30/05/2020
En el vertiginoso mundo del automovilismo, pocos nombres resuenan con la misma fuerza y mística que el de Ferrari. Es sinónimo de velocidad, lujo, pasión y, por supuesto, de su enigmático fundador, Enzo Ferrari. Llevar una vida tan compleja y monumental a la gran pantalla es una tarea titánica, un desafío que solo un director del calibre de Michael Mann podría atreverse a enfrentar. Tras años de desarrollo, llega "Ferrari", una película que, lejos de ser un biopic convencional que abarca décadas, decide aparcar en un único y tormentoso año: 1957. Con Adam Driver en la piel de 'Il Commendatore' y una magistral Penélope Cruz como su esposa Laura, la cinta promete sumergirnos en el drama personal, la crisis empresarial y la tragedia que definieron un punto de inflexión para el hombre y su leyenda. Sin embargo, la pregunta que queda en el aire es si este bólido cinematográfico logra cruzar la meta con la gloria esperada o sufre un aparatoso accidente en la primera curva.

Un Año Decisivo: 1957 en la Vida de Enzo Ferrari
La narrativa de "Ferrari" evita sabiamente la trampa de contar toda una vida. En su lugar, nos sitúa 'in media res', en el verano de 1957. Módena es el escenario de un drama que se cuece a fuego lento, tanto dentro de los muros de la fábrica como en el hogar de los Ferrari. La compañía, fundada una década antes, se tambalea al borde de la bancarrota. La competencia con su archirrival, Maserati, es más feroz que nunca, y la presión por innovar y ganar es asfixiante. Pero los problemas financieros son solo la punta del iceberg.

El núcleo emocional de la película reside en el drama familiar. Enzo y su esposa, Laura, son dos almas rotas que navegan por un mar de dolor tras la reciente muerte de su primogénito, Dino. Su pérdida ha abierto una brecha insalvable en su matrimonio, llenando su mansión de un silencio pesado y recriminaciones no dichas. Mientras Laura se aferra con uñas y dientes a su participación en la empresa como el último vestigio de la familia que fueron, Enzo canaliza su dolor en el único lugar donde siente que tiene el control: sus coches. A esta ya volátil situación se suma la doble vida de Enzo, quien mantiene una relación con Lina Lardi (interpretada por Shailene Woodley) y un hijo no reconocido, Piero. La tensión entre mantener este secreto y el deseo de Piero de llevar el apellido Ferrari añade otra capa de complejidad a un hombre que ya está al límite.
El Reparto: Dando Vida a los Íconos de Módena
Una película de personajes tan intensos depende por completo de sus interpretaciones, y aquí es donde "Ferrari" encuentra su mayor fortaleza y, para algunos, sus debilidades.
Adam Driver se enfrenta al monumental reto de encarnar a Enzo Ferrari. Con una caracterización física notable, Driver captura la imponente presencia y la frialdad calculadora del magnate. Su Enzo es un hombre de pocas palabras, cuyos ojos revelan un torbellino de ambición, dolor y una crueldad pragmática. Es un estratega que ve a sus pilotos como piezas de un engranaje, reemplazables en su búsqueda incesante de la victoria. Aunque su acento ha sido objeto de debate, su interpretación transmite el peso de un imperio y una familia que se desmoronan sobre sus hombros.
Sin embargo, si hay una actuación que define y eleva la película, es la de Penélope Cruz como Laura Ferrari. La actriz española entrega una interpretación visceral, desgarradora y llena de matices. Lejos de ser la esposa sufridora en segundo plano, su Laura es una fuerza de la naturaleza. Es una mujer de negocios astuta, una madre rota por el luto y una esposa traicionada que se niega a ser una víctima. Cada mirada, cada gesto y cada palabra de Cruz resuenan con una autenticidad brutal. Es ella quien protagoniza las escenas más potentes, convirtiéndose en el verdadero corazón emocional de la historia. Cuando Penélope está en pantalla, la película cobra vida; cuando no lo está, se la echa desesperadamente de menos.
La Dirección de Michael Mann: ¿Un Genio en Piloto Automático?
Hablar de Michael Mann es hablar de un estilo inconfundible. Películas como "Heat", "Collateral" o "Enemigos Públicos" lo consagraron como un maestro del thriller moderno, un poeta de la noche urbana y un innovador en el uso de la tecnología digital para crear atmósferas inmersivas. Por eso, la mayor sorpresa de "Ferrari" es, quizás, la aparente ausencia de esa firma estilística.
La película se siente contenida, casi clásica en su ejecución. Aquellos que esperaban el montaje frenético, la fotografía granulada y la tensión palpable de sus obras anteriores, podrían sentirse decepcionados. La dirección de Mann es competente, pero carece de la chispa y la garra que lo caracterizan. Se percibe una cierta apatía narrativa, como si el director se dejara llevar por la fuerza del drama de sus personajes en lugar de imprimir su sello visual y rítmico. Las secuencias de carreras, aunque técnicamente bien filmadas, no siempre logran transmitir la sensación de peligro y velocidad extrema que definía a esa era del automovilismo. Es un trabajo correcto, pero que se siente extrañamente impersonal viniendo de un autor con una voz tan potente.
La Mille Miglia: La Carrera que lo Definía Todo
Todo el drama personal y financiero de 1957 converge en un solo evento: la Mille Miglia. Esta no era una carrera cualquiera; era una épica y brutal prueba de resistencia de mil millas a través de las carreteras abiertas de Italia. Para Enzo, ganar la Mille Miglia de 1957 no era una opción, era una necesidad existencial. Una victoria aplastante sobre Maserati no solo salvaría a la compañía de la quiebra, sino que también reafirmaría su legado y, en su mente, justificaría todos los sacrificios personales.

La película recrea la carrera con una atención al detalle encomiable, mostrando la belleza de los paisajes italianos en contraste con la brutalidad de las máquinas. Es aquí donde la filosofía de Enzo se muestra en su máxima expresión: la victoria por encima de todo, incluso de la vida de sus pilotos. La cinta no rehúye el lado más oscuro de la competición, culminando en la reconstrucción del terrible accidente de Guidizzolo, donde el piloto Alfonso de Portago, su copiloto y nueve espectadores (incluidos cinco niños) perdieron la vida. Este evento, que marcó el fin de la Mille Miglia, funciona en la película como el clímax trágico que sella el destino de todos los personajes, un recordatorio sangriento del precio de la gloria.
Ferrari: Puntos Fuertes y Débiles
| Aspectos Positivos | Aspectos a Mejorar |
|---|---|
| La monumental actuación de Penélope Cruz como Laura Ferrari, el corazón de la película. | Una dirección de Michael Mann sorprendentemente contenida y falta de su estilo característico. |
| El enfoque en un año específico, permitiendo un profundo estudio de personajes. | El ritmo puede resultar lento para quienes esperen una película de acción y carreras trepidante. |
| Una cuidada recreación de la época y del mundo del automovilismo de los años 50. | Algunas secuencias de carreras carecen de la tensión y el vértigo esperados. |
| Explora con madurez temas como el duelo, la traición y la ambición desmedida. | La interpretación de Adam Driver, aunque sólida, puede sentirse distante en algunos momentos. |
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿En qué libro se basa la película "Ferrari"?
La película está basada en la aclamada biografía de 1991 "Enzo Ferrari: The Man and the Machine", escrita por el periodista de automovilismo Brock Yates.
¿La película cuenta toda la vida de Enzo Ferrari?
No. A diferencia de muchos biopics, la cinta se concentra casi exclusivamente en los eventos ocurridos durante unos pocos meses del crucial año 1957, utilizando este período como un microcosmos para explorar la compleja personalidad de Enzo.
¿Quiénes son los actores principales?
Adam Driver interpreta a Enzo Ferrari, Penélope Cruz a su esposa Laura Ferrari, y Shailene Woodley a su amante Lina Lardi. El reparto también incluye a Patrick Dempsey como el piloto Piero Taruffi y Jack O'Connell como Peter Collins.
¿Qué fue la Mille Miglia?
La Mille Miglia (Mil Millas) fue una legendaria y extremadamente peligrosa carrera de resistencia que se celebraba en carreteras públicas abiertas por toda Italia entre 1927 y 1957. El trágico accidente ocurrido en la edición de 1957, que se muestra en la película, provocó su prohibición definitiva.
¿Vale la pena ver la película "Ferrari"?
"Ferrari" es una película que divide opiniones. Es una recomendación casi obligatoria para admiradores del cine de personajes, dramas intensos y, sobre todo, para quienes deseen presenciar una de las mejores actuaciones en la carrera de Penélope Cruz. Sin embargo, puede decepcionar a los espectadores que busquen una película de automovilismo llena de adrenalina o a los fans acérrimos del estilo enérgico y vibrante de Michael Mann.
En conclusión, "Ferrari" de Michael Mann no es el coche de carreras veloz y rugiente que muchos podrían esperar. Es más bien un sedán de lujo, oscuro y pesado, que nos lleva por un viaje melancólico al corazón de un hombre y una marca forjados en la tragedia y la ambición. Es un drama operístico sobre el poder, la pérdida y el altísimo costo personal de construir un mito. Aunque el motor de la dirección parece funcionar a menos revoluciones de las habituales, la inolvidable interpretación de Penélope Cruz es combustible suficiente para llevar la película hasta la línea de meta, dejando una estela de reflexión y una profunda melancolía.
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