¿Qué número tenía la Ferrari de Reutemann?

La Ferrari de Lole: El sueño que no pudo ser

12/06/2019

Valoración: 4.05 (13345 votos)

En el corazón de cada aficionado argentino al automovilismo, el nombre de Carlos Reutemann evoca una era de gloria, pasión y talento puro al volante de un Fórmula 1. Su paso por la Scuderia Ferrari marcó a fuego su carrera y dejó para el recuerdo monoplazas icónicos. Uno de ellos, quizás el más emblemático, estuvo a punto de regresar a la tierra que vio nacer a su piloto, en una operación cargada de nostalgia y patriotismo que, lamentablemente, encontró un final amargo. Esta es la historia de cómo un grupo de apasionados casi logra repatriar la legendaria Ferrari 312 T2 del "Lole", y cómo la burocracia se interpuso en el camino de un sueño colectivo.

¿Qué número tenía la Ferrari de Reutemann?
Entre las joyas destacadas del lote figuraba la famosa Ferrari 312 T2 con número de chasis 029; con ese auto, Reutemann no solo ganó en Interlagos, sino que se subió al podio en otras cinco oportunidades, incluido un tercer puesto en Mónaco y otro en el Gran Premio de Argentina, que abrió esa temporada de la Máxima.
Índice de Contenido

El auto de la discordia: La Ferrari 312 T2, chasis 029

Para entender la magnitud de esta historia, primero hay que conocer al protagonista mecánico: la Ferrari 312 T2 con número de chasis 029. Este no era un auto cualquiera. Fue el monoplaza con el que Carlos Alberto Reutemann disputó la temporada 1977 de la Fórmula 1, un año de grandes batallas en la pista. Con este coche, el piloto santafesino logró una victoria memorable en el Gran Premio de Brasil, en el circuito de Interlagos, bajo una lluvia torrencial que consagró su pericia al volante.

Pero sus logros con el chasis 029 no terminaron ahí. A lo largo de esa temporada, Reutemann se subió al podio en otras cinco ocasiones, incluyendo un valioso tercer puesto en el Gran Premio de Argentina, que abría el campeonato, y otro en el prestigioso circuito de Mónaco. El auto era una pieza fundamental en la historia deportiva del país.

Respecto a la pregunta que muchos se hacen, ¿qué número llevaba esa Ferrari? Durante la temporada 1977, los números en la Fórmula 1 eran asignados a los equipos. Niki Lauda, como campeón vigente, llevaba el número 11 en su Ferrari. Por lo tanto, a Carlos Reutemann le correspondió el número 12 en su monoplaza durante la mayor parte de la temporada, incluyendo su icónica victoria en Brasil. Ese número 12 sobre el rojo inconfundible de Maranello es la imagen que quedó grabada en la retina de los fanáticos.

La "Venta del Siglo" y la oportunidad dorada

La historia reciente de este vehículo comienza cuando Bernie Ecclestone, el histórico mandamás de la Fórmula 1, decidió a sus 94 años poner a la venta su extraordinaria colección privada de autos de carrera. Se trataba de un lote de 69 monoplazas que representaban siete décadas de historia del motorsport, un tesoro de valor incalculable. La venta fue gestionada por el especialista británico Tom Hartley Jr. y fue catalogada como "La Venta del Siglo".

Entre joyas como los Brabham de Nelson Piquet o los McLaren de Ayrton Senna, se encontraba ella: la Ferrari 312 T2, chasis 029, de Carlos Reutemann. Cuando la noticia trascendió, un grupo de coleccionistas y empresarios argentinos vio una oportunidad única e irrepetible. El objetivo era claro y noble: comprar el auto, traerlo a Argentina y exhibirlo de forma permanente como un homenaje al legado del "Lole", fallecido en 2021.

Una negociación con final feliz... y un obstáculo inesperado

El grupo de argentinos se movilizó con una discreción y una velocidad asombrosas. Uno de los miembros tenía contacto directo con Ecclestone, lo que facilitó el inicio de las conversaciones. Para sorpresa de muchos, el magnate británico se mostró receptivo y entusiasmado con la idea. Confesó su profunda admiración por Reutemann y accedió a vender el coche por separado del resto de la colección con una única y conmovedora condición: que el auto no quedara guardado en un garaje privado, sino que fuera exhibido al público para mantener viva la memoria del piloto argentino.

El acuerdo económico se alcanzó rápidamente. El precio pactado rondaba entre los 4 y 5 millones de dólares. Con el visto bueno de Bernie y los fondos reunidos, todo parecía encaminado. Solo faltaba un detalle, que en un principio parecía menor: la logística y los trámites de importación. Nadie imaginó que ese sería el muro contra el que chocarían todas las esperanzas.

La burocracia: Cuando los impuestos aplastan un sueño

El problema surgió al momento de calcular los impuestos de importación. A pesar del innegable valor histórico, cultural y deportivo del vehículo, las autoridades aduaneras argentinas aplicaron criterios similares a los de un auto de lujo moderno. Un cambio en la interpretación de la normativa, que hasta fines de 2024 eximía a los autos históricos de ciertos tributos, resultó fatal.

La carga impositiva se disparó de manera exponencial. Lo que inicialmente se calculaba como un 70% sobre el valor declarado, pasó a ser casi un 130% entre impuestos internos, tasas y aranceles. La matemática era tan simple como demoledora. La operación, que con logística y tasas iniciales se estimaba en un total de 6 a 7 millones de dólares, se elevó a una cifra cercana a los 12 millones de dólares. El Estado argentino pretendía cobrar en impuestos una suma superior al valor del propio bien cultural.

Tabla Comparativa del Costo de la Operación

ConceptoEscenario Inicial EstimadoEscenario Final con Nuevos Impuestos
Valor del Auto (USD)~ $4,500,000~ $4,500,000
Logística y Tasas Iniciales (USD)~ $1,500,000~ $1,500,000
Carga Impositiva Adicional (USD)N/A (Exento)~ $6,000,000
Costo Total Estimado (USD)~ $6,000,000 - $7,000,000~ $12,000,000

Ante estas cifras, el proyecto se volvió completamente inviable. El grupo de coleccionistas, con una enorme frustración, tuvo que dar marcha atrás, disculparse con Ecclestone y abandonar el sueño. La Ferrari del "Lole" no volvería a casa.

Un nuevo destino y una lección amarga

Frustrada la operación argentina, la Ferrari 312 T2 se incluyó en el lote completo de la colección de Ecclestone. El comprador final fue Mark Mateschitz, el joven empresario austríaco heredero del 49% del imperio Red Bull, quien adquirió la colección entera por una cifra que se estima en 300 millones de dólares. El plan de Mateschitz es exhibir los autos en un museo abierto al público, probablemente en Austria, cumpliendo así, de alguna manera, el deseo de Ecclestone, pero a miles de kilómetros de Argentina.

La historia deja un sabor agridulce. Demuestra la pasión intacta de los fanáticos y coleccionistas argentinos, dispuestos a realizar un esfuerzo económico monumental para recuperar su patrimonio. Pero también expone cómo una traba burocrática, una maraña de regulaciones e impuestos, puede frustrar una iniciativa cultural de esta envergadura. Como uno de los involucrados expresó en una carta, "esto no fue un capricho ni un lujo: fue un esfuerzo genuino por preservar la memoria de un ídolo nacional". La Ferrari de Reutemann, por ahora, seguirá lejos de casa, recordándonos una oportunidad perdida.

Preguntas Frecuentes

¿Qué número exacto usó Reutemann en su Ferrari en 1977?

Carlos Reutemann utilizó el número 12 en su Ferrari 312 T2 durante la mayor parte de la temporada 1977, incluyendo su victoria en el GP de Brasil.

¿Quién es el dueño actual de la Ferrari 312 T2 de Reutemann?

El dueño actual es Mark Mateschitz, heredero de Red Bull, quien compró la colección completa de Bernie Ecclestone, que incluía este vehículo.

¿Cuánto costaba la Ferrari?

El valor acordado para el auto era de entre 4 y 5 millones de dólares. Sin embargo, los impuestos de importación en Argentina elevaban el costo total de la operación a casi 12 millones de dólares, haciéndola inviable.

¿Por qué Bernie Ecclestone aceptó vender el auto a los argentinos?

Ecclestone sentía una gran admiración por Carlos Reutemann y accedió a la venta bajo la condición de que el auto fuera exhibido públicamente en Argentina para honrar la memoria del piloto.

¿Se podrá ver el auto en algún lugar?

Sí, es muy probable que el auto sea parte de la exhibición pública que Mark Mateschitz planea montar con la colección de Ecclestone, posiblemente en un museo en Austria.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a La Ferrari de Lole: El sueño que no pudo ser puedes visitar la categoría Automovilismo.

Subir