El Legado Escolar de Jorge Luis Borges

24/08/2020

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Mucho antes de convertirse en el laberíntico arquitecto de ficciones que revolucionó la literatura universal, Jorge Luis Borges fue un adolescente de 13 años que caminaba por las calles de Palermo. Corría el año 1913 y, como a cualquier joven de su edad, le llegó el momento de iniciar la educación secundaria. La historia de su breve pero significativo paso por el Colegio N.° 6 Manuel Belgrano es un fascinante capítulo inicial, una nota al pie de página en su biografía que, gracias a la preservación de archivos históricos, hoy podemos leer con asombroso detalle. Estos fragmentos de su vida escolar no solo nos muestran al estudiante, sino que también prefiguran los caminos que su vida y obra tomarían décadas más tarde, entrelazando su destino con el de la institución de maneras inesperadas.

Índice de Contenido

Un Joven Genio en el Palermo de Antaño

La familia Borges, compuesta por su padre Jorge Guillermo, su madre Leonor Acevedo Suárez y el joven Jorge Luis, residía en la calle Serrano 2135. Para la educación media de su hijo, eligieron una institución pública de varones fundada apenas un año antes, en 1912: el Colegio N.° 6 DE 2 Manuel Belgrano. En aquella época, el colegio no ocupaba su sede actual, sino que funcionaba en una curiosa estructura de dos casas unidas por un pasillo, una sobre la Avenida Santa Fe y otra en la calle Anchorena. Este corredor, según la tradición oral de la escuela, era conocido por los estudiantes como el «barrio chino», un detalle pintoresco que nos transporta a la Buenos Aires de principios del siglo XX.

El ingreso de Borges a esta institución marca su inmersión en el sistema educativo formal argentino, un mundo de horarios, exámenes y compañeros que contrastaría drásticamente con la vasta biblioteca de su padre, donde su verdadera formación ya había comenzado. Sin embargo, este período, aunque breve, dejó una huella imborrable, no tanto en Borges, sino en la memoria del propio colegio.

El Tesoro del Archivo: Documentos que Hablan

Lo que hace extraordinaria a esta historia es la supervivencia de los documentos que atestiguan el paso de Borges por el colegio. Gracias a un meticuloso trabajo de conservación, impulsado por docentes, directivos y el Programa Huellas de la Escuela, la institución guarda un verdadero tesoro. Entre los papeles se encuentran:

  • El legajo de estudiante: La carpeta personal que registraba su trayectoria académica, notas y observaciones.
  • El certificado de salud: Un documento de rutina que, sin embargo, nos acerca al Borges de carne y hueso, un joven sometido a las revisiones médicas de la época.
  • El examen de ingreso: La prueba que debió superar para ser admitido, una ventana a los conocimientos que se esperaban de un aspirante a bachiller en 1913.
  • El libro de Actas: Donde su nombre quedó registrado oficialmente junto al de sus compañeros, formalizando su estatus de alumno regular.

Estos papeles amarillentos son mucho más que una simple curiosidad burocrática. Son la prueba material de sus inicios, fragmentos tangibles de una vida que se volvería legendaria. Nos permiten imaginar al futuro autor de "Ficciones" sentado en un pupitre, respondiendo preguntas de gramática o resolviendo problemas matemáticos, un preludio terrenal a sus posteriores exploraciones metafísicas.

Un Viaje a Europa y un Adiós Prematuro

La estancia de Borges en el Colegio Manuel Belgrano fue efímera. Cursó y completó el primer año en 1914, pero su trayectoria en la institución se vio truncada abruptamente. La familia entera se trasladó a Europa en busca de un tratamiento para la ceguera progresiva que afectaba a su padre. Lo que debía ser una estancia temporal se extendió debido al estallido de la Primera Guerra Mundial, y la educación formal de Borges continuó en Ginebra, Suiza, en un contexto cultural y lingüístico completamente diferente.

Este giro del destino fue crucial. El viaje no solo interrumpió su educación porteña, sino que lo sumergió en las vanguardias europeas y le dio un dominio del francés, el alemán y el latín que serían fundamentales para su obra. Su único año en el colegio argentino quedó así como un capítulo cerrado, un atisbo de lo que pudo haber sido una formación enteramente local.

Tabla Comparativa: La Educación de Borges

CaracterísticaEducación Formal (Colegio Belgrano)Educación en Europa y Autodidacta
DuraciónUn año (1914)Toda la vida, con un período formal en Ginebra
ContextoSistema público argentino, en españolInternacional, multilingüe (francés, alemán)
CurrículoEstructurado y oficialFlexible, con fuerte influencia de las vanguardias y la literatura universal
Principal InfluenciaEl sistema educativo de la épocaLa biblioteca paterna, los clásicos y los filósofos europeos

El Círculo se Cierra: El Director y el Bibliotecario

El destino tiene una forma poética de trazar círculos. Décadas después de ser un alumno fugaz, en 1955, Jorge Luis Borges fue nombrado Director de la Biblioteca Nacional Argentina. Desde esta posición de inmenso prestigio cultural, sus caminos volvieron a cruzarse con los del Colegio Manuel Belgrano de una manera extraordinaria. Una de las iniciativas más importantes de Borges como director fue la creación, en 1956, de la Escuela Nacional de Bibliotecarios, con el fin de profesionalizar el oficio.

El bibliotecario del Colegio Manuel Belgrano en aquel entonces, Guillermo Berazategui, fue uno de los egresados de esa escuela. Como resultado, Berazategui recibió su diploma de bibliotecólogo firmado por el mismísimo Jorge Luis Borges, el antiguo alumno de la institución donde él ahora trabajaba. Hoy, ese diploma se exhibe con orgullo en el espacio museístico del colegio, un testimonio del increíble giro del destino. Junto al diploma, se conserva una nota de agradecimiento de Borges a Berazategui por la difusión de su obra en un programa de Radio Nacional, cerrando un círculo de reconocimiento mutuo y dejando un legado invaluable.

La Importancia de la Memoria Institucional

La historia de Borges y el Colegio Manuel Belgrano subraya la importancia vital de los archivos escolares. Programas como "Huellas de la Escuela" son fundamentales para rescatar y poner en valor una memoria que, de otro modo, se perdería en el polvo del tiempo. Estos documentos no solo cuentan la historia de una institución, sino que también revelan facetas desconocidas de las personalidades que pasaron por sus aulas, construyendo un relato más rico y humano de nuestra historia cultural.

El breve paso de Borges por aquel colegio de Palermo es más que una anécdota. Es un recordatorio de que los grandes genios también tuvieron un comienzo, un primer día de clases, un examen de ingreso. Y es un homenaje a las instituciones que, con dedicación, cuidan esos pequeños fragmentos de historia para que sigan iluminando el presente.

Preguntas Frecuentes

¿En qué año y a qué edad ingresó Borges al Colegio Manuel Belgrano?

Jorge Luis Borges ingresó en 1913, a los 13 años de edad, para cursar el primer año de la escuela secundaria.

¿Por qué Borges estudió solo un año en ese colegio?

Estudió solo durante el ciclo lectivo de 1914. A finales de ese año, su familia se trasladó a Europa para buscar un tratamiento médico para la ceguera de su padre, y el estallido de la Primera Guerra Mundial prolongó su estancia en el extranjero.

¿Qué tipo de documentos de Borges conserva el colegio?

El colegio conserva su legajo de estudiante, un certificado de salud, su examen de ingreso y el libro de Actas donde figura su inscripción como alumno regular.

¿Existió alguna conexión posterior entre Borges y el colegio?

Sí. Años más tarde, siendo Director de la Biblioteca Nacional, Borges firmó el diploma de bibliotecólogo de Guillermo Berazategui, quien era el bibliotecario del Colegio Manuel Belgrano. Este diploma se conserva en la escuela.

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