11/07/2020
El nombre Porsche 917 evoca imágenes de velocidad desenfrenada, victorias épicas en Le Mans y un dominio tan absoluto que cambió las reglas del juego para siempre. A menudo, en el folklore del automovilismo, se dice que el 917 fue "prohibido" por ser demasiado bueno, una máquina tan perfecta que la única forma de detenerla era sacarla de la pista mediante el reglamento. Pero, ¿es esta afirmación completamente cierta? La historia es más compleja y fascinante que un simple veto. El Porsche 917 no fue víctima de una prohibición directa, sino de su propio éxito arrollador, que obligó a los organismos reguladores de dos continentes a reescribir sus normativas, marcando el fin de una era dorada para los prototipos de gran cilindrada.

El Nacimiento de un Titán
Para entender el final del 917, primero debemos comprender su origen. A finales de la década de 1960, la Commission Sportive Internationale (CSI), el brazo deportivo de la FIA, buscaba reducir las velocidades de los prototipos del Grupo 6, como los Ford GT40 de siete litros. Para la temporada de 1968, limitaron los motores a tres litros. Sin embargo, para no vaciar las parrillas, crearon una categoría de "Sports Cars" (Grupo 4) con motores de hasta cinco litros, con la condición de que se fabricaran un mínimo de 50 unidades. Viendo que pocos fabricantes se animaban, en 1969 redujeron ese requisito a solo 25 unidades. Fue esta ventana en el reglamento la que Porsche, bajo el liderazgo de un joven y ambicioso Ferdinand Piëch, decidió explotar de manera audaz y costosa. El objetivo era claro: ganar por primera vez la clasificación general de las 24 Horas de Le Mans. En solo diez meses, partiendo de la base del Porsche 908, nació el 917, un coche construido alrededor de un chasis tubular ultraligero de solo 42 kg y propulsado por un nuevo y formidable motor Type 912: un 12 cilindros plano (flat-12) refrigerado por aire de 4.5 litros.
El esfuerzo fue monumental. Cuando los inspectores de la CSI visitaron la fábrica de Porsche, solo encontraron tres coches terminados, pero Piëch, en una jugada maestra, les mostró 25 unidades aparcadas frente a la fábrica, ofreciéndoles incluso la oportunidad de conducir cualquiera de ellas. La homologación fue concedida, y la leyenda había comenzado.
De Bestia Indomable a Máquina Ganadora
Los primeros pasos del 917 en la pista fueron aterradores. Pilotos como Brian Redman lo describieron como "increíblemente inestable", un coche que usaba todo el ancho de la pista a altas velocidades. El problema residía en su aerodinámica de cola larga ("Langheck"), diseñada para una mínima resistencia al aire en las rectas de Le Mans, pero que generaba una peligrosa sustentación aerodinámica. El coche, literalmente, quería despegar. Tras una temporada de 1969 con resultados decepcionantes y el trágico accidente del piloto privado John Woolfe en Le Mans, el futuro del proyecto pendía de un hilo.
La solución llegó gracias a la colaboración con el equipo de John Wyer Automotive (JWA Gulf Team). En una sesión de pruebas en el circuito de Österreichring, el ingeniero de Wyer, John Horsman, notó que los mosquitos se estrellaban por toda la carrocería, excepto en la cola. Esto indicaba que el aire no fluía correctamente sobre esa sección. Usando cinta adhesiva y láminas de aluminio, improvisaron una nueva cola más corta y elevada, inspirada en la del 917PA Spyder de Can-Am. El resultado fue milagroso. La nueva configuración, bautizada como Kurzheck (cola corta) o 917K, proporcionó la carga aerodinámica necesaria, transformando la bestia indomable en un arma de precisión letal.
El Final de una Era en el Campeonato Mundial
Con la versión 917K, Porsche desató una tormenta sobre el Campeonato Mundial de Marcas. En 1970, consiguieron la ansiada primera victoria general en Le Mans con el equipo Porsche Salzburg y la dupla Hans Herrmann/Richard Attwood. Repitieron la hazaña en 1971, con el Martini Racing 917K de Helmut Marko y Gijs van Lennep estableciendo un récord de distancia que perduraría durante 39 años. El dominio era total, y su principal rival, el Ferrari 512, luchaba por mantenerse a la par.
Fue esta superioridad abrumadora la que selló su destino en Europa. La FIA, viendo que la categoría de 5 litros se había vuelto predecible y buscando promover su nueva fórmula de prototipos de 3 litros (que se alineaba con la Fórmula 1), anunció que para la temporada de 1972, el Campeonato Mundial de Marcas se disputaría exclusivamente con coches de hasta 3.000 cc. Esto no fue una prohibición específica contra el 917, sino un cambio reglamentario general que dejó obsoletos a todos los coches de 5 litros, incluyendo al Ferrari 512. El 917 no fue expulsado por ser ilegal, sino que la categoría para la que fue creado dejó de existir. Su éxito fue tan grande que hizo que los legisladores cambiaran el deporte.
La Conquista de América y el "Turbo-Panzer"
Lejos de jubilar su creación, Porsche dirigió su mirada hacia Norteamérica y el Campeonato Can-Am, una serie con regulaciones mucho más permisivas, conocida por sus coches extremadamente potentes. Aquí, el 917 evolucionó hacia su forma más salvaje. Primero con el 917/10 y luego con el legendario 917/30. Este último era una bestia de otro mundo: su motor flat-12 de 5.4 litros, equipado con dos turbocompresores, podía generar más de 1.100 CV en configuración de carrera, con picos de hasta 1.580 CV en clasificación.

El Can-Am se convirtió en el patio de recreo privado de Porsche. En 1973, el 917/30 del equipo Penske, pilotado por Mark Donohue, ganó seis de las ocho carreras, aniquilando a la competencia. McLaren, que había dominado la serie durante años, se retiró, incapaz de competir. El dominio fue tan absoluto que la serie perdió popularidad; el resultado era una conclusión inevitable antes de cada carrera. De nuevo, el 917 era demasiado bueno para su propio bien. La SCCA (Sports Car Club of America), enfrentándose a la crisis del petróleo de 1973 y a la falta de competencia, introdujo una regla de consumo máximo de combustible de 3 millas por galón (aproximadamente 78 L/100 km) para 1974. Esta normativa hizo que el sediento motor turbo del 917/30 fuera inviable, forzando su retirada. Este fue el golpe de gracia, una regulación que, si bien no lo mencionaba por su nombre, estaba claramente diseñada para detener al "Turbo-Panzer".
Tabla Comparativa de Variantes Clave del Porsche 917
| Variante | Motor | Potencia (aprox.) | Característica Principal | Campeonato Principal |
|---|---|---|---|---|
| 917 (1969) | 4.5L Flat-12 | 520 CV | Cola larga original, muy inestable. | Campeonato Mundial de Marcas |
| 917K (1970-71) | 4.5L - 5.0L Flat-12 | 580 - 630 CV | Cola corta ("Kurzheck"), aerodinámica estable. | Campeonato Mundial de Marcas |
| 917LH (1970-71) | 4.9L - 5.0L Flat-12 | 600 - 630 CV | Cola larga de baja resistencia para Le Mans. | 24 Horas de Le Mans |
| 917/30 (1973) | 5.4L Flat-12 Twin-Turbo | +1100 CV | Aerodinámica avanzada y potencia extrema. | Can-Am |
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿El Porsche 917 fue prohibido directamente?
No. No hubo una regla que dijera "el Porsche 917 está prohibido". En cambio, fue víctima de cambios en los reglamentos técnicos de los campeonatos en los que competía. En el Campeonato Mundial de Marcas, la FIA limitó la cilindrada a 3 litros, haciendo obsoleto al 917 de 5 litros. En la Can-Am, una nueva regla de consumo de combustible hizo inviable su potente motor turbo.
¿Cuál fue la versión más potente del 917?
Sin duda, el Porsche 917/30 desarrollado para la serie Can-Am. Su motor biturbo de 5.4 litros podía producir de forma fiable más de 1.100 CV, convirtiéndolo en uno de los coches de carreras más potentes jamás construidos.
¿Por qué el 917 era tan inestable al principio?
El diseño original de cola larga (Langheck) estaba optimizado para una mínima resistencia al aire, pero a altas velocidades generaba una importante fuerza de sustentación en el eje trasero. Esto hacía que la parte trasera del coche se sintiera ligera e inestable, casi como si quisiera despegar.
¿Realmente existió un Porsche 917 matriculado para la calle?
Sí. Aunque parezca increíble, al menos dos chasis originales fueron modificados y lograron obtener matrículas para circular en la vía pública. El más famoso es el del Conde Rossi, de Martini & Rossi, que obtuvo una matrícula de Alabama para su 917K.
Un Legado Inmortal
En resumen, el Porsche 917 no fue prohibido; fue tan revolucionario y dominante que el propio deporte tuvo que cambiar sus reglas para poder seguir adelante. Su historia es el testimonio definitivo de la excelencia en ingeniería de Porsche, un coche que no solo ganó carreras, sino que redefinió los límites de lo posible en el automovilismo. Su legado perdura no como el de un coche que fue vetado, sino como el de una leyenda que obligó al mundo a adaptarse a su grandeza.
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