01/05/2018
En el panteón del automovilismo estadounidense, pocos coches evocan tanta pasión y nostalgia como el Chevrolet Corvette. Sin embargo, existe un detalle estilístico que ha desconcertado a muchos aficionados a lo largo de los años: la imagen de un Corvette clásico con seis luces traseras. Esta configuración, popularizada en la cultura pop y vista en innumerables fotografías de la época, nunca fue una opción oficial de fábrica. Acompáñenos en un viaje al pasado para desentrañar la historia detrás de esta icónica, aunque no oficial, característica que definió a una generación de entusiastas del Corvette.

El Origen de un Ícono No Oficial
La famosa canción de 1964 de Jan and Dean, “Dead Man’s Curve”, narra una carrera callejera ilegal entre un Corvette Sting Ray y un Jaguar XKE. En una de sus estrofas más memorables, el cantante presume: "Y todo lo que el Jag pudo ver fueron mis seis luces traseras". Para un aficionado moderno, esta letra podría parecer un error. Después de todo, los Corvettes de esa era, tanto los modelos de 1961-62 como los Sting Ray de 1963-67, venían equipados de serie con cuatro luces traseras redondas, dos a cada lado.
La verdad es que la canción reflejaba perfectamente la realidad de las calles en los años 60. Los Corvettes con seis luces traseras eran una visión común, el resultado de una de las modificaciones más populares de la época. En aquellos días, a diferencia de hoy, personalizar un Corvette no era un sacrilegio, sino una forma de expresión y una declaración de estilo. Añadir un par extra de luces en la parte trasera se convirtió en la modificación por excelencia.
Inspiración de Lujo: De Impala a Corvette
¿De dónde surgió esta moda? La respuesta se encuentra dentro de la propia familia Chevrolet. Durante los años 50 y 60, General Motors utilizaba el número de luces traseras como un diferenciador visual entre sus niveles de equipamiento. Los modelos más básicos, como el Chevrolet Biscayne y el Bel Air, llevaban dos luces traseras. Sin embargo, el modelo tope de gama, el flamante Impala, lucía con orgullo tres luces a cada lado, un símbolo inequívoco de estatus y lujo.
Era natural que los propietarios de un Corvette, el deportivo insignia de la marca, quisieran dotar a su vehículo del mismo nivel de prestigio. Si el Impala tenía seis luces, ¿por qué no el Corvette? Esta lógica impulsó a miles de dueños a perforar la carrocería de fibra de vidrio de sus preciados deportivos para añadir ese par de luces extra. La modificación se volvió tan omnipresente que incluso algunos concesionarios Chevrolet la ofrecían como un extra instalado antes de la entrega del vehículo, capitalizando el deseo de los clientes por la máxima exclusividad.
Cuando General Motors Coqueteó con la Idea
La influencia de esta tendencia no se limitó a los talleres de personalización y los garajes de los aficionados. El propio departamento de diseño de General Motors, bajo la dirección del legendario Bill Mitchell, se sintió atraído por la estética de las seis luces. Varios prototipos y autos de exhibición del Corvette fueron equipados con esta configuración.
- Sting Ray Racer (1959): El prototipo de carreras que sentó las bases para la segunda generación del Corvette ya lucía seis luces.
- Mako Shark XP-755 (1961): Este icónico concept car, que adelantaba las líneas del futuro Sting Ray, también incorporaba el diseño de tres luces por lado.
Incluso un modelo de arcilla a escala real, propuesto en 1964 para el rediseño del Corvette de 1966, presentaba las seis luces traseras. A pesar de todo este coqueteo interno con la idea, por razones que se han perdido en la historia, la característica nunca llegó a la producción en serie. Sin embargo, GM reconoció su popularidad de formas especiales. Un ejemplo notable es el del súper vendedor Bob Wingate, de Clippinger Chevrolet en California. Como agradecimiento por ser el vendedor de Corvettes más prolífico de Estados Unidos, la oficina nacional de ventas de Chevrolet le construyó un Corvette Coupé de 1967 único, equipado de fábrica (de manera extraoficial) con las codiciadas seis luces traseras.
La Técnica Detrás del Estilo
Realizar la modificación era un proceso relativamente sencillo, lo que contribuyó a su masiva popularidad. Manuales y revistas de la época mostraban cómo hacerlo con poco más que un taladro eléctrico y algo de paciencia. El propietario marcaba la ubicación, perforaba la carrocería y montaba la carcasa adicional. Había dos variantes principales para el uso de la nueva luz:
- Luz de freno/posición: La opción más común era instalar otra lente roja, conectándola al circuito existente para que funcionara en conjunto con las otras dos.
- Luz de marcha atrás: Algunos propietarios optaban por una lente transparente y la conectaban como luz de reversa, una función que no todos los modelos traían de serie de forma integrada.
Esta personalización era a menudo la punta del iceberg, acompañada de otras modificaciones populares como escapes laterales, guardabarros ensanchados y pinturas personalizadas que definieron la cultura del hot-rodding aplicada al deportivo de Estados Unidos.

Tabla Comparativa: Jerarquía de Luces en Chevrolet (ca. 1961)
| Modelo | Nivel de Equipamiento | Luces Traseras Totales (de Fábrica) |
|---|---|---|
| Chevrolet Biscayne | Básico | 4 (2 por lado) |
| Chevrolet Bel Air | Intermedio | 4 (2 por lado) |
| Chevrolet Impala | Tope de Gama | 6 (3 por lado) |
| Chevrolet Corvette | Deportivo | 4 (2 por lado) |
De Moda a Tabú: El Ocaso de los Seis Faros
Si esta modificación fue tan popular, ¿por qué hoy en día es casi imposible ver un Corvette clásico con seis luces traseras? La respuesta radica en la evolución del coleccionismo de autos. Los Corvettes de los años 60 se han convertido en piezas de colección extremadamente valiosas. El paradigma ha cambiado drásticamente: la personalización ha dado paso a la restauración. La máxima aspiración para un propietario actual es la autenticidad, devolviendo el coche a su estado exacto de fábrica, replicando incluso las imperfecciones originales como la piel de naranja en la pintura.
En este contexto, una modificación como añadir luces traseras, que implica perforar la carrocería original, es considerada casi un sacrilegio. Revertirla es un proceso costoso que requiere un trabajo experto de fibra de vidrio y pintura. Por ello, las seis luces, junto con los escapes laterales y los guardabarros ensanchados, han desaparecido casi por completo, convirtiéndose en una reliquia de una era más libre y expresiva del automovilismo. Es una lástima, en cierto modo. Aunque la pureza de fábrica tiene su encanto, no se puede negar que aquellos Corvettes con sus seis luces traseras brillando en la noche tenían un aspecto imponente y absolutamente fantástico.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Alguna vez Chevrolet vendió un Corvette con seis luces traseras de fábrica?
No, nunca fue una opción de producción en serie disponible para el público general. Fue estrictamente una personalización realizada por propietarios, talleres o, en raras ocasiones, concesionarios antes de la entrega.
¿Por qué los dueños de Corvette querían seis luces traseras?
Principalmente por estatus. La modificación imitaba al Chevrolet Impala, el sedán de lujo de la marca, que sí venía con seis luces. Añadirlas al Corvette le daba un aire de mayor exclusividad y lo alineaba visualmente con el tope de la gama Chevrolet.
¿Es difícil revertir esta modificación en un Corvette clásico?
Sí, es un proceso complejo y costoso. Requiere rellenar los agujeros perforados en la carrocería de fibra de vidrio, lijar la superficie para que quede perfectamente lisa y luego repintar el panel trasero completo para que el acabado sea indistinguible del original. En el mundo de la restauración de alta gama, es un trabajo para especialistas.
¿Qué otras modificaciones eran comunes en los Corvettes de esa época?
La cultura de la personalización era muy fuerte. Además de las luces extra, eran muy populares los escapes laterales (side pipes), que le daban un sonido más agresivo y un aspecto de coche de carreras; los guardabarros ensanchados (fender flares) para alojar neumáticos más anchos; y trabajos de pintura personalizados con múltiples colores, rayas o acabados metalizados.
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