15/12/2025
La escena es una de las más icónicas y dramáticas de la historia de la humanidad: tres cruces erigidas en la colina del Gólgota, también conocida como el Calvario. En la cruz central, Jesús de Nazaret; a sus flancos, dos malhechores sentenciados al mismo suplicio. Sin embargo, este escenario de agonía y muerte se convirtió en el telón de fondo para un diálogo extraordinario que trascendería los siglos. Mientras uno de los ladrones se sumía en la desesperación y el escarnio, el otro protagonizó uno de los actos de fe más conmovedores jamás registrados, obteniendo una promesa directa de salvación. Sus nombres, aunque no figuran en la Biblia, han sido preservados por la tradición: Gestas, el ladrón impenitente, y Dimas, el "Buen Ladrón".

¿Quiénes eran los ladrones en el Calvario?
Los evangelios canónicos nos ofrecen perspectivas ligeramente distintas. Mientras que Mateo y Marcos mencionan que ambos ladrones insultaban a Jesús inicialmente, el Evangelio de Lucas presenta un relato más detallado y matizado, que se ha convertido en la versión más conocida. Lucas nos introduce en una conversación en el umbral de la muerte, donde las verdaderas naturalezas de estos hombres quedan expuestas.
Es importante señalar que los nombres Dimas y Gestas no aparecen en los evangelios bíblicos. Estos nombres provienen de textos apócrifos, es decir, escritos antiguos que no fueron incluidos en el canon oficial de la Biblia pero que gozaron de popularidad en las primeras comunidades cristianas. El principal de ellos es el "Evangelio de Nicodemo" (que incorpora un texto más antiguo llamado "Los Hechos de Pilato"), datado entre los siglos II y III. Es en este texto donde se les da nombre y se esbozan sus historias, llenando los vacíos dejados por los relatos canónicos.
El Diálogo que Definió la Eternidad
En medio del sufrimiento atroz de la crucifixión, Lucas (23:39-43) narra el intercambio que cambiaría todo. Gestas, colgado a un lado, se une a las burlas de la multitud y los soldados, espetándole a Jesús:
“¿No eres tú el Cristo? ¡Sálvate a ti mismo y a nosotros!”
Sus palabras están cargadas de sarcasmo y desesperación, una última afrenta de un hombre que no ve más allá de su propio sufrimiento terrenal. Sin embargo, la respuesta no vino de Jesús, sino del otro ladrón, Dimas. En un acto de valentía y lucidez asombrosas, reprende a su compañero:
“¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en la misma condena? Lo nuestro es justo, pues recibimos lo que merecieron nuestros crímenes; pero este no ha hecho nada malo.”
En esta breve declaración, Dimas demuestra una profunda comprensión de la justicia y la inocencia. Reconoce su propia culpa y acepta su castigo, un paso fundamental para el arrepentimiento. Pero va más allá: da testimonio público de la inocencia de Jesús. Luego, volviéndose hacia el crucificado del centro, hace una petición humilde pero llena de una fe inquebrantable:
“Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.”
Dimas, en el momento más bajo y humillante de Jesús, lo reconoce no como un criminal fracasado, sino como un Rey cuyo reino está más allá de la muerte. La respuesta de Jesús es una de las promesas más poderosas y esperanzadoras de todo el Nuevo Testamento:
“En verdad te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.”
Con estas palabras, Jesús no solo perdona a Dimas, sino que le asegura la salvación inmediata, convirtiéndolo en el primer y único santo canonizado directamente por Él.
Más Allá de los Evangelios: Las Historias Apócrifas
Los textos apócrifos, aunque no son considerados escritura divina, ofrecen fascinantes detalles que han moldeado la tradición popular sobre Dimas y Gestas.
- El Evangelio de Nicodemo: Describe a Gestas como un asesino despiadado y merodeador que masacraba viajeros, torturaba mujeres y no sentía respeto ni por Dios ni por los hombres. En contraste, presenta a Dimas como un posadero de Galilea que, si bien robaba a los ricos, a menudo mostraba compasión y ayudaba a los necesitados, una especie de Robin Hood de su tiempo.
- El Evangelio Árabe de la Infancia: Narra una historia aún más sorprendente. Relata un encuentro entre la Sagrada Familia durante su huida a Egipto y una banda de ladrones. Dos de ellos, llamados Tito (identificado como Dimas) y Dúmaco (Gestas), discuten sobre si robar a la familia. Tito soborna a Dúmaco para que los deje en paz. La Virgen María bendice a Tito, y el niño Jesús profetiza que treinta años más tarde ambos serán crucificados con él, y que Tito le precederá en el paraíso.
Simbolismo e Iconografía en el Arte Cristiano
La historia de los dos ladrones está cargada de un profundo simbolismo. Las tres cruces en el Calvario a menudo se interpretan como la cruz de la Redención (Jesús), la cruz del Arrepentimiento (Dimas) y la cruz de la Rebelión (Gestas). Representan a toda la humanidad y las dos posibles respuestas ante la oferta de salvación: aceptarla con fe humilde o rechazarla con orgullo y desesperación.

Esta dualidad se refleja claramente en el arte cristiano a lo largo de los siglos. Aquí una tabla comparativa para identificarlos en las representaciones de la crucifixión:
Tabla Comparativa: Dimas vs. Gestas
| Característica | San Dimas (El Buen Ladrón) | Gestas (El Mal Ladrón) |
|---|---|---|
| Posición en la Cruz | A la derecha de Jesús (el lugar de honor). | A la izquierda de Jesús. |
| Actitud y Mirada | Rostro sereno, mirando a Jesús con fe y súplica. | Rostro contraído por el dolor, apartando la mirada de Jesús. |
| Destino Simbólico | A menudo se representa un ángel esperando para recibir su alma. | A veces se representa un demonio tirando de su cuerpo o esperando su alma. |
| Simbolismo | Arrepentimiento, fe, esperanza y la infinita misericordia de Dios. | Rebelión, desesperación, incredulidad y el rechazo a la gracia. |
Incluso la cruz de la Iglesia Ortodoxa Rusa incorpora este simbolismo: es una cruz de tres barras horizontales. La inferior está inclinada; el extremo que apunta hacia arriba señala a Dimas, indicando su ascenso al cielo, mientras que el extremo que apunta hacia abajo señala a Gestas, simbolizando su descenso.
Preguntas Frecuentes sobre Dimas y Gestas
¿Cómo se llamaban los ladrones crucificados con Jesús?
Aunque la Biblia no los nombra, la tradición cristiana, basada en evangelios apócrifos como el de Nicodemo, los identifica como Dimas (el Buen Ladrón) y Gestas (el Mal Ladrón).
¿Qué le dijo el buen ladrón a Jesús?
Le dijo dos cosas importantes. Primero, defendió a Jesús ante el otro ladrón, reconociendo su propia culpa y la inocencia de Cristo. Luego, le hizo una petición directa: “Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.”
¿Por qué San Dimas es un santo tan especial?
San Dimas es único porque es la única persona que fue canonizada (declarada santa) directamente por el propio Jesucristo. Su historia es el máximo ejemplo de que nunca es demasiado tarde para el arrepentimiento y que la misericordia de Dios no tiene límites.
¿Aparecen los nombres de Dimas y Gestas en la Biblia?
No. Los evangelios canónicos (Mateo, Marcos, Lucas y Juan) se refieren a ellos simplemente como "malhechores" o "ladrones". Sus nombres provienen de la tradición y de textos extrabíblicos.
La historia de Dimas y Gestas es mucho más que una anécdota histórica. Es una profunda lección teológica encapsulada en un breve diálogo. Nos enseña que, ante el mismo sufrimiento y la misma oportunidad de redención, la elección final reside en el corazón de cada individuo. Dimas, el ladrón, el criminal, se convierte en un faro de esperanza para todos, demostrando que un solo momento de fe sincera puede abrir las puertas del paraíso.
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