Who raced for Ferrari in 1985?

Ferrari 156/85: El Sueño Roto de 1985

04/04/2023

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La temporada de Fórmula 1 de 1985 se presentaba como un campo de batalla dominado por la brutal potencia de los motores turbo. En medio de esta era de excesos y velocidades vertiginosas, la Scuderia Ferrari presentó un arma que parecía destinada a devolver la gloria a Maranello: el Ferrari 156/85. Diseñado por las mentes maestras de Mauro Forghieri y Harvey Postlethwaite, este monoplaza no era solo una evolución, sino una declaración de intenciones. Con una estética agresiva y un rendimiento inicial deslumbrante, el 156/85 y su piloto estrella, Michele Alboreto, se embarcaron en una campaña que los tuvo como líderes del campeonato durante gran parte del año. Sin embargo, lo que comenzó como un sueño de campeón se transformó en una pesadilla de fallos mecánicos, dejando una de las historias más agridulces en los anales del equipo italiano.

El Nacimiento de una Promesa: Diseño y Potencia

El nombre del monoplaza, 156/85, era en sí mismo un homenaje y una descripción técnica. El '15' hacía referencia a la cilindrada de 1.5 litros, el '6' al número de cilindros de su motor V6, y el '/85' al año de competición. Pero el '156' también evocaba al legendario Ferrari 156 F1, el coche que le dio a la Scuderia su primer Campeonato de Constructores en 1961. Era un intento claro de conectar con un pasado glorioso mientras se forjaba un nuevo futuro.

Who raced for Ferrari in 1985?
The number 27 car was driven by Italian Michele Alboreto, while the number 28 car was driven at the first race of the season in Brazil by Frenchman René Arnoux, who then fell out with Enzo Ferrari and was replaced for the rest of the year by Swede Stefan Johansson.

El corazón de la bestia era el motor Tipo 031/2, un V6 turbo que, en su punto álgido, era capaz de generar alrededor de 750 caballos de fuerza. Una de las innovaciones clave respecto a su predecesor, el 126C4, fue la reubicación de los sistemas de escape. En el 156/85, los escapes y los turbocompresores de cada bancada de cilindros se situaron en el exterior de la 'V' del motor. Este diseño permitía que las cámaras de admisión se alojaran dentro de la 'V', optimizando el flujo de aire y la refrigeración. Sobre el papel, y en las primeras carreras, la solución se demostró tremendamente eficaz, dotando al coche de una velocidad punta formidable y una excelente tracción mecánica, haciéndolo competitivo en todo tipo de circuitos, desde los más rápidos hasta los más revirados como Mónaco.

Una Alineación de Pilotos con Cambios Inesperados

Para la temporada de 1985, Ferrari contaba con una alineación de pilotos que mezclaba talento y experiencia. El italiano Michele Alboreto, al volante del coche número 27, era la punta de lanza del equipo y la gran esperanza de los 'tifosi' para ver a un piloto de casa coronarse campeón con un Ferrari, algo que no ocurría desde Alberto Ascari en 1953. Alboreto era rápido, consistente y tenía la madurez necesaria para gestionar una campaña por el título.

Su compañero de equipo en el coche número 28 era el francés René Arnoux. Sin embargo, su estancia en el equipo para 1985 fue sorprendentemente breve. Tras disputar únicamente la primera carrera de la temporada en Brasil, Arnoux fue despedido de manera fulminante tras un misterioso y nunca aclarado desacuerdo con Enzo Ferrari. Su lugar fue ocupado por el sueco Stefan Johansson, quien se unió al equipo a partir de la segunda cita del calendario, el Gran Premio de Portugal. Johansson asumió el rol de segundo piloto, demostrando ser un compañero de equipo sólido y fiable a lo largo del año.

Un Comienzo Arrollador: Dominio y Esperanza

La primera mitad de la temporada fue un recital para Ferrari y, en particular, para Michele Alboreto. El 156/85 se mostró como el coche a batir, combinando velocidad y, crucialmente, una fiabilidad que sus rivales no tenían. Alboreto consiguió victorias memorables en el Gran Premio de Canadá y en el Gran Premio de Alemania. Además, sumó una serie de podios y resultados consistentes que le permitieron tomar una sólida ventaja en la clasificación del Campeonato de Pilotos. En el Gran Premio de Mónaco, a pesar de diversos contratiempos, logró un valioso segundo puesto que demostraba la competitividad del chasis incluso en el trazado más lento y exigente. Durante meses, parecía que el título mundial regresaría a Maranello. El coche era rápido, Alboreto pilotaba a un nivel superlativo y el principal rival, Alain Prost con su McLaren-TAG Porsche, sufría para mantener el ritmo.

El Desplome: Cuando la Fiabilidad se Esfumó

Todo cambió a partir del Gran Premio de Holanda. De manera alarmante e inexplicable, el rendimiento y, sobre todo, la fiabilidad del Ferrari 156/85 se desvanecieron por completo. Lo que había sido el punto fuerte del coche se convirtió en su talón de Aquiles. Los fallos en el motor y, específicamente, en los turbocompresores, comenzaron a ser una constante en cada fin de semana de carrera.

El equipo de ingenieros en Maranello no lograba encontrar una solución a los problemas recurrentes. La potencia del motor disminuyó drásticamente y las roturas se sucedieron una tras otra, especialmente en el coche de Alboreto. El piloto italiano vio cómo sus esperanzas de campeonato se iban esfumando en una nube de humo y aceite. De las últimas cinco carreras de la temporada, Alboreto se vio obligado a retirarse en cuatro. La frustración del piloto alcanzó su punto álgido en el Gran Premio de Europa en Brands Hatch. Tras otra rotura del turbo, la parte trasera de su Ferrari se incendió. En un gesto de pura impotencia y rabia, Alboreto condujo el coche en llamas durante media vuelta hasta la puerta de su propio garaje, un acto simbólico para mostrarle al mundo y a su equipo que la falta de fiabilidad le había costado el título. Precisamente en esa carrera, Alain Prost se aseguró matemáticamente su primer Campeonato del Mundo.

Comparativa de Resultados: El Desastre Final

La diferencia en la fiabilidad entre los dos coches de Ferrari en el tramo final de la temporada fue notable y clave en la pérdida del campeonato. Mientras Alboreto sufría una racha de abandonos, Johansson lograba sumar puntos valiosos.

Gran Premio (Últimas 5 carreras)Michele Alboreto (Nº 27)Stefan Johansson (Nº 28)
ItaliaRetirado (Transmisión)
BélgicaRetirado (Caja de cambios)Retirado (Motor)
EuropaRetirado (Turbo)
SudáfricaRetirado (Turbo)
AustraliaRetirado (Transmisión)Retirado (Frenos)

Aunque Johansson también sufrió abandonos, su racha de resultados en puntos contrastaba con la desastrosa suerte de Alboreto, quien vio cómo su ventaja se evaporaba y el título caía en manos de Prost y McLaren, que también se llevaron el Campeonato de Constructores.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Quiénes fueron los pilotos de Ferrari en la temporada 1985?

Los pilotos principales fueron el italiano Michele Alboreto durante toda la temporada y el sueco Stefan Johansson a partir de la segunda carrera. René Arnoux disputó únicamente la primera carrera antes de ser reemplazado por Johansson.

¿Por qué el Ferrari 156/85 no ganó el campeonato?

A pesar de ser un coche muy rápido y competitivo en la primera mitad de la temporada, una catastrófica falta de fiabilidad en la segunda mitad, especialmente con problemas recurrentes en el motor y los turbocompresores, provocó una racha de abandonos para Michele Alboreto, lo que le impidió asegurar el título.

¿Cuántas victorias consiguió el Ferrari 156/85?

El coche consiguió dos victorias en la temporada 1985, ambas logradas por Michele Alboreto en los Grandes Premios de Canadá y Alemania.

¿Qué significaba el nombre "156/85"?

El nombre era una combinación de referencias técnicas y históricas. "15" por el motor de 1.5 litros, "6" por los 6 cilindros, y "85" por el año. Además, "156" era un homenaje al Ferrari 156 F1, campeón en 1961.

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