17/05/2025
En el mundo del automovilismo y el deporte, existen leyendas que trascienden su propia disciplina. Nombres que, con solo mencionarlos, evocan imágenes de grandeza, pasión y momentos que definieron una era. Por un lado, tenemos a Ferrari, el epítome de la velocidad, el diseño italiano y una tradición forjada en el color rojo de las carreras, el inmortal 'Rosso Corsa'. Por otro, a Diego Armando Maradona, el 'Pibe de Oro', un futbolista cuya genialidad con el balón solo era comparable con su arrolladora personalidad fuera del campo. La colisión de estos dos universos en 1987 dio lugar a una de las anécdotas más fascinantes del motor: la historia del primer Ferrari Testarossa negro, un coche nacido de un capricho divino que desafió al mismísimo Enzo Ferrari.

Un Campeón del Mundo y un Deseo Imposible
Para entender la magnitud de esta historia, debemos transportarnos a 1986. Diego Maradona acababa de tocar el cielo con las manos, liderando a la selección argentina hacia la gloria en la Copa del Mundo de México. Era, sin discusión, el mejor jugador del planeta. En Nápoles, ciudad que lo había adoptado como un hijo pródigo, era más que un futbolista; era una deidad, un santo al que se le perdonaba todo y se le concedía todo. En la cima de su poder e influencia, Maradona tuvo un deseo, uno que para cualquier otro mortal habría sido una simple fantasía: quería un Ferrari Testarossa. Pero no uno cualquiera. Lo quería negro.

La petición, que podría parecer sencilla, era en realidad un sacrilegio para la marca de Maranello. En aquellos años, la filosofía de Enzo Ferrari era inflexible. Sus coches de calle debían reflejar el espíritu de competición de la Scuderia, y ese espíritu tenía un color: el rojo. El Rosso Corsa no era una opción de pintura más, era el ADN de la marca, un estandarte de su herencia en los circuitos. Pedir un Ferrari de otro color, y más aún un color tan opuesto como el negro, era como pedirle al Vaticano que cambiara el color de la sotana papal. La respuesta inicial fue un rotundo y predecible 'no'.
La Misión de Guillermo Coppola: Convencer a Maranello
Aquí entra en escena el segundo protagonista de esta historia: Guillermo Coppola, el carismático e infalible representante de Maradona. Para Coppola, la palabra 'imposible' no estaba en su vocabulario, especialmente cuando se trataba de cumplir un deseo de Diego. Asumió la tarea como una misión personal, una prueba de su capacidad para mover cielo y tierra por su representado.
Coppola inició una odisea de negociaciones con los altos mandos de Ferrari. Las llamadas y reuniones fueron constantes. La negativa de la fábrica era firme, argumentando que la tradición y la imagen de marca estaban por encima de cualquier petición individual, sin importar de quién viniera. Pero Coppola era persistente. Sabía que el estatus de Maradona como ícono global era su mejor carta. Argumentó, insistió y, finalmente, puso sobre la mesa una oferta que Ferrari no pudo rechazar: pagaría el doble del precio de lista del vehículo. El costo de un Testarossa en 1987 rondaba los 181,000 dólares; Coppola ofreció pagar cerca de 430,000 dólares. Ante la suma y la presión mediática que implicaba tener al mejor futbolista del mundo deseando uno de sus coches, Maranello cedió. Por primera vez, un Ferrari Testarossa saldría de la línea de producción pintado de un elegante y sobrio color 'Nero'. El capricho se había convertido en realidad.
El Regalo que Sellaba la Paz en Nápoles
La entrega del coche tuvo otro componente de intriga. La relación entre Maradona y el presidente del Napoli, Corrado Ferlaino, pasaba por momentos de tensión. Coppola, astuto como siempre, vio una oportunidad para calmar las aguas. Pactó con Ferlaino que el presidente sería quien le 'regalara' el coche a Diego, un gesto magnánimo que serviría para limar asperezas y demostrarle al astro argentino cuánto lo valoraba el club.
Cuando el Testarossa negro, con su chasis F110AB, finalmente llegó a Nápoles, el impacto fue inmediato. Maradona quedó fascinado por la belleza y la agresividad del vehículo. Era único, como él. Un coche que rompía las reglas, como él. Las primeras imágenes de Diego junto a su flamante máquina dieron la vuelta al mundo, consolidando la leyenda de un hombre que no aceptaba un 'no' por respuesta.
La Cruda Realidad de un Superdeportivo: ¿Un Sueño o una Decepción?
El romance, sin embargo, duró poco. Diego Armando Maradona, el genio del fútbol, era también un hombre de placeres sencillos. Tras la euforia inicial, llegó el momento de disfrutar de su nueva adquisición. Se sentó en el asiento del conductor, admiró el interior de cuero blanco y, al buscar los controles, se topó con una cruda realidad que lo enfureció. El coche, una pura sangre diseñado para las carreras, carecía de dos elementos que él consideraba indispensables: un equipo de música y aire acondicionado.
La anécdota cuenta que su reacción fue explosiva. Se dirigió a Coppola y, con su vehemencia característica, le recriminó: “¡Guillermo! ¿Para esto me hiciste gastar una fortuna? ¡No tiene estéreo ni aire acondicionado!”. Para Ferrari, el sonido del motor V12 de 4.9 litros y 390 caballos de fuerza era la única sinfonía necesaria. Para Maradona, que disfrutaba de escuchar cumbia mientras conducía, era un silencio inaceptable. A esto se sumaba otro problema: la discreción no era una opción. Conducir un Ferrari negro por las calles de Nápoles siendo Diego Maradona era un imán para las multitudes, lo que le restaba cualquier tipo de privacidad. Por ello, optó por usarlo muy poco, principalmente de noche, para sentir la velocidad en las vacías autopistas italianas.
Tabla Comparativa: El Testarossa de Maradona vs. El Estándar
| Característica | Ferrari Testarossa (Estándar 1987) | El Ferrari Testarossa de Maradona |
|---|---|---|
| Color | Rosso Corsa (Rojo de carreras) | Nero (Negro Sólido) |
| Exclusividad | Vehículo de producción en serie | Pieza única por encargo especial |
| Costo (Aprox.) | $181,000 USD | $430,000 USD |
| Equipamiento de confort | Básico, enfocado en el rendimiento | Carencia de estéreo y A/C, motivo de su disgusto |
| Significado Histórico | Ícono automotriz de los años 80 | Símbolo del poder de una estrella y el rompimiento de la tradición de Ferrari |
El Legado del Testarossa Negro
Pese a su corto y poco frecuente uso, el Ferrari Testarossa negro de Maradona se convirtió en un objeto de culto. Las pocas fotografías que existen, como aquella icónica imagen de Diego saliendo del entrenamiento del Napoli con el uniforme azul y subiendo a su bestia negra, forman parte del imaginario colectivo. El coche no era solo un coche; era una declaración, un trofeo que materializaba la idea de que para Maradona no había imposibles.
Con el tiempo, Diego vendió el coche. Pasó a manos de un coleccionista español que lo mantuvo guardado durante años. En 2014, el vehículo salió a subasta, alcanzando un precio cercano a los 250,000 euros, un valor más ligado a su increíble historia que a sus especificaciones técnicas. El legado de este Ferrari va más allá de su motor o su diseño. Representó un punto de inflexión, demostrando que la influencia de una figura global podía doblegar las normas de una de las compañías más rígidas y tradicionales del mundo. Abrió, de alguna manera, la puerta a los programas de personalización extrema que Ferrari ofrece hoy en día. Al final, la historia del Testarossa negro es la metáfora perfecta de la vida de Maradona: un acto de rebeldía, talento y pasión que desafió lo establecido y creó su propia leyenda.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
- ¿Fue realmente el primer Ferrari negro de la historia?
- Aunque Ferrari había fabricado coches en colores distintos al rojo para clientes muy especiales (como la realeza o magnates), el Testarossa de Maradona es popularmente conocido como el primer Testarossa negro fabricado directamente por la fábrica a petición expresa de un cliente, rompiendo la norma no escrita de la época para ese modelo icónico.
- ¿Cuánto costó el Ferrari de Maradona?
- Su representante, Guillermo Coppola, pagó una cifra que doblaba el precio de lista, llegando a aproximadamente 430,000 dólares de la época, para convencer a la marca de fabricarlo en color negro.
- ¿Qué pasó con el coche después de que Maradona lo vendió?
- El coche fue vendido a un coleccionista privado en España. Tras varios años, ha aparecido en subastas y eventos, consolidándose como una pieza de colección muy codiciada por su historia única ligada al astro del fútbol.
- ¿Por qué a Maradona no le gustó del todo el coche?
- Su principal decepción fue de carácter práctico. A pesar de su espectacular apariencia, la falta de comodidades básicas como un estéreo para escuchar música y aire acondicionado chocó con sus expectativas, llevándolo a usarlo mucho menos de lo esperado.
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