03/05/2018
El año 1987 fue un momento crucial en la historia de Ferrari. Mientras el mundo del automovilismo vibraba con la era turbo en la Fórmula 1, la fábrica de Maranello presentaba dos máquinas que, aunque compartían el mismo año de nacimiento y el emblema del Cavallino Rampante, representaban dos filosofías completamente opuestas. Por un lado, el Ferrari 328, la evolución refinada y cumbre de una exitosa saga de berlinettas V8. Por otro, el Ferrari F40, una bestia salvaje nacida para celebrar 40 años de historia y concebida como el último deseo del propio Enzo Ferrari. Analizar el valor de un Ferrari de 1987 es adentrarse en la historia de estos dos iconos, comprender sus diferencias y descubrir por qué uno es un clásico codiciado y el otro, una leyenda inmortal.

El Ferrari 328: La Belleza Funcional en su Máxima Expresión
Diez años después del lanzamiento del icónico 308 GTB, Ferrari decidió que era hora de perfeccionar su fórmula. El resultado fue el 328, presentado en versiones GTB (Gran Turismo Berlinetta, coupé cerrado) y GTS (Gran Turismo Spider, con techo targa desmontable). Lejos de ser una revolución, el 328 fue una magnífica evolución, un refinamiento de un diseño ya considerado una obra de arte por Pininfarina.
Los cambios estéticos fueron sutiles pero efectivos. Se suavizaron las líneas angulosas del 308, los parachoques pasaron a ser del color de la carrocería y la parrilla delantera se rediseñó para darle al frontal un aspecto más plano y moderno. Sin embargo, mantuvo elementos característicos como las tomas de aire laterales y los faros escamoteables que definieron a toda una generación de deportivos de los 80.
Bajo el capó trasero, el corazón del coche también creció. El motor V8 Dino aumentó su cilindrada hasta los 3.2 litros, elevando la potencia hasta los 270 CV. Este incremento del 12% respecto a su predecesor, el 308 Quattrovalvole, permitía al 328 alcanzar una velocidad máxima de aproximadamente 262 km/h, cifras muy respetables para la época. Era un coche rápido, ágil y, sobre todo, increíblemente gratificante de conducir. Su chasis equilibrado y su conexión mecánica directa con el piloto lo convirtieron en el favorito de muchos puristas.
¿Cuánto vale un Ferrari 328 de 1987 hoy?
El valor de un Ferrari 328 depende de múltiples factores. La producción fue relativamente alta para los estándares de Maranello: se fabricaron más de 6,000 unidades del GTS y unas 1,300 del GTB. Esta disponibilidad permite a los compradores ser selectivos.
- Versión: El 328 GTB (coupé) es considerablemente más raro que el GTS (targa), por lo que su valor en el mercado de coleccionistas suele ser superior.
- Estado y Mantenimiento: Es la clave. Un historial de servicio completo es fundamental. El cambio de las correas de distribución, que debe realizarse cada 3-5 años, es una operación costosa y un comprador potencial siempre lo verificará.
- Óxido: Como en muchos coches de la época, la corrosión puede ser un problema muy caro de solucionar. Se debe buscar una unidad libre de óxido.
- Originalidad y Kilometraje: Un coche con pintura, interior y componentes originales, y con bajo kilometraje, siempre alcanzará un precio más elevado.
Actualmente, los precios de un Ferrari 328 en buen estado pueden oscilar entre los 75.000 y los 150.000 euros, pudiendo superar esta cifra para unidades excepcionales, especialmente los modelos GTB con especificaciones deseables.
El Ferrari F40: El Último Legado de Enzo Ferrari
Si el 328 era la evolución, el F40 fue la revolución. No era solo un coche; era una declaración de intenciones, el superdeportivo definitivo y el último proyecto supervisado personalmente por 'il Commendatore', Enzo Ferrari. Creado para celebrar el 40 aniversario de la marca, el F40 fue diseñado sin concesiones, con un único objetivo: ser el coche de carretera más rápido y emocionante del mundo.
Su diseño, también a cargo de Pininfarina, era pura función sobre forma. La carrocería, fabricada con materiales compuestos como Kevlar, fibra de carbono y aluminio, era extremadamente ligera y estaba esculpida por el viento. El gigantesco alerón trasero no era un adorno, sino una necesidad aerodinámica para mantener pegada al asfalto a una máquina capaz de superar los 320 km/h. El interior era espartano hasta el extremo: no había alfombrillas, ni sistema de sonido, ni guanteras. Los tiradores de las puertas eran simples cables de tela. Todo estaba enfocado en ahorrar peso y conectar al piloto con la experiencia de conducción más pura posible.

El motor era una evolución del utilizado en el 288 GTO: un V8 de 2.9 litros con un sistema twin-turbo que entregaba unos brutales 478 CV. Esta potencia, combinada con un peso de apenas 1.100 kg, catapultaba al F40 de 0 a 100 km/h en poco más de 4 segundos y le permitía alcanzar una velocidad máxima oficial de 324 km/h, convirtiéndolo en el primer coche de producción en romper la barrera de las 200 mph.
El Valor de una Leyenda Intocable
El F40 fue un icono desde el momento de su lanzamiento. Con un precio de lista de aproximadamente 400.000 dólares en 1987, la especulación fue tan intensa que algunas unidades se revendieron por casi el triple de su valor original. Ferrari fabricó 1.315 ejemplares hasta 1992, una cifra que hoy parece escasa para un coche de tal magnitud.
El valor de un F40 hoy en día se mide en millones. Es una de las joyas de la corona de cualquier colección de automóviles y su precio no ha dejado de aumentar. Los factores que determinan su valor son:
- Historial y Procedencia: Conocer los dueños anteriores y la historia del coche es crucial.
- Certificación Ferrari Classiche: El 'libro rojo' que certifica la autenticidad y originalidad de todas sus partes es un plus de valor incalculable.
- Kilometraje y Estado: Aunque son coches que se conducen poco, las unidades con menor kilometraje y en estado de concurso son las más cotizadas.
- Especificaciones: Las primeras unidades europeas sin catalizador y con ventanillas de plexiglás son muy deseadas por los puristas.
Actualmente, es difícil encontrar un Ferrari F40 por menos de 2.5 millones de euros, y las unidades más prístinas y con mejor pedigrí pueden superar fácilmente los 3.5 o incluso 4 millones de euros en subastas internacionales.
Tabla Comparativa: 328 GTS vs. F40 (1987)
| Característica | Ferrari 328 GTS | Ferrari F40 |
|---|---|---|
| Motor | V8 atmosférico de 3.2 litros | V8 twin-turbo de 2.9 litros |
| Potencia | 270 CV | 478 CV |
| 0-100 km/h | ~6.4 segundos | ~4.1 segundos |
| Velocidad Máxima | ~262 km/h | 324 km/h |
| Producción Total | ~7,412 (GTB & GTS) | 1,315 |
| Filosofía | Gran Turismo deportivo y elegante | Superdeportivo radical, un coche de carreras para la calle |
| Valor Actual (Estimado) | €75,000 - €150,000+ | €2,500,000 - €4,000,000+ |
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Cuál de los dos es una mejor inversión?
Ambos son considerados activos coleccionables. Sin embargo, el F40 está en una categoría diferente, considerado una inversión de 'blue-chip' con un potencial de revalorización mucho mayor, aunque requiere una inversión inicial astronómica. El 328 es una puerta de entrada más accesible al mundo de los Ferrari clásicos, con un valor estable y una tendencia al alza si se mantiene en perfectas condiciones.
¿Por qué el F40 no tenía ayudas a la conducción como el ABS?
La filosofía del F40 era ofrecer la experiencia de conducción más pura y sin filtros posible. Se eliminó cualquier elemento que pudiera interferir entre el piloto y la máquina, incluyendo dirección asistida, frenos servoasistidos (en las primeras unidades) y, por supuesto, ABS. Era un coche que exigía habilidad y respeto por parte de quien se sentaba al volante.
¿Es el Ferrari 328 un buen coche para usar con regularidad?
Dentro de los Ferrari clásicos, el 328 es conocido por ser relativamente fiable y robusto si se le proporciona el mantenimiento adecuado. Aunque no es un coche para el día a día, sí puede disfrutarse en viajes de fin de semana sin los quebraderos de cabeza de otros superdeportivos más complejos de su época. La clave es seguir a rajatabla su programa de mantenimiento preventivo.
En conclusión, 1987 nos regaló dos Ferrari inolvidables. El 328 representa la culminación de una era, la berlinetta V8 en su forma más pura y equilibrada. El F40, por su parte, no fue el final de una era, sino el comienzo de una nueva: la del hypercar. Uno es un placer de coleccionar y conducir; el otro es un mito, una pieza de historia del automovilismo cuyo valor trasciende lo monetario para convertirse en leyenda.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Ferrari 1987: El Valor de Dos Leyendas puedes visitar la categoría Clásicos.
