¿Cómo se llama el color blanco de Ferrari?

Ferraris Blancos: Más Allá del Rojo Corsa

24/10/2020

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Cuando pensamos en Ferrari, una imagen se forma instantáneamente en nuestra mente: un bólido de un rojo vibrante, el icónico Rosso Corsa. Este color es más que pintura; es el ADN de la marca, un símbolo de pasión, velocidad y victoria que ha dominado el automovilismo durante décadas. Sin embargo, en los anales de la historia del motorsport, existen capítulos fascinantes y a menudo olvidados donde el Cavallino Rampante galopó vestido de un impoluto blanco. Estos Ferraris blancos no son una anomalía, sino testigos de historias únicas de protesta, de la ambición de equipos privados y de expresiones de identidad nacional en los circuitos más desafiantes del mundo. Desde las 24 Horas de Le Mans hasta los polvorientos caminos de un rally, estos autos demuestran que el espíritu de Ferrari trasciende cualquier color.

Índice de Contenido

Los Primeros Bólidos Blancos: Años 50 y la Conquista Americana

La década de 1950 fue una era de expansión para Ferrari. Mientras la Scuderia dominaba en Europa, los equipos privados y los pilotos ambiciosos llevaban la marca a nuevos horizontes, especialmente en el creciente mercado estadounidense. Fue aquí donde el blanco comenzó a aparecer como una alternativa al rojo de fábrica.

What is the most iconic white Ferrari?
Perhaps one of the most famous white Ferraris race cars is the 1964 Ferrari 158 F1, which appeared in white and blue for the final two Grands Prix of the season. The colour change stemmed from a dispute between Enzo Ferrari and the Italian motorsport authority, the Automobile Club d'Italia, over homologation politics.

1952 Ferrari 375 Indianapolis

En 1952, la FIA incluyó las 500 Millas de Indianápolis en el calendario del Campeonato Mundial de Fórmula 1, un movimiento que tentó a Enzo Ferrari. La Scuderia construyó cuatro 375 F1 modificados con un motor de 4.5 litros para enfrentar el famoso óvalo. Mientras que el auto de fábrica, conducido por Alberto Ascari, mantuvo el color rojo, uno de los tres autos vendidos a privados fue el "Grant Piston Ring Special". Pintado de blanco, estaba destinado al piloto Johnnie Parsons, quien abandonó el proyecto por la falta de apoyo de Ferrari. Su reemplazo, Danny Oakes, no logró clasificar, pero este auto marcó uno de los primeros casos de un Ferrari de competición de alto perfil en un color no tradicional.

1955 Ferrari 750 Monza (chasis 0510M)

Este auto es un ejemplo perfecto de cómo los equipos privados adoptaron los colores nacionales. El 750 Monza Spyder Scaglietti, con su distintiva librea blanca con una franja azul, fue construido para competir en Estados Unidos. Entregado al equipo de Allen Guiberson, fue pilotado por leyendas como Phil Hill y Carroll Shelby. Con su carrocería ligera y su potente motor de cuatro cilindros, el 0510M fue una fuerza dominante en los circuitos americanos, logrando siete victorias en su primer año. Su éxito no solo cimentó la reputación de Ferrari en EE. UU., sino que también fue clave para lanzar la carrera de Phil Hill como piloto oficial de la Scuderia.

1957 Ferrari 250 Testa Rossa (chasis 0732TR) "Lucybelle II"

Quizás uno de los Ferraris blancos más reconocibles de la era. Originalmente rojo, este 250 Testa Rossa fue repintado de blanco con rayas azules para representar al NART (North American Racing Team) en las 24 Horas de Le Mans de 1958. Pilotado por Ed Hugus y Ernie Erickson, el auto, bautizado "Lucybelle II" por Hugus, no solo destacó visualmente, sino que también demostró su valía al terminar séptimo en la general. Su icónica apariencia fue tan memorable que Ferrari la incluyó en sus libreas conmemorativas del 70 aniversario en 2017.

La Era Dorada de los GT y Prototipos en Blanco

Los años 60 vieron una explosión en las carreras de Gran Turismo y prototipos, y con ello, la aparición de más Ferraris blancos, a menudo representando al influyente equipo NART de Luigi Chinetti o a audaces privados británicos.

Los 250 GT SWB Blancos

El Ferrari 250 GT SWB es una leyenda, y varias de sus versiones de competición lucieron el blanco. El chasis 2209GT, una Berlinetta Competizione con carrocería de aleación, salió de fábrica en blanco con franjas de carrera en 1960 y logró un podio en los 1000 km de París. Ese mismo año, el California Spyder Competizione (chasis 2015GT), uno de solo tres con carrocería de aleación, corrió en Le Mans para NART también en blanco, a pesar de que los registros de fábrica decían rojo. Este auto, con su motor de competición de altas prestaciones, fue una pieza única en la parrilla.

1961 Ferrari 250 GT SWB Prototype Sperimentale (chasis 2643GT)

Este auto fue un laboratorio rodante, un prototipo que sentó las bases para el legendario 250 GTO. Después de una primera participación en Le Mans pintado de azul, para la edición de 1962 fue repintado en un llamativo blanco con dos franjas azules. Con esta librea, logró un respetable noveno puesto en la general, demostrando el potencial del diseño que pronto se convertiría en uno de los autos más codiciados de la historia.

1962 Ferrari 250 GTO (chasis 3729GT)

Si hay un Ferrari blanco que podría ser el más valioso de todos, es este. Entregado al privado británico John Coombs, este 250 GTO se destacó inmediatamente en los circuitos del Reino Unido. Pilotado por estrellas como Roy Salvadori y Graham Hill, acumuló numerosos podios en prestigiosas carreras como el Goodwood Tourist Trophy. Aunque nunca logró una victoria absoluta, su consistencia y su librea blanca lo convierten en una pieza de historia excepcional.

La Protesta que Ganó un Mundial de F1

Posiblemente, la historia más famosa de un Ferrari no rojo es la del 158 F1 de 1964. Hacia el final de la temporada, Enzo Ferrari entró en una amarga disputa con la autoridad automovilística italiana (ACI) por la no homologación de su nuevo deportivo, el 250 LM. Como protesta, Enzo devolvió su licencia de competición italiana y declaró que Ferrari no volvería a correr en el color rojo nacional.

1964 Ferrari 158 F1

Para las dos últimas carreras de la temporada, en Estados Unidos y México, los autos de la Scuderia fueron inscritos por el equipo estadounidense NART y pintados de blanco y azul. Al volante, John Surtees logró un segundo puesto en Watkins Glen y una victoria crucial en México. Este resultado le aseguró el Campeonato Mundial de Pilotos y a Ferrari el de Constructores. Es, hasta la fecha, el único título mundial de Fórmula 1 ganado por un Ferrari que no era de color rojo, un testimonio de la determinación y el carácter indomable de Enzo Ferrari.

Del Asfalto a la Tierra: Los Inesperados Ferrari de Rally

En los años 70 y 80, Ferrari tuvo una sorprendente y exitosa incursión en el mundo de los rallies, gracias en gran parte al preparador Michelotto. Varios de estos robustos 308 GTB compitieron con libreas blancas, a menudo como base para los colores de sus patrocinadores.

1976 Ferrari 308 GTB Group 4 y Group B

El chasis 19051, uno de los once 308 de competición construidos por Michelotto, lució una icónica librea blanca de Pioneer. Con Antonio Tognana al volante, este auto acumuló un palmarés impresionante, incluyendo el Campeonato Italiano de Rallies en 1982. Otro 308 blanco (chasis 18971) fue pilotado por la leyenda finlandesa Henri Toivonen en el Rally de Monza de 1983. Y en una de las apariciones más extrañas, el chasis 22409, un Group B, compitió en la Baja Aragón de 1985 con una base blanca cubierta de franjas rojas estilo Marlboro, demostrando la versatilidad del modelo.

Tabla Comparativa de Ferraris Blancos Icónicos

ModeloAñoCompetición PrincipalRazón del Color Blanco
Ferrari 158 F11964Fórmula 1Protesta de Enzo Ferrari contra la autoridad italiana.
Ferrari 250 Testa Rossa 'Lucybelle II'195724 Horas de Le MansColores del equipo privado estadounidense NART.
Ferrari 250 GTO (3729GT)1962Carreras GT en Reino UnidoElección del equipo privado británico John Coombs.
Ferrari 308 GTB Group 41976Campeonato de RallyBase para la librea del patrocinador (Pioneer).

Preguntas Frecuentes

¿Por qué Ferrari corrió de blanco y azul en la F1 en 1964?

La razón fue una protesta directa de Enzo Ferrari contra el Automobile Club d’Italia (ACI). El ACI se negó a homologar el Ferrari 250 LM para competir en la categoría de GT. Enfurecido por lo que consideraba una falta de apoyo, Enzo renunció a su licencia italiana y se asoció con su importador estadounidense, Luigi Chinetti, para inscribir sus autos de F1 bajo la bandera del North American Racing Team (NART) en las últimas dos carreras, utilizando los colores nacionales de Estados Unidos: blanco y azul.

¿Qué era el NART y por qué sus Ferrari no eran rojos?

El NART (North American Racing Team) fue un equipo de carreras fundado en 1958 por Luigi Chinetti, el primer importador de Ferrari en Estados Unidos. Aunque era un equipo privado, tenía una relación muy estrecha con la fábrica. El propósito de NART era promover la marca Ferrari en Norteamérica. Sus autos competían con la librea nacional estadounidense de carreras, que tradicionalmente era blanca con franjas azules, en lugar del Rosso Corsa italiano.

¿Cuál es el Ferrari blanco más valioso?

Aunque es difícil establecer un valor definitivo sin una venta pública reciente, el consenso general apunta al Ferrari 250 GTO de 1962, chasis 3729GT. El 250 GTO es considerado el "santo grial" de los autos de colección, con unidades vendidas por más de 50 millones de dólares. Siendo este un ejemplar con una historia de competición notable y una librea blanca única, su valor es, sin duda, estratosférico.

¿Hubo otros prototipos de Le Mans blancos además de los mencionados?

Sí, la década de los 60 fue prolífica en prototipos. Además de los mencionados, el Ferrari 365 P de 1967 (chasis 0838), apodado "Elefante Bianco" por su emblema de elefante, corrió para NART en Le Mans con una llamativa carrocería blanca y aletas traseras azules. También el 412 P (chasis 0844), una evolución del P3, compitió en Le Mans 1967 para NART con una librea predominantemente blanca. Estos autos consolidaron la imagen del blanco como el color de los Ferrari "americanos" en la Sarthe.

Desde el óvalo de Indianápolis hasta las sinuosas carreteras de Córcega, los Ferraris blancos han dejado una marca indeleble en la historia del automovilismo. Cada uno de ellos cuenta una historia de desafío, independencia y pasión, demostrando que aunque la sangre de Ferrari es roja, su espíritu competitivo brilla con la misma intensidad en cualquier color.

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