10/06/2023
"Yo no manejo el rating, manejo un Rolls Royce". Con esa frase, tan suya, tan cargada de excentricidad y honestidad brutal, Ricardo Fort no solo definía su lugar en el mundo del espectáculo argentino, sino que también elevaba a su automóvil a la categoría de ícono. No era solo un medio de transporte; era una declaración de principios, un trono móvil desde el cual observaba el mundo que tanto se esforzó por conquistar. El Rolls Royce Phantom no era un auto más en su vasta colección, era la materialización de su éxito, el símbolo rodante de un estilo de vida inalcanzable para la mayoría. Por eso, cuando años después de su fallecimiento la noticia de su venta salió a la luz, no se trató de una simple transacción comercial, sino del cierre de un capítulo en la historia de la cultura popular argentina.

Un Fantasma en las Calles de Buenos Aires
El vehículo en cuestión no es un modelo cualquiera. Se trata de un Rolls Royce Phantom del año 2010, una de las berlinas más lujosas y exclusivas del mundo. En un país como Argentina, donde la presencia de esta marca británica es extremadamente limitada, la aparición de un Phantom en las calles era un acontecimiento. De color gris, con un porte imponente y el inconfundible Espíritu del Éxtasis presidiendo su capó, el auto de Fort era una extensión de su personalidad: opulento, llamativo y sin pedir disculpas por serlo. Con apenas poco más de 22,000 kilómetros en su odómetro al momento de la venta, quedaba claro que su uso era más representativo y esporádico que cotidiano, reservado para ocasiones que ameritaban su majestuosa presencia.

Este modelo, en particular, es conocido por su motor V12 de 6.75 litros, capaz de entregar una potencia suave y contundente, y por un interior donde el lujo se manifiesta en cada detalle: maderas nobles, cueros de la más alta calidad cosidos a mano y una insonorización que aísla a sus ocupantes del mundo exterior, creando una atmósfera de serenidad y poder. Para Ricardo, este coche era su refugio, su oficina móvil y, sobre todo, el escenario perfecto para muchas de sus apariciones mediáticas que quedaron grabadas en la memoria colectiva.
La Decisión Familiar: Entre la Razón y la Nostalgia
Tras el fallecimiento de Ricardo Fort en 2013, muchos de sus bienes, incluido el famoso Rolls Royce, quedaron inmersos en un proceso sucesorio. El coche permaneció guardado, inmóvil, durante casi cinco años. Una vez que la justicia liberó los bienes, sus hijos, Marta y Felipe Fort, se encontraron con una herencia que incluía no solo el valor material del vehículo, sino también su enorme carga simbólica.
Fue Felipe quien, a través de sus redes sociales, explicó con una madurez sorprendente para su edad (tenía 14 años en ese momento) los motivos detrás de la decisión de poner el auto en venta. "El auto estuvo parado cinco años, fue liberado por la Justicia y Marta y yo tenemos 14 años, falta mucho para poder usarlo y encima pagamos patente, ¿vos que preferirías hacer?", respondió a un seguidor. La lógica era aplastante. Un vehículo de esta categoría no solo implica un costo de compra, sino también un mantenimiento oneroso y gastos fijos elevados. En su momento, se mencionó que el costo mensual de la patente rondaba los quince mil pesos argentinos, una cifra considerable para un bien que no podía ser utilizado. Además, la falta de uso es uno de los peores enemigos para la mecánica de un automóvil de alta gama, pudiendo generar un deterioro progresivo que disminuiría su valor y funcionalidad. La venta, por tanto, era la opción más pragmática para preservar el valor del legado de su padre.
Ficha Técnica del Ícono
Para comprender la magnitud del vehículo del que hablamos, es útil repasar algunas de sus características principales. Aunque la familia no detalló todas las especificaciones, podemos basarnos en el modelo estándar del Rolls Royce Phantom de 2010.
| Característica | Detalle |
|---|---|
| Modelo | Rolls Royce Phantom |
| Año | 2010 |
| Color | Gris |
| Kilometraje (al momento de la venta) | Aproximadamente 22,000 km |
| Motor | V12 de 6.75 litros |
| Potencia Estimada | ~ 460 CV |
| Exclusividad | Una de las pocas unidades de este modelo en Argentina |
El Garaje de un Soñador: Más Allá del Phantom
La pasión de Ricardo Fort por los automóviles no se limitaba al Phantom. Su colección era un reflejo de sus gustos eclécticos y su amor por la velocidad y el lujo. De hecho, el Phantom era la cara visible de un garaje que albergaba otras joyas del mundo motor.
- Otro Rolls Royce: Además de la berlina, Fort poseía un Rolls Royce convertible, probablemente un Phantom Drophead Coupé, para disfrutar del lujo a cielo abierto.
- La Pasión por Mercedes-Benz: La marca de la estrella tenía un lugar especial en su corazón. Se le conocía un Mercedes-Benz Coupé CLK de color blanco, otra coupé Mercedes de color rojo y un más discreto Mercedes C 200.
- El Mercedes-Benz SLK: Este era un auto con un valor sentimental especial. Felipe Fort mencionó su deseo de conservarlo en el futuro. "Tiene 300 kilómetros, nuevo. Pasa lo mismo [con los gastos], aunque me gustaría quedármelo", confesó, demostrando que la conexión con los objetos de su padre iba más allá de lo material.
- El Superdeportivo Italiano: Para saciar su sed de adrenalina, Fort contaba con un impresionante Lamborghini Gallardo, un superdeportivo con motor V10 que representa la cúspide del rendimiento y el diseño italiano.
Esta colección demuestra que Ricardo no era un simple comprador de autos caros, sino un verdadero entusiasta que sabía apreciar diferentes facetas del automovilismo: desde el confort absoluto de un Rolls Royce hasta la brutalidad de un Lamborghini.
Preguntas Frecuentes sobre el Rolls Royce de Ricardo Fort
¿Qué modelo exacto era el Rolls Royce de Ricardo Fort?
El auto más famoso de su colección era un Rolls Royce Phantom sedán, fabricado en el año 2010.
¿Por qué decidieron venderlo sus hijos?
La decisión fue principalmente práctica. Sus hijos, Marta y Felipe, eran menores de edad y no podían usarlo. El auto generaba altos costos de patente y mantenimiento, y corría el riesgo de deteriorarse por la falta de uso tras estar parado casi cinco años.
¿A qué precio se vendió el vehículo?
La concesionaria encargada de la transacción publicó el vehículo en portales de internet sin un precio fijo. La modalidad era "consultar", una práctica común para vehículos de alta gama o con valor de colección, donde el precio final se negocia directamente con los interesados.
¿Qué otros autos importantes tenía Ricardo Fort en su colección?
Además del Phantom, tenía otro Rolls Royce convertible, varios Mercedes-Benz (incluyendo un CLK y un SLK casi sin uso) y un superdeportivo Lamborghini Gallardo, entre otros.
¿Cuál fue la famosa frase de Fort sobre su Rolls Royce?
La frase que inmortalizó su relación con el auto fue: "Yo no manejo el rating, manejo un Rolls Royce".
En definitiva, la venta del Rolls Royce de Ricardo Fort fue mucho más que la liquidación de un activo. Fue el acto final de una era, la despedida de un objeto que, por derecho propio, se convirtió en una celebridad. Un auto que no solo transportaba a una de las figuras más magnéticas de Argentina, sino que también cargaba con los sueños, las ambiciones y la leyenda de un hombre que vivió su vida a máxima velocidad, siempre al volante de sus propias reglas.
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