15/08/2019
“Pídele a un niño que dibuje un coche, y sin duda lo hará rojo”. Esta icónica frase, atribuida al mismísimo Enzo Ferrari, resuena como un mandamiento en el corazón de cada tifosi. Si algo ha definido la gloriosa trayectoria de la Scuderia Ferrari en el automovilismo, es su inconfundible color rojo, el legendario Rosso Corsa. Sin embargo, en los anales de la Fórmula 1 existe un capítulo fascinante y casi herético, un momento en que el propio Enzo, consumido por la furia, despojó a sus monoplazas de su color sagrado para vestirlos de azul y blanco, y aun así, llevar a John Surtees a la gloria del Campeonato de Pilotos y al equipo al título de Constructores en 1964.

El Ferrari 158: La Máquina del Cambio
La temporada de 1964 fue un año de innovación para Maranello. Ferrari reintrodujo los motores V8 y, por primera vez, implementó un chasis monocasco en su nuevo bólido, el Ferrari 158. Con los talentosos John Surtees y Lorenzo Bandini al volante, el coche demostró ser una máquina formidable. A lo largo de una temporada de 10 carreras, el 158 acumuló siete podios, dos pole positions y dos victorias, un rendimiento impresionante que lo posicionaba como un serio contendiente al título. Su diseño original, utilizado hasta el Gran Premio de Estados Unidos en Watkins Glen, lucía el tradicional Rosso Corsa, complementado con unas elegantes llantas de color turquesa que le daban un toque distintivo.

En aquella época, las reglas no escritas dictaban que los equipos de F1 compitieran con los colores nacionales de su país de origen. Para Italia, aunque el azul cielo (Azzurro) era el color de los deportes en general, el rojo brillante era, por excelencia, el color del automovilismo. Pero justo antes de las dos últimas y decisivas rondas del campeonato, una decisión conjunta de la FIA y el Automóvil Club de Italia (ACI) desataría una tormenta que llevaría a Enzo Ferrari a tomar una de las decisiones más drásticas de su carrera.
El Origen del Conflicto: Homologación y Furia
Para entender la ira de 'Il Commendatore', debemos retroceder a 1962. Enzo quería homologar su magnífico 250 GTO para competir en la categoría de GT. Sin embargo, las regulaciones de la FIA y el ACI exigían la producción de un mínimo de 100 unidades de calle de un modelo antes de poder homologarlo para la competición. Ferrari estaba lejos de alcanzar esa cifra, pero con una astucia legendaria, logró engañar a los inspectores de la FIA y el ACI, haciéndoles creer que los requisitos se habían cumplido y obteniendo la preciada homologación.
Avancemos a 1964. Ferrari buscaba homologar un nuevo coche de carreras, el 250 LM, un prototipo con motor central que pretendía dominar las carreras de resistencia. Esta vez, la FIA, habiendo aprendido la lección, no fue tan fácil de engañar. La solicitud de la Scuderia fue denegada rotundamente. Lo que enfureció a Enzo no fue tanto el rechazo de la FIA, sino la falta de apoyo del ACI, el organismo rector del automovilismo italiano. Se sintió traicionado por su propia gente, quienes, después de haber sido engañados dos años antes, no intercedieron en su favor. Para Enzo, esto fue una afrenta personal y una humillación nacional.
La Venganza de 'Il Commendatore': Nace el Ferrari Azul y Blanco
La reacción de Enzo Ferrari fue tan dramática como su personalidad. Lleno de ira, declaró que Ferrari nunca más volvería a competir con los colores de Italia. En un acto de rebeldía sin precedentes, renunció a su licencia de competidor italiana y rompió todos los lazos formales con las autoridades automovilísticas de su país. El campeonato estaba en su punto más álgido, pero Enzo estaba dispuesto a sacrificarlo todo para demostrar su punto.
Sin embargo, siempre había una solución. Para las dos últimas carreras de la temporada, los Grandes Premios de Estados Unidos y México, los coches no fueron inscritos por la Scuderia Ferrari. En su lugar, compitieron bajo la bandera del equipo satélite estadounidense NART (North American Racing Team) de Luigi Chinetti. Aunque hoy en día parecería un movimiento absurdo, en aquel entonces era perfectamente legal. Y con una nueva identidad, llegó una nueva apariencia. Los monoplazas rojos fueron repintados con una librea impactante: una base de color blanco con una ancha franja azul que recorría la parte superior, los colores nacionales de competición de Estados Unidos. Era el máximo desafío de Enzo a la burocracia italiana.
Comparativa de Libreas del Ferrari 158 en 1964
| Característica | Primeras 8 Carreras (GP Mónaco a GP Italia) | Últimas 2 Carreras (GP EE.UU. a GP México) |
|---|---|---|
| Equipo Inscrito | Scuderia Ferrari S.p.A. | North American Racing Team (N.A.R.T.) |
| Color Principal | Rosso Corsa (Rojo) | Blanco y Azul |
| Nacionalidad de Licencia | Italiana | Estadounidense |
| Piloto Principal | John Surtees | John Surtees |
| Simbolismo | Tradición y orgullo italiano | Protesta y desafío a la autoridad |
Coronación en Azul: Un Campeonato Inesperado
Con esta nueva y extraña apariencia, John Surtees afrontó las dos carreras finales con la presión de jugarse el campeonato. En el Gran Premio de Estados Unidos en Watkins Glen, y en el Gran Premio de México, Surtees logró un sólido segundo puesto en ambas pruebas. Estos resultados, combinados con los problemas de sus rivales Graham Hill y Jim Clark, fueron suficientes para que el piloto británico se coronara Campeón del Mundo de Pilotos. Ferrari, bajo el nombre de NART, también aseguró los puntos necesarios para ganar el Campeonato de Constructores.
La ironía fue monumental. Ferrari, el símbolo por excelencia de Italia, había conquistado los dos títulos más importantes del automovilismo mundial mientras vestía los colores de otra nación, como un acto deliberado de desprecio hacia su propio país. La imagen de un Ferrari azul y blanco celebrando un campeonato mundial sigue siendo una de las postales más surrealistas y poderosas de la historia de la Fórmula 1. Demostró que, para Enzo, la victoria era lo más importante, pero su honor y su palabra lo eran aún más.
El Regreso del Rojo: Una Amenaza Fugaz
A pesar de la vehemencia de su amenaza de no volver a correr jamás de rojo, la postura de Enzo Ferrari fue, afortunadamente, efímera. Una vez que se ganaron los campeonatos y su punto quedó sobradamente demostrado, las tensiones con las autoridades se relajaron. Para el inicio de la temporada de 1965, la paz se había restaurado y los coches de Maranello volvieron a lucir su glorioso e inconfundible Rosso Corsa en las parrillas de salida de todo el mundo. El episodio del Ferrari azul y blanco quedó como un capítulo único, un recordatorio del carácter apasionado, volátil y ferozmente independiente de su fundador. Es una historia que demuestra que, a veces, incluso los símbolos más arraigados pueden cambiar de color por una cuestión de principios.
Preguntas Frecuentes
¿Por qué Ferrari corrió de azul y blanco en 1964?
Ferrari compitió con los colores azul y blanco como un acto de protesta de Enzo Ferrari contra las autoridades automovilísticas italianas (ACI), quienes no lo apoyaron en una disputa con la FIA sobre la homologación de su coche de carreras 250 LM.
¿En qué carreras específicas usó Ferrari esta librea?
La librea azul y blanca se utilizó únicamente en las dos últimas carreras de la temporada de 1964: el Gran Premio de Estados Unidos en Watkins Glen y el Gran Premio de México.
¿Ganó Ferrari con el coche azul?
Sí. Aunque no ganó ninguna de esas dos carreras, los segundos puestos de John Surtees fueron suficientes para que se proclamara Campeón del Mundo de Pilotos y para que el equipo ganara el Campeonato de Constructores de 1964.
¿Qué significa NART?
NART son las siglas de North American Racing Team, un equipo privado estadounidense fundado por el importador de Ferrari, Luigi Chinetti. Enzo Ferrari utilizó este equipo para inscribir sus coches oficialmente en las dos últimas carreras de 1964 y así evitar usar su licencia italiana.
¿Ha vuelto Ferrari a usar el color azul de forma prominente?
No de la misma manera. Si bien Ferrari ha incorporado detalles en azul en sus diseños a lo largo de los años por motivos de patrocinio o conmemorativos, el episodio de 1964 sigue siendo la única vez que la Scuderia abandonó por completo el rojo como color principal en la Fórmula 1 como acto de protesta.
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