Carrera Versátil

Aunque su sueño en la Fórmula 1 no se materializó completamente, la carrera de Divina Galica en el automovilismo estaba lejos de terminar. Demostró su adaptabilidad compitiendo con éxito en otras disciplinas. Se pasó a los coches deportivos en la categoría Thundersports S2000, donde consiguió numerosos resultados entre los diez primeros, y también se atrevió con las espectaculares carreras de camiones, un mundo completamente diferente que también dominó con pericia.

Comparativa de Mujeres en la Fórmula 1 (Campeonato Mundial)

PilotoNacionalidadGPs IntentadosGPs IniciadosMejor Resultado
Maria Teresa de FilippisItaliana5310º (GP de Bélgica 1958)
Lella LombardiItaliana17126º (GP de España 1975)
Divina GalicaBritánica30No clasificó
Desiré WilsonSudafricana10No clasificó
Giovanna AmatiItaliana30No clasificó

Legado como Instructora y Mentora

Tras colgar el casco de competición, Divina Galica encontró una nueva vocación: transmitir su vasto conocimiento y experiencia a las nuevas generaciones de pilotos. Se convirtió en instructora de carreras en la prestigiosa escuela Skip Barber Racing School en Estados Unidos. Su talento para la enseñanza y su profundo conocimiento de la dinámica de vehículos la llevaron a ascender hasta convertirse en vicepresidenta senior, gestionando tanto la escuela de conducción como sus series de carreras.

Posteriormente, en 2005, se unió al proyecto iRacing.com, el simulador de carreras de referencia mundial, como directora. Más recientemente, ha continuado su labor como instructora en la Bertil Roos Racing School, consolidando su estatus como una de las figuras más respetadas en el ámbito de la formación de pilotos. Su legado no reside solo en sus audaces intentos en la F1 o sus medallas olímpicas, sino también en las incontables carreras que ha ayudado a forjar desde el asiento del copiloto.

Preguntas Frecuentes sobre Divina Galica

¿Llegó Divina Galica a correr una carrera del Campeonato Mundial de F1?

No. Divina Galica intentó clasificarse para tres Grandes Premios del Campeonato Mundial de Fórmula 1 (Gran Bretaña 1976, Argentina 1978 y Brasil 1978), pero no logró obtener un tiempo suficiente para participar en la carrera principal en ninguna de las tres ocasiones.

¿En cuántos Juegos Olímpicos participó?

Participó en un total de cuatro Juegos Olímpicos de Invierno: Innsbruck 1964, Grenoble 1968, Sapporo 1972 y Albertville 1992, compitiendo en esquí alpino y esquí de velocidad.

¿Cuál fue el mayor logro de Divina Galica en el automovilismo?

Aunque no logró clasificarse para una carrera de F1 mundial, sus mayores logros incluyen podios en el competitivo campeonato británico de Fórmula 1 (Shellsport Series), como su segundo puesto en Donington Park en 1977, y su posterior éxito en carreras de sport prototipos y camiones. Su transición exitosa de un deporte de élite a otro es, en sí misma, su mayor hazaña.

¿Qué hacía única a Divina Galica?

Su singularidad radica en su increíble versatilidad como atleta de élite en dos mundos completamente distintos: el esquí olímpico y el automovilismo de primer nivel. Es una de las pocas personas en la historia que ha competido en ambos, demostrando una capacidad de adaptación, valentía y talento fuera de lo común.

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